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La Religión del Clima

diciembre 8, 2009

56 periódicos de 45 países toman conciencia sustanciándolo en un Editorial común.

Religar en torno a una creencia común, dogmática e irreductible, fundamentada en las revelaciones de chamanes de prestigio, ignorancia, miedo y querencias de un grupo humano. El Ecologismo es una ateología contemporánea, quizá la más importante de todas ellas. Ante el fracaso del totalitarismo evidente y de las religiones trascendentes, el Hombre se afana en cultivar este tipo de sucedáneos, que no por derivados, pierden esencia y vicios de la religión tradicional.

¿Qué males nos anuncian? El Hombre contemporáneo quiere vivir, no concibe la muerte o la vida precaria. Paraíso mundano, Dios como Estado que interviene, Política como solución de todos los problemas y correctora de resultados. Sin el anuncio catastrofista la nueva religión secular no hallaría respaldo.

Dicen…

1. 11 de los últimos 14 años han sido los más calientes que se registran.

(¿Desde cuándo se registran? ¿Son todas las mediciones igual de rigurosas? ¿Se ha empleado siempre el mismo criterio?)

2. El casquete polar del Ártico está derritiéndose.

(Pronósticos fallidos sobre el deshielo del Ártico)

3. La increíble subida de los precios del petróleo y los alimentos el año pasado nos ofrece un anticipo del caos que se avecina.

(Hoy sabemos que hay mucho, pero mucho más petróleo del que los malthusianos de hace 10, 20 o 30 años nos advirtieron. La subida del precio del crudo no tiene nada que ver con su escasez relativa, sí con su producción y refinado, que son en realidad problemas políticos, técnicos y consecuencias de las malas inversiones inducidas por la expansión del crédito responsabilidad de los bancos centrales. En cuanto al pecio de los alimentos, otra vez el fantasma malthusiano, cuando en realidad la subida de los precios es consecuencia de los desajustes provocados por los gobiernos, y no porque no seamos capaces de alimentar a una población expansiva. El mito siempre está latente).

Pero lo más llamativo es que comienzan a recular: “En las publicaciones científicas, la cuestión ya no es si la culpa es de los seres humanos, sino cuánto tiempo nos queda para limitar los daños”. Siendo incontestable la manipulación de datos desvelada en el escándalo denominado Climategate, como sucedió en su día con el agujero de la capa de ozono o el “Calentamiento global”, ahora incluso se admite la presunta irrelevancia de la intervención del Hombre en el Cambio –brusco- del clima. El clima cambia, de eso no hay duda, pero el dogma de fe del ecologismo es que ahora cambia “bruscamente”, en poco tiempo, con efectos gravísimos… Dice el Editorial: “La base científica es compleja pero los datos están claros”. ¿Están seguros de ello?

Y la propuesta, la empresa que exigirá sacrificios para todos: evitar los efectos catastróficos de un cambio que, con esos datos tan claros, conocimiento y método científicos permiten proyectar en forma de predicciones. Y en base a dichas predicciones se sostienen las medidas a adoptar: “El mundo necesita tomar medidas para limitar el ascenso de la temperatura a 2 grados centígrados, un objetivo para el que será preciso que las emisiones mundiales alcancen su tope y empiecen a disminuir entre los próximos cinco y 10 años. Una subida mayor, de 3 o 4 grados centígrados -el mínimo aumento que, siendo prudentes, podemos prever si no se hace nada-, secaría los continentes y convertiría tierras de cultivo en desiertos. Podría extinguirse la mitad de todas las especies, millones de personas se verían desplazadas y el mar inundaría países enteros”. ¿Ciencia o Religión? Hace 20 años las predicciones eran igualmente calamitosas para el presente. ¿Pueden explicarnos qué modelos siguen para afinar tantísimo?

Y por fin, Obama, el Dios negro, un maquinista iluminado al que siempre se hará referencia  apelando a su gran ego: el pacífico, el que tiene conciencia ecológica, quien debe refundar el capitalismo… Provocan respuestas de un político hueco pero henchido. Es una marioneta en manos de todos.

“La justicia social exige que el mundo industrializado rebusque en su cartera y se comprometa a dar dinero para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático y a suministrarles tecnologías limpias que les permitan tener un crecimiento económico sin aumentar sus emisiones”. Pagaremos la broma al precio que fijen un grupo de “expertos científicos”, gracias a sus modelos predictivos, su selección de datos, gracias a su capacidad de comprender la complejidad del “orden” climático… Un Precio que adoptará forma de impuestos, restricciones, subvenciones y, en definitiva, menos libertad, barreras a la creatividad y a esa facultad humana de convertir el malestar en bienestar percibiendo en dicho desajuste una oportunidad de ganancia personal.

El Editorial, escrito por ricos que tratan de convencer a los menos ricos (y pobres adictos) de todos los sacrificios que tendrán que padecer, anuncia que la energía limpia es una energía Escasa y Cara. Todo ello resultado de haber convertido la energía nuclear, limpia, barata y abundante, en cabeza de turco del ecologismo. Son estos los problemas en los que toda religión acaba metiéndose, algo así como la Trinidad cristiana pero mucho más burdo y mundano.

Cerrando el editorial, una cita de Abraham Lincoln, como si aquel Obama de antaño hubiera ya intuido los desafíos de nuestro presente. Quizá sea un esfuerzo por rehabilitar la imagen de este falso mito norteamericano, siempre adornado con atributos y propósitos que nunca existieron.

“Los políticos presentes en Copenhague tienen el poder de determinar cómo nos juzgará la historia: una generación que vio un reto y le hizo frente, o una tan estúpida que vio el desastre pero no hizo nada para evitarlo. Les rogamos que tomen la decisión acertada”.

La Historia es el gran recurso de quien, para lograr su misión, exige renuncias a priori insoportables para el resto. Si la Historia nos mira, nos contempla y juzga, la vida, el orgullo o la dignidad de un pequeño ser humano, poco importarán si se enfrentan con el interés de toda la humanidad. Así llegaron las guerras, las hambrunas y los Estados totalitarios. de esta forma quedó el individuo reducido y cosificado. Quien recurre a la Historia, y no a la libertad individual, esconde siempre costes mayores de los que cualquiera de nosotros estaríamos dispuestos a soportar sin conocer “a ciencia cierta” si la entidad de dichos costes es o no tan verosímil y acuciante como nos quieren hacer creer.

Saludos y Libertad!

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12 comentarios leave one →
  1. diciembre 8, 2009 5:52 pm

    Ya nadie se acuerda de la entrañable y puntual Corriente del Niño, además de la de la Niña. En su día les achacaron todo tipo de males, incluso, en una ocasión, debido a su intensidad se dijo que habían retrasado no sé que micronanomilesimoleches la rotación de la Tierra.
    Ya no mola achacarle todo a esa corriente que tanto jode a las pobres iguanas de las Galápagos, total, como no da money…

    ¿Qué tal por GB?

  2. diciembre 8, 2009 8:57 pm

    Pues muy bien, Londres siempre es genial. De hecho en Trafalgar Square acampaban una panda muy curiosa de ecologoconcienciados, he he he, Liberand se hizo con una de sus pancartas y montó una tímida performance en Mayfair.

  3. diciembre 8, 2009 9:39 pm

    Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.Es compatible con publicidad de google-
    Saludos -comunicate-

    • diciembre 9, 2009 12:21 pm

      ¿Por qué permitís que salga peña así? No sé, yo lo veo y lo borró tan rápido que el ratón se marea…

  4. major_tom permalink
    diciembre 8, 2009 10:34 pm

    Aquí, en Copenhague, llevan desde hace un mes, algunas de las partes interesadas anunciándose. Digo esto por la empresa Vestas, una de las grandes empresas a nivel mundial en fabricación de aerogeneradores. Bueno, pues caso es que según ellos, es tiempo para el cambio. Ya se sabe, quién ganaría con este cambio.

  5. Hiel permalink
    diciembre 9, 2009 1:49 am

    La historia se repite, y en el caso de la religión, aún más. Apelar a lo (literalmente) inexplicable es el único argumento de esas “creencias” para arrasar contra todo lo que no permita vivir a costa de los demás. Unos, echan mano de los medios (repugnante adhesión a la causa); otros, directamente condenan a muerte emitiendo “fatwas”, tan simpáticos son. Pero el objetivo es el mismo: apartar del camino cualquier estorbo. Apenas se ven diferencias en los rostros llenos de ira y rabia de un “calentólogo” o de un “ministro de dios” (no hay que perderse los subtítulos de http://www.youtube.com/watch?v=be7Ryl0MPN8), salvo que por ahora los primeros solo nos tocan el bolsillo…
    Y es que, aunque 10.000 años parezcan mucho tiempo para el ser humano, en realidad no es suficiente para que éste se pueda considerar “inteligente”. Ya lo dijo el gran pensador Hiel (s. XX):
    “Darwin era un adelantado a su tiempo, e incluso al nuestro: el ser humano es aún bastante simio.”
    Je.
    Saludos.
    YO NO LE VOTÉ: ^^

  6. diciembre 9, 2009 12:32 pm

    A mi me dieron hace unos años una lección de humildad que no olvidaré, a colación del tema Gore-Ártico-subida del mar a no se cuantos metros. Me gusta la ciencia, pero en ocasiones uno no tiene toda la información (incluso la básica), como uno también era un apasionado del medio ambiente, no caí en la falacia propiamente dicha del argumento de Gore: no es posible que el nivel del mar crezca porque se deshiele el Ártico. Por una mera cuestión física, más que nada.

    Por una propiedad que tiene el agua, cuando esta se congela, la masa permanece intacta, no así su densidad, que es menor. Cuando se descongela (siempre en el agua), la masa del agua resultante no crece. Es por esto que Gore ha tenido que desdecirse muchas veces, porque sus “asesores científicos” fueron incapaces de darse cuenta de semejante detalle. Otra cosa es el hielo que hay en tierra, como Groenlandia o el Antártico, que sí supondría un aumento del nivel del mar. Por el momento, lo que se ha descongelado del Antártico es mínimo y siempre en contacto con el agua. Lo que no significa que un aumento de las temperaturas atmosféricas no provoque el correspondiente calentamiento de esas placas de hielo.

    Ahora bien, el problema más grave no está en el deshielo propiamente dicho, si no en el metano congelado que hay bajo esas placas de hielo y bajo tierra en el océano. Si ese metano se descongelase (en forma de hidruro de metano, por eso está congelado, porque está combinado con agua), entonces sí que tendríamos un calentamiento global de cojones porque las toneladas de gas metano que hay almacenadas son inmensas. De hecho se considera que ese hidruro de metano ya generó un calentamiento global masivo hace miles de millones de años (aunque por entonces sólo había bacterias y poco más). En fin, notas científicas (de la ciencia de verdad) para situarnos un poco en el tema.

    • diciembre 9, 2009 12:34 pm

      Me rectifico a mi mismo: la densidad del hielo es MAYOR que la del agua… 🙂

      • Espectador permalink
        diciembre 9, 2009 3:01 pm

        Lástima de rectificación: la densidad del hielo es MENOR que la del agua. Por eso los témpanos de hielo flotan. Si fuera mayor se irían al fondo, como el plomo, que tiene mayor densidad.

    • diciembre 9, 2009 3:51 pm

      Masa, densidad y volumen. Creo que habéis liado los conceptos. La masa permanece intacta, lo que varía es el espacio que ocupa en uno u otro estado. El hielo sumergido solamente deja sobre la superficie una pequeña parte del volumen total (aproximadamente un 10%). La masa sumergida, siendo sólida, ocupa un volumen mayor al que ocuparía siendo líquida, esa es la razón por la que un vaso de agua con hielos nunca rebosará cuando estos se derritan, sino todo lo contrario: bajará su nivel.
      Si todo el hielo del Ártico flota en el océano en ningún caso al derretirse provocaría un ascenso en el nivel del mar, todo lo contrario. Aunque si esto sucediera es más que probable que las causas del deshielo afectasen también al hielo situado sobre tierra firme, lo que, sin duda, sí incrementaría la cantidad de agua y, por tanto, contrarrestaría, no sé hasta qué punto, el descenso del que hablaba.
      Saludos!

    • diciembre 9, 2009 5:16 pm

      Me vuelvo a autorectificar: tenéis razón los dos. La densidad siempre ha sido un pequeño problema para mi. Me pasa como con el “porque” y “porqué”, nunca he sabido usarlo bien… 😦 En cualquier caso, el volumen que se reduce en la congelación, como bien indica Yosoyhayek, es mínimo. La reducción es mucho mayor, obviamente, en la evaporación, que sería otro efecto del calentamiento global si este estuviera produciéndose. Eso también supondría un descenso del nivel del océano, sumado a que ese agua descargaría en parte en tierra firme, pasando a formar parte de ríos y lagos, y claro está, de glaciares. De todas formas, al final la cuestión es que efectivamente el mero hecho de que lo indicado por Gore y sus acólitos era una falsedad, como prácticamente casi todo lo que ha dicho sobre el tema (sólo hay que recordar los ciclones pintados en sus gráficos), pero es que encima apoyándose en datos falsos dados por supuestos científicos. Sigo diciendo que hay que exigir que se redima a la ciencia de tanto inútil y estúpido.

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