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Placebo A

noviembre 11, 2009

Creo que la semana pasada tuve gripe A. Digo “creo” porque ni fui al médico ni acudí raudo a urgencias, aunque los síntomas eran asimilables a la gripe y no me encontraba muy católico, la verdad. Hace poco más de un mes un amigo tuvo Gripe A, en su caso, facultativamente diagnosticada. Un diagnóstico algo burdo, dicho sea de paso, porque con tal de apuntarle como un caso más que sumar a la lista de afectados, ni siquiera hizo falta analizar y comprobar que efectivamente se trataba de gripe A y no de la “común”. Apenas 2 días tibiamente afectado. 10 días de baja, no fuera a ser que, sin quererlo, se convirtiera en el monete de “Estallido”.

Ninguno de los dos hemos muerto. Ni el autodiagnosticado y automedicado que aquí escribe, ni el deficientemente diagnosticado, pero formalmente incluido en la larga lista de afectados por gripe A. Cuando saltó la cepa en México, solo se hablaba de muertes y contagios. Los Estados reaccionaron de inmediato de la única forma que saben: restringiendo sin medida la libertad individual de sus súbditos. Los vuelos transoceánicos añadieron a las molestias propias de “la lucha antiterrorista”, las absurdas precauciones de “la lucha contra la pandemia de gripe”. Poco a poco, medios y ciudadanos, fuimos dándonos cuenta de que no era para tanto, que se trataba de una gripe vulgar con menos mortalidad que la habitual de cada invierno. Fue entonces cuando los Estados volvieron a reaccionar: el miedo ya no era su aliado; tocaba justificar sus excesos. “La gripe A tiene, en general, efectos más livianos que la gripe “común”, pero, en los grupos de riesgo, representa una amenaza que no debemos despreciar”. Más o menos es esta la consigna que rezan las autoridades sanitarias españolas e internacionales en la actualidad.

La Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, afrontó la crisis con laboriosa dedicación. Parecía incluso que la cosa era seria y la ministra estaba a la altura. En realidad, puro teatro. Sin este quehacer, el ministerio de Sanidad carecería de la consistencia competencial necesaria para justificar su mera existencia. No hay como juntar el hambre con las ganas de comer.

Toca hablar de la vacuna, ampliado su suministro a medida que amanecían los días, la gente se alborotaba y los medios de desinformación hacían su agosto con el truculento tema de la gripe A. Vacunas para todos y las farmacéuticas frotándose las manos. Ha sido el primer medicamento, que por su presunta urgencia, será inoculado sin haber pasado las estrictas pruebas exigidas para el resto. Embarazadas, ancianitos, personas con enfermedades respiratorias, menores… Solo sé que a mi abuelo no han querido ponérsela, por eso de que muchas veces la precaución mata. Pero sí que le han puesto la común, que seguro le inmuniza de esto, aquello y todo lo demás.

Quedan pocos días para que los españoles comiencen a recibir sus dosis de vacuna. Muchos la esperan como agua de mayo. En el metro de Madrid no puede estornudarse o toserse sin que medio pasaje refunfuñe o cambie de sitio en el vagón. La histeria ha bajado en intensidad. No creo que el miedo inducido por Estado y medios de comunicación haga tragar a los españoles escenas cuarentenas como las de Hong Kong, en aquel hotel llenito de mascarillas. Tenga claro el gobierno de España que aquí no puede el Estado permitirse licencias como aquella, al menos constitucionalmente hablando. Otro caso sería que la opinión pública, tan impresionable y manipulable como ha venido demostrando en todo occidente, accediera en tropel a sacrificar la libertad merced del buenismo sanitario de las autoridades públicas.

Quizá sea otro ensayo más, no de constatación de la eficacia de los medios preventivos frente a una pandemia mundial, sino como un medio de tomar temperatura libertaria y securitaria, haciéndose una impresión de hasta qué punto puede llegar el Estado sin que el pueblo despierte.

Mientras tanto, se trate o no de una gripe peligrosa, nos estén o no dando un placebo en forma de vacuna, las sociedades occidentales continuarán su retroceso frente al “totalitarismo del siglo XXI”… aun queda pendiente ponerle un nombre.

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. noviembre 11, 2009 5:54 pm

    Plenamente de acuerdo. Es la última gran mentira de las que están por venir. Porque a la mayoría, desgraciadamente, se la cuelan, pero a algunos no. Ahora ya están con lo de las vacunas y lo primero que te dicen: no te la pongas si estás sano. Recomendación por otro lado estúpida. Pero te lo dicen por una razón totalmente diferente: la vacuna está pobremente probada y se sabe que puede causar problemas de diversos tipos, algunos graves, y de carácter neurológico. Como no quieren tener luego demandas por un tubo (porque las multinacionales ya se han cubierto las espaldas con contratos secretos para no ser demandadas, como ya ha denunciado el primer ministro polaco y que se ha negado a comprar vacunas sin que estén debidamente probadas). ¿Más? Como lo de que a ciertos cuerpos como el médico, los bomberos y la policía les pongan una vacuna “alternativa”, menos jodida. O las embarazadas, que también recibirán otra vacuna menos fuerte. Esto no pasa con la gripe normal. ¿Por qué? Porque esta m****a que nos venden puede tener cualquier cosa, según se ha podido saber.

    Sobre tus apreciaciones del orden mundial al que estamos abocados, totalmente de acuerdo. ¿Sabes cuál es el problema? Que estos que están haciendo estas cosas también se hacen llamar liberales…

  2. Liberand permalink
    noviembre 11, 2009 10:30 pm

    Cuando todo esto acabe, será labor de los medios informar de todos los gastos que nos traído la tan cacareada gripe A (vacunas, antivirales…) en relación con sus consecuencias. Con que pongan, al menos, el mismo empeño que el que han puesto en difundir la histeria, nos quedarán las cosas bastante claritas.

    • noviembre 12, 2009 12:57 am

      Ni de coña. Ellos son parte esencial en el engaño. Los medios están a disposición de gobiernos y corporaciones para publicitar sus productos. ¿Por qué crees que cuando hablan de antivirales sólo ponen el famoso Tamiflu, cuando existen al menos otros dos que hacen exactamente lo mismo? En otros, cuando sacan la noticia, sólo sale la caja de Relenza en vez de Tamiflu. Según lo que hayan pagado. Nunca sabremos lo que ha supuesto económicamente esto a no ser que se filtre.

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