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El Estado Catalán en crisis

julio 16, 2009

La propuesta de nueva financiación autonómica es una trampa edulcorada. Zapatero sabe que debe su victoria electoral  a dos ámbitos fundamentales de rancio socialismo: Andalucía y Cataluña. Sin ellos, sumada la inestimable aportación que su política de negociación y claudicación con el nacionalismo y los terroristas cosechó en las últimas generales y autonómicas en el País Vasco, su derrota en el reto de España le abría arrastrado a la oposición y el consecuente ocaso político.

El Estado Catalán es una realidad, como lo es el vasco, anclados al español en temas puntuales, incómodos, lejos de las competencias que realmente interesan a quienes demuestran una obstinación empecinada en el proceso de construcción nacional dentro de sus respectivas regiones. Lo que sucede en Cataluña es que envidian, y de qué modo, la situación privilegiada de los vascos, que con su Concierto, manejan todo lo que se expolia en su territorio, gestionan, recaudan y deciden sus impuestos directos y especiales, y contribuyen al común en virtud de lo que el Estado gasta en la región en servicios básicos de defensa y seguridad. Con las obras de la dichosa “Y” vasca, Sondika y el súper puerto de Bilbao (entre otras actuaciones) el cupo deja un saldo sabrosamente positivo a favor de las instituciones vascas. Su pertenencia a España les sale mucho más que rentable, succionando recursos de otras regiones como Madrid o Valencia.

Cataluña quiere un estatus similar, de ahí que en su nuevo Estatuto se cometiera el exceso inconstitucional (previsiblemente “constitucional” por sentencia del TC) de concederle prerrogativas exclusivas en materia de financiación al margen de la regulación general de todas las comunidades de régimen común. La propuesta hecha por el gobierno ha satisfecho a los nacionalistas de ERC, no tanto a los de CIU (que en estrategia electoralista prefieren aferrarse a su negociación previa del capítulo de financiación del Estatuto). La Generalidad manejará más dinero, como todas las autonomías, pero bajo los criterios que más benefician sus pretensiones, alejando el sistema de esa maltraída solidaridad interterritorial por la que apostó el constituyente. A modo de compensación y fondo de estímulo el Gobierno pone 11.000 millones de euros sobre la mesa. Más de un 30% irán a Cataluña, seguida de Andalucía, que por población, al menos, justifica la ingente aportación. Cataluña recibirá el doble de lo que merecería manejando criterios demográficos o de su contribución al PIB general. Unas cantidades que el Gobierno se niega a justificar y únicamente razona como la mejor forma de hacer que los catalanes “se sientan cómodos” en el nuevo sistema.

Zapatero roba y reparte desde la debilidad. El Estado español no existe, está en manos de los intereses regionales. No existen los planes generales, su clase política no aguanta el envite ni siquiera de sus correligionarios locales. Perdido el criterio de “interés general de la Nación”, el Estado central se convierte en una nueva fantasía por la que cada autonomía intenta vivir de la riqueza generada en el resto (Bastiat a la española). Cataluña, al margen de esta “ayudita” extra, ha logrado que sus aportaciones al fondo de solidaridad sean compensadas por lo que percibe de otros fondos que tienen en cuenta criterios variopintos. Su régimen no es tan privilegiado como el vasco en cuanto a la determinación y gestión de los impuestos fundamentales (IRPF e IS), pero en lo que a cuantías y contribución al común se trata, puede decirse que estamos ante uno de los mayores éxitos nacionalistas de la historia reciente de España.

Cataluña es un Estado en crisis. En crisis de identidad, porque a pesar de sus esfuerzos de inmersión y persecución el 60% de sus habitantes sigue teniendo en el español su lengua habitual. Crisis institucional, porque el entramado de intervención se le ha ido de las manos, en cuanto al peso de su burocracia, el proteccionismo de sus regulaciones comerciales e industriales, su incapacidad por adaptarse al dinamismo que exige un mercado expansivo y mundializado. Crisis política, porque todos coinciden en ser pedigüeños y llorarle al Estado, porque todos han asumido el discurso nacionalista y el pensamiento único posibilitando excesos e intromisiones salvajes en la libertad individual. Y Crisis económica, porque ha dejado de ser la locomotora de España, todo lo anterior le pasa factura demostrando haber perdido el empuje de antaño, ese que durante la restauración y el franquismo la convirtió en vanguardista y europea.

Cataluña, o mejor dicho, Barcelona, sigue siendo moderna y atractiva. La iniciativa privada mantiene su peso y apuesta por la innovación. Tristemente las administraciones han asumido funciones que no saben manejar acorde con la pujanza de su sociedad, concluyendo en un deterioro general que termina invadiendo de pesimismo y atrofia también a los individuos más proactivos. La autonomía catalana o el ayuntamiento de Barcelona han caído en su propia trampa. Las olimpiadas del 92 intentaron dinamizarla, el Fórum fue un invento ridículo, todo para sacar a flote lo que, a pesar de los artificios y falsas apariencias, es un barco que se hunde sin remedio. El estatismo catalán, el socialismo rancio y fascistoide catalanista, están asfixiando lo que pudo haber sido una de las regiones más atractivas y punteras del mundo. Convertida en parque temático, en parque de juegos para locos constructivistas, merodean acomplejados los triunfos catalanes conscientes de que con o sin triplete les falta el ímpetu que únicamente la libertad y el sosiego en las pasiones particularistas permite.

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. julio 16, 2009 1:58 pm

    “El Estado español no existe, está en manos de los poderes regionales”

    Cierto, no existe ni para decirnos cuánto nos toca a cada uno. Eso se lo deja a la Generalitat o directamente a ERC. Mientras tanto algunos intentamos sacar algunas conclusiones de lo poco que se nos dice:

    http://www.libertaddigital.com/economia/cataluna-recibira-mas-dinero-del-que-aporta-gracias-al-nuevo-sudoku-1276365064/

  2. Kokoliso permalink
    julio 16, 2009 3:03 pm

    Menudo mapa más “catalanista” has puesto 😉 jojoo, hasta pone Pais Valenciá en pequeñito porque casi no cabe. Valencia nunca fue Pais Valenciá, ni lo es ahora.

    Y pone las fronteras interiores de España igual que las fronteras con Francia.

  3. monka permalink
    septiembre 4, 2009 5:27 pm

    Es una pena que Cataluña no tenga el apollo que necesita, y mas pena es aún, pensar que la mitad del pais catalán no quieren ver que les seria mas rentable. España ha utilizado demasiado tiempo el dinero de Cataluña, y ojalá algun dia llegue la libertad…

  4. septiembre 6, 2009 7:28 pm

    Lo que está claro es que la oligarquía catalana ha utilizado demasiado tiempo el Estado español… redistribuyendo a su favor, quiero decir. Lo de las balanzas fiscales y demás son artificios para ignorantes y acomplejados. Cataluña es todo lo que es gracias al Estado y de eso no hay duda. La estrategia catalanista es propia de sinvergüenzas y ladrones.
    Saludos!

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