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Zapatero como activo, Rajoy como lastre

junio 9, 2009

El País se ha dado prisa en extrapolar los resultados del domingo como si fueran los de unas generales. La Razón ha publicado un sondeo, presuntamente más riguroso, donde el PP ganaría las Generales si fueran hoy mismo, pero con apenas el 1,65% de ventaja sobre los socialistas.

Dada la participación, el tipo de elección (europea) y los dos o tres años que quedan para las próximas elecciones generales (municipales y nacionales, respectivamente), lo que sucedió el 7j no debería conducir a la euforia extrema entre los peperos, como tampoco es motivo suficiente para que los socialistas se hundan en el desánimo. Veamos por qué.

El PSOE no gana unas elecciones generales normales desde 1993. En 1994 perdió por 10 puntos frente al PP, en 1996 se lo puso más difícil pero finalmente ganaron los populares. En 2000 Aznar arrasó, y en 2004… en 2004 los resultados no pueden ser atribuidos a la “normalidad”, al cambio, a la dinámica electoral espontánea. En 2004 perdió el PP por 5 puntos, pero no puede decirse que la victoria fuera del PSOE, ni siquiera de Zapatero, sino del disenso social labrado en los dos años anteriores, concentrado en apenas 3 días de sufrimiento, shock y manipulación informativa y mediática. Aznar lo hizo mal, el PP no supo reaccionar frente a lo inevitable, y el 13m por la noche, frente a Génova, se escenificó el inició de una nueva era en la política española.

Las europeas de 2004 fueron un coletazo de las generales, pero con un detalle: el PP conservó sus posiciones respecto a las europeas de 1999, pero fue el PSOE quien supo arrastrar la extraordinaria movilización cosechada unos meses atrás. Quedaron a 2,2 puntos y 350.000 votos de diferencia.

Desde entonces se puede decir que PSOE no ha ganado nada (que no fuera habitual o parte de su feudo tradicional) que hiciera peligrar la permanencia de Zapatero en La Moncloa. Y el PP, en su caso, no ha sabido rentabilizar el desgaste y los errores o extremos de los socialistas, puesto que las batallas entre Zapatero y Rajoy, pese a las dotes de este último y la vacuidad del primero, siempre las ha ganado el presidente del gobierno (en términos de opinión pública y mediática, por supuesto). No sabemos, por tanto, qué sucedería en unas elecciones generales sin Zapatero, o qué resultados lograría el PP con un candidato distinto a Rajoy.

En 2008 no fue el PSOE quien volvió a ganar las generales; fue Zapatero y su política lo que hizo imposible que la remontada del PP fuera suficiente como para colocar al peso pesado rajoyesco en La Moncloa. Zapatero fundó en el disenso la política del disenso masivo. Colocar a la derecha en posiciones ultramontanas, adherirse a todos los extremos periféricos, llamar a la puerta del corazoncito del radical de izquierdas. Zapatero es más catalanista que cualquiera, asume el discurso victimista y de conflicto propio del nacionalismo vasco (terrorista con pistola, o sin ella), negocia con los asesinos, se proclama rojo, sindicalista, feminista, se pone del lado de todo colectivismo empeñado en imponer un tipo nuevo de Hombre… en definitiva, Zapatero consigue meterse en el bolsillo a nacionalistas y sujetos de extrema izquierda, quedando esta situación escenificada en su numantina resistencia de 2008: a pesar del tirón popular en toda España, el PSOE consigue resistir absorbiendo electorado de IU, verdes, partidos minoritarios de izquierda, y abstencionistas de corte antisistema. Sin ser suficiente con esto, sube, y de qué manera, en Cataluña y País Vasco, devorando a ERC, ICV y PNV.

En 2004 Zapatero renunció a una posibilidad razonable y moderada: hacer un gobierno tranquilo. Quiso entonces demostrar su verdadero rostro y de él lleva viviendo hasta ahora. El PSOE debe analizar los datos y darse cuenta de la dependencia que tiene respecto a su líder. Sin él, con toda seguridad, al PP no le costaría demasiado regresar al poder. A los populares les sucede todo lo contrario, a pesar de haber ido consolidando una base sólida y creciente, el asalto definitivo parece escapársele, a pesar de demostrar en elecciones autonómicas, municipales y europeas sus dotes y apoyos mayoritarios. En su caso es Rajoy el lastre que lo empuja hacia abajo, que no resiste el envite radical de Zapatero, que no moviliza lo suficiente, personaliza voto de castigo o ha dejado que se consolide el partido del rebote (UPyD).

Cuál será la política en los próximos años? Si Zapatero sabe lo que le conviene no variará su actitud extrema y apoyada en el disenso y el encanallamiento de la convivencia entre españoles. Ahondará en sus miserias y perpetuará su radicalismo, aunque con dicho empeño comprometa la sostenibilidad financiera del Estado o el sosiego social entre españoles. Sus actos son ya merecedores de castigo, pero los que vienen, dado su perfil, pueden llegar a serlo más. Por su parte el PP, entregado a Rajoy y su mediocre equipo, seguirá arrastrando un ascenso lento y leve que quizá, remotamente, le sirva para plantar cara a Zapatero.

En 2008 el PP se veía ganador, había encuestas internas que apuntaban en esa dirección, hubo una participación masiva que le benefició, pero al final… ZP volvió a ganar. Con Rajoy como candidato sólo les queda una opción: que Zapatero abandone (lo que no es previsible) o pierda los apoyos radicales y particularistas que hacen posible sus victorias. Veremos que sucede…

Saludos y Libertad!

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