Skip to content

1 y 2 de Mayo

mayo 2, 2009

Brevemente (seguro que no lo consigo), que acabo de llegar de pasar dos días en la sierra y toca reencontrarse con Madrid.

Lo de “el día” de los trabajadores fue de broma. Los sindicatos mayoritarios paseando por Madrid “por el empleo”, siendo como son una de las causas más importantes del desbocado crecimiento del desempleo en España. Público titulaba algo así como que se celebraba la fiesta del trabajo (o del paro generalizado, según se mire) con la pérdida de “derechos” de los trabajadores en un futuro no muy lejano. Vaya guasa que tienen los analfabetos que pueblan la sala de redacción de este diario. En un escenario en el que la gente pierde su empleo con una facilidad pasmosa, los listos advierten, atemorizan, como si lo que más le importase a la gente fuera una presunta pérdida de derechos adquiridos. Por favor, lo que nos preocupa a todos es la caída de la actividad y la desocupación que conlleva, en todos los sectores, no sólo por cuenta ajena.

Mucho se ha hablado del despido. Los que no saben economía o peor, los que se dejan llevar por debates estériles planteados por los legos en economía, aducen que dadas las cifras de despido, poco sentido tiene abaratarlo, puesto que su coste no debe ser tan oneroso cuando los empresarios recurren a él con tanta alegría.

Primero, reducir el coste del despido no evita que la gente vaya al paro, pero sí incentiva la creación de puestos de trabajo. Barreras de salida son barreras de entrada. Segundo, está claro que los derechos adquiridos no se pierden, ergo quienes fueran despedidos un día después a la entrada en vigor del abaratamiento no sufrirían el mismo, seguirían cobrando sus 45 o 20 días por año trabajado. La medida sirve para incentivar la contratación, la creación de puestos de trabajo, rebajando barreras de entrada (que son idénticas a las de salida). Un empresario que mantiene cierta actividad a pesar de su bonanza presente, dada la situación, trata de calcular milimétricamente cada decisión. Aun cuando quisiera ampliar su plantilla porque así lo necesitara es posible que la mera previsión de que las cosas no vayan a mejor, e incluso a un poco peor, le haga preferir no crecer tanto y ahorrarse el desgaste de tener que ajustar empleo llegado el momento. Es por eso que el despido más barato en los nuevos contratos incentivará el empleo. Sepan los señores de Público que ni las conquistas sociales dependen de la presión sindical, porque en realidad las pagamos todos con nuestro trabajo, ni la gente permanece en sus puestos de trabajo porque haya más o menos huelgas o coste más o menos el despido. Si la situación no es sostenible el empresario termina despidiendo a quien sobre, es más, si por presiones no pudiera hacerlo cuando lo considerase necesario es más que probable que tarde o temprano semejante “conquista” fruto del conflicto colectivo acabe con todos los empleos, y no solo con los que inicialmente se quiso suprimir. Hambre para todos, o mal de muchos, se mire como se mire.

Los sindicatos no quieren huelga general. Yo tampoco, pero revienta comprobar cómo Zapatero ha logrado convertirse en ese punto inestable que mantiene en tensión un entramado de intereses y trifulcas insostenibles. Sin Zapatero el PSOE se convierte en un guirigay, el sindicalismo se queda descolocado y teme no resistir ante los acontecimientos, y tanto mequetrefe mediático pierde al típico imbécil que encarna a la perfección el añorado adanismo que otros denominan bajo el dichoso: yes we can.

El dos de mayo el PSM, socialistas madrileños sociedad limitadísima, planta a Esperanza en la fiesta institucional. Los de IU ganan puntos ante los madrileños izquierdistas y mantienen resultados e incluso los mejoran según PRISA. Espe se queda en el 50% y el PSM de Tomás Gómez se desploma hacia el 30%. Vergonzoso y golpista podría considerarse el gesto. Obcecados con la tontería de los espías (digo tontería porque vivimos en España, y el “aquí no pasa nada” convierte casi cualquier escándalo en nimiedad de poco recorrido) se emperrán en presentar a Espe como una dictadorzuela, una señoritinga estirada, una pizpireta que hace chiribitas, hace de Madrid su reino y pone en peligro los servicios públicos de los ciudadanos. Vale que todo líder carismático tienda a convertir su mandato en un canto su persona. Vale que Telemadrid huela a Esperanza, que la publicidad institucional sea excesiva… vale todo. Pero esta señora cumple su cometido como pocos en este país: gestora sanitaria y educacional, de aguas, carreteras y ferrocarriles. Vaya, que es la Presidenta de la Comunidad, no la que ha venido a desmontar el Estado de las autonomías ni a convocar la revolución liberal en nuestro país. Dicho esto, se esmera en que las cosas funcionen y la iniciativa privada se note. Su error es considerar que todo eso logrará consolidar sus supuestos ideales liberales. Pero eso no la convierte en un monstruito liberticida. Son tantos los que se han considerado a sí mismos liberales a más no poder, y tantos otros les han hecho la ola, desde lo académico a lo mediático, que Espe no tiene porque pagar en carnes la desdicha que trae la ingenuidad. Hasta Hayek, al que dice leer, cometió errores similares. Son más los liberales que apuestas por cierta intervención y cobertura asistencial colectivizada que los que defendemos el no-estado con todas las consecuencias. Claro, pero una cosa es criticarla desde la trinchera y otra hacerlo con la distancia que proporciona el alarde teórico. A eso nos dedicamos, y no espere Aguirre que le riamos todas sus gracias, pero admitamos todos que es de lo poquito que tenemos y no lo hace mal del todo. Hasta ahora no le está saliendo mal mal, aunque vaya siendo urgente un golpe sobre la mesa en las trifulcas abiertas en Telemadrid.

Los socialistas madrileños dan pena, una panda de mediocres liderados por un bobalicón que se cree más de lo que es. Ganar con el 70% en la localidad del paro, la que más empleo destruye y más dependiente terminará siendo, no tiene mérito si lo que se pretende es presidir el gobierno de una región de 6 millones de habitantes situada entre las más activas y prósperas del mundo. Esa necedad vale para otras comunidades, pero dudo que en Madrid termine por cuajar y dar resultados. Si lo hiciera muy mal estarían las cosas. El borreguismo triunfa en sociedades pedigüeñas y desmoralizadas. Tomás Gómez es el hombre!

Ya que hace buen tiempo dejemos de comentar y disfrutemos del calor, que se ha hecho de esperar y ya venía siendo hora. Queda un día de puente. Pasadlo bien!

Anuncios
5 comentarios leave one →
  1. Mónica permalink
    mayo 2, 2009 8:52 pm

    Ese golpe en la mesa me da a mí que se llama lock-out en Telemadrid o, en castizo, cada uno a su puñetera casa. ¿Qué le impide a Espe realizar tal fazaña?¿Acaso hay quien se atreva a sostener sin sonrojo la necesidad de que exista un periódico público?

  2. mayo 2, 2009 9:36 pm

    El perfil de Esperanza en la foto es, como siempre, tremendamente atractivo.

    Saludos liberales

  3. zezenketa permalink
    mayo 3, 2009 1:40 pm

    “…de una región de 6 millones de habitantes situada entre las más activas y prósperas del mundo.”

    Ysh, esta frase me ha matado.

  4. zezenketa permalink
    mayo 3, 2009 4:26 pm

    Regiones prsperas: Baviera, Île de France, Flandes, Finlandia (que tiene la misma pobacion que la comunidad de madrid),..pero decir que MAdrid es una region prospera.

  5. mayo 3, 2009 6:57 pm

    Madrid no es una región próspera? Vaya…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: