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El fin de los Muros que dividen a las personas

noviembre 9, 2009

En televisión o radio pueden escucharse todo tipo de cursiladas sin fundamento. Hoy mismo, sin tiempo a reaccionar, me he tragado los tópicos, lugares comunes y demás nimiedades lanzadas por nuestro querido Presidente del Gobierno durante algún acto de su viaje a Polonia. Europa, europeísmo y no sé qué más, aprovechando que hoy es día 9 y que un miembro del Partido socialista obrero español puede permitirse el lujo de ponerse el pin de su formación, criticar la división de Europa merced del Socialismo real (como hubiera algún tipo de socialismo que no lo fuera), y no despeinarse ni quedar como un blasfemo o un hipócrita.

20 años después de caída del Muro de Berlín y el mejor pensamiento que puede tener un periodista (cuyo nombre ignoro) de RNE es: que caigan todos los muros que dividen a las personas. Haciendo especial alusión al muro antiterrorista levantado por el Estado de Israel. Podemos estar más o menos de acuerdo; también detesto que un Estado se empeñe en dividir, aunque sí es cierto que gracias al muro se ha reducido hasta casi eliminar los ataques terroristas en suelo israelí. Pero el resto de muros de los que se ha hablado le revuelven a uno las entrañas y la paciencia: el muro de la ambición financiera. Los estúpidos que no saben a dónde mirar, ni tienen teoría con la que hacerlo, siguen empeñados en volcar todos los vicios del Hombre en la iniciativa “privada” de algunos, olvidando por completo la naturaleza profundamente intervenida de dicho escenario, o peor, obviando por completo que el peor de los objetivos impulsados por la ambición desmedida o la codicia es el Poder. No teme el autor de dicho pensamiento, leído a su vez por el locutor radiofónico que ha tenido a bien abrir la veda de tópicos y lugares comunes, la ambición desmedida y las ganas de medrar que tiene quien aspira a ser Presidente de los EEUU, a dirigir el FMI, gobernar el BCE, trepar dentro de la estructura de cualquier Estado, alcanzar un alcaldía, copar el consejo de administración de una Caja de Ahorros, presidir este o aquel organismo público… Esa ambición es inocua, porque se presupone altruista, entregada a la causa de lo Público, al interés general; mientras que el financiero ávido de beneficios, es un pérfido lacayo del mal, el causante de la crisis, la encarnación de todo lo perverso e indeseable…

Muros que cayeron hacia un lado, y no hacia el otro. Muros que cayeron liberando pueblos de un totalitarismo violento, entumecido e ineficiente, para echarlos en brazos de otro totalitarismo, más sutil, amable y consciente de que sin Mercado, no vale la pena siquiera soñar con “transformar la sociedad” (que es el impulso de los socialistas como Zapatero). Todo lo malo de hoy, en países antes dentro de la órbita soviética, es responsabilidad del fiero capitalismo, del libre mercado y la ambición y codicia privadas. Que la realidad sea otra, que el estatismo haya cedido en un régimen para intentarlo con otro más eficiente, es algo incómodo y presuntamente contraintuitivo. Ser de izquierdas sigue siendo gratis, no hace falta pedir perdón por el pasado, por los crímenes perpetrados al cobijo de unas ideas que siguen hoy sirviendo de escudo para tanto y tanto mentecato. Sobreviven los partidos comunistas, como decíamos ayer, orgullosos de plantar batalla ideológica a no se sabe quién (seguramente a otros socialistas de corazón aunque no se siglas). Los socialistas siguen saliendo a la calle con el mentón levantado y la mirada desafiante. Sus fines son superiores, tienen derecho a intentarlo, el culto capitalista ha sido siempre el origen de todas situaciones injustas contra las que ellos han luchado con ardor y entrega desinteresada. Una enfermedad mental de la que aun no ha podido librarse el Hombre.

Muros que son utilizados para celebrar frívolas conmemoraciones. Hacer actos simbólicos de derribo, decorar la fachada de la embajada alemana en Madrid, recordarle a los niños que hace dos décadas Berlín no era tan moderno y fastuoso como la intervención y la planificación de la “capitalista” RFA ha procurado hasta el presente. Solo falta un macro concierto con Sting, U2 y Manu Chao, para que todo aquel sufrimiento, la ignominia del comunismo y sus dictaduras, la terrible consecuencia de un demostrado error intelectual como es el Socialismo, siguiera vivo hasta 1989, queden en nada relevante, en un Todo insustancial…

Que los Zapateros del mundo se entreguen a la conmemoración de estos acontecimientos no debe tranquilizarnos respecto de su estrategia y convicciones. La frivolidad y la manipulación han sido siempre herramientas de dominio y distorsión al servicio del socialismo. Lo de hoy o lo de dentro de 5, 10 o 30 años no serán auténticos actos de recuerdo de la peor lacra del siglo XX: el Socialismo, sino un motivo más para gastar dinero público, reírse de los muertos, jugar con la historia y dar pie a que cuatro analfabetos copen los medios con chorradas, metáforas y comparaciones de lo que aquel 9 de noviembre sucedió.

Saludos y Libertad

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4 comentarios leave one →
  1. noviembre 9, 2009 8:42 pm

    No sé a qué se apunta Zapatero y sus amigos, si a la mínima se pone a cantar la Internacional con el puño en alto!
    Más racio y casposo que eso no lo hay

  2. Kike permalink
    noviembre 9, 2009 10:25 pm

    Todas las fiestas y conmemoraciones dan lugar a topicazos y ridiculeces varias y cuando se es mediático o se pretende llegar al grueso de votantes no sirven ni las sutilezas ni los argumentos. Pero alegrémonos, la élite siempre tendrá de qué quejarse de forma inteligente y ocurrente. Es como ir a pescar a un vivero. Bonito, no? Un abrazo.

  3. noviembre 10, 2009 11:00 am

    Una cosa que no debemos pasar por alto es que por encima de simbolismos populistas, la caída del muro significó una cosa muy concreta: dio a entender a todo el que lo quiso entender (que no fueron tantos, pero sí los que más estaban interesados) que el capitalismo tenía las puertas abiertas para arrasar con todo. ¿Cuándo surgieron los neocon? Tras este acontecimiento. Ya se vieron imparables. Pero además tuvo otra consecuencia: el socialismo, hasta ese momento acomplejado porque mamá Rusia decía lo que había que hacer y eso los tenía maniatados, y sobre todo conscientes de tener una imagen pública pobrísima, se vieron por fin libres de hacer lo que siempre quisieron. El primer paso lo dio Tony Blair, con la “tercera vía”, y por supuesto, los neocon vieron encantados que eso encajaba muy bien con sus planes. Ahora la izquierda social vive pendiente de los misterios del capital mientras abandonan sus ideales en pro de un “mundo mejor”. Al final, se ha terminado desvelando como lo que és: comunismo disfrazado de capitalismo. Al menos los conservadores no esconden sus tendencias. Bueno, si no quieren ir desesperadamente al centro, claro.

  4. Espectador permalink
    noviembre 11, 2009 8:45 am

    Los nostálgicos del totalitarismo comunista (Socialistas se proclamaban ellos, como los NacionalSOCIALISTAS, y habrá que creer a ambos) aun no se han repuesto del berrinche que les produjo la caída del Muro; un muro para impedir a sus ciudadanos huir de su propio país, no para impedir que terroristas entren en él, como en Israel.

    Han intentado consolarse con el Islamismo, la Antiglobalización y la Lucha contra el Calentamiento Global, pero ninguna de estas causas puede sustituir a sus amores de juventud: nostalgia del Gulag se llama a esa figura.

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