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El Estado español es un fraude que huele a muerto

abril 28, 2009

Puede que en algún momento hayamos tenido la debilidad de creer que no era un fraude. No hablo en clave nacionalista periférico, tranquilos. Bastante tienen en ETB con aguantar a los vasquistas redomados que rechazan la violencia pero apuntan con el dedo a los no nacionalistas como origen indiscutible del “conflicto” (vaya, que ellos no matan, pero el mensaje queda clarito para los “valientes” que sí se atreven). Hablo en clave organizacional, no tanto sobre si el fiasco tiene o no razones remotas y existenciales.

La Constitución de 1978 salió adelante como pudo. Autonomías para los catalanes, derechos históricos para los vascos, y el resto, ya se vería. Al final los andaluces salieron por la tangente, forzaron los mecanismos y llevaron a una España autonómica muy diferente a esa aspiración mancomunera de tanto regeneracionista trasnochado. Cuando un Estado pasa del todo a la pluralidad compleja, cualquier cosa puede suceder. No dio tiempo a estatizar el modelo de salud cuando las autonomías ya lo tenían en sus manos. Las públicas carreteras llegaron con un PSOE resistente. Desde 1992 comenzó el acabose. Financiación europea para todos, viaductos, túneles, 4 carriles por sentido, líneas de metro a cada barrio, y claro, servicios públicos para esto, para aquello… Llegaron educación y sanidad, y más allá de romper la trama común e iniciar una intervención particularista en busca de la patria chica (con diversa intensidad), cada uno tiró por su lado y comenzó a desangrar el precario modelo de financiación. A todo esto vascos y navarros viviendo como marajás, con su nacionalismo liberal reconocido, cierta competencia fiscal e inversión positiva proceden de Madrid. Los catalanes, como es normal, cabreados por negarles la bilateralidad que sí se admitió para otros (váyase uno a saber por qué…).

Resiste unida la caja de las pensiones, no vaya a ser que los pobres, pobres, pobres andaluces, gallegos y extremeños se queden sin su parte del pastel. Dan votos, son fáciles de comprar, la paguita funciona bien en el reino de San Telmo, aunque el barco se hunda para muchos, qué más da, si el resto pagan. Mientras llenando las costas andaluzas de campos de golf y mansiones. El pobre Julián Muñoz en prisión, Gil en el hoyo, y Chaves paseando su cartera ministerial. Que injusta es la vida, digo yo.

A los catalanes les sobran razones, pero también les faltan. Comparados con Madrid tienen un milloncejo más de habitantes, carreteras privadas y cinco veces su extensión. Se quejan de sus infraestructuras pero llevan 16 añitos, como poco, mamando del común. Ni con Olimpiadas ni con Fórum consiguen brillar más que la región Capital, que con el mismo sistema de financiación y unos niveles de endeudamiento similares, ha hecho más metro, más carreteras, más escuelas, institutos y hospitales. Vamos que el PP de Madrid ha hecho más Estado del que han sido capaces los pobrecitos catalanistas. No sabemos en qué se han gastado sus dineros, si en el 3, 5 o 20%, si en instalar embajadas por el mundo o en tratar de sumergir a más de la mitad de la población, quieran o no, en esa arcadia feliz catalano parlante. En qué se gasta el dinero la Generalidad? Por qué piden y piden si tienen tanto como otros a los que parece irles bien las cosas? El metro es deficiente, las aceras desconchadas, no hay hospitales nuevos y ciertos barrios dan más que pena. Tan preocupados están de hacer nación que se les ha olvidado vender las bondades del estatismo desmesurado.

Y todo se hunde porque se avecina la constatación de lo debe ser el fin del Estado Español. La resistente clase política nacional hace aguas en filas socialistas, pero también populares, frente al ascenso del particularismo regional. Si cambia la financiación a fin de saciar las apetencias de los ricos, se acabó el Estado social a nivel nacional, vamos, que los pobres van a empezar a preguntar: dónde está lo mío? Puede que para aquel entonces brote la generosidad en Madrid y Barcelona, tengan razón los de ERC y la solidaridad se funde en la voluntariedad. Apadrina a un extremeño, a un manchego o  un andaluz, mira con qué ojitos te miran.

Claro que esta lógica rupturista tiene dos consecuencias inmediatas: si no tiene sentido financiar la sanidad del resto, por qué narices voy a pagarles su pensión. Adiós a la caja común, vivan los taifas y la demostración de que todo esto lleva décadas siendo un fraude en quiebra irremediable. La segunda consecuencia, algo menos inmediata, habrá que verla a nivel intrarregional. Si el catalán o el madrileño no tiene porque pagar al andaluz o al extremeño, por qué diablos debe imponérseles el Estado Social de proximidad. Qué razones existirían entonces para que un moralejense pagara la educación o las operaciones de un parleño.

Lo admito, me he equivocado, este argumento tiene poco sentido cuando los sentimientos nacionalistas entran en juego: los catalanes no quieren pagar al resto porque dicen no reconocerse en ellos, no sentir ese “nosotros” que trama sociedades en comunión política. Por qué debería un español contribuir a las pensiones o las infraestructuras de un rumano? Algo hay, pero no con la intensidad con la que un tipo de Tarrasa financia el alumbrado de Los Pajaritos. En ese sentido razones no les faltan, ya tenemos 2 millones y medio de pasaportes españoles que no sueltan un duro para el común, ahora, eso sí, aceptan gustosos puertos, aeropuertos y alta velocidad. Graciosa paradoja.

Adiós al Estado español!

Saludos y Libertad!

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One Comment leave one →
  1. atroma permalink
    abril 29, 2009 9:29 am

    Hombre, hay que tomar muchas consideraciones. Por ejemplo; la inversión pública de infraestructuras disminuyo de 1,77 del PIB en la legislatura pasada a 1,5 en la legislatura de zapatero. (Sin contar el plan E) Que Madrid, por ejemplo, aporta el mismo PIB nacional que Cataluña, recibiendo un 65% menos. Que castilla la mancha y Extremadura, reciben una subida inferior a la media. Que también Madrid en los presupuestos generales del estado, más de la mitad, son para la administración del propio estado. Que valencia, le han incluido en su presupuesto las obras del AVE, por lo que, en vez de aumentar, le han disminuido un 4%. Y así podríamos seguir.

    Ciertamente la financiación del estado, aparte de sectarios, son partidas presupuestarias con un criterio de crecimiento irreal. También que la mera gestión del fondo de compensación interterritorial se lleva nada menos que 25% (por ley) y que el fondo de cohesión ha servido para que las comunidades se volviesen más pedigüeñas que necesarias. Un gran timo, como dices, del cual podríamos aprender a exigir nuestras pensiones, no por lo cotizado, sino cada uno por sus cualidades meramente visibles. No sé, uno podría pedir una pensión por sus pelos en la espalda, otro por ser alto y ser un necesitado de más tela para cubrir, y otros por ser más guapos que la media y, por ello, proporcionar un bien social de agrado. Más justo y perfectamente sobre la órbita progresista.

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