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Culto Obamita

abril 6, 2009

“No te preguntes qué puede hacer Obama por ti, piensa qué puedes hacer tú por Obama”. Con lindezas (no es literal) como estas, uno no sabe si echarse a reír, a llorar o directamente hacer el petate y fugarse de esta jaula de locos llamada España. ¿Es que hace falta estar lúcido y poco embebido por la obsesión de politizarlo absolutamente todo para darse cuenta de que Zapatero es un mentecato peligroso?

Es propio de los mediocres auto convencerse viendo reflejadas sus miserias en las del resto. Si como parece se tiene la suerte de que el mismísimo Presidente de los EEEUU sea otro vacuo adanista, bingo! Zapatero busca la foto, el guiño y la relación privilegiada. Quiere pasear a Obama por Doñana y Lanzarote, que se instale en sendos despachos un teléfono rojo con línea directa hacia la nada y el discurso fácil. Zapatero se siente reconfortado en presencia de Obama. Su estulticia torna en sano criterio, visión ambiciosa y bondadosa de un mundo en paz, progreso y un Gran Estado velando por todos nosotros.

El negro de la Casa Blanca (no es una licencia racistoide, él mismo se empeña en recordarnos lo negro, mestizo, cruzado, o lo que sea que es; él es quien da importancia, más allá de lo evidente, a su tenue color de piel, unos días más blanca y otros más morena) llega a Europa y casi todos son piropos. Cumbre de la OTAN reclamando más soldados y financiación para la escalada intervencionista y militarista iniciada por el defenestrado Bush jr.. El que más o el que menos, aporta, y España, tras torpes e innecesarias justificaciones, amplía un 50% su contingente destacado.

Cumbre en Praga EEUU-UE. Un hombre frente a 27, pequeños, grandes, o pequeños que se creen o se quieren más grandes de lo que son. Frente franco-alemán y un Zapatero que acude soportado por la octava economía del mundo, pero incapaz de administrar semejante pase-VIP. Logra lo que buscaba. Reunión con Obama, foto, y algunas palabras. El americano no se sale del guión, tiende puentes y poco más. Zapatero entre movimientos de manos y un discurso entrecortado y repetitivo, no dice apenas nada, aunque deja en evidencia sus ganas de convertirse en el perrito faldero europeo del nuevo emperador mundial.

Lo gracioso es que el Presidente de los EEUU, sin duda el mandatario con más poder del planeta, puede aglutinar todos los odios o todos los amores del resto de naciones. No debemos preguntarnos por qué se les detesta, sino por qué se les adora. Obama ofrece un talante distinto al de Bush. Nada más. Aunque terminen afectándonos de igual manera, Obama será el bueno (por ahora) y Bush el malo. Y esto se ve muy bien en la crítica que desde los medios europeos se hace de la complacencia de muchos de nuestros líderes.

Aznar era malo, y Bush peor. Su concubinato resultaba terrible. Un estúpido y lame culos. Si ponían los pies sobre la mesa, poco importaba el contexto ni los motivos, la estampa sobraba para regocijarse en nuestras fobias intestinas. Que Aznar le reía las gracias al tejano, su entrega quedaba fuera de toda duda, de igual manera que se demostraba el perjuicio que semejante relación provocaría a los intereses españoles. Si ambos justificaban una intervención bélica y el pequeño decidía apoyar con medios y diplomacia al grande, tres cuartos de lo mismo.

Sin embargo con Obama la situación es bien diferente. Hablamos de un líder extranjero que pronuncia conmovedores discursos fuera de sus fronteras, en lugares emblemáticos, como el castillo de Praga. Repite su eslogan de campaña, aquello de que podíamos, y la imagen da la vuelta al mundo. Su autoridad no se discute, se admite, y de qué forma más servil. Zapatero reconoce ser víctima del efecto Obama. Seducido y cautivo, sonríe ante los medios y se jacta por ello. No pasa nada, es normal, todos estamos igual, no hay mofa que valga. Zapatero corre detrás del galán, del peliculero que vende humo y un carisma difícil de definir, y nadie lo insulta, ni reverdece el antiamericanismo para polemizar sobre el tema.

La frase con la que inicio este post lo dice todo. Del “buenas noches y buena suerte”, Zapatero y sus asesores consolidan la costumbre de echar mano de eslóganes impactantes, que muchos no relacionan, ni siquiera recuerdan, pero que delatan el talante de este caballero. Es un infame, un mentiroso, un inmoral, pero es que además se ríe de nosotros, o peor, es gilipollas.

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. abril 6, 2009 1:29 pm

    Han faltado los marshmallows para endulzar el evento.
    No he querido ver mucho de toda esta turné del mesiánico Obama porque me temía lo peor y así fue, el tomateo ha sido vergonzoso, pero por todos, ¡menos mal que nos queda Merkel! tan seria y tan en su sitio, como debe ser.

  2. abril 6, 2009 5:48 pm

    La situación es tan grave en todos los ámbitos, y son tan sinvergüenzas y fantoches estos líderes, que ya ni Merkel me esperanza en absoluto, 😉
    Saludos!

  3. abril 9, 2009 2:17 am

    muy buen articulo, pero demasiado sueve.

    Hoy vi a Zapatero y a Obama juntos, eso parece un circo de dos clowns.

    Pero siempre por el circo pagamos nosotros y no los clowns 😦

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