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El Socialista Rico

octubre 27, 2009

No debemos confundir nunca Socialismo con marxismo, o con cualquiera de las versiones personalistas que este o aquel pensador o líder de movimiento hayan definido. Socialismo es, ante todo, lo contrario de egoísmo. Exaltación del yo, amor a uno mismo, frente a la entrega al orden común, el apego por el buen discurrir de los asuntos sociales. Ser socialista, estricto sensu, no está reñido con el éxito personal o la ganancia exorbitada de riquezas. Todo rico es, por definición, un gran socialista.

Quien, sin violencia, mentira o coacción, consiga triunfar en los negocios nunca lo habrá hecho sin contribuir al interés del resto, ofertando bienes o servicios altamente valorados por muchos de sus congéneres, hasta el punto de proporcionarle riqueza, prestigio y popularidad.

No debemos confundir Socialismo con Altruismo. El Altruismo es entrega desinteresada, aun a costa del propio perjuicio, a la causa de un tercero, no necesariamente desfavorecido, en situación precaria o de extrema necesidad. Un altruista puede conformarse con ayudar a su vecino a buscar a su perro perdido, servir comida en un comedor social o conversar con  ancianitos en el parque.

Que Sting reconozca que, a pesar de ser Rico, es socialista, no deja de ser un contrasentido producto del clásico complejo o error intelectual con el que se enfrentan los acomodados a su vida de ocio y disfrute (Hayek). A los ricos se les viene persiguiendo desde que dejaron de ser agentes de utilidad para el estatismo ilustrado. Una vez derribados los poderes dispersos, el Estado tuvo que revolverse contra aquellos que más prebendas y concesiones lograron, compensando su inestimable apoyo en la escalada invasiva (Jouvenel). El Estado siempre ha tendido a apoyarse en la plebe, convirtiendo a la minoría acaudalada y, virtualmente, dominante, en chivo expiatorio con el que captar nuevas adhesiones de grupos interesados en que su poder (el del Estado) no deje nunca de medrar.

Los ricos, decía, arrastrando sentimientos atávicos que han guiado la conducta humana durante el 99% de su historia, tienden a sentir cierta culpabilidad por su cómoda situación. Algunos, porque es bien cierto que otros, sencillamente, viven la vida sin tan elevadas preocupaciones. Sting es de los que necesitan quitarse esa espinita, actuando en causas benéficas o excusándose en entrevistas “sinceras”.

El egoísmo es el motor del socialismo, también el alimento básico del Poder. El Poder resiste por su carácter socialista, pero sobrevive gracias a las causas privadas de quienes se lo disputan, quienes compiten por alcanzarlo y hacer de él su particular instrumento de autorrealización. Sting, que ya es un gran socialista, estricto sensu, componiendo y cantando sus temas (para quien le gusta y paga por ello, por supuesto), deambula por esta vida con el aturdimiento que le propinan ciertos errores semánticos y filosóficos, además de ese atavismo incontrolado del que hablábamos. Sting es una pobre y estúpida víctima de la estética, de la mera pose.

¿Son altruistas los ricos que se compadecen de sus iguales (muchos consideran “sus iguales” a ciertos animalillos, bajo arbitraria elección e infantiles criterios)? Depende, como casi todo en la vida, cuando hablamos de sentimientos, valoraciones y fines subjetivos. Si lo que busca Sting es curar su mala conciencia (por el simple hecho de ser Rico, aun cuando su riqueza provenga de un acto de puro socialismo como es dar a la gente lo que la gente demanda), su altruismo queda anulado, e incluso superado, por una evidente manifestación de yoísmo ensimismado y progresista. Esa clase de egoísmo complace a quien padece semejante patología personal, y al tiempo, genera resultados ligeramente altruistas, y digo ligeramente, porque de la “toma de conciencia” o el acto benéfico, muchos artistas como Sting obtienen un importante balón de oxígeno en lo que a mejorar o reflotar su imagen pública se refiere. Ergo, nadie sale perdiendo, todos ganan, es un intercambio puro, Sting es un egoísta.

Conclusión: aunque suene reiterativo, no debemos confundir socialismo con altruismo o caridad. El socialista tiende a obtener ganancia, dado que gracias a su entrega a favor de los fines ajenos, logra cumplirlos de forma suficiente y satisfactoria tanto para quien los recibe como para quien los provee.

El altruista debe padecer un perjuicio en su entrega desinteresada. No sé si tal cosa existe, pero parece evidente que ni Sting ni el resto de acomplejados de su especie, sufren merma real en sus intereses personales cuando contribuyen a ciertas “causas” benéficas.

El egoísmo, como ya escribiera Madeville, hace de los vicios personales bienes públicos, siendo el máximo resorte del socialismo, e incluso del altruismo puro. Es más, tiene tanta fuerza y despliega tamañas facultades, que sin el egoísmo personal, el Poder no existiría, el Estado no habría llegado a existir, y el mundo estético con el que fantasean y falsamente se escuda tanto rico acomplejado, ni siquiera sería una hipótesis en sus mentes.

Saludos y Libertad!

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6 comentarios leave one →
  1. Lajuani permalink
    octubre 27, 2009 9:09 pm

    El socialismo es intrínsecamente malvado pues pervierte la libertad, el mérito, la naturaleza del hombre en suma, al obligar.

  2. octubre 28, 2009 11:13 pm

    “El altruista debe padecer un perjuicio en su entrega desinteresada”

    Pero cómo hueles a sacristía, macho… tú mucho sobre altruismo o conducta pro-social no has leído a sociológos, politólogos o psiquiatras, ¿verdad?

  3. octubre 29, 2009 6:22 pm

    No. Busca en la RAE, a ver qué dice.
    A Sacristía debo oler poco, porque nunca he pisado una.
    Saludos!

  4. francisco permalink
    octubre 30, 2009 7:01 pm

    ¡el socialismo es la escuela de: la soberbia, la envidia y la avaricia. Y el socialismo es la universidad de: la utopía y de la fantasía.
    ¡siempre de caracter golpista y temperamento totalitario, allí donde penetra siembra el caos, la miseria y la destrucción. ESPAÑA ES UN CLARO EJEMPLO, EN ESTOS MOMENTOS, de la DICTADURA SOCIALISTA.

  5. Pepillo Grillo permalink
    enero 19, 2011 12:07 am

    Un ciudadano soviético que quería ingresar en el Partido Comunista fue entrevistado por un oficial, que le preguntó: “Si tuviera dos casas, ¿qué harías con ellas?

    – Darle una al Partido, camarada, y quedarme yo con la otra.

    – Ahora supongamos que tienes dos coches, ¿qué harías?

    – Darle uno al partido, y guardar el otro para mí.

    – Supongamos entonces que tienes dos camisas.

    – Oh, en ese caso me quedaría yo con las dos

    – ¿Cómo? ¿Le darías al Partido una de tus casas y uno de tus coches, y no una de tus camisas?

    – No me comprende usted. Es que SÍ tengo dos camisas.

    En definitiva si fuera rico como cantante seria socialismo como mas solidario no?. Pero no repartiria mi fortuna con los pobres de Haiti, porque no leches, que no. Hipocresia total

  6. Calicles permalink
    febrero 7, 2011 6:22 pm

    “aun cuando su riqueza provenga de un acto de puro socialismo como es dar a la gente lo que la gente demanda”
    No todo lo que demanda la gente es bueno. La gente demanda Coca-Cola, cocaína, cigarrillos, alcohol, comida chatarra, talk shows, pornografía, etc. y muchos (políticos, empresarios, artistas) han construído su fortuna satisfaciendo estos deseos ¿son ellos también “socialistas” porque le dan a la gente lo que ella demanda?

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