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El País nos ilustra sobre las causas de la crisis: burbuja inmobiliaria pepera

febrero 22, 2009

Inicia así una serie de entregas en las que pretende llevar a las torpes entendederas del pueblo llano la excelsa sabiduría de algunos “expertos” en economía. El gesto rezuma arrogancia, pero es que además, tras la lectura del primer reportaje, queda evidenciado el sesgo ideológico así como las carencias teóricas de los encargados de su confección.

Como resulta difícil admitir para un hincha del PSOE que las brutales y catastróficas dimensiones de la burbuja especulativa en la construcción iniciaron su escalada desde 2003, lo mejor es echar la vista atrás en busca de sus causas primigenias: por supuesto, obra y gracia de los gobiernos del PP. Y si bien es cierto que así fue lo que no tiene sentido es tratar de exonerar a Zapatero y su troup que durante 4 años fueron incapaces de afrontar las reformas localizadas, moderadas y eficaces para impedir la hinchazón descomunal producida durante su mandato. Los últimos 5 años han sido de locura y descontrol. Se podrían haber hecho muchas cosas que no se hicieron: la responsabilidad es evidente.

Debemos admitir también que muchas de las propuestas socialistas de 2004 fueron tomadas por la oposición, política, mediática y presuntamente científica, como un suicidio para la economía española. Y lo eran, por erradas y profundamente intervencionistas. Otras medidas hubieran sido más efectivas para lograr el resultado pretendido: un mercado inmobiliario capaz de satisfacer la demanda de vivienda, flexibilidad y precios estabilizados.

La crisis actual procede de la dislocación total de las preferencias de todos los agentes económicos, los errores masivos de inversión provocados por una desaforada expansión del crédito orquestada por los bancos centrales de acuerdo con las políticas económicas de sus gobiernos. Sobre inversión, malas inversiones, burbujas especulativas y una huida hacia delante que postergó la necesaria crisis hasta que todos los condicionantes microeconómicos se devinieron ineludibles. La crisis financiera es consecuencia de la política intervencionista de gobiernos y bancos centrales, pero también fatídico detonantes de la gran crisis y depresión económica de la que difícilmente saldremos en los próximos trimestres.

La subida de precios de la vivienda en España a pesar de la creciente y desmesurada oferta que hoy se ha convertido en el primer obstáculo para que la industria de la construcción se recupere (el mercado debe “vaciarse” y para ello los precios deben caer hasta un punto que desconocemos, pero que se aproxima al -30%), procede de varios determinantes. La base: una demanda de 400.000 nuevos hogares anuales en busca de una vivienda. La legislación urbanística, las barreras de acceso al mercado, la regulación del suelo, impuestos y la dependencia financiera municipal. La ley de arrendamientos urbanos y la regulación procesal del desahucio.

Todo ello convirtió al sector de la construcción inmobiliaria en un polo de atracción especulativa en un escenario donde inversores de todo tipo se percataron de la apreciación sostenida y creciente de la vivienda en España. Inversores que eran familias en busca de un hogar, particulares en busca de una segunda vivienda o de la más segura inversión de su riqueza. Inversores que adquirieron suelo, promovieron operaciones urbanísticas, se hicieron con una gran cantidad de inmuebles, no con la intención de sacarlos al mercado del alquiler, sino especulando precios futuros.

Las burbujas especulativas masivas, donde la práctica totalidad de los agentes participan en calidad de uno u otro tipo económico, donde a lo largo de los años se crea una estructura estable y consolidada que pivota en torno al negocio de marras, solo son posibles cuando un ente de dominación impone una arbitraria alteración en los indicadores o señales de los que todos nos servimos para tomar nuestras decisiones. La expansión del crédito, el exceso de liquidez unidos a esas taras estructurales en el sector de la vivienda atrajeron los efectos que hoy toca reajustar.

Los expertos consultados por El País yerran en muchas de sus conclusiones por no incluir en las mismas los conocimiento teóricos más acertados y explicativos. Adolecen de igual manera de un sesgo ideológico que condiciona por completo la línea de su argumentación. La ley del suelo de 1998, por ejemplo, que procuraba una tibia liberalización de suelo para el conjunto de España, fue inconstitucionalizada por superar las competencias del Estado, dejando a cada CA la regulación de su propio suelo.

Ninguna optó por la liberalización del mismo, ni siquiera la CA de Madrid, cuando en 2003 Esperanza Aguirre prometió la reforma como mejor vía de solución del “problema” de la vivienda. Otros intereses y cálculos políticos pudieron con su determinación, y ni siquiera la que se dice liberal tomó una de las medidas necesarias para impedir la escalada especulativa que desde ese año dejó la economía española como hoy la tenemos.

Si Zapatero hubiese devuelto a la regulación de los arrendamientos urbanos la libertad contractual para las partes, sin el sesgo tuitivo a favor del arrendatario, y agilizado el desahucio, muchas de esas 3 millones de viviendas vacías habrían salido al mercado de alquiler. Reformas paulatinas, moderadas, pero con un objetivo concreto: devolver la flexibilidad a un mercado rígido y proclive a que sobre el mismo se montara tamaña burbuja.

Liberalizar el suelo, o lo que es igual, que todo sea urbanizable salvo los espacios protegidos, aminoraría la corrupción urbanística y los costes añadidos que imponen los ayuntamientos a los promotores de vivienda. Para ello resultaría indispensable cambiar la financiación local evitando la directa dependencia que hoy siguen padeciendo de la construcción.

Arbitrando con más o menos acierto dichas reformas el gobierno de Zapatero podría haber vendido como progresista y de izquierdas lo que en realidad supone la necesaria liberalización del mercado, capaz de aminorar los efectos provocados por la expansión del crédito, por otro lado consustancial a las necesidades del estatismo contemporáneo (sin chutes y reasignación masiva de la riqueza, el peso del Estado impide un mínimo necesario de dinamismo económico). No es serio mirar hacia atrás buscando exonerar a los gobiernos socialistas de su responsabilidad manifiesta en la actual situación.

 Sus primeros 4 años supusieron la consolidación e hinchazón más descontrolada e insostenible de la burbuja. Con todos los medios a su alcance para lograr atajar la escalada de precios frenando la especulación y sacando millones de viviendas vacías al mercado, prefirieron el concubinato con los empresarios de un sector que tarde o temprano, como se ha visto, tenía que quebrar.

La quiebra era inevitable, pero el margen de 4 o 5 años más de negocio y especulación representaron una tentación insuperable para los socialistas. Todos son responsables, peperos y sociatas, pero cada uno en su proporción y grado. Por mucho que El País procure para los suyos un inmerecido indulto camuflado por un presunto rigor científico, las culpas son las que son y muchos nos encargaremos de denunciarlas cuando sea necesario.

Saludos y Libertad!

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10 comentarios leave one →
  1. Yonder permalink
    febrero 22, 2009 2:03 pm

    Uno de los argumentos sociatas durante las elecciones del 2004, era la crítica al “modelo de crecimiento” basado en la construcción y tal. Zapatero y sus compinches pretendían un cambio de estrategia, evidentemente como afirmas en tu comentario, jamás movieron un dedo para encauzar la situación, sino que optaron por la política más cómoda: no hacer nada y consentir que ayuntamientos y comunidades continuasen ejerciendo el control del suelo. Pero a quién le importa la verdad en España. Tenemos lo que nos merecemos.
    Saludos.

  2. febrero 22, 2009 9:01 pm

    Me niego, Yonder, yo no merezco esta basura.

  3. Yonder permalink
    febrero 22, 2009 10:43 pm

    Yo también me niego Pablo, pero cuando un país decide tirarse por el precipio eligiendo al memo mayor del reino como presidente del gobierno, el pueblo, populacho o como lo quieras llamar, es responsable y tiene que apechugar con lo elegido. Tan es así que las tragaderas del españolito medio se adaptan a cualquier trola y memez que los sociatas en el poder vomiten, si no ahí están las encuestas que pronostican un “empate técnico” o incluso una “victoria ajustada” del Psoe, de celebrarse las generales ahora, lo que significa que la mayoría de electores (además del cupo nacionalista)no ve más allá de sus narices ni quiere ver. Tal vez el verbo merecer no sea el adecuado ya que otros tantos millones de españoles optaron por otro partido nacional (traidor a sus principios y votantes; felpudo “payudar”) sin embargo poco importa que sea ese o no, la realidad es la que es.

  4. febrero 22, 2009 10:46 pm

    Si el capitalismo se basa en la avaricia y está rompe el saco, viene una gran crisis inmobiliaria tarde o temprano. Más padre de está crisis es el PP de lo que a los peperos os gustaría. Sesgo ideológico no mayor que el vuestro y vuestra prensa neoliberal y demás medios de comunicación.

    Qué dirá el Santo Padre (o El santo padre)

    (Violeta Parra)

    Miren cómo nos hablan
    de libertad
    cuando de ella nos privan
    en realidad.
    Miren cómo pregonan
    tranquilidad
    cuando nos atormenta
    la autoridad.

    ¿Qué dirá el Santo Padre
    que vive en Roma,
    que le están degollando
    a su paloma?

    Miren cómo nos
    hablan del paraíso
    cuando nos llueven balas
    como granizo.
    Miren el entusiasmo
    con la sentencia
    sabiendo que mataban
    a la inocencia.

    El que ofició la muerte
    como un verdugo
    tranquilo está tomando
    su desayuno.
    Con esto se pusieron
    la soga al cuello,
    el quinto mandamiento
    no tiene sello.

    Mientras más injusticias,
    señor fiscal,
    más fuerzas tiene mi alma
    para cantar.
    Lindo segar el trigo
    en el sembrao,
    regado con tu sangre
    Julián Grimau.

    (1960-1963)

  5. febrero 22, 2009 10:54 pm

    liberales seréis de nombre, explotadores de contenido. También arriesgaban los esclavistas y había mercado libre de esclavos. Lo publiques o no, pondré ambos en mi blog y en foros, etc

  6. febrero 22, 2009 11:22 pm

    Blasapsigun, lo siento, pero no sabes de lo que hablas, no voy a entrar en el juego, el tuyo es un problema de entendederas… 😦
    Saludos!

  7. febrero 22, 2009 11:35 pm

    “Y si bien es cierto que así fue lo que no tiene sentido es tratar de exonerar a Zapatero y su troup que durante 4 años fueron incapaces de afrontar las reformas localizadas, moderadas y eficaces para impedir la hinchazón descomunal producida durante su mandato”.

    Toda la razón. Así de simple. Eso sí, considera que a nadie en el poder le gusta cortar el rollo a los grandes capitales en plena orgía de dinero. Es decir, que si ZP hubiese afrontado dichas reformas, se lo habrían comido con patatas.

    Por otra parte, conviene hablar de qué hizo (más bien, no hizo) la oposición del PP, que en lugar de presionar para que llegasen las reformas, estuvo tres años lamiéndose las heridas de su derrota electora, y ya sabemos cómo fue y con qué historias para no dormir.

    “Liberalizar el suelo, o lo que es igual, que todo sea urbanizable salvo los espacios protegidos, aminoraría la corrupción urbanística.”

    “Todo urbanizable”, realmente… ¿crees que aminoraría algo? En fin… si realmente sabes lo que dices, deberías profundizar en esa dirección y explicar tu postura, en lugar de cargar con insultos sobre las entendederas de cada comentarista que te lleva la contraria (Blasapsigun: bienvenido al club del pitido en los oídos).

    Saludos en suelo rústico,
    Promotus

  8. febrero 23, 2009 12:20 am

    Toda barrera o límite alzados en un mercado ponen trabas a la mejor asignación de recursos, la libre fijación de precios y la tendencia al ajuste, no hay más.
    Saludos!

  9. Nonada permalink
    febrero 23, 2009 8:48 am

    “liberales seréis de nombre, explotadores de contenido.”

    No está mal dado el sectarismo de nuestra izquierda tardemarxista, considera el liberalismo como bueno y contrapuesto a la explotación. De modo natural, la siguiente fase debería ser el suicidio. A ver si se aplican.

    Están a medio camino entre la Nada y el Nomentero.

  10. febrero 26, 2009 10:58 am

    La avaricia no entiende de partidos políticos.
    Ningún estado ha de decirme lo que tengo que hacer.

    El mercado se regula sólo en condiciones perfectas. Pero los gobiernos, ayuntamientos, politicos en general quieren su parte de una u otra forma. Entonces todo se distorsiona y se va al garete. Y da igual el signo político…

    El pueblo es responsable, pero desde los diferentes gobiernos se ha ido incentivando la compra de pisos. Descuentos fiscales, rebaja de tipos de interes, pasotismo respecto al alquiler…etc.

    Mientra nos peleemos apostando por unos u otros ellos seguirán viviendo del cuento.

    Un saludo.

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