Skip to content

Respaldos contraproducentes

junio 1, 2009

Obama quiere convertir el salvamento de General Motors en uno de sus milagros. Un mesías necesita estos artificios para mantener la atención del público y embaucar a los incautos. Poco importa que los efectos de la intervención sean mucho peores que los defectos que pretende subsanar con cargo al erario público. El pueblo americano, de una forma u otra, capitaneados por una troupe de politicastros, gestores, planificadores y obamitas con el propio Presidente a la cabeza, pagará los errores de algunos. Es la tónica general del estatismo, lo que conlleva el socialismo, además de violencia e injusticia. La insolvencia del gigante automovilístico convertido en una oportunidad de ganancia política, de extensión de los tentáculos gubernamentales, de propaganda y adoctrinamiento.

Las empresas quiebran cuando su pasivo supera con creces las posibilidades de su activo. Cuanto más grande más se dilata y retrasa su caída. Una compañía con cientos de miles de empleados, inversiones dispersas por todo el territorio nacional, un importante peso estratégico en el extranjero… no experimentará, con o sin crisis económica generalizada, una quiebra y liquidación normales. Y aquí tenemos el mejor ejemplo, el más notorio y aleccionador: General Motors, antes pública que quebrada.

Cuando el proceso de mercado se desenvuelve en ausencia de intervenciones estatales, la quiebra de una organización empresarial nunca conlleva, o no necesariamente, que sus activos, los bienes de capital sobre los que mantenía su actividad industrial, desaparezcan por completo. Puede que muchas de sus inversiones fueran excesivas, incluso equivocadas. Únicamente en libre concurrencia de compradores y vendedores dichos bienes alcanzaran precios justos, precios de mercado capaces de señalar oportunidades, generar expectativas y servir una información indispensable para que el esfuerzo inversor de una economía esté allí donde sea más valorado, y no donde dicte el gobierno, siempre conviniendo a unos frente a otros.

General Motors sería liquidada. La mayoría de sus factorías y sedes resistirían activas, en manos de nuevos inversores incentivados por precios libres en los activos incluidos en el concurso. Entre acreedores y emprendedores pendientes la compañía desaparecería dejando tras de sí una asignación más eficiente del capital resultante. No podemos saber que nuevos usos se le darían, sí se mantendrían todos los puestos de trabajo, ni siquiera si los adquirentes llegarían a tener éxito tras su acto de perspicacia empresarial. Lo único que podemos tener claro es que sería, sin lugar a dudas, la única solución justa. Sólo el mercado es justo, porque sólo los precios fijados libremente entre ofertantes y adquirentes pueden ser considerados justos. La injusticia procede de la arbitraria imposición, de la coactiva intervención de un agente que sacrifica a unos frente a otros, que compromete o expolia el patrimonio ajeno como medio para llevar a cabo sus fines políticos, sus cálculos de utilidad o estrategias serviles. Tratar de garantizar resultados es injusto. Lo justo es que cada cual persiga libremente sus fines.

En este caso puede que Obama consiga crear una ficción atractiva y envolvente: puestos de trabajo garantizados. Claro que no será su productividad real lo que alimente a esos empleados y sus familias, sino la productividad de otros, que sin comerlo ni beberlo estarán pagando su vida y la de otros. Esta redistribución, dulcificada, nos pasa totalmente inadvertida. Son otros los efectos de tamaña intervención los que sí se harán notar. El gobierno movilizará una ingente cantidad de recursos para mantener un presunto status quo en General Motors. Se escudará en la conservación de inversiones así como en la calidad de vida y derechos de los trabajadores. La medida, guste o no, más allá de la mera apariencia, hará que todos sean más pobre, incluidos los salvados, aminorando las posibilidades ciertas de recuperación para la economía norteamericana.

La solución más justa y eficiente, pero también beneficiosa para todos los implicados (accionistas, trabajadores y contribuyentes) sería la liquidación de la compañía sin intromisiones o distorsiones públicas. Los empleos que resistieran, serían posiblemente los empleos más valorados, los más ajustados y productivos. Los destruidos sencillamente liberarían trabajadores capaces de satisfacer la demanda laboral de otros sectores, quizá en la otra punta del país, incluso en el extranjero. El gobierno únicamente conseguirá ahondar en la degeneración moral de los afectados, la crisis institucional localizada en las zonas donde se produjera cierta desinversión o abandono de medios de capital, creando individuos amancebados e incapaces de afrontar su propia existencia con éxito personal al que esquizofrénicamente acabarían aspirando. Espacios geográficos que tarde o temprano, cuando la utilidad política prefiera otro tipo de atenciones o preferencias, quedarán olvidados, dejando en la cuneta a miles de trabajadores y familias, enquistando la miseria y la dependencia, forzando a la redistribución perpetua, el rencor, el odio y el victimismo.

La intervención pública en todo asunto que suponga cierta reconversión industrial o liquidación de grandes compañías como General Motors, además de ser injusta (en los términos que hemos visto) termina condenando a los más débiles. Es evidente que los grandes accionistas o acreedores preferirán el cobijo del Estado a la justicia del mercado libre. También parece razonable que las personas en situación de incertidumbre apuesten por la ayuda efectista e inmediata. Nuestra obligación, sin embargo, será siempre la denuncia del fraude, de la falacia y el sofisma. La advertencia de las consecuencias, la defensa de la libertad. El manejo de las herramientas teóricas correctas, aquellas que sí son capaces de plantear explicaciones rigurosas y acertadas.

Obama tendrá su milagro. Las ruinas serán el testigo de sus errores.

Saludos y Libertad!

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: