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La verdad sobre el nudismo

julio 3, 2009

Al hilo de la polémica abierta entre Esplugas y López, suscribiendo lo que Liberand escribió hace unos días, quizá convenga centrar el debate más allá de los prejuicios culturales y religiosos que nos susciten determinados atuendos, a fin de identificar aquello que más nos debe preocupar a los liberales.

El decoro social establece, en la inmensa mayoría de las culturas, cierto pudor en la vestimenta, en público pero también en privado. La ropa, los atuendos, evolucionan y cambian con el devenir del tiempo, incorporando elementos, cubriendo zonas, desprotegiendo otras… Los hombres han llevado faldas y faldones hasta hace bien poco. Un caballero que no sea escocés pertrechado con una falda por las calles de Madrid cuanto menos suscitaría miradas indiscretas cuando no algún comentario (por lo bajini, seguro). Las faldas parecen patrimonio de las mujeres y su evolución estética ha servido de símbolo de ocultación pero también de esa liberación feminista de las últimas décadas. La minifalda, mostrar las piernas prácticamente hasta su unión, son hoy en día gestos vistos con tanta naturalidad como lucir el escote o enseñar el ombligo. Los pantalones cortos eran para los menores de 14 años, la guardia civil multaba a los hombres que en verano preferían lucir una camiseta interior e incluso ir a pecho descubierto en colonias o pequeñas poblaciones. El recato y el decoro varían.

En Barcelona no está prohibido el nudismo urbano. Muy de vez en cuando puede verse a algún atrevido luciendo sus “vergüenzas” en medio de la ciudad. La gente hace que no mira o pasa indiferente. Este exceso, minoritario hasta el extremo, no deja de ser una extravagancia propia de un ánimo contracultural. El nudismo urbano, el nudismo como modo de vida, pertenece a esa clase de alardes estéticos considerados como liberadores. Según los que practican estos hábitos la ropa es un estorbo, inhibe y reprime, nos oculta, nos cancela e impide expresarnos con libertad. Según estos militantes de la desnudez son ellos la vanguardia del cambio, los que portan el nuevo espíritu que niega por completo el pudor convirtiéndolo en fuente de males, anomalía contranatura, instrumento represivo en manos de represores contra los que debemos levantarnos exhibiendo nuestros genitales por doquier.

Sin embargo la naturaleza del ser humano sigue siendo púdica. Desde un pequeño cuerno adornando el pene de un indígena del Amazonas, al tinte cobrizo con el que no sé qué africanos adornan su cuerpo. Según el clima y el desarrollo de hábitos, serán unas u otras las costumbres de vestimenta. Por frío pero también por ese pudor íntimo, ese límite variable pero estrechamente unido al Hombre. Negarlo por completo es tan constructivista como absurdo. Practicarlo en libertad es parte de lo que una Sociedad competitiva y tolerante debe ser capaz de admitir sin violencia o escándalo.

En el Este las mujeres cubren su cabello con un pañuelo. La costumbre se deshace pero la mantienen durante ritos religiosos o momentos de respeto. Los turbantes de los árabes e indios o los pañuelos en otras culturas, son también prendas púdicas. Las mujeres, siendo reconocidas como humanas en todas las culturas, no gozan sin embargo de la misma consideración que sus congéneres masculinos. Esa situación de desigualdad civil contribuye a que el pudor se entremezcle con el dominio de unos sobre otros. El burka quizá sea una exceso, pero solo en manos de los fundamentalistas. A pesar de la sumisión de las mujeres en los pueblos donde es una prenda habitual, su tradición es larga y conecta más con el espontáneo y libre desarrollo del pudor que con el actual valor que le conceden los  ideólogos del islamismo radical.ogro_nudismo.jpg image by foraclos

En una sociedad libre y competitiva no puede obligarse a nadie a descubrir su cabello, sus tobillos, sus rodillas, sus hombros, su escote, sus dedos del pie, sus orejas, sus ojos, sus genitales… Considerar que la ausencia de pudor o el límite de pudor generalizado en occidente es muestra de emancipación y total libertad es tan absurdo como ignorante de la realidad antropológica del ser humano. Merece nuestra crítica el proselitismo fundamentalista que practica el islamismo radical queriendo convertir hábitos y costumbres en señas de identidad y mecanismos de sumisión. Debemos hacer todo lo posible por mostrar a las mujeres musulmanas, pero también a sus maridos, que la libertad no pasa por destruir sus costumbres, sí por asumir valores y principios mínimos, esenciales, que en todo caso amparan la mayor parte de sus expresiones culturales, incluido el pañuelo.

Caemos en la trampa del islamismo, pero también en la del contraculturalismo nudista, cuando atribuimos de forma irreflexiva semejantes connotaciones a un velo o un burka. En libertad solo cabe el ofrecimiento, la competencia de costumbres, y por supuesto que cada uno de nosotros tomemos las decisiones que consideremos oportunas en nuestros ámbitos de control legítimo. A quien no le guste ver mujeres veladas que no emplee a sus maridos, que no les venda sus casas, que les impida la entrada en sus comercios, etc. Lo malo de esa actitud es que delata el miedo a lo desconocido, el miedo al diferente, terminando por construir prejuicios indiscriminados incapaces de ver qué se esconde detrás del velo.

Saludos y Libertad!

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7 comentarios leave one →
  1. julio 3, 2009 4:07 pm

    “El burka quizá sea una exceso, pero solo en manos de los fundamentalistas”

    Pero sólo “quizá”, ¿eh?

    Además, todos conocemos usos moderados y aceptables del burka, como por ejemplo…eeeh…bueno…

    • julio 10, 2011 11:42 pm

      Estoy contigo Luzbel. Puede que en España y en países más moderados el pañuelo sea solo un símbolo de identidad pero el burka, una prenda tan incomoda, no lo es. De vivir cubierta, de no mostrar el pelo depende el honor de la mujer y en muchos países eso es absolutamente literal por que la que no lo cumple, no merece nada por que ella lo ha causado con su falta de pudor.

      La mujer si es sumisa, si no se mete en asuntos públicos propios de hombres y se porta bien todo irá bien por que solo escondiéndote en casita estará a salvo de violaciones, agresiones y de todo el rechazo de una sociedad.

      Nada de justicia ante las agresiones a las mujeres. ¿Eso es realmente ser libre? ¿Es libre la mujer que acepta ponerse el Burka? No. Y lo mismo con los demás símbolos de odio contra el cuerpo de la mujer de qualquier religión o cultura.

  2. Pochino permalink
    julio 3, 2009 4:29 pm

    “Además, todos conocemos usos moderados y aceptables del burka, ”

    No, tú no. Todos no.

    Te gusta meterte con la retórica de los demás, cuando la tuya empacha hasta el vómito, con toneladas de ironiaza de payaso adjunto en esos programas basura de las teles de Zapatero. Los progres sois de carril, sistemáticamente escupís vuestros defectos a los demás.

    “Lastly, the forms of dressed in the middle east also evolved out of the climate. The Burka and Kurta are both forms of dress that are designed for coolness and protection from the sun.”

    De todas maneras, ya te digo, es retórica, pero ¿lo dices tú? Cortijero.

  3. julio 3, 2009 5:03 pm

    Lüzbel, me temo que el burka hoy por hoy, en occidente, no es sólo una reminiscencia cultural púdica (o de dominio patrimonialista del hombre sobre la mujer), sino un ejemplo del miedo que tienen muchos inmigrantes musulmanes a la integración, o peor, de las barreras que levantamos aquí con un laicismo mal entendido (a la francesa).
    Repito, en un sistema de educación libre y liberalizada, los problemas serían menores. No se trata de convertir a esta gente al pudor, la moda o la religión (secular o tradicional) occidentales. Se trata de convivir, y para ello los que vengan de fuera deberán forzosamente (por a fuerza de los hechos, no del Estado) amoldarse a sus convecinos en la medida que sea. Unos lo harán de una forma, otros de otra, la cuestión es que sea un proceso libre, espontáneo y pacífico, en el que nadie imponga nada más que el respeto a la propiedad, los contratos y la integridad personal. En ese escenario resulta obvio que el estatismo solo supone un obstáculo, sea su naturaleza laicista, confesional cristiana o multiculturalista. Haga lo que haga levantará barreras a la única integración posible: la espontánea, no planificada, fruto del acuerdo voluntario y la interiorización de pautas y costes.
    Saludos!

  4. julio 3, 2009 8:07 pm

    La cuestión es que con el prohibicionismo no se soluciona nada, si acaso se empeoran las cosas. Los que quieren prohibir el burka en nuestras calles, ¿se arrepentirán luego de su error cuando haya mujeres encerradas en sus casas? Cuando perjudiquen, precisamente a las personas que dicen defender mediante una prohibición arbitraria, ¿Cambiarán de idea o huiran hacia delante demandando mayores dosis de intervencionismo?

    ¿Cuando sera bastante este? ¿Cuando haya un policía en cada esquina? ¿una camara de vigilancia en cada hogar? La psicosis del miedo versión neoprogre/neocon (¿cual es la diferencia?).

    Al final el remedio va a ser peor que la enfermedad. Como siempre pasa con los iluminados que para todo problema tienen una sola receta.

  5. Cormelana permalink
    agosto 20, 2009 1:46 pm

    “En Barcelona no está prohibido el nudismo urbano”
    Falso: ni en Barcelona ni en ningún otro lugar público del estado español. Las ordenazas municipales que existen en algunos ayuntamientos son completamente ilegales y caen al mínimo recurso.
    Sólo está prohibido sei se acompaña de actos de carácter obsceno y lúbrico (creoq ue esas osn las dos palabras exactas) delante de menores o discapacitados mentales. las tres cosas al mismo tiempo, no por separado.
    Otra falsedad: hay muchas culturas que practicaron y practican el nudismo en su vida cotidicana. Normalmente son las religiones, de cualquier tipo, “encabezadas” por los cabecillas de turno, las que introducen el conceptod e pudor, asociado a lo pecaminoso o prohibido.
    Los seres humanos no “somos” así: nos han hecho así a base de represión.

  6. agosto 20, 2009 3:44 pm

    Sí hay ordenanzas que prohíben el desnudo urbano, es más, las hay que lo prohíben en playas y lugares de esparcimiento… revisa la actualidad.
    Mira, lo del mito de la represión es falso o muy impreciso en el esfuerzo por comprender el contenido normativo de ciertas instituciones sociales o pautas de conducta. El Pudor no procede de la religión, aunque tenga mucho que ver. Pero es con la religión tiene que ver todo lo cultural, o dicho de otra manera, todo lo humano. El Hombre es un animal cultural, un animal pudoroso (el límite no lo conocemos pero el pudor siempre siempre existe), un animal con necesidades religiosas. Que no entiendas ciertas prácticas, ideas y creencias actuales como expresiones religiosas, aunque sean de tipo secular, es tu problema. Revisa conceptos, estudia un poco y tal vez comprendas de lo que hablas.
    Esas “culturas” “nudistas” de las que hablas, aun yendo desnudos, o aparentemente desnudos desde nuestro punto de vista, te aseguro que repiten de forma automática o pautada determinadas formas de pudor. O es que el pudor es únicamente enseñar más o menos carne, más o menos órganos genitales?
    Mantener esa idea absurda de que vestirse es una anomalía impuesta por un espíritu represivo invocado por clérigos malignos y caprichosos… tiene tanto sentido como tantas otras falacias que solo los ignorantes no se cansan de repetir.
    Saludos!

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