Skip to content

Obama y la nada

noviembre 4, 2009

Un año desde su victoria electoral, apenas 10 meses de mandato, y apenas nada salvo el tono de piel de su Presidente ha cambiado para los norteamericanos. Bueno, sí, se quitaron de en medio al tonto oficial a cambio de colocar un mero icono progresista. Negro, joven y poco más. Esa es la gran hazaña de la democracia estadounidense, siempre por delante en magia, distorsión y propaganda izquierdista. Sí, de los EEUU proceden todos los tópicos y estratagemas mediáticas que hoy maneja la progresía mundial: humor, complejo, miseria… si juntamos en nuestra reflexión política, a la izquierda demócrata norteamericana por un lado y a la socialdemocracia sueca por el otro, seguramente demos con las claves fundamentales de hacia dónde van las democracias occidentales.

Afganistán continúa siendo oficialmente “la guerra justa”, la legal, la que no queda otra que hacer y padecer. En Irak, como hace año y medio; con Irán, pocos avances; el conflicto palestino, ahí está; la reforma sanitaria, donde debe (en el cajón de eternos pendientes demócratas); y la crisis económica…

Inundar de liquidez el sistema, desplegar un torrente de gasto público (solo ejecutado en una pequeña parte, dicho sea de paso), salvamentos y subvenciones a la industria automovilísitica… y parece que los EE.UU salen de la crisis. Que no lancen las campanas al vuelo,  hasta Hitler supo dar la apariencia de movimiento forzando la máquina inflacionaria e impulsando la demanda. El Pleno empleo es algo relativamente sencillo de conseguir cuando se dispone de todas las balas en el cargador. A Obama le quedaba apenas una y ni siquiera ha tenido el arrojo intervencionista de gastarla en un primer tiro. Es un cobarde, como ya lo fuera Kennedy, que tras prometer esto y aquello, tuvo que ser asesinado para que parte de su programa electoral fuera cumplido por Jonhson, a fin de cuentas, un tipo más íntegro que su predecesor.

Obama no ha sacado a los EE.UU de la crisis. Aún está por ver que la crisis haya dado paso a un lento periodo de recuperación. Es más, puede que las políticas de tipos negativos, liquidez ilimitada y déficit público, tras crear una breve pero vistosa sensación de recuperación, acaben por dinamitar el sueño americano. Las distorsiones que hoy puede estar experimentando la economía de los EE.UU solo se harán visibles pasado el tiempo, siendo para entonces demasiado tarde para proceder a una imputación singularizada contra cada medida emprendida por Obama. La ciencia económica, sin embargo, permite condenar, a priori, la política general que está poniendo en práctica el Presidente de los EE.UU. Todo obstáculo al necesario reajuste de asignaciones y precios deparará una terrible descoordinación futura. En eso consiste la presente crisis.

Obama vende humo, humo negro, porque más allá de su imagen es incapaz de aportar nada más. Puede que se esté reservando su hiperactividad para después del ecuador de su mandato. El objetivo de este señor, como el de todos aquellos que sueñan con el Poder absoluto, es pasar a la historia, hacerlo a toda costa, al precio que sea. Estoy convencido de que su paso por la Casa Blanca nos depara grandes titulares, incluso, magníficos quebrantos. Es un visionario que no se resistirá a cumplir el calvario de Carter.

EE.UU necesita políticas liberales, reducción del gasto, bajada de impuestos, rigidez monetaria, disciplina financiera (nacida de una mayor libertad en el sector. Recordemos que esta crisis tiene su origen en concretas políticas públicas, y no en una falaz falta de regulación). Los norteamericanos son mucho más hábiles, flexibles y emprendedores que otras nacionalidades. Son ellos los grandes responsables de la recuperación, si es que estuviera llegando (y no se tratara solo de un espejismo con fecha de caducidad inducido por la cortoplacista y catastrófica intervención gubernamental). Obama pretende auparse sobre la certeza de estar dirigiendo una economía dinámica capaz de servirle en bandeja los logros que él es incapaz de conseguir. Tratará de utilizarlo y colocarlo en su haber.

Saludos y Libertad!

Anuncios
9 comentarios leave one →
  1. noviembre 4, 2009 7:09 pm

    En lo de las políticas liberales tienes toda la razón. Lo que pasa es que ya quisieran en EE.UU. tener líderes con un carisma y una consistencia ética similares a los de Esperanza Aguirre. Ése es el problema.

    Saludos liberales

    • Dr Freud. permalink
      noviembre 4, 2009 7:22 pm

      Ya va para seis años que me persigues por las bitácoras que se dejan suplantándome. Para ti debió ser mucho más duro de lo que parecía cuando me carcajeé de tus “ideas”.

      Estás completamente loco, Antonio, pero nos gusta mucho ver sufrir a cualquier progre, incluso a ti. Sigue así.

    • noviembre 4, 2009 8:03 pm

      Yosoyhayek… ¿Este tío es de verdad? En mi tierra se les llama trolls…

      • noviembre 4, 2009 8:26 pm

        No es un troll, es un gilipollas, de esos de toda la vida. Déjale, se retrata él solito.
        Saludos!

  2. noviembre 4, 2009 8:44 pm

    Hay una cosa evidente, y es que como todos los presidentes en su primer periodo, dejará (como bien indicas en el post) lo mejor del mandato para cuando necesite ser reelegido. Después, esa actividad durará hasta la mitad de su segundo mandato, momento en el cuál, al dejar de ser presidenciable, comenzará a decaer (como han hecho todos) y se tirará los dos últimos años a la bartola. Después de un año, desgraciadamente, lo único que se ve es que ha dejado 30 frentes abiertos y no ha cerrado nada. No se le ve el mínimo empuje que se le suponía. Al final, es un político, y todos vienen a actuar más o menos igual. No hay uno bueno.

  3. noviembre 4, 2009 8:56 pm

    Un análisis muy materialista, pero acertado 🙂

    • noviembre 5, 2009 11:50 am

      Quiero pensar que es realista en cualquier caso. Esto ha sido así siempre, desde Roosvelt, que lógicamente no necesitó ese comportamiento porque sabía que saldría reelegido infinitas veces. Pero al limitar el mandato, la experiencia apunta a que ese es el resultado final. No estoy de acuerdo con los mandatos eternos, creo que es mejor limitar, pero lo queramos o no el resultado es este. Es alto que no hizo Aznar porque aquí no tenemos experiencia en ese sentido, pero que seamos conscientes de que si limitamos los mandatos, el resultado sería ese.

  4. MrBurns permalink
    noviembre 5, 2009 1:08 am

    Si se está reservando para la segunda mitad de su mandato, puede que entonces sea demasiado tarde. Ya se barrunta un vuelco republicano en las elecciones de 2010. Si se confirma el cambio, Obama va a ser un “pato cojo” antes de tiempo.

    Al final, con un poco de suerte puede que el mesías se quede en una simple fotocopia de Carter. Veremos si los republicanos son capaces de sacar otro Reagan de la chistera para hacerle frente.

    • noviembre 5, 2009 11:47 am

      Aunque no estoy muy de acuerdo con que aparezca otro Reagan (además, fue una época gloriosa para los conservadores, con Thatcher en UK), lo cierto es que era alguien con mano dura, y bastante inasequible a los intereses lobbystas (aunque fue quien inició la escalada armamentística como ya intentará continuar Bush hijo). Obama tiene todavía un año para inflarse de nuevo y hacer lo que debe. Pero tiene que empezar a hincharse ya, porque si lo deja para el año que viene, probablemente no gane las próximas elecciones. Tonto no creo que sea, pero no debe dormirse en los laureles. Tengo la impresión de que no esperaba lo que le ha venido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: