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Aborto y Progreso

marzo 17, 2009

Si eres progresista, no digas aborto. Di “interrupción voluntaria del embarazo”, que parece menos de lo que es.

Es un tema que desata pasiones y malos argumentos. También hay aciertos, dicho sea de paso, pero me temo que no tan solventes como deberían. La Iglesia da en el blanco, por fin, al comparar un pequeño ser humano de apenas un año de vida con su equivalente en cría de lince. Dijo el portavoz de la Conferencia Episcopal que no está mal proteger y legislar a favor de los animalillos, pero que no debe perderse el juicio equiparando lo que son “bienes” con lo que es a todas luces, un ser humano.

A muchos les cuesta ver más allá de sus narices. Para algunos un embarazo es una hinchazón abdominal que se transmuta milagrosamente en un humanoide con bracitos, cabecita y demás, bien en el momento del parto, o a partir de no sé qué semana (en la 14 seguro) en una ecografía tridimensional. Consideran que lo que habita en el vientre materno es un bien o un mal, un capricho o una putada, una cosa sobre la que se puede disponer a discreción.

Dicen los abortistas que los antiabortistas desprecian la libertad de la mujer y su derecho a quitarse al chupóptero de encima. Es más, aducen que todo aborto es traumático para la mujer, y que no merecen semejante escarnio o persecución. Me temo, y las estadísticas lo confirman, que eso de trauma poco a poco se está quedando en nada. Puede que pasados los años, cuando decida caprichosamente tener un retoño, se acuerde de aquel día en el que graciosamente decidió cargarse a otro. Por lo demás, en la sociedad en que vivimos, la mayoría de los abortos se convierten en mero trámite, la mejor de las soluciones para evitar una responsabilidad, un pesado coste, una consecuencia incómoda de nuestros actos libérrimos. Las jovencitas y talluditas de nuestros días abortan con poco reparo, y el que no conozca varios casos que diga “esta boca es mía”, porque yo conozco alguno y me temo que la relajación ética y moral está en el subsuelo de lo aceptable.

Casos difíciles los hay, no lo vamos a negar. Cada vez menos, o así debería ser. La liberación de la mujer ha permitido que su integridad sexual haya sido jurídica y moralmente definida y defendida. Una madre soltera no vive estigmatizada el resto de su vida. Un embarazo no deseado no proscribe a nadie, ni impide la plena realización personal de quien tenga la mala suerte de padecerlo. Es más, dadas las circunstancias y pasado el mal trago, se convierte en una parte de nuestras vidas, en algo por lo que luchar y resistir.

Antes el peso que suponía sostener un embarazo podía suponer la muerte civil de una mujer. Puestos a sopesar intereses, no sería disparatado considerar muy superior la mera opción existencial de la madre sobre el derecho a ser gestado y alimentado de su hijo. Por suerte hemos progresado. A posteriori cabe afirmar los pasos dados y que efectivamente representan ese progreso del que muchos se dicen defensores. Difícil lo veo, porque se me antoja imposible prever los cambios que en el futuro crearán condiciones de más libertad y riqueza. Hablo de cambios positivos, de “reformas sociales”, de las apetencias totalitarias de “transformar la sociedad” en una dirección premeditada. Lo único que cabe, razonable y científicamente afirmar sobre el progreso es que solo resulta viable si se guardan unos principios básicos que pivotan sobre la autoposesión y el derecho a la vida, o lo que es igual, el mutuo reconocimiento social y el castigo de toda agresión ilegítima contra la propiedad, la integridad o la dignidad personales.

Resulta que los autodenominados progresistas han visto más allá decidiendo que no merece la pena continuar el camino de mejor definición y mayor defensa de la vida y la libertad individuales. Entiendo que en sociedades incapaces de considerar garantizar la propiedad, la vida y el respeto mutuo, el aborto pueda ser un mero trámite. Lo que me sorprende es que en una sociedad cada día más opulenta y considerada (hasta los animales tienen derechos), vayamos hacia atrás aplaudiendo actos homicidas de suma irresponsabilidad como son la mayoría de las “interrupciones” de embarazos.

No es una cuestión moral, que también. Es ética pura y dura. Pero además, progreso hacia una sociedad más humana y considerada, en la que cabe también perseguir al lesionador de ciertos animales en determinadas circunstancias, pero nunca si olvidamos cuál es el centro de todo orden de normas, acciones y valores: el ser humano. Y que yo sepa la vida comienza en la fecundación. Y si bien es cierto que no merece idéntica consideración un embrión que un niño de un año, o una mujer embarazada, me parece retrógrado, ruin y genocida aplaudir como se aplaude la conversión del aborto en un método anticonceptivo más. El aborto exige necesariamente la destrucción de un ser vivo. Evitar la concepción es un acto de responsabilidad, parejo a la libertad sexual que afortunadamente hemos logrado en el último siglo.

Saludos y Libertad!

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29 comentarios leave one →
  1. marzo 17, 2009 5:08 pm

    Totalmente cierto todo lo del post. Incluso los espermatozoides y óvulos por separado son personas vivas, humanas, adultas, conscientes y “libérrimas”. He aquí la prueba:

    P.D.: Ahora sí nos gusta la “represión estatal”, ¿eh?

  2. Otro permalink
    marzo 17, 2009 6:08 pm

    Si eres progresista, no digas aborto. Di “interrupción voluntaria del embarazo”, que parece menos de lo que es.
    A ver, no es una interrupcion? no interrumpe y para el proceso?
    No es voluntaria? de la madre la que toma la decision y para el proceso que esta desarrollando ella con sus recursos en su propio cuerpo?
    No es un embarazo de lo que se habla?
    No es que sea menos malo, es que es simplemente una descripcion adecuada. Punto.

    Y no tiene nada que ver se ‘progre’ son no ser un extremista adora ovulos y adora espermatozoides, es logico entender que la madre es dueña de su cuerpo, punto, y que mientra no dañe a otro puede usarlo como quiera, y ese otro no existe, no tiene conciencia ni capacidad de sufrir o sentir, lo unico que se daña es una paranoia.
    Si es tan asesinato como es que no vais matando a las madres que aborten? son asesinas no? a por ellas segun vosotros? como es que no pedis que esten en la carcel? y las embarazadas que fuman? tambien a la carcel por dañar al feto? y las que tomen un te con anis? tambien por alcohol dañino para el feto? y las que no hagan ejercicio?
    Si es que estos libegales son peor que el gran hermano…

  3. marzo 17, 2009 6:45 pm

    Ni siquiera digas “Interrupción Voluntaria del Embarazo”, es más aséptico hablar de un “IVE”: te van a hacer un IVE, ha optado por un IVE, la única solución es un IVE…

    Es todo mucho más aséptico, más limpio, más… progre…

  4. marzo 17, 2009 7:30 pm

    Lüzbel, no dudo que guardes cierto parecido con uno de tus espermatozoides, pero no, las personas son lo que son, es obvio, aunque los haya que se emperren en ridiculizar argumentos recurriendo a semejantes estupideces. Un espermatozoide no ES un proyecto de ser humano, por muy necesario que sea para iniciar uno, lo pillas?
    Otro, lo mismo te digo, aquí no adoramos nada, simplemente sabemos diferenciar entre la madre y sus derechos y el crio que crece y se desarrolla en su interior y los suyos. Si no sabes, o sabes mal o peor, ignoras lo que deberías saber porque es evidente en los tiempos en que vivimos, es tu problema. Igualando a un espermatozoide con un embrión, no me extraña que se te nublen las ideas.
    Hurssel, si esta sociedad no llega a entender que esto trae consecuencias terribles para la sostenibilidad del orden social y la libertad individual, lo pagaremos.
    Saludos!

  5. marzo 17, 2009 9:20 pm

    La campaña es una tergiversación gráfica. El aborto se ejerce sobre embriones (1-2 meses de embarazo) y quizá sobre fetos, normalmente hasta el tercer mes. No conozco a nadie que defienda el derecho a abortar junto con el derecho a matar niños como el de la foto. Otra cosa es que queramos discutir que embriones y niños deben gozar dle mismo estatus moral. Me parece bien, pero la imagen, en la medida en que lo que se discute no es el infanticidio sino el aborto, es una tergiversación.

    Ah, no soy progre, defiendo el derecho al aborto y no lo llamo IVE. Si me lo aceptas como recomendación, evita los estereotipos a la hora de argumentar sobre temas serios (y éste lo es, sin duda).

  6. marzo 17, 2009 9:55 pm

    La imagen que he colgado está incompleta. En la original aparecen diferentes fases de la gestación previa.
    Yo no puedo defender el aborto como principio o como derecho de nadie porque sé que es un homicidio. Lo que no quiere decir que esté equiparando la debida consideración merecida por un feto de 14 semanas, con la de un embrión, un niño de 2 años, la madre o el abuelo. Es distinto, pero no debe serlo tanto, por razones obvias. Si la gradación con la que atribuimos dignidad y personalidad a unos y otros fuera más perversa aún, un síndrome de Down, un tetrapléjico o un anciano de 90 años, nada tendrían que hacer frente a un treintañero lozano. Es peligroso poner un límite donde no lo puede haber. El ser humano, desde la fecundación, comienza a vivir, es un hecho. Ignorarlo por completo tiene consecuencias terribles. No se puede sostener ética alguna sin considerar esta realidad. No tiene sentido hablar de moral si no se acepta semejante evidencia.
    Si te fijas, en todo momento, aunque haya tomado la fotografía, no me he proclamado defensor de la postura de la Iglesia. Es posible que coincida en muchas cosas, pero es mera casualidad, porque por no ser, no soy ni cristiano. Eso no impide que mi inteligencia me permita ignorar lo que sé. Es un tema difícil, de límites y conflictos, pero aplaudir sin más la posibilidad de abortar como derecho de la madre, resulta estúpido, falaz y muy peligroso: lo progresista es caminar hacia una sociedad de individuos más libres, y como tales, responsables de sus actos. Aplaudir el aborto desde los 16 años y en todo caso es fomentar un atentado ético, la degradación moral de la población y la irresponsabilidad más pavorosa. Después se pueden discutir límites y lo que quieras, pero sin aceptar que la vida humana comienza en la fecundación, no tiene sentido plantear una discusión seria.
    Saludos!

  7. marzo 17, 2009 10:07 pm

    Estimado YSH:

    celebro no ser el único que le invita a no tergiversar y utilizar el estereotipo “progre” a la hora de descargar sus argumentos. También quisiera recordarle que, con el sistema pseudo clandestino de aborto previo a su legislación, muchas familias muy religiosas han aprovechado sus recursos y posición para abortar impunemente en el extrangero.

    La campaña de la Iglesia es, de nuevo, una error estratégico. No olvidemos que es la misma institución que está en contra de la contracepción. En este caso, no vale estar con la Iglesia cuando ataca el aborto (a-bor-to, no IVE, ni chorradas) y contra la Iglesia cuando dice que el preservativo es pecado. Como siempre en casos donde (como usted muy bien observa, siempre) se habla de ética y moral, el problema es la ética de cada individuo. No es en absoluto “liberal” pretender una ética soberana y mayoritaria a imponer.

    No dude que, si la Iglesia consiguiese revertir la legalización de los procesos abortivos, es decir, si algún Gobierno de España (este, o futuros) le hace caso y convierte el el aborto en delito, no sólos e generará un caos jurídico extraordinario, sino que entonces la Iglesia pasará a luchar por la ilegalización de la píldora y el condón. El caso es que, entre bloques morales opuestos, hay que trazar una frontera. Una coherente.

    Recuerde también que la legislación actual es la derivada de la LEY ORGÁNICA 9/1985, DE 5 DE JULIO, DE DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN DETERMINADO SUPUESTOS, más un Real Decreto de 1986. El muy católico matrimonio Aznar pasó por Moncloa sin TOCAR LO MÁS MÍNIMO esa Ley. Por algo será.

    En último lugar, no olvidemos que, aunque en España se llegase a ilegalizar el aborto, seguirán existiendo países donde poder hacerlo. ¿Es más ético viajar a otro país para quitarte un feto? No, no lo es, claro que no. Lo que sería una estafa es tener una legislación con la que nos sentimos como “protectores de la vida”, incluso a niveles en los cuales no se puede hablar de vida propiamente, y luego ver como miles de niñas y mujeres se van a otros países a abortar. Ya puestos, propongamos a la ONU crear burbujas legales en terceros países donde se pueda matar libremente a cualquiera: así, para eliminar a alguien, basta con obligarle a viajar a un país donde un disparo en la cabeza no sea ilegal.

    Sería como tener paraísos fiscales del aborto. Ah, es verdad, me olvidaba lo muy liberales que son los paraísos fiscales…

    Saludos ovulados,
    una forma de vida como otra cualquiera

  8. marzo 17, 2009 11:06 pm

    YSH, en otro post dijiste que el aborto suponía romper el orden social de mercado (no con estas palabras exactas). Hay quién cree que prohibir el aborto tiene un efecto favorable a la criminalidad en esa generación. Al ver reducidos los medios disponibles para realizar la planificación familiar, muchos niños que no hubiesen nacido en un ambiente hostil, lo harán y cuando crezcan, muchos de ellos se dedicaran a violar la propiedad ajena. Todo por intervenir en el proceso de mercado, diciendolo a una madre lo que tiene que hacer con su cuerpo, obligandola a mantener contra su voluntad a otro ser humano (estas convirtiendo la ética liberal en una que requiere, no ya abstenerse de dañar a otros, sino también hacer cosas con respecto a otro en base a su necesidad, casi nada. ¿Por qué no entonces obligar a la gente a ayudar a los pobres bajo punta de pistola?), o amenazandola con el inicio del uso de la fuerza.

  9. marzo 18, 2009 1:36 am

    La campaña contiene embriones, lo sé, pero su centro es imagen es un niño al que sólo le falta el bigote y que no se sabe qué pinta en un cartel sobre el aborto. Se mire como se mire es engañosa.

    Lo de individuos responsables… me parece perfecto. Pero prohibir el aborto no va a hacer a nadie más responsable. Tendremos adolescentes embarazaas irresponsables (o con muy mala suerte, o algo patosas con los anticonceptivos…) muchas de las cuales, además, serán madres jóvenes e igualmente irresponsables. Pero no hay evidencia en la relación que estableces entre aborto y responsabilidad. Ni tampoco hay evidencia (y mucho menos desde un punto de vista presuntamente liberal) de que el Estado deba prohibir algo a los ciudadanos con el pretexto de hacerlos más responsables. ¿Ahora defendemos un Estado “pedagógico”?

  10. marzo 18, 2009 2:21 am

    Aquí no se defiende la libertad. Aquí se defiende un dogmatismo totalitario de corte anarquista y, como no, a esa esposa de Cristo que se llama Iglesia Católica Romana.

  11. Observador permalink
    marzo 18, 2009 3:28 am

    El aborto es una forma sutil de discriminacion de clase y racial. Las factorias aborteras (las clinicas son para curar no para matar), siempre estan situados en los barrios mas pobres y ademas las campañas van dirigidas especialmente contra las minorias.

    Es un hecho probado que los movimientos de planificacion familiar fueron creados en EEUU por una mujer racista y que siempre se dirigio contra las minorias religiosas o raciales. Aun todavia perdura ese movimiento.

    Hay mucha gente que no es religiosa y esta en contra del aborto porque va contra la ley natural.

  12. marzo 18, 2009 7:50 am

    “dogmatismo totalitario de corte anarquista”

    Ira, ¿volvemos a repasar el significado de la palabra “totalitarismo” y lo “bien” que queda atribuyendola al anarquismo?. Lo que teocones y siracusos pareceis no querer entender es que el anarquismo es voluntarismo, y por tanto dentro del mismo cabe tanto el católicismo, como el ateismo, como el comunismo, o casi cualquier otra idea (fines variables), siempre y cuando se defienda mediante un medio constante (no iniciación de la fuerza o el fraude), y que es el medio el que legitima y contiene el fin, y no al revés. Me explico, hay quien cree que la verdadera libertad es la de la Iglesia, y pretende que todos pensemos asi, y hay quien no deja de acusar al anarquismo de ser católicismo encubierto. Y la verdad es que a muchos anarquistas no nos interesa especialmente el tema de la religión, que es un asunto personal de cada cual, y que no debería de ser el foco de atención en la lucha anti-estatal. Pero unos y otros os empeñais con esas historias todo el día.

    En cuanto a que este es un post con contenido liberticida, es decir intervencionista en asuntos morales, estoy de acuerdo. Además yo lo calificaría de moralmente altruista, ya que prescribe el sacrificio como bien moral en favor de los necesitados (lo cual es perfectamente legitimo, pero a un egoísta como yo le dañan la vista ciertas cosas).

    Pascual tiene mucha razón en la parte final de su comentario con respecto a la responsabilidad. Pascual, no me suenas, ¿Tú también estas en la Siracosa?.

    Sin acritud, YSH

  13. marzo 18, 2009 10:12 am

    ¿Tú también estas en la Siracosa?

    Ya ves, Stewie, nobody’s perfect.

  14. marzo 18, 2009 12:00 pm

    Comprendo la postura contraria de la iglesia ante el proyecto de la “interrupción intencionada del embarazo”…

    http://www.nicolasespositochedel.com

  15. marzo 18, 2009 12:38 pm

    “el anarquismo es voluntarismo”

    Pues la constante voluntad del hombre no sigue las reglas anarquistas. Y sí, en el laboratorio es posible que pueda ser liberal el comunista, el anarquista, el fascista, etc. Pero sólo en ese “laboratorio de ideas” de Redliberal y su científico loco al mano: Daniel Rodríguez Herrera.

    El anarquismo supone una solución 100% a los problemas sociales. Por tanto el programa anarquista (más por sus pretensiones que por su contenido específico) es esencialmente totalitario. Cuentos chinos.

    La Iglesia Católica, con la que sin duda simpatiza el autor de este artículo, no es contraria sino que fomenta activamente a las ideas anarquistas. Lo dijo el nazareno: “Regnum meum non est de hoc mundo”, y los de la mitra creen ser príncipes de ese reino…

  16. marzo 18, 2009 3:32 pm

    Iracundo, eres un tontico redomado… y no tengo más que decir.
    Saludos!

  17. marzo 18, 2009 4:07 pm

    Exacto, caballero: no tiene usted nada que decir.

    ¡Ay los malvados abortistas! ¡Van a legitimar al Estado!

  18. marzo 18, 2009 4:25 pm

    Pero como todo en este país el tema se trata a lo hooligan, basándose sólo en lo político o en lo religioso, si alguien tuviese la ocurrencia de generar un debate en términos científicos y éticos, posiblemente, este aborregamiento social acabaría.

    Respecto a la campaña de la Iglesia, hay que darle un 10, sin cagarse ni ridiculizar las ideas de los demás han logrado una repercusión mayor que los que hacen campañas anticlericales cagandose en Dios o calificando a los cristianos de imbéciles mentales.

  19. felipe permalink
    marzo 18, 2009 7:52 pm

    Antes de entrar en el fondo de dicha reforma sobre esta ley , lo que a mi personalmente me parece un desvario total es que una adolescente de 16 años pueda abortar sin el permiso de sus padres.
    Pero si dicha adolescente, se quiere hacer un tatuaje entonces si es necesario dicho permiso.
    Si piensan que la menor tiene capacidad de decisión , entonces que sean coherentes y modifiquen la basura de la ley del menor y también sean responsables penalmente ante los delitos graves.

  20. marzo 20, 2009 12:28 am

    Todo debe regularse, opina el socialista, salvo la vida humana en su origen. La ley rige para el macrocosmos estatal, pero está proscrita en el microcosmos materno, como si se tratase de un reino dentro de otro.

    ¿Cuál es el fin de esta farsa? Establecer una excepción ilusoria a la soberanía, una concesión única de la civilización al estado de naturaleza. Puesto que no sabemos qué es el hombre, obre cada cual en consciencia y que Dios elija a los suyos. “Se vuelve pues al conocimiento privado del bien y del mal, que no puede concederse sin disolver el Estado” (Hobbes, De cive).

    No se olvide, sin embargo, este axioma político: que cualquier derecho que el poder público reconozca al ciudadano, también se lo reserva para sí contra éste.

  21. marzo 20, 2009 12:36 am

    Pascual:

    “La campaña contiene embriones, lo sé, pero su centro es imagen es un niño al que sólo le falta el bigote y que no se sabe qué pinta en un cartel sobre el aborto. Se mire como se mire es engañosa.”

    Es fácil ver lo que pretende la campaña: señalar el absurdo del proteccionismo ecologista, que considera más digno de ser preservado al lince ibérico (y eso incluye al lince ibérico prenacido) que al ser humano. Como a un feto no se lo puede poner de cuatro patas, y todavía menos a un embrión, lo cual es necesario para establecer el paralelismo chocante entre el hombre y la bestia, las imágenes de éstos quedan en segundo plano, mostrando la continuidad de la vida desde la concepción al nacimiento y la paradoja de negarlo en origen. Un cartel impecable.

    “Lo de individuos responsables… me parece perfecto. Pero prohibir el aborto no va a hacer a nadie más responsable. Tendremos adolescentes embarazaas irresponsables (o con muy mala suerte, o algo patosas con los anticonceptivos…) muchas de las cuales, además, serán madres jóvenes e igualmente irresponsables. Pero no hay evidencia en la relación que estableces entre aborto y responsabilidad.”

    ¿De qué evidencia hablas, de la empírica o de otra clase?

    “Ni tampoco hay evidencia (y mucho menos desde un punto de vista presuntamente liberal) de que el Estado deba prohibir algo a los ciudadanos con el pretexto de hacerlos más responsables. ¿Ahora defendemos un Estado “pedagógico”?”

    ¿Pero no estabais en Siracusa a favor de la Educación para la Ciudadanía?

  22. marzo 20, 2009 1:08 am

    irichc, sinceramente, no sé qué responder a tu última pregunta. A mí no me han hecho un examen de idoneidad ideológica, ni nada parecido. Personalmente siempre me he opuesto a la EpC del modo en que la ha concebido el PSOE, aunque sí soy partidario de una educación cívica, si bien no tengo claro que tal cosa requiera una asignatura.

    El lince ibérico tampoco figura entre mis más altas prioridades. Creo que ningún lince vale la vida de un niño (¿es necesario decir esto?) aunque afortunadamente no se trata de elegir entre uno y otro (¿o sí? porque tu comentario da pie a pensarlo). LA mayoría de las personas valoramos la existencia de ambos y al mismo tiempo manejamos una jerarquía en la que los niños son más valiosos que los linces. Ahora bien, no veo qué propiedad tiene un embrión que le haga un “ser humano” en algún sentido más allá del meramente biológico. No entiendo qué propiedad posee un embrión que haga que le debamos considerar persona, más allá del deseo de su madre de completar el proceso de sus gestación (lo cual sí es respetable, por supuesto). No lo veo, digo, salvo que nos dediquemos a jugar con los conceptos de potencia y acto, y digamos que es una persona en potencia y que eso ya le confiere esa identidad. O bien que afirmemos que un genotipo es ya una persona, en vez de un conjunto de rasgos fenotípicos inscritos en aquél pero aún no materializados.

  23. marzo 20, 2009 3:29 am

    Pascual, no concibo de qué manera va a articularse una educación cívica sin ley. Pero, en fin, esto no viene al caso.

    Volviendo al tema que nos ocupa: no soy yo precisamente quien ha fundado el “derecho a decidir” en el argumento de la empatía, ni sé por lo demás qué opinas al respecto. Lo que hace esta campaña -y de ahí la virulencia del rechazo que provoca- es ridiculizar la forma de razonar de la mayoría de abortistas, que dicen no poder identificarse con un embrión. De este modo se coloca a un bebé al lado de una cría de lince y se insta al observador a determinar con cuál de los dos se siente más vinculado. Ahora bien, la frivolidad misma de la pregunta, y el hecho humillante de que tengamos que compararnos con felinos en extinción para resaltar nuestro propio valor de especie, muestra la endeblez de lo que se pretende rebatir. Quienes han acusado a esta publicidad de engañosa deberían meditar si no será más bien ésa la prueba, en forma de autoconfesión, de que los derechos no pueden depender de sentimientos ni de comparaciones superfluas, esto es, de la subjetiva belleza del bebé y la del lince, de su postura de cuadrúpedos (temporal para uno, definitiva para el otro), etc.

  24. marzo 20, 2009 10:57 am

    Una cosa es aceptar la regulación legal de la educación cívica y otra muy distinta es que me guste la actual ley, que no me gusta. En general creo que el PSOE como partido y el progresismo-realmente-existente como ideología han causado un daño terrible en la educación. Pero sí, ése es otro tema. Ya habrá tiempo, espero.

    La campaña de la Iglesia apela precisamente a la empatía. De manera natural todos empatizamos con un niño como el que gatea en el cartel. El problema es que el aborto no consiste en matar niños sino embriones o fetos (normalmente hasta los tres meses de gestación). Como te he dicho varias veces, es perefectamente legítimo (faltaría más) condenar todo tipo de aborto y emprender campañas para oponerse a él. Pero eso no quita que la campaña sea engañosa, pues nadie está poniendo en duda la obligación de defender por todos los medios la vida de los niños nacidos o de muchos fetos. Otra cosa es que con el recurso de presentar un niño gateando la campaña pretenda denunciar “los espejismos de la empatía” (si puedo designarlo así) o los abusos de la misma. Bien, ningún problema, sólo que entonces sus promotores deben reconocer que se están valiendo de un recurso (o sea, de un exceso) retórico, no estrictamente lógico. Después de todo es la esencia de la publicidad, que pertenece al género de la retórica y que antepone la persuasión a la verdad.

    Sobre la empatía, no veo cómo podría existir realmente una moral sin ella. La empatía nos proporciona unas cuantas intuiciones morales básicas. Cada vez sabemos más del carácter espontáneo (innato) de muchas de nuestras reacciones morales. Por ejemplo, parece que los niños son capaces desde muy pequeños (antes de hablar) de reconocer a un abusón y de identificarse con sus víctimas. Cada vez sabemos más cosas de este tipo. Lo cual encaja bastante bien con la concepción naturalista (darwiniana). Los filósofos, frecuentemente, han hablado del hombre como si éste fuese una especie descendiente de Thales de Mileto, y no de algún Adán africano dedicado a la caza y la recolección. La especie no habría sobrevivido si hubiese tenido que esperar a La ética a Nicómaco. Y de igual modo, la influencia real de ésta o de la KpV en nuestra forma de relacionarnos con los demás es presumiblemente irrisoria.

    Pero eso no quiere decir que las intuiciones morales basadas en la empatía deban ser adoptadas como un mecanismo infalible. La naturaleza es chapucera, y sigue la lógica de lo aceptable, no de lo óptimo (se parece al bricolaje más que a la ingeniería). La filosofía moral debe, por tanto, examinar nuestras intuiciones y nuestras reacciones empáticas. Por ejemplo, sabemos que la inclinación a ayudar a los demás disminuye en la mayoría de las personas cuando pasamos de ayudar a una persona cuyo rostro conocemos a ayudar a un número grande de personas cuyas caras nos son desconocidas. Sencillamente, nuestra empatía empieza a no funcionar cuando pasa de lo concreto y visual a lo abstracto (de esto también saben los publicistas, los creadores de reality shows y los retóricos en general, sin duda). La razón debe advertirnos de estos “fallos” de nuestra empatía. Pero eso no significa que ésta no sea un mecanismo útil y que funcione razonablemente bien.

  25. marzo 20, 2009 5:31 pm

    Pascual, me referí a esas intuiciones morales o “sentido común” en tu blog. Recordé en aquel momento que quienes creen en esa inercia al bien y en su fiabilidad niegan, no obstante, que pueda hablarse de un derecho natural, y entienden que todo es relativo al sitio, al lugar y a la circunstancia. Mi pregunta es ¿a qué bien aluden, entonces? Y si tan eficazmente funciona nuestra empatía, y ésta es innata, ¿para qué queremos un Estado y una ley?

  26. marzo 20, 2009 5:32 pm

    “al tiempo, al lugar y a la circunstancia”, quise decir.

  27. marzo 21, 2009 12:06 pm

    Es que nadie dice que la empatía baste. Para empezar solemos limitarla a personas cercanas o a quienes conocemos de forma directa. El Estado es, entre otras cosas, una forma de organizar la solidaridad entre desconocidos para quienes no existen lazos de empatía (o no existiría ninguno, si no fuese por los ciertos relatos compartidos que el propio Estado promueve).

    Que la empatía sea innata no nos convierte en criaturas rousseaunianas, ni mucho menos.

    Sobre el concepto de bien que tengan otros cuando niegan el derecho natural… pues ni idea, sencillamente. Eso deberían decirlo ellos.

  28. abril 17, 2009 9:33 am

    Realmente estoy de acuerdo con tu articulo, el aborto no es uan decision que se debe de tomar a la ligera para evitar una responsabilidad que es cuidar de la vida que crece en el vientre.

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