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Tal para cual

marzo 16, 2009

“Una de mensos, por favor!”

Krugman y R. Zapatero, mano a mano, conferenciando y reunidos, demuestran que nada tiene que ver el mérito con el valor. El primero ha logrado su premio Nobel a costa de reverdecer el keynesianismo, convertir a Bush en la fuente de todo mal y ser aupado (a pesar de su estética espesa y cutre) como el gurú económico del momento. El segundo llegó a la presidencia del gobierno y ahí sigue. Muchos le votan a pesar de su peligrosidad contratada. Por desgracia el mercado político no da para mucho más.

Krugman, susurrador vocacional del flamante y pinturero Obama, anhela ser recordado como el teórico del nuevo New Deal, el Keynes del siglo XIX, un referente para todos los historiadores, analfabetos funcionales y fácilmente seducibles mentes contemporáneas y futuras. Un nuevo fantoche, con galones y ofrendas, con nombre y poco más, que por revelación y transmutación nos devuelve esos fundamentos que mantuvieron al mundo “más libre” en un orden de cosas ralentizado y liberticida.

Zapatero pretende encabezar un cambio. A toda costa, sea el que sea. Primero quiso cerrar el melón constitucional reabriéndolo sin pudor. Quiso la cuadratura del círculo autonómico, refundar la idea de España, remozar el Estado y Transformar la sociedad. Poco después dirigió su atención hacia el pasado: borrar la transición política para reinstaurar una idílica legitimidad republicana. Ahora, desvergonzado y sin que nadie le dijera in situ lo estúpidas que eran sus palabras, pretende que España se someta al cambio económico más importante de su historia. El adanismo de este personaje tiene rasgos de psicopatía aguda.

Krugman, que habrá ojeado cuatro cifras nacionales y poco más, nos augura una depresión sin parangón entre nuestros vecinos. No hay que ser un premio Nobel para hacer semejante previsión. Lo que sí es de recibo es acertar en las causas. El problema de estos sofistas es su incapacidad de trazar diagnósticos veraces que sirvan como primer paso en la adopción de medidas eficaces para aminorar los efectos de la crisis.

Krugman, con sus ojos disparados y su mirada de autista, nos presenta un panorama escalofriante. No porque asuma las auténticas taras intervencionistas que nos han llevado hasta aquí, sino porque pretende vendernos su modelo, su solución, su refundación keynesiana en forma de más intervencionismo, más Estado y menos libertad. El sesgo ideológico resulta evidente. No le guía teoría que merezca consideración alguna por su rigurosidad y calidad científica. Krugman quiere que el Estado suplante al mercado. Ansía socialismo, que en el fondo es el término que mejor define toda coacción sistemática e institucionalizada contra la función empresarial del individuo. Y así, a nadie se le escapa (o no debería) que la descoordinación no solo no escampará, sino que arreciará con fuerza hasta hacerse insoportable.

Zapatero pide que nuestra economía se centre en la innovación, en las nuevas tecnologías, en el “conocimiento”. Su estulticia es de campeonato, como si fuera posible un proceso social cada vez más complejo, extenso y productivo sin innovación, nuevas tecnologías y “conocimiento”. Lo que importa aquí es qué sector o sectores van a sacarnos de este desajuste soportando una nueva senda de crecimiento. Para que esta recuperación sea sostenible no bastará con “acertar” en esa elección, sino que las bases monetarias y financieras regresen al proceso social, libre y capaz de garantizar su estabilidad.

La elección del sector o sectores, obsesión socialista y zapateril, no debe estar en manos del gobierno. Se equivoca el presidente si se cree capaz de medir y graduar la intensidad y la elección de esta o aquella innovación. El expolio preventivo seguido de la subvención arbitraria únicamente lograrán hacernos menos ricos, menos dinámicos y competitivos. El mercado libre, en ausencia de intervención y exacción estatal, es el único mecanismo donde es posible la “mejor” asignación de recursos, el descubrimiento de información y conocimiento relevantes y capaces de coordinar y ajustar la economía española. Obsesionarse con este o aquel sector, invertir en una u otra tecnología, no tiene ningún sentido si se hace al margen del mercado y la libertad que lo mueve en todo caso. El gobierno no solo no sabe dónde, cuándo ni cuánto, es que aun cuando tuviera una mínima idea al respecto, su mera actuación distorsionaría señales, impediría el surgimiento de conocimiento e información necesarias, acabando con la posibilidad de que los individuos sean capaces de aprovechar al máximo las posibilidades de nuestra economía (sobre todo percibir las que hoy no existen o no son evidentes, porque seguro que son clave en nuestro futuro).

Krugman y Zapatero, Zapatero y Krugman. Dos enemigos públicos para el resto de individuos, nos vienen con su arrogancia y vergonzante solemnidad tratando de hacernos creer que dejarlo de su mano es la mejor opción…

Saludos y Libertad!

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7 comentarios leave one →
  1. marzo 16, 2009 7:09 pm

    Sinceramente creo que eres un buen analista y que haces buen uso de los fundamentos adquiridos de las profundas lecturas de la obra del maestro austriaco. Esa lumbrera liberal que es Margaret Tacher tenía razón al afirmar en la apertura del curso academico de la Universidad de Chicago allá por 1987: <>.

    Dicho esto, de entre las musas liberales sigo prefiriendo a Esperanza Aguirre que además de ser una gran señora está realmente buenísima.

    Saludos liberales

  2. Galileo permalink
    marzo 16, 2009 8:49 pm

    El New Deal Zapateril, vamos bien, cuesta abajo y sin frenos. Más Estado, más impuestos, más burocracia y menos libertad. Hacia la sociedad de funcionarios, de cabeza a la quiebra y el totalitarismo.

    ¿Le habrán prohibido a Zapatero leer a Friedman? Será eso.

  3. YamegustariaserStiglitz permalink
    marzo 27, 2009 1:22 pm

    En absoluto estoy de acuerdo contigo. No pasa nada, es bueno discrepar y discutir. De algunas discusiones salen nuevos puntos de vista …
    Lo que no parece muy de recibo es criticar a alguien por su aspecto. Veo dificilísimo que tu puedas refutar a Krugman, eso no demuestra la certeza de los argumentos de Krugman, pero tampoco su invalidez. Lo pasmoso es que partiendo de unas ideas distintas y ante la incapacidad de razonar argumentos que te refuercen o invaliden a Krugman, te dediques a menospreciarlo con adjetivos sobre sus ojos o sobre su aspecto autista.

    Siguiendo tu lógica podría decirte que el aspecto de Hayek era bastante peor que el de Krugman. No es que Hayek tuviese un aspecto de persona medio despierta o aguda, más bien todo lo contrario. Su aspecto bobalicón podría hacer que todo su trabajo no sirviese para nada.

    Otro asunto es el como pasar por alto los estudios y objetivos conseguidos por uno de los grandes de la economía, como si se los hubiesen regalado. ¿También se los regalaron a Hayek? Puede ser que pienses que a los que comparten tus ideas no se los regalan, pero a los demás sí. Craso error. Tampoco esto es un argumento de razón, carece de fundamento.

    Por último citar los comentarios de otro premio nobel en 2001, Joseph E. Stiglitz: Es sólo bajo circunstancias excepcionales que los mercados son eficientes. La información es asimétrica e incompleta. Cuando los mercados están incompletos y/o la información es imperfecta, el reparto no es Pareto eficiente. Casi siempre existen esquemas de intervención gubernamental que pueden inducir resultados Pareto Superiores, beneficiando a todos.
    El verdadero debate hoy en día gira en torno a encontrar el balance correcto entre el mercado y el Gobierno. Ambos son necesarios. Este balance será diferente dependiendo de la época y el lugar.
    Cuando existen externalidades (acciones de individuos tienen impactos en otros individuos, por las cuales no pagan o no son compensados) los mercados no funcionana bien. No existe la mano invisible. Tampoco existe el pleno empleo debido a los salarios de eficiencia. Un gobierno ideal podría actuar mejor al dirigir una empresa por sí misma que a través de la privatización.

    Sólo mencionar que Stiglitz es el economista más citado del mundo.

    Saludos.

  4. newkeynesian permalink
    abril 6, 2009 10:48 am

    Sinceramnte, no veo fundamento de tus críticas hacia Krugman y Stiglitz. Más bien veo desprecio hacia estos y hacia sus seguidores. No veo fundamento en tu menosprecio. Krugman es uno de los más grandes pensadores del siglo XXI que pasaran a la historia del pensamiento económico por sus aportaciones en geografía económica y su aportación literaria sobre economía. Parece que los nuevos fundamentalistas de las aulas son los nuevos gurus. Hay que tener la mente un poco más abierta y no cerrarse en banda.

  5. abril 6, 2009 5:43 pm

    Claro… ahora dime alguno de los aciertos de estos señores

  6. Newkeynesian permalink
    abril 6, 2009 7:36 pm

    Krugman, ya habia anticipado con bastante antelación lo que pasaría si se seguía bajando tanto el tipo marcado por la Reserva Federal, además no se puede caer en la ortodoxia liberal pensando(como se penso en los 30´s del pasado siglo)que los mercados se corregían por si mismos dejando caer empresas y bancos, creyendo que otros retomarían el camino sin mas, como conclusión a este pensamiento hubo un doloroso ajuste. Esto es lo que se está defendiendo ahora mismo, lo que es defendido por algún fundamentalista de las aulas. Esto no es un gráfico donde la demanda se ajusta a la oferta sin más ni más, detras de tanta abstracción hay personas, trabajos y sentimientos…si por un casual el mercado financiero cayera, ¿crees que a la semana siguiente se volvería a crear por si solo?, que otra mano invisible de esas llegaría en su auxilio?…seamos serios, no hay que ser un día amarillo y ser amarillo hasta el final, hay que ver las cosas con sentido común, si ayer las políticas liberales fueron bien (que a mi parecer son las que traen severeas recesiones)mañana pueden ser buenas a corto plazo políticas de intervención y estimular una demanda agregada deprimida, incentivando el consumo. Con ello no quiero dar alas al gobierno socialista que padecemos, ni mucho menos, a mi parecer son unos INÚTILES. El plan E es para correrlos a gorrazos. Creo que a quedado bien clara mi posición, ser consecuente con la realidad y poner los pies en el suelo, no significa como tu dices ser un “mediocre” o un bobalicon seguidor acerrimo de Krugman o Stiglitz.
    No hay que parapetarse en un rincon de la realidad, y lanzar dardos envenenados, conozco la obra de Mises (parte de ella) y en ningún momento me siento con ganas de ponerles a parir.
    Keynes saco al mundo occidental de una situación que no podía ser remontada, el liberalismo dejo paso al keynesianismo.

    Yo he estudiado en la carrera a Krugman y te puedo decir que no dice ninguna estupidez en ningún momento, sus libros enganchan y son buenísimos. Aportaciones, aciertos¿? bueno cualquier libro que te leas de el te puede describir la realidad económica tal cual, al igual que Mankiw o Bernanke. Que tenga menos graficos o mas graficos, para gustos los colores.
    Esto no es un concurso a ver quien es mejor Hayek o Keynes, simplemente son dos maneras diferentes de mirar la realidad. Unas pueden venir bien en un momento y otras en otro.

  7. abril 6, 2009 10:27 pm

    La teoría no depende de la coyuntura; no la buena teoría. Keynes fue una veleta, un tipo que cambiaba sus explicaciones en función de los hechos que en cada momento más le sorprendían, preocupaban o le eran cuestionados. Ahora es muy fácil decir que todos supieron prever la crisis, pero solo unos cuantos pueden sacar del cajón artículos o publicaciones sobre el tema. Y mejor, muy pocos defienden teorías, de esas que no cambian en función de los acontecimientos, capaces de explicar las causas y determinantes de este tipo de situaciones de reajuste.
    Me alegro de que durante la carrera la labor de tus profesores fuera del todo satisfactoria: te introdujeron todo tipo de falacias guiadas por una actitud intelectual perfectamente definida por Hayek: fatal arrogancia. Ese desprecio y ridiculización del estudio de los órdenes espontáneos y el mutuo ajuste individual delata una inmensa incapacidad siquiera por atisbar el funcionamiento del proceso social.
    La crisis no puede proceder de algo que no existe: el mercado libre. Si analizas bien la realidad en la que vives al menos podrás comprobar que ni el mercado financiero es un mercado libre, ni el dinero aquello que el propio proceso social determinaría. La intervención es terrible y el dinero es estatal. Los bancos operan bajo el privilegio de la reserva fraccionaria, expanden el crédito y desencajan la preferencia temporal de la economía. Los efectos que tiene la emisión de medios fiduciarios y su introducción en la economía fueron tratados por Mises y Hayek tiempo antes del crack del 29.
    No sé a qué te refieres con eso de que algunos abogan, con frivolidad, por dejar que se caiga todo confiando en el orden espontáneo y el mutuo ajuste individual. Manejar una buena teoría permite adaptar las propuestas políticas. Solo con una buena teoría dichas propuestas serán razonablemente viables y capaces de propiciar el reajuste ineludible en forma de crisis y recuperación. Es vulgar y poco riguroso dirigir tu crítica con ese estilo y semejantes argumentos.
    Sin una buena teoría no se puede hacer historia. Y sin comprensión histórica no es posible diagnosticar el origen de esta crisis. Keynes no hizo nada, simplemente estar en el momento adecuado con el producto más deseado: una teoría capaz de justificar el estatismo a toda costa. El keynesianismo tiene el mérito, como después lo hicieron otras corrientes de pensamiento, de alimentar la ideología del estatismo, justificando las perturbaciones que la mera existencia del Estado provoca. Un Estado que regula producción y distribución, precios, monopoliza el dinero, decreta límites contractuales, solución de conflictos y demás, no es un elemento fácilmente exonerable por quien pretende comprender y explicar la realidad.
    Saludos!

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