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12 de Octubre

octubre 12, 2009

Todos los años, no recuerdo excepción, veo en televisión el desfile del día de la Hispanidad. Desde el balcón, alternando con la pantalla, observa cómo surcan el cielo raso de Madrid aviones y helicópteros del ejército.

Desde aquel desfile donde Zapatero se quedó sentado al paso de la bandera norteamericana, el hoy Presidente del Gobierno se ha convertido en todo un clásico, epicentro de críticas, silbidos y abucheos, quizá lo más esperado por una parte del público asistente.

A Gallardón, que pasea a su perro entre las obras y comprueba lo bien que le están dejando el barrio, no le parece de recibo aprovechar el acto más importante del día de la fiesta nacional para demostrarle al Presidente lo mucho que algunos lo detestan. Tiene razón el Alcalde. Pero son las cosas que tiene la libertad de expresión unida a la mentalidad aborregada y silvestre. Levantarse un día como el que hoy ha lucido en la Capital, movilizar amigos o familiares, niños, carros, banderines y horteras insignias en pulseras, solapas o camisetas, para acercarse al acordonado e inaccesible Paseo de la Castellana para, con arrojo y orgullo, silbar a Zapatero… perdónenme quienes lo hayan hecho, no deja de ser una patochada más de domingueros militantes.

La gente normal actúa de otra manera. No “la gente normal” a la que constantemente apela Rajoy, sino aquella que se va de puente, aprovecha la jornada para pasear, comer con la familia o, gracias a la liberalización parcial de ciertas zonas comerciales de la región madrileña, ir de compras. Incluir en dicha rutina tragarse el soponcio de desfile en un lugar que no sea el sofá de su salón, al margen de patriotas, militaristas y fetichistas del armamento, es muy, pero que muy paleto. Y si encima lo haces, ex proceso a fin de abuchear al Presidente, más aún.

A Zapatero se le tumba en las urnas. Se le tumba dando la espalda a una oposición nimia, torpe y cobarde como la que tenemos, se le tumba creando un estado de opinión favorable a un auténtico vuelvo político en este país. Se le tumba saliendo a la calle en contra de la subida de impuestos, en contra de los impuestos descontrolados, a favor de una limitación de la capacidad de endeudamiento del Estado. Se le tumba despreciando a los sindicatos, favoreciendo el debate sobre la necesaria liberalización del mercado laboral, entre otros. Se le tumba desde casa, desde el trabajo, desde la calle, los medios y lo que sea…

Silbarle una vez, choca. Dos, hace pensar. Pero hacerlo por tercera, cuarta o quinta vez, termina por convertirse en hábito y triste reiteración, en costumbre de necios, en excusa de mal educados. Utilizar un acto solemne, patriótico, militarista!, como el desfile del 12 de octubre, para tratar de aguarle la fiesta a Zapatero, es tan ruin y tonto como aquella pitada en la final de la Copa del Rey entre el Barsa y el Athletic…

Igual soy yo, que me cuesta ponerme burro en vía pública, dejar que brote mi lado bárbaro y cateto. Gritar consignas coreadas, mejor o peor rimadas, al unísono con gente que no conozco, cuyas motivaciones seguramente no me cuadren o agraden del todo, cuyo talante, en algún caso, directamente me repugne.

Zapatero se lo anota como gajes del oficio. Sus seguidores han dejado de sorprenderse, su moral no desfallece, resulta tan sencillo atribuir la pitada a cuatro fachas malhumorados, que el buen mensaje, el de verdad, el de hartazgo por este Presidente infame, quede diluido y sin repercusión.

Por cierto, cada vez entiendo menos por qué el día Nacional tiene que ser monopolizado por las fuerzas armadas y su parada en el Paseo de la Castellana. Para eso hay un día que rota por España satisfaciendo ese fetichismo del que hablaba. Vale que esté presente el ejército, pero por qué no podemos celebrar la unidad de España y su proyección universal en la historia y el futuro, con un poquito más de inteligencia y creatividad. Que no nos monten una Noche en Blanco, que no tiren de Performances y chorradas de esas, pero que sí se aplauda el mérito civil, entregando premios, descubriendo monumentos, cediéndoles a los ciudadanos sus calles y plazas para disfrutar de un día de auténtica fiesta. Lo del desfile cansa, cada vez entretiene menos, y si no fuera por polémicas estériles como lo de los abucheos a Zapateros o las conversaciones off de record, con o sin lectura de labios incluida, muchos más lo verían como un derroche innecesario. Además, es que ni enciende ni motiva. Izar la bandera basta, ganar una final de baloncesto es suficiente para mantener avivado el ánimo patriótico del gentío, siempre deseoso de concentrarse en alguna plaza y desgañitarse  en grupo…

Saludos y Libertad!

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8 comentarios leave one →
  1. Dr. Esquerdo permalink
    octubre 12, 2009 8:37 pm

    Hay cosillas que van cambiando, no obstante. Por ejemplo este año los vídeos de las fuerzas armadas han sido de un cariz bastante distinto eligiendo personajes populares y emblemáticos en sus ámbitos. ¿Qué opinas de la campaña? Te dejo un par de los anuncios por si no los has visto:

  2. octubre 12, 2009 10:07 pm

    Me parece una mala decisión. El ejército es lo que es, y además, puede ayudar a reconstruir un país en conflicto o a garantizar la seguridad y demás. La invasión de Afganistán y la lucha contra los Talibanes no es sino el medio para conseguir fines concretos, que tienen como presuntos y deseados beneficios colaterales la “normalización” (es el eufemismo más acorde que me ha venido a la cabeza) del país.
    Estos anuncios no tienen sentido en el día de la Hispanidad o la fiesta nacional, quizá sí en el día de las fuerzas armadas. En cuando a su tono, pues no es tan horrible como muchos quieren ver. Si lo que prefieren es ver tiros, mutilaciones y muerte, que se pongan una entrega de Rambo. Dicho esto, el ejército, aun cuando esté en labores de reconstrucción, es una FUERZA ARMADA, no una ONG cualquiera. En los videos deberían salir esas armas de las que se valen para llevar la buena nueva del amor, la democracia y demás grandilocuencias, por el mundo mundial del desinterés humanitario.
    Saludos!

  3. octubre 12, 2009 10:24 pm

    Pues hoy discrepo. Aunque creo que puedes tener razón en las formas, en que la crítica debe realizarse por otros medios, la libertad de expresión del pueblo es un bien sagradado, y las críticas van en el sueldo de los políticos, sean quienes sean. Derecho al pataleo, llámalo como quieras. Y nunca se es injusto con un político, hay que ir literalmente a por ellos. Es la única forma de intentar controlar el sumo poder que acumulan. Que es muy pero que muy grande.

    Saludos bávaros congelados.

  4. octubre 12, 2009 11:26 pm

    Hola. Pues yo he sucumbido…lo siento Hayek, pero he ido a la Capital desde “provincias” para ir a ver el desfile por una vez no desde el salón de casa, sino desde la Castellana y me gustó. Aunque luego seguí tu consejo y fui a comer y a disfrutar de la gran mañana hasta que a las cinco me salió el vuelo de vuelta a La Coruña.

  5. SixTarta permalink
    octubre 12, 2009 11:37 pm

    No he ido nunca, pero a partir de ahora no me voy a perder ninguna ocasión de ir a abuchear a ZP. Gracias.

  6. octubre 13, 2009 3:34 pm

    Hombre, el desfile es vistoso, admitámoslo. Quienes vayan a disfrutar de las maquinitas y los soldaditos, genial… todos tenemos nuestros fetichismos y aficiones.
    Lo que me parece cansino y bastante maleducado es molestar con abucheos y pitidos, sobre todo cuando el desfile no es, en ningún caso, en honor del Presidente, sino de otras cosas como son España, la Hispanidad o las fuerzas armadas. Manchar el ambiente con gritos y pitidos no procede ni es digno de defensa. Demasiado asilvestrado suelto.
    Saludos!

  7. octubre 13, 2009 3:55 pm

    A ver, no estoy completamente de acuerdo. Se ha acusado a los “pitadistas” de ser de la derechona, pero te soy sincero: yo me considero una persona educada, cultivada y de izquierdas, y hubiera pitado con las mismas ganas. Zapatero se está ganando esto a pulso desde que ganó las elecciones, y la cosa tiene que romper por algún sitio. No veo que los demás años se haya producido este “suceso”, así que algo tiene que ocurrir para que el público, harto ya de tanta tontería, se decida a pitarle, que es casi el único recurso que tiene el ciudadano de a pie en los tiempos que corren.

    ¿No es educado? Pues tal vez no. Sinceramente, eso me preocupa poco. Me preocuparía si los pitidos se hubieran hecho en una situación de bonanza, con políticas correctas y simplemente por revanchismo opositor. Pero es que no estamos en esa situación. La gente ya empieza a estar bastante harta y lo manifiesta así. Lo siguiente debería ser una huelga general, pero con los sindicatos cogidos de los guichis, dudo mucho que eso ocurra al menos en un año. ¿Qué será lo siguiente? A saber, pero que no será lo único, seguro.

  8. yoestuvealli permalink
    octubre 14, 2009 6:16 pm

    Yo estuve por primera vez en el desfile militar este lunes pasado y discrepo totalmente contigo,si hubieras estado alli sabrias que a los militares se los otorgo el mas solemne respeto(yo estaba a escasos 200 metros de la tribuna,cuando sonaba el himno,los honores a los caidos y desfilaban los militares solo se interrumpia el silencio por “vivan los paracas” “viva la guardia civil” “viva la legion” … “viva españa” “viva el rey”y un inmenso etc.
    Como han dicho numerosos periodistas dime un solo acto donde una persona normal,que no sea periodista se pueda cruzar con zapatero y dejen abuchearlo,yo lo tengo imposible porque malaga no la pisa pero en madrid me consta que va del despacho a moncloa y de moncloa a ver a obama…

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