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La Batalla de Madrid

marzo 28, 2009

No estamos en guerra, el 36-39 quedaron atrás, pero algunos continúan con frivolidad su particular batalla por Madrid. El PSM, antes FSM, habitada por inquietantes y enfermizas facciones, mentes y radicales, no ha conseguido superar la pérdida de una de las piezas claves en su iconografía de resistencia guerracivilista. Nunca fue suya, dicho sea de paso. La democracia no les ha concedido mayoría absoluta en ninguna de sus consultas electorales. Sí al PP, que desde 1995 en la Comunidad, y unos años antes en el Ayuntamiento, detentan el poder a pesar de los reductos acantonados en feudos retroalimentados en el clasismo más casposo y estúpido.

Tomás Gómez es el nuevo “líder” Madrileño. Su bagaje particular, haber barrido, electoralmente hablando, en el municipio de Parla. Deja tras de sí un expansionismo urbano sin precedentes. Llega a la secretaría general de los socialistas cargado de ideas, cuellos de cisne y bravuconería pausada. Su capacidad para decir barbaridades sin que le tiemble el pulso y nadie le recrimine si quiera una actitud irresponsable y difamadora, caracteriza a este esperpento de político que pretende seguir los pasos de Zapatero esperando su Prestige, su Irak y su 11m. Mientras tanto, que no se diga que no es un radical. Los medios nacionales viven de la actualidad madrileña. Esperanza Aguirre es la líder que molesta, temida por el PSOE, y por ello, diana de insultos, tramas y montajes.

Todo vale en su contra. Durante su periodo ministerial se convirtió en objeto de mofa y persecución  irreverente. Nadie esperaba que llegara a consolidar un carisma capaz de aglutinar a su alrededor tanto poder y apoyo social. Gana por mayoría absoluta, lo hace con alta participación, creciendo y arrebatando bastiones en el este y en el sur, rojerío sociológico que cae complaciente en las redes de la liberal más pública de la historia. Vende un talante mientras que alimenta el estatismo dando balones de oxígeno a lo público. Sus enemigos acérrimos tratan de que cale un mensaje: Aguirre privatiza la Sanidad y la Educación. Tan falso como insidioso. Esperanza ha dado algo de viabilidad a la sanidad y la educación públicas… vaya, liberal por los cuatro costados.

Sea como fuere, los socialistas madrileños pisan fuerte y animados por la sectaria y maliciosa sección local de El País, buscan y provocan su ascenso caiga quien caiga. Gastando una millonada, Tomás Gómez decide trasladar la sede del PSM desde un edificio en propiedad situado en San Blas, cerquita de sus amigotes prisaicos (creo), hasta la céntrica plaza de Callao. El 20 minutos, lo que queda del efímero imperio Escolar, deja la primera y representativa planta del Palacio de la Prensa y la pasan a ocupar sus colegas socialistas. Dentro de unos meses, junto al cartelón del Plan E con cuyo presupuesto pagará Gallardón la “necesaria” e “ineludible” peatonalización del Picadilly madrileño, ondeará la bandera del PSM. Luminosos de musicales y tiendas de Inditex recibirán con desasosiego a su nuevo vecino: un partido político.

Las sociedades abiertas y tolerantes se caracterizan por recluir la pugna política sobre aspectos comunales mínimos. La defensa de la libertad individual acota el escenario de discusión, el terreno de juego para las distintas facciones. Baja el tono y domina la moderación. Nuestro plan de vida y dominios representan nuestras preocupaciones fundamentales. La convivencia con el resto y las relaciones interesadas de todo tipo, se rigen por conductas pacíficas, pactos y responsabilidad individual.

Los socialistas buscan impregnar la sociedad de pugna y crispación. Son ellos los que desean una población amancebada, preocupada por quien gobierne dada su dependencia del presupuesto y las políticas adoptadas. La bronca entre partidos es clave, y aunque al final acaben haciendo algo por el estilo en lo que más nos afecta (que tiende a ser lo que menos sentimos dada la anestesia sistemática inoculada), atrae a lo peorcito de la sociedad y saca a relucir lo peorcito de cada uno de nosotros.

 La fascinación por lo público, por la “participación” política, la contienda y la movilización por causas todas ellas dirigistas y liberticidas (puritanos de todo pelaje y condición), se extiende y forja la personalidad de tanto energúmeno y aspirante a “concienciado social”.

Las sedes de los partidos no pueden dominar los espacios de ocio y tránsito habitual en metrópolis como Madrid. Génova o Ferraz no son malas ubicaciones para instalar el politburó plural de la partidocracia que nos domina. Callao, Gran Vía en General, Sol o Cibeles, son lugares para sedes institucionales, no para representar facciones y ofrecer alternativas políticas.

Es en campaña electoral cuando nuestras calles son invadidas por carteles y propaganda. La simple decisión adoptada por el PSM denota una actitud que aterra y descompone. Poco me importa si tiene o no licencia. Esa polémica es accesoria. Si se gasta mucho o poco (aunque está visto que el PSOE disfruta con las reformas y los muebles de diseño: fue lo primero que hizo Zapatero al llegar a su despacho de la Moncloa).

Lo que debe preocuparnos es la invasión de espacios de concurrencia social, de tráfico comercial, de libertad y esparcimiento tranquilo, despolitizado y pacífico. Convertir Callao en una manifestación perpetua. Que al levantar la vista, saliendo del cine, yendo a comprar o sencillamente paseando, nos topemos con esas siglas: PSM, que podrían ser PP o IU, poco importa.

La Batalla por Madrid revitaliza tendencias peligrosas, y como siempre, es la izquierda la que se aprovecha de esta irrupción irresponsable, del quebranto de normas tácitas, de pactos de caballeros… se aprovechan de la “normalidad” para dar estos golpes de efecto. Su inteligencia táctica es directamente proporcional a su despreciable calaña. ¿Qué pretenden con todo esto?

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. DePaso permalink
    marzo 28, 2009 9:17 pm

    Del diccionario de la Real Academia Española:

    detentar.

    (Del lat. detentāre, retener).
    1. tr. Retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público.
    2. tr. Der. Dicho de una persona: Retener lo que manifiestamente no le pertenece.

    Amigo Yosoyhayek: tenga cuidado con lo que escribe.

  2. liberand permalink
    marzo 28, 2009 9:54 pm

    Que pesaditos nos ponemos… No todos tenemos el DRAE en la cabeza, detentar detentar…

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