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La España de los Méndez

marzo 29, 2009

Cándido, ese socialista que dirige la UGT, lanza propuestas contra la crisis. La prensa destaca una en concreto: reducir la semana laboral a cuatro días. También exige una subida de impuestos a “los ricos”. Ambas, de sobra conocidas, nada nuevo. La teoría se une al estudio histórico: ambas representan un grave error de política económica.

Pretender que un trabajador reciba idéntica remuneración trabajando una media de 4 días menos al mes, 50 al año, o como se hizo en Francia, limitar a 35 horas semanales la contratación laboral, es una traba más a la libertad en el mercado de trabajo. Si hay voluntad política, es posible imponerla. Llevamos un siglo mermando la flexibilidad y el dinamismo de este mercado. Las consecuencias las hemos comentado en este blog en más de una ocasión: hambre para todos, paro, inmovilismo y dependencia.

Dada la actual situación de crisis, donde a nadie se le debería escapar que la regulación del mercado de trabajo supone una barrera insuperable para proceder al ineludible reajuste, el socialismo sindicalista, como en otros tantos temas, nada contra corriente prefiriendo apostar por extender los sofismas y falacias económicas que atenazan nuestra economía.

El trabajador, en todo caso, tiende a percibir una renta equivalente a su productividad marginal descontada (recibe hoy con descuento lo que se prevé habrá contribuido a generar mañana). Una reducción de días de trabajo imponiendo el mismo salario obliga al empresario, si quiere mantener o incrementar el mismo nivel de actividad, a soportar unos costes muy superiores a los que estaría dispuesto previstos unos precios de mercado concretos. Es decir, en cualquier caso, pero más si cabe en situaciones de crisis, dichos límites terminan por generar más desempleo, y no la reacción prevista con ingenuidad por tanto ignorante. El empresario valorará la situación y adaptará su estructura de costes: si los precios que se esperan obtener en el mercado la soportan reportando una tasa de beneficio por la inversión, seguirá con la actividad.

Si se aprobara pasaría a formar parte del conjunto de barreras y límites introducidos en el mercado de trabajo. Sus efectos no variarían respecto a los logrados con las medidas ya consolidadas: menos actividad, una tasa de paro estructural disparatada; menos riqueza a repartir mediante un sistema de redistribución de la renta que afirma la dependencia generalizada y sentida por todos los ciudadanos.

España corre el riesgo de frenar en seco su desarrollo. Seremos menos ricos. Si añadimos leña al fuego, la crisis se agravará, será necesaria una mayor redistribución de lo que a duras penas seamos capaces de generar, y la economía entrará en una depresión difícil de encarar. Propuestas como las Méndez rezuman frivolidad y estulticia. Trabajar cuatro días, o tres, o no hacerlo en absoluto, debe ser una decisión libre y voluntaria del trabajador. Ganará en ocio pero perderá en retribución.

Si Méndez no fuera un rufián aclararía el contenido cierto de su propuesta: por imposición todos renunciaríamos “solidariamente” a parte de nuestra renta disponible para que los parados de hoy pudieran optar a ella a cambio de copar las horas liberadas por nosotros. Méndez trata de vender la panacea: menos trabajo, igual renta, menos paro. Pero ya hemos visto que es imposible. Todos los caminos conducen a la misma meta: menos actividad, menos empleo y una indispensable redistribución bien de renta disponible, bien de renta incautada. Resultado: hambre para todos y anquilosamiento social.

De nuevo, gracias, sindicatos, gracias, socialismo, gracias por todo!

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. spartan permalink
    marzo 29, 2009 8:19 pm

    Llevamos mucho tiempo quejándonos de que los sindicatos estén callados como putas. Pero realmente …. ¿tienen algo que decir? Si salen a la calle, ¿que le van a decir a Zapatero?

    Sería algo cómo: “Sigue así, no hagas nada, húndenos mas, queremos mas impuestos” Luego pedirían la cabeza de los banqueros y la de Aznar, y a echar unas cañas a la casa del pueblo.

  2. marzo 29, 2009 11:25 pm

    Sí, seguramente no tienen nada que decir. De ahí que permanezcan callados. Seguramente así estén más guapos. Hay que acabar con este sindicalismo barato y una buena oportunidad es la recomendación que en un par de semanas sacará la UE, haciendo referencia a la necesidad de modernizar el sindicalismo en España. En fin, otro varapalo; aunque supongo que los sindicatos entenderán que su modernización pasa por participar más de los presupuestos generales del Estado. ¿Apostamos?
    Os dejo un enlace, para que conozcáis mi opinión sobre esa jauría de aprovechados y vaguetes:

    http://jesaal.wordpress.com/2009/03/28/%C2%A1sindicatos-de-clase-vagos-e-irresponsables/

    Jesús

  3. marzo 31, 2009 6:32 pm

    Estos sindicalistas de salon,olvidan la realidad de la calle,para preocuparse de sus subvenciones y sus inutiles cursillos,engañando al trabajor y al desempleado.Huelga general contra sindicatos y partidos!
    http://www.klausss69.wordpress.com http://www.plataformadeparados.es.tl

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