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Tránsfugas

septiembre 24, 2009

No es para tanto, Santo sea el Estado! Tamaña maniobra para tomar el poder no merece un cambio de estima y calificación tan radical: de honrados y progresistas servidores de lo público a mezquinos y deleznables fugitivos cargados de ego.

El poder, como reconoció Jouvenel, depende de un equilibrio dinámico entre ego-ismo y social-ismo. La entrega al hedonismo autocomplaciente, el poder por el poder mismo, o la adopción de un perfil de entrega e impulso del bienestar general. El poder, siempre mágico, necesita del prestigio que únicamente el mero altruismo parece facultar. Nada más lejos de la realidad. El poder siempre es codiciado por las dádivas que dispensa, ni más ni menos; y es gracias a este fuerte incentivo que es el amor al poder, el ciego deseo de poder, por lo que gobiernos y Estados permanecen, se extienden e intensifican lo implacable de su ser. El ego-ismo del poderoso fuerza que la atención del pueblo, el cuidado de lo social, se convierta en requisito para su durabilidad. Sin autoridad, sin excusas y justificaciones, no hay régimen ni estructura de dominación que resista.

La pandilla de la madre de Pajín ha conseguido la alcaldía de Benidorm gracias a un tránsfuga del PP, ahora número dos de la recién constituida corporación local. Lo hacen por los vecinos de Benidorm, obviamente, y para demostrarlo la primera medida, aun sin concretar, será la bajada de salario de alcalde y concejales. Si a esto tienen que recurrir para lavar sus vergüenzas, que tiemble Benidorm.  Todo déspota trata de proyectar una imagen de austeridad y sano compromiso con las necesidades de sus súbditos. Cuanto más se esmeran en hacerlo peores son los estragos cometidos o por cometer.

El transfuguismo traduce a la perfección la hipocresía con que los políticos se afanan por defender la bondad del régimen democrático que padecemos. Con listas cerradas en circunscripciones pluripersonales no se votan representantes, se manifiestan adhesiones incondicionales. Se vota a uno u otro partido, a ciegas, empujado por furores gástricos, resignados juicios de oportunidad o simple inercia. El teatro de la democracia toda forma el día en que los agraciados por tener un sitio en la lista electoral de turno recogen sus actas, que, oh contradicción, les pertenecen personalmente desde ese momento hasta el final del mandato.

A base de propaganda y aquiescencia general tratan de seducirnos con semejante burla al sentido común. Partidos que se reparten el poder y mandatarios presuntamente depositarios de la confianza directa del pueblo. Porque solo así tendría sentido que el acta les perteneciese para los restos, cuando la legitimidad directa del soberano (por un día) les ampara en sus decisiones políticas particulares. No hablaríamos de transfuguismo si la labor de los partidos fuera la de proponer candidatos al electorado, en listas abiertas o circunscripciones unipersonales. Siendo todo lo contrario, a qué viene el escándalo.

Su propia farsa les juega malas pasadas, como en Benidorm y en otras localidades. El pacto anti transfuguismo es tan inocuo como hipócrita. La coherencia se demuestra andando, repudiando, en su caso, los votos trásfugas, si es que estos te fueran ofrecidos como arma de derrocamiento de quien gobierna por mayoría electoral o post electoral. El sistema es deficiente en sus fines y pretextos, le vence la demagogia inherente al mismo. Que una partidocracia, como la que vivimos en España, inserta en el corporativismo de corte fascista que es el Estado español nacido en 1978 (refundación del monolítico franquismo, lo único que añade es cierto pluralismo y algo de libertad…) se presente ante la población como un régimen democrático, representativo (aunque lo primero pueda contradecir lo segundo) con regulaciones como la electoral es tan triste como inerte. No sirve para ocultar la realidad. Mandan los partidos a pesar de unos cuantos fascinados. Lo gracioso de Benidorm es que la desobediente sea la propia madre de quien dirige el PSOE desde Madrid… a no ser que también esto sea puro teatro y se hable de ello por no hablar de otra cosa.

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. septiembre 24, 2009 3:41 pm

    Esta es la típica consecuencia de la democracia enferma que tenemos, de la partitocracia u neo-oligarquía en la que estamos sumidos, donde los que mandan son los titiriteros de siempre, en vez de los que se supone que tienen la soberanía, que somos todos. En mi blog estamos iniciando un proyecto de democracia digital al que animamos se apunte todo aquel que esté realmente descontento con como van las cosas y quiera hacer algo para cambiarlo.

    El transfuguismo es una consecuencia directa de que existan partidos políticos, no hay más. Lo podemos considerar poco ético y moral, pero existe porque debe existir en un mundo como el que hemos construido, así que no sé a que viene echarse las manos a la cabeza. Nosotros lo permitimos, nosotros nos lo merecemos.

  2. septiembre 24, 2009 7:31 pm

    El “transfuguismo” es algo habitual en los EE.UU, donde representantes apoyados por un partido en temas concretos apoyan las propuestas del otro. Eso sí es competitivo y no el fascismo en que vivimos. Y utilizo con corrección el término fascismo, no como alguno que otro “antifascista” que no sabe bien lo que dice. Al final entre los suecos, los fascistas y el nacional socialismo hemos fundado un tipo de estatismo en apariencia implacable, y lo que es peor, presuntamente opuesto a las propuestas de aquellos… vergonzosamente falso!
    Saludos!

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