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¿A quién no le apetecería tener un Minarete en su barrio?

noviembre 30, 2009

El Minarete no importa, pueden ser preciosos e integrarse a la perfección en la estética de cualquier ciudad del mundo. La discusión es si tener o no una mezquita en la zona representa un problema para la mayoría de los ciudadanos de un país europeo. En Suiza, al parecer, sí.

Sirvan las comparaciones. Que haya una mezquita en frente de tu casa no es igual que tener una Parroquia despoblada con un día a la semana de catequesis. Tampoco es como tener una Parroquia católica activa, o una Iglesia presbiteriana, o una comunidad neocatecúmena.

Que te planten una mezquita delante de tu casa es parecido a que abran un Centro de peregrinaje masivo, pero no como que se celebre una vez al año la procesión de este o aquel santo. Una mezquita se parece más a un convento medieval que a un colegio de monjas.

Dicho esto, musulmanes hay de todos los pelajes, buenos y malos, sucios y limpios, peores y mejores. El prejuicio atávico nos hace pensar, a los lustrosos europeos (lo digo con ironía), más a los del centro que a los de la periferia sur (dicho sea de paso) que tener una Mezquita en el vecindario asegura una estética enrarecida y mayor inseguridad. Los musulmanes que vienen a Europa, en general, no son los más modernos, formados e instruidos de sus lugares de origen. Los individuos, y de eso no hay remedio, ordenamos nuestra conducta en base a regularidades y sencillas certezas. Fundamentalmente, prejuicios que van disipándose gracias al optimismo, la curiosidad y la confianza despreocupada.

Dicho esto, la polémica suiza me suscita dos interrogantes. ¿Qué preferimos? Que la convivencia se base en el respeto de los derechos de propiedad, y por tanto, si un grupo de musulmanes adquirieran legítimamente un local, edificio o terreno, tendrían todo el derecho del mundo a instalar allí su mezquita, y levantar, si ese fuera su deseo, el minarete más vistoso posible. O, por el contrario, que la propiedad privada y las prácticas autónomas del individuo (respetando propiedades y derechos de terceros), no sean suficientes para definir usos y afectaciones patrimoniales, y fuera necesaria la aquiescencia de la mayoría del grupo (barriada, barrio, pueblo, comarca o país), para que se permitan determinadas actividades.

Parece razonable que una comunidad tenga reglas de organización, además de las reglas de orden social, en este caso, de origen inintencional y necesariamente dinámicas y competitivas. Las reglas de organización de lo común o la limitación del libre ejercicio de dominio patrimonial, son las reglas que terminan siendo objeto de controversia. Si son invasivas y prohibitivas en lo estrictamente personal, lo razonable es reducirlas hasta que desaparezcan, dejando que las normas inintencionales resolviesen conflictos y ordenaran las relaciones. Pero no resulta tan sencillo con las normas que afectan a lo común, sobre todo cuando “lo común” es entendido en un sentido amplio.

La sucesión de reglas ratificadas en el pasado ofrece menos dificultades que la nueva imposición de prohibiciones. Que en un edificio se prohíba de origen tener mascotas, es mucho más fácil de asumir por sus habitantes, que, de repente, un 55% de aquellos lo aprobara contra el 45% restante.

Un País donde estuvieran prohibidas ya las mezquitas, sería un país donde los musulmanes no tendrían otra que asumir dicha imposibilidad. Un país donde se prohíben estando previamente permitidas, se convierte en foco de disputas.

La prohibición del minarete, pero no de la mezquita, demuestra una hipocresía llamativa. Sería algo así como “no queremos que se note que aquí viven musulmanes”. Algo parecido a la prohibición del uso del velo en vía pública, colegios y oficinas de la administración, o establecer la obligatoriedad de prendas y estética facial de corte occidentales.

En Lavapiés no hace falta que se levante un minarete para que se sienta la abundancia de musulmanes por la zona. Si los antiguos propietarios se hubieran negado a alquilar o vender sus fincas a musulmanes, bien como residencia, comercio e incluso mezquitas, es probable que en mucho tiempo nadie les hubiese ofrecido nada por ellas.

Después de todo lo que hemos comentado, hay algo que parece cierto e imparable: la islamización de Europa. Quizá sea este el miedo que alimente soluciones como la suiza. Miedo a una religión invasiva, totalitaria y con clara vocación de apoderarse estéticamente de los ámbitos que domina en población. Por esa razón no es fácil decantarse por una u otra solución. No se trata simplemente de libertad y tolerancia. Quizá se trate de algo mucho más grave: la medievalización de Europa.

Saludos y Libertad!

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14 comentarios leave one →
  1. noviembre 30, 2009 9:15 pm

    Tal vez este sea el primer paso en Europa, el primer mensaje que se le de a esta gente para que entiendan que en algún lado hay gente que , y como ud lo dice; esta en contra de la islamización de Europa

  2. Pablo el herrero permalink
    noviembre 30, 2009 9:22 pm

    “No se trata simplemente de libertad y tolerancia. Quizá se trate de algo mucho más grave: la medievalización de Europa”.

    Eso. Y aunque con tus frases sobran las palabras, no me resisto a hacer una esencial matización.

    El día que una mezquita represente libertad y tolerancia, su estética no molestará en Europa. Esa es una de las diferencias más importantes de la civilización grecoromana y judeocristiana con respeto a la civilización islámica: que para nosotros no hay estética sin ética… para ellos sí… puede haber estética ofrecida a un dios en el que se basan sus fieles para no respetar nuestros derechos humanos.

    …por eso su estética nos molesta a la vista.

    Un saludo,

    Pablo el herrero

  3. diciembre 1, 2009 2:05 am

    El problema no es que construyan el minarete, si no que canten a las cinco de la mañana por la megafonía para llamar a los fieles a rezar. Si las discotecas, bares o cada uno en su casa tenemos que cumplir una serie de normas acústicas, no entiendo por qué a los musulmanes se les permiten estos cánticos a horas intempestivas. Que los manden un mensaje a su móvil o cada uno se ponga el despertador a la hora a la que tenga que rezar.
    También es necesario saber de dónde procede el dinero con el que “legítimamente” se compra el suelo de la mezquita (aunque esto no es sobre lo que se ha votado). Normalmente si lo paga Arabia Saudí, va a querer establecer a sus propios imanes, esto es, wahabistas, predicadores de la línea más dura (mujer con velo, jihad, sermones en contra de cumplir la ley secular, etc…).
    Todos los musulmanes no son de la línea dura, pero existen suficientes casos de mezquitas usadas como lugares de adoctrinamiento y/o de extremismo religioso, como para considerarlo. Los musulmanes no extremistas también estarán muy agradecidos.

    • Oscar permalink
      diciembre 1, 2009 2:04 pm

      El problema a mi modo de ver no es la construcción del minarete en si, sino las molestias que causan sus altavoces con la oración acostumbrada, principalmente en horarios que la gente duerme, como tanto sea la siesta como por la noche, si existe un horario que se prohíbe la emisión de ruidos o sonidos molestos o fuertes, la comunidad islámica debería acatarlo, por lo tanto el minarete dejaría de tener la utilidad de su principio básico, y solo seria un edificio decorativo de la ciudad y nada mas.

      Repito el problema que veo no es la edificación del minarete sino sus altavoces y lo digo por que yo lo viví y estando a 100 metros del minarete me desvelaba y yo no siendo musulmán soy es molestado mi sueño, me parece bien que recen pero que eso no perjudique a un tercero.

      • diciembre 1, 2009 4:25 pm

        Todo será acostumbrarse, digo yo. Hay pueblos donde el sonido de campanas es un elemento ambiental más. Lo que preocupa no son las expresiones religiosas, sino la intención real que pudiera tener semejante expansión. Lo difícil es separar entre el derecho pacífico de rendir culto a lo que cada cual estime oportuno, y la entrega a una estrategia con fines mucho menos nobles y respetables.
        Saludos!

      • joan permalink
        diciembre 6, 2009 8:59 pm

        Estoy de acuerdo. La religión debe pertenecer al ámbito privado, y el problema de los minaretes no es su construcción, sino el uso que se hace de ellos. Cuando se hace el llamamiento público a la asistencia, se está invadiendo el ámbito público y eso es lo que no se puede admitir. El que no es mulsulmán no tiene porqué estar soportando los llamamientos acústicos a todas horas. Sucede como con las campanas de las iglesias, que a muchos vecinos les sacan de las casillas, pero con la diferencia que la religión católica ya está instalada desde hace muchos siglos en Europa y la retirada del sonar de las campanas necesitará un amplio debate.

  4. Espectador permalink
    diciembre 1, 2009 8:20 am

    Una fácil solución esté en la reciprocidad. Que se permita construir mezquitas en Europa cuando puedan construirse Iglesias en Arabia Saudí o Sinagogas en Irán. Cualquier otra cosa es una invasión unilateral. De momento, las mezquitas en Roma ganan por goleada a las catedrales en La Meca. Pero los que critican el referendum de los Minaretes en Suiza callan como muertos ante esto. Se ve que unos tienen que ser tolerantes por obligación y otros no.

    En otros temas la igualdad es más complicada. Me resulta difícil proponer la pena de muerte para los cristianos, judíos, hindúes o budistas que se conviertan al Islam, como propone el Islam para los mahometanos que se convierten a cualquier otra religión; aquí es difícil conseguir la simetría. Quizás no todas las Civilizaciones son igualmente civilizadas.

  5. JFM permalink
    diciembre 2, 2009 9:26 pm

    ¿Y tú quieres traer sus liberticidios a nuestra casa? ¿Pretendes igualarnos a los islamofascistas o qué?

    No. Ni nos igualamaos ni los traemos. No los igualamos porque es una respuesta a una agresion. Y no los traemos, porque no dejar que el islam extienda los tentacumos que le permiten controlar a los inmigrantes permite liberar a estos y sobre todo a estas de él (lo msimo que no veo razon de tolera la mutilacion sexual feminina). Les mandamos el mensaje de que les darelmos asilo si quiern liberarse. Comparar con la atitud de las autoridades britanicas que cuando una pakistani huy&ooacute; pporque su imam de padre la violaba la pusieron en manos de un miembro de la comunidad que clario esta la llevó a casa.

    Por cvierto que eso de atarnos las manos “diciendo que tenermos que acceptar las afrentas del enemigo para no ser como él” es el discurso de los tontos utiles, compañeros de ruta y colaboracionistas”

  6. Gabriel permalink
    diciembre 3, 2009 4:41 am

    Todo eso de agresiones, y lo que nos hacen a “nosotros” los cristianos “ellos” en Arabia… son colectivismos absurdos. La libertad no consiste en LO QUE HACEN las personas cuando son libres, ni eso es lo bueno. Lo bueno es QUE SEAN libres. Más o menos eso dice Rand, y yo interpreto: la libertad es también para aquellos que no están de acuerdo con ella, representen a culturas medievales y totalitarias, o no. En eso consiste la libertad: libertad para actuar sin joder a terceros, independientemente DE TODO LO DEMÁS (que seas malo, bueno, machista, necio, o no). La libertad se ha de tener por ser humano, no por ser occidental o un creyente en la civilización que genera esa misma libertad. El referéndum es una herramienta totalitaria, e injusta. Es un referéndum de “todos” contra “aquellos que van contra nuestro sistema establecido”. Es decir, por lo mismo que se justifica cualquier maniobra totalitaria en el castrismo, el chavismo, y sistemas demagogos populistas que a golpe de referéndum cometen todo tipo de atropellos a las libertades y propiedades de “gente que nos cae mal”. Lo que uno haga en sus propiedades no debería despertar ningún tipo de respuesta por parte del Estado, mientras no afecte a propiedades o libertad de terceros. Parafrasenado a Ghandi: NO HAY CAMINOS PARA LA LIBERTAD: LA LIBERTAD ES EL CAMINO. Es decir: debe haber libertad YA, no referéndums que busquen “proteger” la civilización que a la larga nos dará paz y libertad a todos frente a otras civilizaciones invasoras que, efectivamente, son liberticidas en mayor grado. Pero en caminos indirectos se han malgastado siglos y milenios de triste Historia.

    Por otra parte, pienso que los minaretes podrían adecuarse a los tiempos, en el sentido de no lanzar sus chillos a horas intempestivas, o inventar algún otro método. Seguro que se puede inventar algo para que no molesten al resto con sus gritos. Que, por cierto, no se parecen en nada al sonido de las campanas, son muchísimo más ruidosos, más agudos, y más potentes. Desde luego, si las campanas sonasen a esas horas y a ese volumen, habría que prohibirlas, porque efectivamente se está afectando a la propiedad (corporal) de terceros, ya que uno no puede “oir para otro lado”. No es lo mismo que estéticamente nos desagraden por sus reminiscencias totalitarias, porque sí podemos “mirar para otro lado”. La intrusión sonora sí es afectar a propiedad de terceros, y es eso, EXCLUSIVAMENTE, lo que debería ser dominado. Nada más.

  7. Gabriel permalink
    diciembre 3, 2009 4:57 am

    Por otra parte, y perdón por charlatán, si el fin del mundo es ser destruído por defender la libertad, debe ser destruído. Si el Islam invadirá Europa porque damos “demasiada” libertad a los islamistas, ese es el sino de nuestra civilización, y eso es lo que debe pasar. Es inevitable, porque hay cosas a las que no debemos renunciar. Cosas a las que las personas civilizadas nunca renunciaremos.

    La excusa que todos los totalitarismos más sangrientos (o no) del mundo han utilizado para imponer y masacrar al espíritu libre del individuo: todo lo que conocemos será destruido si damos “demasiada” libertad a algunos.

    Ese es el problema, que nos entra el tembleque y entonces creemos que, irónicamente, el totalitarismo y el autoritarismo es la herramienta adecuada para “salvarnos” y proteger nuestras libertades. Somos un poco gallinas, ¿creemos o no creemos en la libertad? La Libertad, la sagrada Libertad, yo sí que creo en ella como herramienta y como fin, como el caballo que nos llevará al futuro. Pero todavía hay muchos, incluso liberales, que ADORAN a los domadores de caballos…

  8. Rodolfo Plata permalink
    noviembre 30, 2010 6:46 pm

    ISLAMISMO Y JUDAÍSMO SON AFLUENTES DE LA LETRINA TEÍSTA QUE IMPONE POR LA FUERZA LO QUE NO ACEPTA LA RAZÓN NI EL SENTIDO COMÚN. Y para derrotarlos solo es necesario actualizar el cristianismo de tal modo que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo secular, la pluralidad y el sincretismo. Enmarcándolo en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas y aplicaciones que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Sincretismo religioso expresado por Raimon Panikkar fruto de sus frecuentes viajes a la India: «Me marché cristiano, me descubrí hindú y regresé budista, sin haber dejado de ser cristiano».

  9. diciembre 1, 2009 4:26 pm

    los cristianos pueden levantar su Iglesia y su campanario….en Arabia Saudita por ejemplo ??

  10. diciembre 1, 2009 6:24 pm

    ¿Y tú quieres traer sus liberticidios a nuestra casa? ¿Pretendes igualarnos a los islamofascistas o qué?

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