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El Orgulloso Gallardón

septiembre 20, 2009

Soy de fiar pero la lluvia y otras cosas me quitaron de la cabeza salir de Madrid este fin de semana. Así que me tuve que quedar y padecer o disfrutar la dichosa Noche en Blanco. Fui rebaño por unos instantes, yendo desde el metro a casa de un amigo donde nos juntamos a cenar “una pasta!” (Riquísima!).

La Gran Vía atiborrada de familias, marchantes y desfilantes, trovadores de tres al cuarto y chirimbolos de luces a todo trapo. Todos caminábamos, no sé dónde iba el resto. Lo que está claro es que en semejantes circunstancias detesto el snobismo de quienes mascullan improperios en contra del gentío volcado sobre la calzada. Estando ahí en medio, qué maldad puede uno decir del resto! Cómo identificar a los hunos de los hotros? Cómo etiquetarlos sin pecar de un estúpido complejo de superioridad.

Lo cierto es que el centro estaba lleno, pero transitable. Iluminado y animado gracias al invento de la Noche en Blanco. Gallardón tiene sus propias fiestas del Orgullo, aunque desconozco cuáles son sus planes esos días de pluma y anabolizante. Madrid ha quedado para eso, maricas y familias paseantes con niños en vela hasta las tres de la madrugada. Abre el verano, cierra el verano, con dos eventos artificiales pero del gusto del populacho. Y no seré yo el que rebaje el nivel medio de gusto estético y anímico del “populacho”, colocándolo a la altura de la buena de Belén Esteban. Pero viendo cómo van las cosas me atrevo a decir que esa señorita piensa por media España (o más de media).

Pan y circo para el gentío. Es una fórmula muy antigua, inventada en la Roma del subsidio, el precio público y el amancebamiento de la población. Son claves de la decadencia de aquel imperio, que acabó con su civilización bajo mínimos, importando religiones y disolviendo su orden social. No creo que estemos en esa tesitura pero la crisis moral de nuestros días supera a la económica, y la degeneración estética que padecemos puede hacernos merecedores de una gran corona de flores: tus hijos no te olvidan.

En Roma, hasta los tiempos en que el saqueo de lo público rozaba lo de ahora, cada magistrado, cónsul o emperador (según la época) pagaba de su bolsillo el festival que fuera. Gallardón pertenece al grupo de Calígula y compañía, pensando que con ciudad siempre en movimiento obrero, los teatros llenos, los circos repletos y un acto callejero este día sí y el otro también, tanto palo basurero, tanto IBI por los cielos y dispendio más o menos caprichoso, el personal cae rendido antes de revolverse como debe.

Las ciudades con vocación cosmopolita y cultureta no pueden depender del decretazo municipal en la organización de eventos masivos como la Noche en Blanco. El exceso se paga caro y condiciona el perfil que acaba proyectando al exterior. Las ciudades que venden actividad artística, creatividad y entretenimiento, lo hacen desde los teatros, los cines, museos, galerías, restaurantes, bares, discotecas y demás pequeños núcleos de creatividad y sana oferta. Soy partidario de las fiestas en fechas señaladas, de lo excepcional por un día… pero Madrid no es eso, es mucho más que dos o tres manifestaciones millonarias en cabezas y euros, las mueva el mero exhibicionismo o el alarde estético-cultural más sibarita y futurista.

Piet Mondrian  – Broadway boogie woogie

Saludos y Libertad!

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