Skip to content

Yo te lo administro. Y van 2

septiembre 27, 2009

Mientras que una parte de la derecha sociológica se prepara para las familiares y parroquianas manifestaciones en contra de la definitiva formalización de la despenalización del aborto (en la práctica YA está despenalizado y no veo las algaradas conservadoras cada domingo convocados en concentraciones pro-vida), los españoles asistimos entre la indiferencia y el espanto a la mayor subida de impuestos de la democracia. Las democracias siempre cargan sobre los ciudadanos más impuestos que otros regímenes en teoría más autoritarios (al margen de los totalitarismos que, directamente, tienden a dominar toda la riqueza nacional). Que Zapatero se convierta en el Presidente que más y menos oportunamente subirá los impuestos, directos e indirectos, dice muy poco de la integridad, pero también del estómago de los españoles. Si este señor se cree en condiciones de vender tamaña agresión contra nuestros patrimonios y bolsillos, pero además en una época de depresión e incertidumbre para todos, no es que estemos sufriendo una inmerecida agresión externa e inesperada, sino que Zapatero se sabe autorizado para  exprimir aún más a todos los ciudadanos.

La excusa es: el gobierno necesita recursos para mantener la cobertura social y continuar con sus “exitosos” planes de estímulo. La pildorita para los necios, la que sigue: pagarán los que más tienen, subiendo los tramos más altos del tipo del IRPF, la presión sobre el ahorro y las rentas del capital, y el IVA. Con este mix para ingenuos buscan que a base de contradicciones y declaraciones erráticas no se consiga articular un discurso capaz de oponerse con éxito a la subida de impuestos. Y en esas anda el PP, quizá en su era peor organizada en estrategia y liderazgo, incapaz de presentarse ante los españoles manejando argumentos sólidos, concisos y creíbles. Zapatero sabe que la situación es arriesgada, que subir los impuestos, aun con todo tipo de excusas, artimañas y falacias recurrentes sobre clases, ricos y avaros capitalistas, siempre erosiona al gobernante acercándole a pasos agigantados hasta el borde del abismo. Pero con la oposición que tiene, parece comprensible que ZP demuestre confianza ciega en sí mismo y sus dotes. Ah, y en los medios que lo soportan, porque incluso PRISA en su campaña de desmérito al presidente y crítica de sus titubeos, apoya la necesidad de un Estado más expoliador y ejecutivo en políticas de gasto y protección social.

Para terminar de adornar la medida garantizando una opinión pública favorable, o al menos indiferente, qué mejor que consolidar el modelo andaluz de amancebamiento y dependencia social, generando una sensación suficientemente extendida de que gracias a estos dineros extra tocarán muchos a una paguita mayor. En este tipo de estrategia no solo debemos dirigir nuestra atención a las gentes más pedigüeñas o necesitadas. Un Estado gastador y pródigo, ansioso de hallar proyectos de inversión capaces de generar una sensación de movimiento y ocupación de recursos y personas, será fácilmente tentado por esas empresas que viven de la subvención, las barreras del mercado y la complicidad política. Se alzarán molinillos de unos, paneles de otros, se trazarán amplias vías de comunicación de dudosa necesidad, el AVE comunicará todas las capitales de provincia… Y en todo esto, ACS, Acciona, Dragados, FCC, OHL, Sacyr, Endesa, Gas Natural… y tantas otras, serán receptoras de esos recursos adicionales que ayer aprobó el Gobierno solicitar a punta de pistola a todos los españoles.

Se habla de 6 euros más por cada “pobre” y 60 por cada “menos pobre”. Mucho más, por supuesto, dicen que será la parte del pastel que le tocará pagar a los ricos. Y se entiende, claro está, que quien pague 6 euros de más obtendrá un rendimiento neto positivo de la subida de impuestos, bien en forma de ayuda, bien en forma de empleo o de servicios “gratuitos” que de otro modo no recibiría.

Lo cierto es que a algo más salimos. Entre directos e indirectos, lo que nos muestran y lo que ocultan (cambios en reducciones, deducciones y ajustes fiscales), cada español, de media, rendirá fiscalmente unos 1000 euros más. Y para qué, pues muy sencillo. Para que el déficit se reduzca a la mitad (o eso esperan los ilusos y mal asesorados valedores de la medida); una mitad que ya de por sí parece exagerada e insoportable (muy por encima del 3 o 4 % permitido por los tratados de la unión monetaria, o las recomendaciones del BCE).

El gobierno no pide más recursos para cuadrar sus cuentas; únicamente aspira a dulcificarlas ligeramente. Confiado en que el margen de endeudamiento es amplio y le permite proseguir su escalada de gasto y dilapidación burlesca hasta, por lo menos, las próximas elecciones, esta subida de impuestos viene a suponer la consolidación de la máxima socialista del “yo te lo administro”.

1000 euros que cada uno de nosotros, de media, dejaremos de gastar o de ahorrar en la forma y la ocasión que libre y responsablemente hubiéramos deseado. Menos salidas a restaurantes, aplazar la compra de un nuevo coche, menos productos en el súper, menos copas, menos cañas, menos cafés, menos juguetes para los niños, menos vacaciones… menos fondos de inversión, planes de pensiones, adquisición de activos… El mercado sufrirá la agresión fiscal de forma descentralizada y paulatina. Muchos lo achacarán a la crisis, otros se acordarán de Zapatero, pero pocos identificarán el origen de sus males cuando vean mermar sus ventas o se frustren sus expectativas de captación de nueva financiación.

El pueblo español vive una de sus épocas más funestas. Es una masa informe y adormilada, hedonista y estúpida merced de un poder absoluto como nunca se ha conocido. Cuando eran las monarquías quienes imponían exacciones intolerables, las revueltas y motines eran un recurso sano y espontáneo que traducía el sentir de un pueblo aferrado a sus propiedades, libertades y dignidad. Ahora que son los Estados despersonalizados, como encarnación del bienestar común y la voluntad general, quienes tienden sistemas totalitarios, implacables e irresistibles, la docilidad de los individuos resulta inversamente proporcional al poder de distorsión y redistribución de sus gobernantes. Nos suben los impuestos pero no se alzan las voces clamando por movilizaciones y sana desobediencia contra el tirano. El mundo contemporáneo, estatista e idiotizado, ha conseguido armonizar el apaciguamiento con la resignación, el domeñamiento con la indolencia. Qué triste sociedad la nuestra!

Saludos y Libertad!

Anuncios
4 comentarios leave one →
  1. Pablo el herrero permalink
    septiembre 27, 2009 8:41 pm

    yosoyhayek, permíteme a tu escrito una reflexión al respecto de tu mezcla de noticias aborto-impuestos. Nada que objetar a tu texto en referencia al apartado impuestos, pero ello no es óbice para que en paralelo se generen leyes perversas en ámbitos distintos.

    Cuando nos encontramos ante un gobierno de iluminados, cuyo objetivo central y más importante de todos es la imposición de su reingeniería social, por supuesto que la sociedad va a sufrir en sí misma toda clase de leyes perversas; pero no olvides que los totalitarismos (todos), no solamente crean leyes para robarnos la cartera… también la vida.

    En lo que refiere a nuestro gobierno de iluminados totalitarios, ya nos han impuesto leyes para quitarnos la vida en los extremos de la misma a través del aborto y la eutanasia. Y no tengas la menor duda, que desde esos extremos querrán conquistar paulatinamente el centro. Lógicas para llevarlo a cabo no les faltarán, por ahí andan diciendo que la causa del calentamiento global es que “somos muchos”… por lo que es posible que para salvar el planeta de tanta gente, no sea aún suficiente con las leyes del aborto y la eutanasia, y a las mismas se haga necesario darles un empujoncito más.

    …y entre leyes que nos roben la vida y leyes que nos roben la cartera, es lógico que la sociedad priorice…

    En todo caso, habría que criticar no a “la derecha sociológica”, la cual protesta porque le quitan la vida, y si a “la derecha económica”, por no movilizarse con la misma contundencia cuando le quitan la cartera.

    Un tal Maquiavelo decía allá por el Renacimiento, que los súbditos aceptan ser robados si de alguna manera previamente ven amenazadas sus vidas. ¿Tienes aún alguna duda de que a este autor no le haya leído todo nuestro gobierno?

    Un cordial saludo.

    Pablo el herrero

  2. septiembre 27, 2009 9:40 pm

    En este blog hemos dedicado un gran esfuerzo a explicar y discutir sobre el aborto y la eugenesia. El comienzo de este post sencillamente pretendía hacer un llamamiento a todos los que sí se lanzan a las calles a protestar por lo que es justo (en este caso, estar en contra de la despenalización general del aborto) para que hagan lo propio contra algo que es igualmente lesivo contra su libertad. Es más, sin esa capacidad fiscal que detenta el Estado, éste no llegaría tan lejos en sus medidas de reforma social y constructivismo moral.
    Saludos!

  3. septiembre 29, 2009 8:55 pm

    Lo mejor de todo es que gracias a este incremento “proporcional” del IVA me he dado cuenta de que soy rico.

    Te invito a leer mi artículo al respecto:
    http://www.terceraopinion.net/2009/09/27/ayer-supe-que-era-rico/

    Un saludo.

Trackbacks

  1. Yo, Zapatero « Meterse por meterse

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: