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Algo se cuece en Irán

junio 22, 2009

Iraníes se enfrentan a la policía durante una de las protestas. | EfeMás de una semana de enfrentamientos, más de 20  muertos y multitud de heridos, es el resultado de lo que llevamos de protestas en Irán desde las pasadas elecciones. Ya no quedan periodistas internacionales que puedan informarnos fielmente de lo que está ocurriendo en la República Islámica, al menos, nos queda la todopoderosa red de redes.

No sé si el líder opositor y cabecilla de las revueltas, Moussavi, reúne los requisitos y la voluntad necesaria como para liderar el cambio que esperamos. Por su currículum y su pasada pertenencia al ala dura del régimen, desde luego, tendríamos que esperar todo lo contrario, es más, si pasó la barrera de los ayatolás para poder presentarse a las elecciones, no deberíamos hacernos demasiadas ilusiones con su persona.

Pero lo cierto, es que algo está ocurriendo en este país de Oriente Medio, cuando se están produciendo las más importantes revueltas contra el régimen de los ayatolás en más de 30 años de existencia, comparables, incluso, con los movimientos que derrocaron al Sah y dieron lugar al nacimiento de la República Islámica.

Irán no es Irak, ni Pakistán, ni Afganistán. Desde hace años planea por la cabeza de muchos estadistas una probable invasión del país que, afortunadamente, no se ha producido ni parece que vaya a hacerlo. Irán es una potencia de más de 70 millones de habitantes, con una amplísima población culta, universitaria, más occidentalizada de lo que a veces creemos o nos hacen en creer, que han tenido la desgracia de caer en manos de los fundamentalistas teocráticos. Plantear, siquiera, una invasión al estilo Irak o Afganistán, sería suicida y verdaderamente injusto porque, como estamos viendo en los últimos días, existe una importantísima masa de población crítica con el régimen y con ansias de cambio.

¿Qué están haciendo EEUU y Europa? ¿Qué postura deben adoptar antes estas masivas protestas? Por ahora, vemos que no están moviendo ni un dedo. A Obama, y su talante más negociador y dialogante que el de su predecesor, le hubiese convenido una victoria de Moussavi. El diálogo con Ahmadineyad, aunque ambas partes manifestasen su voluntad, hubiese sido imposible de explicar a la opinión pública por la radicalidad manifiesta del actual presidente iraní. Apoyar a los manifestantes puede tensar más las, ya de por sí tensas, relaciones con el régimen, si al final salen victoriosos los partidarios del continuismo; además de que este apoyo puede ser utilizado por los líderes persas para desprestigiar a los reformistas como títeres de occidente.

Desde este blog, apoyamos a los manifestantes y condenamos la represión que se está llevando a cabo contra ellos. No sabemos si Moussavi es el tipo de líder que impulsaría el cambio que deseamos, este no es un partido entre Moussavi y Ahmadinejad. Ahmadinejad no es el problema, el problema es Jamenei y compañía, y aunque solo sea por el desafío que están planteando al régimen de los ayatolás, los manifestantes merecen todo nuestro apoyo.

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One Comment leave one →
  1. junio 22, 2009 2:01 pm

    Ya veremos si cuece o enriquece… de esperanza vive el hombre; tengámosla!

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