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Paco Capella, en precario

octubre 8, 2009

Paco, después de leer tu artículo (quizá uno de los más claros que has escrito; y lo digo yo que admito ser un tanto oscuro) no me queda otra que llevarte la contraria en algunos puntos clave. Lo hago por rigor, porque creo saber de lo que hablo, pero ante todo, porque te agradezco que con publicaciones como esta contribuyas a generar debate sobre temas que son mis favoritos: Derecho, Banca, Dinero y Ciclos Económicos. Ahí va:

-primero, no tienes ni idea de Derecho (dicho sin acritud). Partes de presupuestos dogmáticos que desconocen tantísimo de la realidad social y jurídica que son perfectamente asimilables al peor de los formalismos positivistas que tanto y tanto teórico ha empleado en su justificación del monolitismo que caracteriza al Estado. Asumir la teoría de los órdenes espontáneos no basta para entender el Derecho y los distintos contenidos normativos.

-segundo, me temo que incurres en un error similar al conceptualizar sobre la propiedad privada; no es eso que dices que es, por muy bien que cuadren tus apriorismos al respecto. Propiedad es dominio, exclusión y reconocimiento, por más que te empeñes en verlo exclusivamente como expresión de una supuesta e irreductible naturaleza humana. Puede que dicha impresión tenga un fondo de verdad pero la propiedad como institución social que pretende definir disponibilidades sobre ciertos bienes, por social, presume la alteridad, y de ahí su dinámica definición como parte fundamental del proceso social. El dogmatismo sí es un error en este sentido.

-tercero, el depósito bancario no es el único depósito de bienes fungibles. El Derecho, en su proceso de consolidación de las soluciones más eficientes en términos dinámicos (en la medida que sea el Derecho propio de un orden social extenso), permite inferir una serie de principios que por su condición fundamental han venido en denominarse principios generales del Derecho. Todos ellos tratan de limitar o aminorar los efectos de una serie de situaciones; nunca partiendo de un juicio capcioso, sino por el contrastado efecto descoordinador y lesivo respecto de las expectativas y las preferencias de los individuos que de dichas situaciones se desprende. La doble disponibilidad es uno de los objetivos a redimir por el Derecho y sus principios generales. Que el Derecho procure soluciones y mecanismos contrarias a la doble disponibilidad  no quiere decir que, en todo caso, sea capaz de impedirlas.

Si dos disponen al tiempo sobre la misma cosa, en el sentido que uno de los dos la emplea en sus negocios o actividades de forma directa, mientras el otro opera en el tráfico jurídico como si efectivamente pudiera disponer de forma plena e inmediata sobre esa misma cosa, está claro que se produce una colisión de intereses y un efecto descoordinador de las expectativas, preferencias y planes de acción de ambos. Siendo el dinero el objeto de dicha doble disponibilidad, por sus características e importancia en las transacciones y el cálculo económico, sus efectos se amplifican y extienden por todo el proceso social, más allá de los directamente implicados.

El Derecho tiende a definir dominios y exclusiones de forma competitiva, siendo los órdenes jurídicos más eficientes los que posibilitarán una coordinación social más intensa y provechosa para todos. Si subvertimos la preeminencia del orden jurídico respecto del económico las consecuencias degeneran siempre en un menoscabo de la libertad individual de todos.

De acuerdo con uno de los ejemplos típicos:

Si encargamos a alguien que nos guarde una vivienda y renunciamos a utilizarla en todo caso, puede que nos convenga o admitamos que el guardador disponga de la misma: estaremos ante un préstamo (con condiciones singulares de conservación y cuidado), con plazo o en precario, pero donde la disponibilidad queda perfectamente definida.

Sin embargo, si la causa del contrato es sencillamente la mejor protección y custodia de una vivienda que no usamos habitualmente, pero la que preferimos tener disponible en todo momento por si uno mismo, o quien decidiéramos, quisiera utilizarla, encontrármela habitada por el guardes sería, ante todo, una contrariedad, y, en todo caso, me impediría realizar ese deseo de disponibilidad, causa primordial en la fijación de mis preferencias, expectativas y certezas de dominio y exclusión.

Si el contrato permitiese la ocupación por parte del guardes, que a su vez se compromete a abandonar la vivienda con un aviso de “x” días, no estaríamos ante un “depósito” (en realidad el contrato sería un mero arrendamiento de servicios de guarda de un bien, ya que la vivienda de por sí no puede trasladarse de un ámbito de domino a otro, salvo que se tratase de una caravana), sino un préstamo, en precario y con pre aviso, que es muy diferente. En dicha situación el titular de la vivienda estimaría de antemano la imposibilidad de disposición inmediata, debiendo esperar el tiempo estipulado como aviso previo; de igual manera, el guardes organizaría sus propias alternativas de alojamiento previendo la precariedad de su situación y el estrecho margen para mudarse de la vivienda .

Lo que sucede es que no es lo mismo guardar una casa que dinero. Quien es depositario de varios depósitos y dispone sobre todos ellos en el mismo momento, conservando tan solo una mínima reserva para cubrir pequeñas retiradas, no genera los mismos efectos que un guardes de 10 fincas que decide vivir cada día en una de ellas defraudando la expectativa de disposición de sus propietarios con efectos decrecientes a medida que el número de fincas a su custodia aumenta (en cualquier caso, solo uno de los propietarios se vería en la desagradable situación de encontrárselo dentro de su casa de improviso). Dada la naturaleza y la función del dinero es obvio que la doble disponibilidad sobre un mismo depósito no afecta exclusivamente a depositante y depositario, sino al resto de depositantes, más si cabe cuando son de sobra conocidos los efectos expansivos y el devenir recesivo que genera dicha vulneración sistemática de los principios generales del Derecho.

-cuarto, y ya termino: los contratos exigen disposición plena relativa al objeto de los mismos, pero también que su causa sea realizable, porque de lo contrario su nulidad podría ser pretendida tanto por las partes como por quien se considerase perjudicado por dicho contrato. Dos o más personas que se obligan a hacer o dar algo, eso es un contrato y poco más. Pero ante todo, procurando que el objeto contractual no sea imposible… la doble disponibilidad, plena e inmediata, sobre una misma cosa, es, guste o no, irrealizable. Y eso sí que es un razonamiento lógico bien construido, y no una pirueta oportunista y utilitaria.

Todo lo demás que podría decirse sobre este asunto pertenece a la teoría del interés, la liquidez, el capital, el dinero, la banca…, pero recuerda Paco, y eso es algo que creo debe tenerse meridianamente claro, que el orden jurídico, el orden de la propiedad, es superior al económico, u orden de la posesión.

 Me temo que conjeturando sobre lo segundo, en un claro esfuerzo por obviar, negar o anular lo primero, admito que puede llegar a aparentarse estar en disposición de un razonamiento pleno, lógico y suficiente, pero nunca dejará de ser la constatación de un gravísimo error intelectual.

Saludos y Libertad!

Artículo en el IJM: Precario Económico (JCHA)

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11 comentarios leave one →
  1. octubre 8, 2009 6:22 pm

    Oscuro no. Transparente. Lo que ocurre es que al otro lado sólo se ven berzas.

  2. octubre 8, 2009 6:29 pm

    Espero que no seas igual con lo que sea que te guste para ciertas cosas… con el encabezamiento no basta, Isidoro, debes leerte el resto del post. Que siempre te pasa lo mismo y no aprendes. Quedas como un rufián, un “escolar” más… parece mentira que te graduaras y todo… A qué dedicas tu vida a parte de militar en ese partido de resentidos, resabiados y fachas?

  3. Gedeón McHale permalink
    octubre 8, 2009 7:07 pm

    Llegará un día en que este pibe, Isidorito, se mirará al espejo y no le gustará nada lo que en él verá. Un tipo resentido, que ha ido saliendo rebotado de todos aquellos sitios donde han cometido el error de acogerlo, dominado por un monstruoso afán de protagonismo que, es evidente, esconde una igualmente monstruosa frustración y una deplorable vaciedad intelectual y moral. Nunca, que se recuerde, nunca ha conseguido este patán esribir nada que no fuera “contra” algo o alguien: ese temperamento destructivo le destruirá a él primero que nada, como siempre sucede, claro. No envidio sus soledades ante la PC, mortificado por el impulso obsesivo de insultar a aquellos de quienes se quiso compañero en el pasado, alanceando molinos con sañuda estupidez, pomposamente, vacío de toda verdad.

    En cuanto al artículo del articulista y el artículo al que el articulista dignifica con su extensa recensión, me los tengo que leer despacio.

  4. Paz y amor permalink
    octubre 8, 2009 8:18 pm

    Iracundismo en una lección:

    Rosa Díaz es mu buena mu buena. Los eclosionados son mu malos mu malos.

  5. octubre 8, 2009 9:48 pm

    Que coste que en este post me he centrado en analizar la importancia que tiene la correcta comprensión y conceptualización jurídica como primer paso en el estudio del negocio bancario, la teoría monetaria y la liquidez. Hay mucho más que explicar, así que espero que no parezca que lo esté reduciendo todo a esto. No ha sido mi intención. Aunque considero fundamental la grave agresión que contra la propiedad y la libertad representa el privilegio estatal de la reserva fraccionaria en los depósitos bancarios. Es una excepción al servicio del Estado y su apego por el inflacionismo.
    Saludos!

  6. octubre 8, 2009 10:36 pm

    “los contratos exigen disposición plena relativa al objeto de los mismos, pero también que su causa sea realizable, porque de lo contrario su nulidad podría ser pretendida tanto por las partes como por quien se considerase perjudicado por dicho contrato. [..] Pero ante todo, procurando que el objeto contractual no sea imposible… la doble disponibilidad, plena e inmediata, sobre una misma cosa, es, guste o no, irrealizable”.

    Me parece un muy buen punto.

    Genial este debate. Habrá que esperar al resto de tus objeciones y a la contestación de Capella.

    Un saludo.

  7. octubre 8, 2009 11:24 pm

    Que hable de fachas un cofrade de la santa Esperanza y que tiene por único límite a sus dislates anarcoqués la prohibición del aborto… pues como que suena a excusatio non petita.

  8. Juano permalink
    octubre 9, 2009 1:00 am

    El sector financiero tendría que regirse por la misma lógica y legislación que cualquier sector. Pero con el dinero fiduciario y los coeficientes de caja los bancos se tornaron en brazos del poder político (o viceversa ¿?). De ahí su tratamiento diferenciado.
    Si una inmobiliaria utilizara el mismo esquema podría aceptar la explotación de una vivienda que el propietario pudiera reclamar en cualquier momento. Acto seguido se la alquilaría a un abogado que la utilizaría por la mañana de despacho, luego a un médico que la utilizaría por la tarde de consulta y para terminar a un chapero que la explotaría por la noche. Para rematar, la inmobiliaria preveyendo (sin consultar) que el abogado y el médico estarán de vacaciones de julio a septiembre realquila la casa a un grupo de estudiantes ingleses durante esos meses. La lógica nos hace ver que es sólo cuestión de tiempo que tal cuadro degenere en conflicto. Ya sea porque cualquiera de los usuarios no siga la previsión marcada, ya sea porque el propietario reclama su propiedad, tarde o temprano el esquema no será beneficioso ni sostenible para las partes involucradas.

    Sin embargo con el dinero se dan mil vueltas y explicaciones para justificar lo que jamás puede funcionar. Ya no sólo porque con los coeficientes de caja se juega con un valor inexistente que indefectiblemente alguien tendrá que pagar a la larga (normalmente mediante inflación, hasta que el ciclo es insostenible y la bomba le estalla en las manos al que la tenga en ese momento). Sino porque de raíz el bien objeto de transacción, el dinero fiduciario, nunca pertenece al depositario, sino al estado.
    Desde el momento en que el valor real de la moneda depende de las decisiones y políticas de la autoridad, el poseedor de tal moneda es sólo un usuario, no un propietario. Tanto en cuanto lo que tengo entre manos no dispone de valor real per se, no puede haber derecho de propiedad sobre algo indefinido. O como en este caso, algo cuyo valor depende de la voluntad de un tercero sin relación a mi acción o voluntad.
    Si alguien tiene derechos sobre el uso de mi casa, o su valor, yo no podré realizar ningún contrato que disponga de la propiedad de la misma. A lo sumo podré negociar o comerciar con los derechos que dispongo sobre ella.

    El ejemplo empírico lo estamos viviendo ahora mismo. En la medida en que los gobiernos continúan con la expansión crediticia y las políticas inflacionistas, cada vez son más los particulares que recurren al oro como método seguro de conservar su riqueza acumulada en propiedad. Lo único que frena el surgimiento de un sistema financiero paralelo que trabaje con el patrón oro y coeficiente de caja del 100% es la certeza absoluta de que sería intervenido a las primeras de cambio… (Occidente democrático y libre, ¡ja!)

    El sistema actual está montado de tal forma que se puede robar impunemente a toda la población. Tal vez el próximo y cercano guantazo que nos va a pegar la crisis reduzca esa impunidad. Pero viendo el ejemplo argentino que occidente se empeña en seguir, no parece que la gente vaya a reaccionar de la manera más congruente. Como dice la sabiduría popular: el sentido común es el menos común de los sentidos. Por eso tenemos los bancos y los gobiernos que tenemos… 🙂

  9. octubre 9, 2009 3:22 pm

    Iracundo, yo no soy cofrade de nadie, porque tengo por principio no militar en parroquia alguna, y del PP nunca he sido, así que dirás tú a qué iglesia, trascendente o mundana, pertenezco. Te lo digo yo: a ninguna!
    Y te repito, “cienes y cienes de veces”, que no soy anarquista… la diferencia entre tú y yo es que tú eres un ciego y arrogante estatista, y yo no. Mi esfuerzo va en otro sentido: comprender el Poder. El tuyo, sencillamente, se centra en dar con la mejor manera de servirte de él para diseñar el mundo que consideras mejor. Eres un beato, y yo un científico social. He ahí lo que nos distancia a tí y a mí.
    Saludos!

  10. octubre 9, 2009 7:15 pm

    En realidad no eres más que un aspirante a sumo sacerdote de una secta ideológica. Y que por cosas del dinero que lo financia ha dado en manifestarse especialmente religiosa en España. Anarquía sí, aborto no…

  11. octubre 10, 2009 9:54 am

    Eres tontito. Por favor, no sigas dándome falsas visitas en el blog… No quiero aceptar que de las 1000 diarias, al menos 100 o 200, sean de tu maltrecho ego.
    Bye!

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