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Ángel Gabilondo confía en Hegel para la crisis

abril 21, 2009

Esta misma mañana, con Carlos Herrera entrevistando al nuevo ministro de Educación, el profesor Carlos Rodríguez Braun no ha desperdiciado la ocasión y prefiriendo dejar para más adelante una crítica sobre gestión y menudencias, ha dado, como habitualmente hace, en la diana. Interpelando a un Doctor en Filosofía, qué mejor que preguntarle “¿cuál es el filósofo adecuado para estos momentos de crisis?” Gabilondo ha dudado (quizá preparando una réplica a la posible contrarréplica de Braun), pero ha terminado respondiendo: HEGEL. Fue su tema de tesis, no sabemos qué aspecto concreto. Braun, pese al titubeo inicial del ministro, ha zanjado la cuestión con un “muy interesante”.

Y es que es muy interesante la confesión, y peor, el breve comentario que ha lanzado el hermanísimo para explicar a tanto lego (legos somos todos, pero unos más que otros) en filosofía. La Comunidad, decía, es el origen mismo de la libertad. No existe individuo sin comunidad como no existen derechos que reclamar si no hay otros individuos a los que corresponder. Ese entramado de relaciones, en el imaginario Hegel-gabilondiano posee tal entidad que cabe afirmar de él una evidente esencia consciente y pensante. La voluntad general señala el rumbo imperando sobre las diminutas y egoístas voluntades particulares. Gabilondo apuesta por la solidaridad en momentos de crisis, por el Estado redistribuidor como cúspide en la evolución de la “sociedad civil”…

Braun, antes de semejante explosión de fanatismo colectivista, justificaba su pregunta en la preocupación que le despertaba el aparente paralelismo entre los años treinta y esta época de crisis que nos está tocando vivir. Si bien es cierto que los totalitarismos comenzaron su triunfo antes de la gran depresión, fue esta el acicate que les sirvió en bandeja de plata su “prometedor” futuro inmediato. El liberalismo retrocedió ante el estatismo de todo pelaje y condición, en Alemania, Inglaterra o los mismísimos EEUU. La segunda Guerra mundial no es únicamente una lucha entre Estados, como vienen siendo todos los conflictos bélicos desde hace siglos, sino también una batalla entre modelos ideológicos coincidentes en un extremo fundamental: su estatismo recalcitrante.

Por eso preocupaba a Braun la respuesta del ministro. Un doctor en Filosofía metido a político quizá podría inspirar algo de cordura al ambiente. Pero nada más lejos de la realidad: el ministro es hegeliano, estatista, y parece ignorar por completo las conclusiones de otros pensadores lejanos al idealismo campante.

No es incierto que libertad, como ausencia de coacción, dependa en su definición de la presencia de otros individuos. En una isla desierta no hay coacción posible, puesto que esta únicamente puede proceder de otro ser humano. Tampoco habrá justicia, porque justicia es dar a cada cual lo que es suyo, y si no hay conflictos intersubjetivos, poco sentido tiene plantear situaciones que vulneren dicho ideal. Sin más de un individuo no existe sociedad ni convivencia.

La sociedad evoluciona y crece en complejidad. No es igual el núcleo profundo en una sociedad tribal, que la extensión de la sociedad abierta. El individuo no goza de idéntica consideración ni libertad en escenarios cerrados y estáticos, que en el dinamismo característico de las sociedades de mercado. La sociedad es resultado de la red de interacciones y relaciones que voluntariamente establecen los individuos en la persecución de sus fines particulares. La comunidad existe en la medida que se mantengan ciertas cuestiones en común, por necesidad o resistencia injustificada. Lo político domina en lo comunitario pero tiende a deshacerse en lo social. Quienes pretenden politizar la sociedad lo que buscan es extender el espíritu comunitario a ámbitos que previamente han superado sus límites. La contradicción resulta evidente.

Personificar la Sociedad, o la Comunidad como entes pensantes, conscientes y catalizadores de una voluntad general que prima sobre las particulares, además de ser profundamente desconocedor de la realidad misma que caracteriza a los dos tipos de tramas sociales o políticas, despliega consecuencias que niegan o anulan las cotas de reconocimiento individual alcanzados en su evolución. De las fases más primitivas, donde sociedad y comunidad se confunden por completo, del mismo modo que cabe personificar su entidad en voluntades concretas de mandatarios concretos, de reconocida o temida autoridad y potestad, pasamos a sociedades abiertas, expansivas, donde los fines particulares priman sobre los comunes generando así la red de relaciones capaz de expandir el conocimiento y su división.

Pensar, como hace Gabilondo, que llegados a un punto de desarrollo, complejidad, reconocimiento de la individualidad, éxito de la libertad como ausencia de coacción, lo que viene a continuación es la imposición del Estado, como gran ente de dominación y redistribución, como culmen evolutiva de la sociedad misma, restaurando los instintos atávicos que hicieron posible la supervivencia en las primeras etapas del desarrollo social, o esa solidaridad mal entendida que implica la dispensa de prestaciones a cargo de imposiciones y límites a la libertad… no es solo un muestra de su profunda ignorancia, sino que además compromete la mayor parte de lo que parece defender.

Si en tiempos de crisis apuesta por la sociedad tribal, que no sufra, porque conseguirá que volvamos a ella. Eso sí, a costa de nuestra libertad y nuestra calidad de vida. Manejar conceptualizaciones o reflexiones filosóficas tan necias en lo que al estudio social se refiere, empuja a las mentes más lúcidas y brillantes hasta las peores y más peligrosas conclusiones.

No importa tanto que Gabilondo considere la educación como un bien público (aunque sea consecuencia de su amplio error intelectual) sino que apueste con vehemencia y presumida autoridad por filósofos como Hegel, que en otras mentes y en otras épocas contribuyeron con sus postulados a los mayores crímenes cometidos nunca por el ser humano.

Saludos y Libertad!

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7 comentarios leave one →
  1. uncadaverenmiblog permalink
    abril 21, 2009 2:24 pm

    Hegel es el entramado (nunca mejor dicho) sobre el que se han construido los totalitarismos del siglo XX. Y su lógica, la responsable de que cualquier cosa quepa en filosofía para los que la aceptan por muy disparatadas que sean.

    Hegel es uno de los mayores responsables de que la filosofía sea despreciada por tantos hasta el punto de que son muchos los que han llegado a la conclusión de que no es ni siquiera una ciencia. De acuerdo que esos muchos no saben mucho de filosofía pero tampoco se les puede culpar si lo que les han enseñado es a Hegel sin un criterio que les permita ponerlo en su sitio y diferenciarlo de los demás.

    • mayo 11, 2009 2:41 am

      Hola a todos:
      Hegel, francamente, no es responsable de nada más que de su filosofía. No puede ser responsable de sus presuntas aplicaciones. En todo caso, ningún totalitarismo del siglo XX ha tenido a Hegel por inspirador, en realidad, ningún régimen político se ha inspirado en la filosofía, entendida como disciplina intelectual, salvo para el empleo de algunos eslóganes que aportaran un cierto barniz intelectual a su discurso.

      Imagino que pretendes aludir a los regímenes comunistas que, presuntamente apoyados en la filosofía marxista, contendrían algo de hegelianismo, pues Marx fue un arduo lector de la obra de Hegel y se empleó en discutirla. Casualmente, la filosofía marxista procede a través de una inversión casi total de los rasgos fundamentales de la filosofía hegeliana como se puede comprobar en la “Crítica al concepto de Estado de Hegel” y otros muchos textos. No creo que exista, en definitiva, relación alguna.

      Respecto a la filosofía marxista, ésta abarca muchos terrenos, pero, esencialmente, el enfoque marxiano desde el punto de vista filosófico y sociológico es muy productivo; sus propuestas políticas se siguen, en gran medida, de algunos presupuestos filosóficos y, en lo que respecta a los regímenes comunistas, dudo que exista una ligazón más allá de que éstos públicamente se reivindicaban marxistas y seguían algunas líneas presumiblemente emanadas de la filosofía marxiana pero profundamente tergiversada.
      La política, francamente, me importa bien poco, pero filosóficamente Karl Marx está entre los más grandes pensadores de la historia y Hegel es, sin ninguna duda, uno de los cinco o seis más grandes pensadores de la historia y, hasta el siglo XX, el más importante pensador de la modernidad.

      Finalmente, respecto al artículo, dudo que Braun pueda replicar con profundidad aspectos concretos de la filosofía hegeliana a Angel Gabilondo o a cualquier filósofo de formación. El motivo no está relacionado con la talla intelectual de Braun sino con la dedicación que exige tener una mínima idea de las propuestas de cualquiera de los grandes; para poder hablar con propiedad bien sea de Kant, de Hegel, de Aristóteles, bien sea de Sartre, Foucault, Heidegger, Deleuze, Derrida, etc.. se requieren años de dedicación íntegra a su obra. Cabe decir que Hegel dejó una obra inmensa, dificultosa en su lectura y que, como prerrequisito, incluye un conocimiento perfecto de su lengua materna: el alemán, pues las traducciones entre lenguas tan distantes como la nuestra y la suya siempre son defectuosas. A esto hemos de sumar que, francamente, más allá de su ideología política, que me da igual, Angel Gabilondo es una de las figuras señeras del pensamiento español y su penetración filosófica está fuera de duda; además en las más áridas y complejas disciplinas filosóficas: es experto en Hermeneútica, desde Dilthey, Scheleiermacher hasta el mismísimo Gadamer, y, siguiendo una cierta línea de continuidad, controla con solvencia la desconstrucción francesa, por ejemplo. Así lo han acreditado sus trabajos académicos y múltiples publicaciones, todas ellas de una calidad indudable; desde mi perspectiva, por ejemplo, su breve libro sobre Dilthey es uno de los pocos ejemplos de un esfuerzo en ese territorio por parte de hispanohablantes.

      Igual que se dicen muchos disparantes sobre la física moderna que sólo un físico puede detectar, o sobre las matemáticas que sólo un matemático puede detectar, también sucede así con la filosofía, una de las materias, por ende, más complejas que existen. Y he de reconocer que en muchas ocasiones me genera estupefacción observar como en todos los medios, pero especialmente en los de la derecha, muy especialmente en la COPE, se discuten cuestiones filosóficas sin rigor alguno. Sin duda, esto se debe a un cierto complejo de inferioridad intelectual por parte de la derecha española que jamás contó con boato intelectual alguno, más apegada al casticismo decimonónico que a la cultura conservadora europea que sí tiene referentes intelectuales de talla indudable. Ciertamente casi toda la derecha europea sufre un profundo ayuno de cerebros, con excepciones, por supuesto, situándose la “intelligentsia”, por suerte o por desgracia, más comúnmente, del lado de la socialdemocracia ( en este sentido se ha “derechizado” con el paso de los años y el fracaso o la “no llegada” de algunas ansiadas esperanzas). También es cierto, que entre las figuras conservadoras, hay personas de indudable talla filosófica, como Gabriel Albiac, aunque no comulgo con algunas de sus ideas ni su visceralidad, eso es indudable. Pero si me lo permiten, aunque toda esta cháchara poco tiene que ver con el asunto y, posiblemente, les interese bien poco, pseudointelectuales como Cesar Vidal suelen cometer más tropelías filosóficas que aciertos, más allá de su “curriculum” estafado y su tendencia a la estafa intelectual (veanse publicaciones, en número y calidad). Braun también es bastante entregado a meterse en lugares donde no le han llamado.

      Finalmente, en todo caso, posiblemente, también yo peque de lo que critico con estos juicios.

      Saludos.

  2. abril 21, 2009 11:01 pm

    Me ha parecido un post muy interesante, YSH. Leyéndote me acordaba de Margarita con aquello de “Who is society?”.

    Un saludo.

  3. abril 21, 2009 11:26 pm

    Gracias, Margarita, como tú dices, dijo grandes cosas 🙂

  4. abril 22, 2009 12:52 pm

    Excelente, realmente excelente.

    Con todo, a mí, la mejor de Margarita me sigue pareciendo ésta:

    Saludos liberales

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  1. Who is society? There is no such thing! : No a todo
  2. Centrando el debate « LA LIBERTAD Y LA LEY

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