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Los madrileños prefieren el seguro privado sanitario

noviembre 26, 2009

No hay mejor desprecio… que olvidarse de los dichosos nacionalistas por un día. Ayer miércoles El País de Madrid amanecía con un curioso titular: los madrileños prefieren la sanidad privada a la pública. El diario de PRISA se hace eco de un estudio torticero de esos que abundan en las universidades españolas. La conclusión no es que “lo privado” termina por imponerse a “lo público” una vez que los ciudadanos acceden a ello, sino que, como sigamos así, la Pública bendita acabará convirtiéndose en el sanatorio de los pobres. Y claro, eso, que no sólo sucede en Madrid, sino también en el resto de España, bajo gobiernos como el de Esperanza Aguirre, representa un alto riesgo de exclusión e injusticia “social”.

El reportaje no se limita a comentar la realidad: más del 80% de los funcionarios públicos, incluidos en mutualidades públicas, optan por permanecer en un seguro PRIVADO. Esto, en realidad, es todo un privilegio. Como el que tenemos los abogados, que ni siquiera estamos obligados a integrarnos en el régimen de autónomos de la Seguridad Social: tenemos mutua de previsión y derecho a contratar nuestra sanidad de forma privada.

El resto de currantes, autónomos e incluidos en el régimen general, pertenecen sin miramientos al sistema universal de Salud. Esto no quiere decir que solo ellos lo paguen, ni mucho menos. También funcionarios, abogados y otros grupos, pagan la sanidad de todos: no se paga vía cotización, sino en forma de impuesto; desde los Pactos de Toledo la financiación de la Sanidad corre a cargo del presupuesto general, y no de la Seguridad Social, que únicamente se encarga de las pensiones contributivas (de ahí que tenga un falso superávit).

Hasta llegar a ese 30% de españoles, y más de un 30% de madrileños (otros estudios colocan el porcentaje, en la región, más cerca del 40 que del 30), no basta con abogados y funcionarios. Son muchos quienes contratan seguros privados aun estando ya incluidos en el sistema sanitario regional. Eso quiere decir que muchos ciudadanos pagan dos veces por un servicio que reciben, salvo contadas excepciones, de manos privadas.

Y aun así hay listas de espera: la sanidad pública vive entre el colapso, el despilfarro y la falta de eficiencia (también dinámica). Gracias a que ese 30% de españoles, y casi 40% de madrileños, reciben atención sanitaria en centros privados (previo pago, voluntario, de una prima de seguro), el sistema público se libera de un gran “peso” de encima. Si todos fuéramos a consumir aquello que pagamos, no quepa duda de que las colas darían varias vueltas a los edificios: una estampa más próxima a la Rusia soviética que a un país occidental en condiciones.

Los pobres, los desfavorecidos, en vez de hacer caso a “El País”, achacando todos sus males al gusto por lo privado del gobierno madrileño, debería agradecérselo a todos los ciudadanos que, voluntariamente, contribuyen, pagando DOS veces por el mismo servicio, a descongestionar el sistema público. Es más, gracias a que existe una red de centros privados con capacidad y medios para atender casi todo tipo de patologías, puede la Consejería de Sanidad derivar pacientes y corregir listas de espera: esa es la receta “liberal” de Aguirre, que de liberal tiene bien poco, y sus consecuencias nos conducen al peor de los escenarios: Dinero público sufragando un servicio público prestado por empresarios privados…

Parece que a “El País” no le gusta el panorama. Pero, ¿quién no tiene hoy en día un seguro privado? Estoy convencido de que sus periodistas, en cuanto pueden, eligen por pagarse uno, asumiendo sin remedio tener que seguir soportando con sus impuestos el sistema público. No dice mucho de la capacidad del Estado (o de las CC.AA) para proveer a sus ciudadanos de un servicio sanitario universal, cuando si no fuera por el sobre coste que muchos soportan, el colapso sería monumental.

Me parece correcto criticar a Esperanza, y a tanto presidente regional del PSOE que también ha recurrido a la externalización privada en la sanidad pública, pero más por sus efectos que por la supuesta amenaza que representan tales políticas contra la sanidad general de los ciudadanos. El País no tiene un criterio claro al respecto, su estrategia es criticar por criticar y punto. El sistema público es hoy viable gracias a que el 30% de los ciudadanos pagan dos veces por su sanidad. Y aun así, la sanidad pública residual, a pesar de la descarga de ese 30%, es incapaz de garantizar el servicio en tiempo y forma aceptables. Y es ahí donde entra la externalización, que más como una solución privatizadora, se convierte en un parche que enturbia el sector privado y condena al sistema general.

Saludos y Libertad!

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16 comentarios leave one →
  1. Roger Senserrich permalink
    noviembre 26, 2009 5:27 pm

    Ignoras dos cosas:

    1. España gasta un porcentaje del PIB increíblemente pequeño en sanidad.
    2. Las estadísticas de salud en España (años sin enfermedad, mortalidad infantil, esperanza de vida, supervivencia a enfermedad) son excepcionalmente buenas – de las 10 mejores del mundo.

    Es un sistema MUY eficiente – y bastante lógico. El sistema público da una atención básica, gratuita y con pocos lujos. Quien quiere más, se paga el extra, sabiendo que si pierde la cobertura adicional, tiene siempre el sistema público. Los seguros privados, por añadido, no atienden las enfermedades más “caras” o las intervenciones más serias – te envían al muy eficiente sistema público.

    Es un sistema justo, y que la verdad, funciona razonablemente bien. No es Singapur, pero pagamos mucho menos que Francia o Suiza por unas estadísticas de salud comparables.

    • Liberand permalink
      noviembre 26, 2009 5:45 pm

      La Sanidad pública NO es gratuita, la pagamos con impuestos, queramos o no. Lo que quieres decir es que no tenemos que pagar cuando acudimos a ella o que pagamos lo mismo tanto si hacemos poco o mucho servicio de ella. Pero es que eso mismo pasa con los seguros privados y a nadie se nos ocurriría decir que son gratuitos.

      Me parece importante recalcarlo.

    • noviembre 26, 2009 6:24 pm

      1. Según los datos oficiales, España destina al menos un 8,5% de su PIB a servicios sanitarios. Poco más de la mitad que los EE.UU. Y claro, todos sabemos que la Sanidad americana es nefasta, verdad?
      Ese dato oficial reconoce que, sin mejorar la calidad y extensión del sistema público de salud, su gasto ha crecido del 6,5 al 8,1 en solo 13 años, y que en 2012 llegará al 10%. Te parece eficiente?
      Pero es que además no debemos fiarnos del gasto oficial. Si al menos el 30% de los españoles tienen seguro privado, estaríamos hablando de mínimo 10.000 millones de euros invertidos cada año en sanidad privada, sumados a los 100.000 millones invertidos en sanidad pública. Todo ello si seguimos las estadísticas oficiales y no escarbamos en los presupuestos, sumando todas las partidas dedicadas a sanidad.
      2. El Estado se legitima en este tipo de servicios. La cuestión no es que tengamos buenos o malos medios, sino que dichos medios cumplan el objetivo marcado a sí mismo por el sistema. Las listas de espera inhabilitan tu argumento. Además, dependiendo del gasto público, si el gobierno así lo decide, podríamos tener la mejor sanidad del mundo con el sistema más ineficiente. Lo que no vemos es lo que dejamos de disfrutar, a lo que renunciamos por tener la mejor y más ineficiente sanidad del mundo. ¿Sabes el precio de la sanidad más eficiente y de mayor calidad? Eso solo te lo puede decir el mercado, y será ese precio la información que te haga decidir qué sanidad quieres enfrentada con otros bienes y alternativas.
      3. ¿Es un sistema justo? ¿Qué entiendes por justo?
      ¿Funciona razonablemente bien? ¿Qué entiendes por razonable? ¿tienes seguro privado que te evite soportar las esperas?

      Sin con todo esto no te das cuenta de que un sistema que dice de sí mismo que es universal, pero solo se presta directamente a un 70% de la población, aun cuando el 100% de la misma soporta su coste, es un fraude en toda regla, lo siento.
      Lo único que sé es que se supone que con las cotizaciones a la seguridad social pagábamos jubilación, sanidad y contingencias, además de la garantía universal de sanidad, jubilación y contingencias para determinados casos en no contribuyentes. Ahora la seguridad social se circunscribe a las prestaciones contributivas, es decir, lo demás queda fuera, se paga con impuestos, no con cotizaciones (que son también impuestos). ¿No es esto igualmente fraudulento?
      Saludos!

  2. Liberand permalink
    noviembre 26, 2009 5:37 pm

    Una entrada muy interesante!! 😉

    • noviembre 26, 2009 6:34 pm

      Muy oportuno, y qué memoria! Buen artículo. El ejemplo sanitario puede asimilarse al de la educación, la seguridad…
      Lo que molesta es que quienes pagana sanidad, educación o seguridad privadas, también pagan, les guste o no, la propaganda y nefasto servicio de sanidad, eduación o seguridad públicas.
      Lo que preocupa es que el Estado, a sabiendas de su previsible colapso, vea en la externalización la mejor salida: corrompe a las empresas convirtíendolas en dependientes del presupuesto. Es una mala solución para la libertad individual.
      Saludos!

  3. noviembre 26, 2009 6:54 pm

    Yo hablo por mi. Tengo seguro privado, y como todo hijo de vecino, también pago mis impuestos, retenciones, etc… Como se dice por aquí, no es justo, pero es lo que hay. ¿Por qué me hice seguro privado? Porque estaba tan hasta los mismísimos güichis de la sanidad pública (mis últimos encontronazos fueron importantes, <a href="http://pormeterse.wordpress.com/2008/05/06/al-final-lo-tienes-que-hacer/"tal y como describo en mi blog) que me planté y tiré por la calle de en medio. No es que haya habido magia de por medio, pero las dolencias que se me iban haciendo crónicas empezaron a mejorar sensiblemente sólo porque alguien SE MOLESTÓ en mirar lo que me pasaba. Tuve que empezar a pagar para que ocurriera. Es triste pero cierto.

    Ciertamente es injusto que tenga que seguir pagando la asistencia médica teniendo un seguro, pero también entiendo que el Estado tiene que seguir manteniendo una serie de cuestiones como jubilaciones y otras zarandajas para que la cosa no colapse. Ahora bien, el problema está en que el propio sistema de Seguridad Social está viciado en su base, porque se ingresa hoy un dinero que no servirá para nada mañana. Yo tengo claro que cuando me jubile no tendré un puñetero duro de jubilación, primero porque soy autónomo, y segundo porque sé que no llegará nada (aún me quedan 30 años, con suerte). Los planes de jubilación tampoco sirven porque son un engañabobos en general. En general todo está mal porque se ha proyectado mal, simplemente.

    No quiero que se entienda tampoco que estoy a favor de que se elimine la sanidad pública. Hay mucha gente que no puede pagar una privada y lo que creo que no debemos hacer es permitir lo que ocurre en USA. Pero esto significa que la gestión debe ser excelente, y no lo es. No está bien planificada ni bien prevista, y como ya se ha dicho colapsará en algún momento, y no tardando mucho. Como otras cosas que tienen que colapsar y no lo hacen, por desgracia.

    • noviembre 26, 2009 6:55 pm

      Joer, no ha salido bien el enlace:

      http://pormeterse.wordpress.com/2008/05/06/al-final-lo-tienes-que-hacer/

    • noviembre 26, 2009 7:40 pm

      El problema no es de planificación mejor o peor, sino de creer que puede lograrse un resultado óptimo mediante una jerarquía de fines que requiere intervención estatal. Es decir, no hace falta sanidad pública para que ese 10% de “pobres” que tiende a haber en una sociedad dinámica no acabe sin atención médica.
      El Estado no es la solución, tampoco lo es imponer un criterio “social” a toda la población. De hecho el efecto más evidente que tienen estos sistemas de previsión coactiva es la desmoralización de los individuos: cae nuestra empatía por el prójimo y reducimos la ayuda voluntaria.
      En los EE.UU, que no es ejemplo de nada, pero sí algo más libre que España, hasta el 10% de su PIB es destinado, anualmente y de forma voluntaria, a obras de caridad, entre las que se incluye la asistencia sanitaria.
      El problema aquí no es que sea bueno o malo dejar que un enfermo sin medios a fin de que sea atendido de forma digna. La cuestión es que la moral se convierta en algo forzoso siendo sustituida por un concepto capcioso como es “lo social”. La moral, por definición, es voluntaria: si no, qué mérito tendrían actuar moralmente. Lo irresistible es el Derecho, nunca la moral. Son órdenes normativos diferenciados, aunque conectados.
      Tres ideas como conclusión:
      1. El Estado, cuando interviene, perturba el orden social y además es incapaz de lograr los resultados que se propone, generando en cambio más descoordinación, problemas y desajustes.
      2. Considerar la sanidad como un bien público es un error. La sanidad es un bien económico como otro cualquiera y en el mercado, la interacción de los distintos agentes, logra una provisión suficiente del mismo, adaptada a los tipos de demanda que exista. El mercado es el único escenario donde la sanidad mejora de forma incremental y continua, lo demás es un mero espejismo.
      3. Imponer una jerarquía de fines, convertir al Estado en un ente moralizador, sustituir la moral por “lo social” y legitimar sistemas ineficientes de previsión con vocación universal, en base impeler coactivamente a los individuos para que soporten el coste del sistema montado, es profundamente injusto, inmoral y liberticida.

      Saludos!

  4. Plaf permalink
    noviembre 26, 2009 8:18 pm

    Vaya vapuleo que le habéis dado a Roger Senserrich. Es que es una conquista social irrenunciable, según la consigna. Por qué no también una alimentación, un techo y un vestido públicos.

  5. Juanfran permalink
    noviembre 26, 2009 8:25 pm

    Hola a todos, la principal razón de ese porcentaje de madrileños que van a la privada no es otro que en Madrid hay muchos funcionarios y como todo el mundo sabe, la mayoría de funcionarios aunque dicen defender lo público, luego cotizan al MUFACE en vez de a la seguridad social

    • noviembre 26, 2009 10:35 pm

      La media nacional supera el 30%, y aunque en Madrid haya mucho funcionario del Estado, su despunte se debe más a la renta de sus ciudadanos que a esa razón.
      Saludos!

  6. Espectador permalink
    noviembre 27, 2009 1:57 pm

    Soy funcionario, cotizo a través de Muface y he elegido asistencia sanitaria a través de Asisa. No es cierto que las dolencias graves sean desviadas hacia la Sanidad Pública. Lo digo con conocimiento de causa, ya que por desgracia he padecido y padezco enfermedades muy graves, y he recibido un atención inmejorable. Y pudiendo elegir los especialistas, Hospitales, etc. directamente, sin necesidad de dar explicaciones y sin esperas.

    Cuando hace algo más de un año se habló de que se iban a suprimir los conciertos de la Administración con las aseguradoras privadas me horroricé, ya que tengo todo mi penoso historial con los médicos en los que confío, y eso me obligaría a empezar de nuevo. Afortunadamente fue un rumor falso; algunos me han comentado que por cada beneficiario, Muface paga mucho menos que lo que costaría en la Sanidad Pública. Y aun así, la asistencia es mejor. Pero del sectarismo de los políticos de izquierdas todo es posible, y no descarto que un día se salgan con la suya de igualar a todos por abajo, como en la Enseñanza, ya que es lo que les pide el cuerpo. ¡Abajo los ricos! ¡Todos pobres!

    • Juanfran permalink
      noviembre 27, 2009 7:56 pm

      Pues ojalá lo hagan y supriman ese privilegio franquista, o bien nos permitan a todos poder renunciar a la seguridad social.
      No es justo que vuestro privilegiado sistema se construya a costa de los cotizantes a la seguridad social.

      • Espectador permalink
        noviembre 30, 2009 8:38 am

        La sanidad pública recibe dinero del estado a través de los presupuestos, es decir, de los impuestos de todos los ciudadanos, incluidos los que no hacen uso de ella.

        Las compañías que prestan asistencia sanitaria a funcionarios reciben SOLO el dinero que Muface les entrega, que proviene de las cotizaciones de sus miembros.

        ¿Quienes son pues los privilegiados y los que se benefician injustamente de los demás? Este comentario confirma mi opinión sobre igualar por abajo, es decir, que se fastidien todos, incluso si cuesta más caro.

        Ahora bien: si la protesta es contra la obligatoriedad del seguro de enfermedad público, que efectivamente es un invento franquista, podría entenderla. Los sindicatos pagados con dinero de los impuestos y no por cotizaciones de sus miembros también son otro invento franquista que quizás conviniera eliminar, por aquello de borrar los restos del pasado.

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