Skip to content

Bárcenas

julio 5, 2009

El tesorero del PP está causando más de un quebradero de cabeza a la cúpula directiva del partido. Las fuerzas vivas populares toman posiciones frente a la aparente inacción de Rajoy. Su estrategia, más que habitual, de dejar pudrirse los conflictos internos, delatan que no estamos ante un caso cualquiera.

Bárcenas maneja los dineros del PP. Es responsable, de una u otra forma, de la gestión de las distintas vías de financiación de la formación. Donaciones privadas, créditos de la banca, subvención estatal… Su conocimiento se presume destacado y general, sus contactos elevados e importantes, su posición claramente destacada en el seno del partido. No todo el mundo puede alcanzar semejante posición de influencias y poder interno dentro de una organización política de la envergadura del PP. Parece obvio que su figura no depende tanto de la confianza de Rajoy como del entramado de apoyos e intereses atribuidos por otros líderes.

Ni el patrimonio de Bárcenas resulta escandaloso ni la imputación parece todo lo grave como la pretenden presentar esos medios que actúan como cómplices descarados de esta campaña de desprestigio del PP. Que hay donde rascar, resulta evidente. Cuanto menos casos de cohecho. Pero, quién no tiene algo de cohecho en su historial? Lo triste es que la mera existencia de lo público, el clientelismo, las competencias estatales y la organización de la representación, generan de inmediato el problema del cohecho. Y es más triste todavía que sean medios presuntamente independientes y agentes jurídicos encargados de defender la Ley quienes en vez de encarar la compleja misión de denunciar la extensión del problema, por el contrario, se sirvan capciosamente de él para construir tramas y campañas de desprestigio.

El PP tiende a ser víctima constante de la ruptura de esos pactos de caballeros (de zalameros, estaría mejor dicho), no escritos, pero constantes en la vida política y pública de un Estado como el español. Nadie denuncia los negocietes del jefe de Estado, nadie habla de las hipotecas del Presidente del Gobierno, de los Presidentes autonómicos, o los créditos personales de diputados, senadores y secretarios de Estado. Nadie habla de los entresijos de la financiación de todos y cada uno de los partidos, ni siquiera se suele conocer el nombre de sus tesoreros. Nadie comenta de dónde han sacado sus fortunas y contactos los ex ex presidentes, ni siquiera por qué ningún político abandona la “profesión” con un patrimonio inferior al que tenía antes de dedicarse al “servicio de los ciudadanos”.

El cohecho, y otras cosas mucho más sucias e intolerables, son el pan nuestro de cada día. Empresarios privados cuya actividad se concentra en servir a las administraciones públicas, los sindicatos o los partidos políticos. Una red de clientelas que convierten la iniciativa privada en apéndice del cáncer estatal y político. Apuntar al tal Correa como artífice de la más deleznable y escandalosa trama de corrupción de los últimos tiempos es tan burdo y falso como afirmar que las prácticas de Chaves, sus subvenciones y amiguismos, son una excepción dentro de la correcta conducta del resto de presidentes autonómicos.

Es probable que Bárcenas salga judicialmente ileso, que su patrimonio, dentro de lo turbio, esté tan limpio como el de Zapatero. Es más que probable que el caso Gürtel, dejando algún culpable formal, quede como lo que ha sido desde el principio: una arbitraria investigación con fines exclusivamente políticos. La guerra sucia entre partidos, la forma en que la izquierda y sus medios afines rompen la baraja, se saltan esos pactos entre caballeros de los que hablábamos, seguirá siendo una constante donde siempre (o casi siempre) será la derecha la más perjudicada.

Ya nadie recuerda el famosos 3% de Maragall, acusando a CIU de corrupción y financiación ilegal. Sería injusto, dadas las circunstancias, que el pobre de Bárcenas acabara convirtiéndose en chivo expiatorio de toda la mierda que abunda y domina la clase política de este país. En ese y en otros debates está instalado Rajoy. Sacrificar a un tipo tan poderoso como Bárcenas no es que pudiera acarrearle más problemas que alivios, sino que en clave corporativa acabaría convirtiéndose en un precedente muy difícil de asumir: un nombre en un titular de periódico, un proceso de dudosa consistencia jurídica, es un resorte demasiado sencillo de activar cuando se trata de hundir la carrera política de alguien. No seamos hipócritas, el juego es el que es. Los que no gustamos del mismo, directamente no entramos en él.

Saludos y Libertad!

Anuncios
2 comentarios leave one →
  1. ricardo permalink
    julio 5, 2009 9:25 pm

    Pues entrar, lo que se dice entrar, si que has entrado.
    Bárcenas será el chivo expiatorio en el PP y Rajoy será una simple tapadera de todos los trapos sucios que llenan Génova. La casta política en España está por encima de nosotros, los mortales, por su irrepresentación.
    Se representan a ellos mismos y ellos ocupan todo el espacio público desplazando lo poco que hay de sociedad civil en dicho espacio.
    Un poder sin control es un poder criminal. Nuestro sistema político no descansa sobre “la libertad y la ley”. Ambas están secuestradas y ese es el problema. Nuestras instituciones parecen creadas por los personajes de cualquier libro de Mario Puzzo.
    Todo el sistema partidocratico es una gran farsa en la cual, los grandes medios de comunicación, juegan y discuten como forofos cutres de cualquier equipo de futbol.
    Sobre los “negocietes del jefe del estado” se puede hablar, claro. Ahí está el libro El negocio de la libertad de Jesús Cacho. Otra cosa es que, según nuestra constitución, el rey sea irresponsable ante la justicia.
    Un saludo.

  2. julio 5, 2009 9:45 pm

    El Estado mínimo es imposible cuando la política torna en religión y ateología. El gobierno limitado, me temo, es una ingenuidad más de quienes aspiran a que cierta armonia deliberada asegure ciertos principios seculares. Llevas razón en todo lo que dices.
    Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: