Skip to content

Google y la fábrica de hacer pan

junio 25, 2009

Lleva tiempo sonando: Monopolio! Monopolio! Microsoft ya mereció este calificativo yendo más allá la falaz impresión de algunos, entregando a los gobiernos estadounidense y unioneros (UE, se entiende) a la imposición de restricciones, desconcentraciones y sanciones multimillonarias.

Lo fundamental de todo este asunto es entender qué es un monopolio en realidad. Hablan expertos, consumidores, leguleyos y burócratas, pero no el sentido común, que nos indica, más allá de las formulaciones teóricas que también nos brinda el estudio cataláctico y económico, que Monopolios injustos son solo aquellos que proceden de la arbitraria intervención del Estado. Para que no suene sectario y cansino el argumento, aclaremos su fondo principal: el mercado es justo por libre y voluntario, mientras que el Estado, en todo caso, aun cuando beneficie a unos, siempre opera sobre la causa coactiva o involuntaria de quienes quedan sometidos a él. El Estado es injusticia por violento, por dominador irresistible que decide entregar a una persona, grupo o corporación cierto monopolio. Monopolio, por tanto, puede entenderse como ausencia de competencia, pero también como barrera de entrada a un mercado. Barrera que siendo impuesta por el Estado torna en Ley, legislación vigente e irresistible que diseña a priori oportunidades y expectativas.

Se entiende que toda situación de preeminencia espontánea, erigida sobre contratos voluntarios y prácticas que en ningún caso suponen atentado contra la voluntad y el patrimonio ajenos, puede definirse como “fallo del mercado”. Para quienes no creen el mercado, desconocen el funcionamiento de los órdenes espontáneos, no comprenden la naturaleza empresarial del ser humano o tampoco asumen las limitaciones intelectuales con las que nos enfrentamos al estudio de los fenómenos complejos, el mercado es sólo útil o funciona en la dispersión y el límite de concentración. Atónitos ante el ascenso empresarial, el éxito de determinada oferta de bienes o servicios, la integración de prestaciones y organizativa, estos enemigos del mercado sacan a relucir su vil envidia, sabiéndose incapaces de dotar al Estado de semejante eficiencia espontánea. Todo tiene su límite, de eso no hay duda, pero serán fuerzas que no controlamos las que pongan en apuros la mera actividad de estas compañías libres y competitivas, exitosas y expansivas.

Lo justo radica siempre en la ausencia de coacción inconsecuente, más allá de la intencionalidad de esta. El Estado, y nunca el mercado (que no es una esencia, sino un proceso dinámico y competitivo por definición), es quien diseña y establece monopolios, quien advierte presuntos fallos o impone una particular visión de cuáles han de ser los resultados en un ámbito concreto de la actividad económica.

Google, en la medida que no cuente con el favor de ningún gobierno, no logre su estatus y posición gracias a leyes que levanten barreras de entrada al mercado o concedan arbitrariamente beneficios procedentes del expolio y la violencia previas, será tan grande y afortunada como el azar, la perspicacia empresarial y los consumidores libres y soberanos decidan. Dicen sus defensores que su mensaje tiene un fallo: comunicación e imagen. Es más, defienden Google como “servicio público”, sin comprender que bajo dicha categorización autoasumida el Estado gana argumentos y adeptos en su pretensión reguladora. Si Google es un servicio público no tardarán los gobiernos en intervenirla, y aun cuando su gestión y titularidad pudieran seguir siendo “privadas”, el ámbito de interacción, el escenario donde se movería, ya no volvería a ser el del libre mercado, los contratos voluntarios y la soberanía del consumidor. Todo lo contrario, sería un paripé esquilmado, constreñido e infinitamente menos dinámico y creativo. El Estado, a fin de cuentas, en pos de corregir “fallos” genera tantas perturbaciones como actos de intervención despliega, provocando fallos reales, desajustes y descoordinación a modo de nuevos resquicios de legitimidad para seguir interviniendo sin freno.

Véase Tom Smith y la increible máquina de hacer pan.

Saludos y Libertad!

Anuncios
4 comentarios leave one →
  1. pasaba por aquí permalink
    junio 26, 2009 2:22 am

    Y digo yo que, puesto que Internet fue en su origen una creación del Ministerio de Defensa USA, habría que pedir su cierre, o al menos los liberales deberíamos abstenernos de usarlo.

  2. Kokoliso permalink
    junio 26, 2009 3:25 pm

    Pasaba por aquí, ;-). No digas tonterías, si una herramienta es buena no vas a dejar de usarla porque su inventor fuera un depravado o un asesino. O alguien sabe quién inventó la rueda, quizá deberías dejar de usarla no fuera inventada con fondos de algún estado, por si acaso, no se te vaya a contaminar la “liberalidad”.

    Además hace muchos años que internet es completamente civil en su mayor parte, es como si dijeras que no puedes usar el teléfono ya que el gobierno también tiene centralitas conectadas a la misma red. De paso no uses la energía eléctrica para tu aire acondicionado ni para iluminarte ni subas en ascensor, que el gobierno subvenciona la electricidad por un lado y obliga a que se usen carísimas “energías renovables” por otro y quizá te contamine. Hay que jugar con lo que hay hasta que puedas hacer algo por cambiarlo.

    Todo esto te lo digo con “TALANTE” y “sin acritud” ;-)))))))))

  3. pasaba por aquí permalink
    junio 26, 2009 6:18 pm

    kokoliso, ¿sabes lo que es la ironía?

  4. Kokoliso permalink
    junio 26, 2009 9:57 pm

    😉 Mea culpa, Ayer salí de marcha y tengo el sentido del humor con resaca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: