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El Fantasma de Garoña

junio 10, 2009

En el Valle de Tobalina, provincia de Burgos, enquistado en Álava, en ese norte patrio húmedo y frío serpenteado por un joven pero caudaloso Ebro, reposa sediento un perverso e infecto diablo: la central nuclear de Garoña. Existen cuentos y mitos sobre su presencia, sus hábitos nocturnos, sus paseos por las comarcas del lugar dejando una estela de muerte y enfermedad, descomponiendo cuerpos, degradando el campo, dejándolo yermo e infecto.

Garoña

Desde que la Central Nuclear de Garoña fue abandonada a su suerte como cancerbero que guarda el paraíso vasco, nutriéndolo de luz y resplandor, el norte de Burgos ha padecido una maldición. A pesar de las subvenciones, de los pueblos que gracias a su presencia pudieron tender alumbrado, asfaltar sus calles y abrir un txoco para disfrute de los lugareños, Garoña sigue siendo sinónimo de cáncer, enfermedad degenerativa, Ebro contaminado, aire corrompido y vidas más cortas y dolientes…

Esta alegoría tiene todo el sentido que queramos darle. Cerca de toda industria que se presume altamente contaminante surgen leyendas negras, falsas relaciones causales entre aquellas y todo tipo de fatalidades. Las externalidades negativas, cuando no se ven, se presumen. La superstición sustituye entonces la evidencia. En el caso de las centrales nucleares el mal se presume sigiloso y letal, muy al contrario de las industrias químicas, cuyos olores y nubes tóxicas constatan su efecto contaminante.

La producción de energía nuclear para alimentar industria y consumo doméstico es la forma más limpia y eficiente de las que se conocen. Poner a 10.000.000 de ratoncillos corriendo en sendas ruedecillas, alimentados con piensos, a fin de iluminar una comarca, no es ni limpio ni barato. Plagar una cresta de sierra, o un páramo despejado, con cientos de molinillos puede que llegue a producir algo de energía, sin la constancia que exige un modelo de consumo sostenido e intenso por franjas horarias, pero su coste económico y medioambiental será el doble, más. Estéticamente, por supuesto, gana la discreción de un reactor nuclear.

Las placas solares, descartada incluso por parte de los más ecologetas, cuestan 10 veces más que la energía nuclear. Su producción es altamente contaminante y su eficiencia más que discutible. Subvencionarlas no es tirar el dinero, directamente representa un suicidio económico y social.

Los residuos nucleares, esa lastre con el que los detractores construyen mensajes de condena y apocalipsis irremediable, son los únicos residuos industriales altamente perjudiciales que son controlados y tratados íntegramente, planteando soluciones bajo las exigencias más críticas y rigurosas. El resto fluye por nuestro aire, contamina nuestros mares o es depositado ilícitamente en cualquier rincón de la tierra.

La energía nuclear no es la panacea. Un mercado libre, como proceso de interacción consentida e interesada de particulares no privilegiados, termina asignando cada recurso allí donde es más valorado por los agentes. La energía nuclear sería hoy, dadas unas circunstancias, la elección mayoritaria y más razonable como medio de producción energética. Seguiría el carbón, el gas o el petróleo, pero con una definición y defensa estricta de los derechos de propiedad, y no las concesiones arbitrarias del Estado, las emisiones contaminantes serían compensadas, reducidas o anuladas, en forma de coste a pagar por los emisores, y no los sufrientes de las mismas.

A partir de ahí, quién sabe cómo sería el patrón energético de cada lugar o del futuro. Quien disfrute con los molinillos o los paneles, que se lo pague. Para ir de Madrid a Bilbao en 4 horas en condiciones homogéneas puede hacerse tanto con un Mercedes de 120.000 euros como con un Bentley de 240.000 euros. A gusto del consumidor. Lo que no puede imponerse es que el Estado, previo latrocinio indiscriminado, asigne arbitrariamente los recursos pretendiendo que todos lo hagamos en un Roll-Royce Phantom. No dudo que pudiéramos, pero no manteniendo el resto de nuestras preferencias. Deberíamos elegir entre una vida en cavernas, enfermedad y pobreza, montados en un cochazo por carreteras cada vez más deterioradas e imposibles, o una asignación espontanea, libre y eficiente de los recursos. Mercado contra Estado, la eterna pugna.

Felipe González optó por la moratoria nuclear (ahora parece arrepentirse, o pretende la redención). Aznar no hizo nada para levantarla. Zapatero quiere ir al cielo de los rojos, los ecologistas, los feministas, los vencidos, los progres… tanta obsesión tiene por no abandonar este mundo sin dejar huella que es capaz de condenar a los españoles al peor de los destinos. Su política provoca disenso social, dilapida los recursos del Estado, lega una política impracticable, pero además conduce a una depresión económica perpetua, al menos a la consolidación de taras sangrantes capaces de mermar nuestra riqueza hasta extremos inimaginables.

Aducen los antinuclear que ponerse ahora a reavivar el sector exigiría muchos euros y muchos años. Menos euros que el plan de renovables, eso seguro, y no tantos años, diría yo, porque en España y en el mundo sigue habiendo una industria nuclear muy potente. Pero es que además tenemos una buena opción, incluso para clausurar Garoña en menos de 5-10 años: retomar Lemóniz. Así los vascos se encenderían con la luz producida en su tierra, no como ahora. Los cimientos están puestos, los edificios terminados, seguro que no sería tan costoso proceder a la instalación tecnológica. O sí? Con un presidente capaz de asumir el discurso victimista de los terroristas es más que probable que asumiera sin reparos su cavernícola admonición de la energía nuclear. Un nuevo monstruo, un nuevo mal, traído desde España para corromper y segar el virtuosismo vasco… vaya por Dios!

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7 comentarios leave one →
  1. junio 10, 2009 1:56 pm

    Curiosamente el gran lider de la patra, ZP, pidió a los técnicos que no presentasen sus informes antes de las elecciones.

    Le salioó rana

  2. junio 10, 2009 2:07 pm

    Zapatero es un delincuente

  3. junio 11, 2009 2:58 pm

    La energía nuclear sufre un problema muy parecido a las renovables: el combustible es muy barato (en el caso de las renovables gratis), pero la inversión de capital inicial es muy elevada. Por eso dudo que tu afirmación que “en un mercado libre sería la elección mayoritaria” sea correcta. De hecho, como apunta Antón Uriarte en su blog CO2, la industria nuclear es la más dependiente del Estado.

    Además, todos los datos apuntan a que España simplemente no necesita más capacidad de generación electrica en por lo menos una decada – ni renovable, ni nuclear, ni térmica.

    Para concluir, no me parece que necesitemos esta central. Pero ya que según el CSN asegura que se encuentra en condiciones de seguir operativa durante diez años, que el coste de producción es casi gratuito y que costaría una pasta el decomisionado (se dice así?), pues diría que lo lógico es dejarla seguir produciendo electricidad. De ahí a decir que deberíamos invertir en más me parece que hay un trecho.

  4. junio 11, 2009 7:43 pm

    Bsanchez, el problema no es tanto la capacidad de generación energética como la dependencia exterior que tiene España en cuanto al tipo de combustibles que utiliza para producir electricidad. Pero es que además España también importa electricidad, precisamente la que se produce en Francia gracias a centrales nucleares.
    Para producir energía siempre hace falta inversión en capital y esos son los costes que señalan la rentabilidad de la decisión en función del precio de mercado de la electricidad. Cuando digo que el kilovatio nuclear cuesta la mitad que el eólico y diez veces menos que el solar, y menos que el producido con otras vías de generación, entiendo que es el coste final, incluido el largo proceso previo de investigación, desarrollo tecnológico y puesta en marcha de las centrales.
    La energía que produce Garoña no es gratuita, si así fuera no estaríamos discutiendo sobre ello. Lo que sucederá si se cierra es que subirán los precios y tendremos que importar más electricidad, o desarrollar formas alternativas de producción que a su vez requieren de combustibles también importados, o peor, la implantación masiva de energías “renovables” con el altísimo coste que representan. Cerrar Garoña sin necesidad obliga a los españoles a destinar una mayor parte de su riqueza al consumo energético, desviándolo de otros sectores de la economía, que se verían seriamente afectados. Cada empleo verde genera 2,5 desempleados en el resto de la economía. Cada euro invertido en energía verde no solo es un euro asignado arbitrariamente en un sitio donde el mercado con toda seguridad no lo haría, sino que además es un euro menos con el que cuentan los agentes económicos para perseguir fines que valoran más que la energía cara y verde.
    La energía nuclear tendería a ser la más utilizada en un mercado libre donde se defendieran adecuadamente los derechos de propiedad por la sencilla razón de que es la más barata, su coste final es inferior al del resto, pero es que además los costes de las otras formas de generación están falseados ya que no asumen el coste derivado de la contaminación emitida, las externalidades negativas, que son paliadas vía subvención, impuestos, o directamente padecidas por los ciudadanos, su salud y propiedades.
    Saludos!

  5. junio 11, 2009 10:41 pm

    Yosoyhayek,

    He puesto los datos de red eléctrica española en mi blog. No se ve muy bien en el gráfico, pero resulta que España ha sido una exportadora neta de electricidad desde el 2004. Y como se ve en un cuadro que publiqué hace unos días estamos exportando ha pesar de que la capacidad de utilización es muy baja. Tenemos capacidad de generación de sobra.

    El cierre de Garroña seguramente sí subiría los precios como tu dices (a pesar de que nos sobra la capacidad) porque la electricidad que produce es prácticamente gratis – mantener unos cuantos empleados y el combustible es muy barato comparado con los costes de operar una central térmica o de ciclo combinado.

    Pero sigo sin estar convencido acerca de que en un mercado libre sería todo nuclear, entre otras cosas porque nadie parece poner los datos en la mesa. No se puede decir que el kV nuclear cuesta la mitad que el éolico sin aportar los datos. La inversión inicial es bastante mayor que la inversión en una térmica y mucho mayor que la inversión inicial en una central de ciclo combinado, que es la más barata. Por lo tanto en un sistema de libre mercado no estoy seguro de que hubiera muchas empresas que asumieran el riesgo de invertir en generación nuclear. Yo creo que las eléctricas harían lo que han hecho en los últimos cinco años: invertir en ciclo combinado que se monta en un santiamén por dos duros. Eso sí, se dejarían de molinillos y viviríamos más felices por ello.

  6. junio 12, 2009 12:29 am

    España importa energía a Francia porque es incapaz de garantizar el suministro en la parte norte. Por otro lado exportamos energía a Portugal, o a Marruecos, por razones similares a las que nos llevan a hacerlo a nosotros. Ninguna bombilla de Algeciras se enciende con la energía producida en Garoña.
    Si no te fías de las aseveraciones que hago, revisa datos en sitios más rigurosos que el mío (que son por cierto alguno de los que yo consulto para poder hablar con cierta autoridad).
    Dices bien, la intervención del Estado lo perturba todo, también la energía nuclear. Si te gusta el tema busca por ahí un artículo en el que Rothbard comenta los orígenes del desarrollo de la industria civil nuclear.
    Toda la industria contaminante que ha logrado el beneplácito del Estado ha conseguido diluir el coste derivado de sus emisiones y seguir operando sin asumirlo en absoluto. De hecho, a pesar de las políticas medioambientales, dicho coste sigue siendo redistribuido entre todos los contribuyentes. Por eso digo que sus precios no son de mercado libre, donde se respetan los derechos de propiedad.
    No he dicho en ningún caso que la energía nuclear deba ser la única, sino que con los datos que tengo es de suponer que tendría una implantación mayor a la actual.
    España importa energía: petróleo, carbón, gas… en cantidades ingentes. El consumo industrial ha caído mucho con la crisis y puede que nuestra dependencia en zonas concretas del territorio haya caído igualmente. No se trata de enchufar España como un todo, obviamente.
    Hoy por hoy, dada la situación, la intervención del Estado, los costes y los precios, la energía nuclear es la opción más limpia y eficiente. En un mercado libre nunca se sabe a ciencia cierta lo que sucedería, por eso es libre, competitivo y dinámico, pero si fuera mañana el día de la liberación energética ten por seguro que la energía nuclear tendría un desarrollo mayor al actual.
    Saludos!
    http://www.foronuclear.org/

  7. junio 12, 2009 12:13 pm

    yosoyhayek,

    no quiero ser pesado, pero por si te interesa Mikel Buelsa publica un artículo de opinión sobre la energía nuclear en Libertad Digital con muchos errores. Trato de responder en mi blog con los datos en la mano.

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