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Sí a las Consultas

diciembre 13, 2009

En este blog, de manera más o menos clara, hemos venido defendiendo el derecho a consultar a la población lo que se estime oportuno en cada momento. Los llamados “referendos independentistas” que se celebran este domingo en Cataluña podrían ser un buen ejemplo de ello.

La única crítica por nuestra parte ha sido el uso de las instituciones del Estado para organizar y promover las consultas. Cuando una corporación local participa activamente en lo que no le compete, vulnerando la ley, el Estatuto correspondiente o la propia Constitución, debe ser procesada por todos los delitos que pudiera estar cometiendo. Servirse de su autoridad, de los recursos que tiene a su disposición (censo, funcionarios, policía…), convertiría al Alcalde que actuase de esta manera en un sedicioso prevaricador sin paliativo alguno.

La Consulta de Ibarretxe iba en este sentido, aunque la ambigüedad de las dos preguntas trataba de evadir la realidad de los hechos. Parecido a lo su cede en estos momentos en Cataluña.

Resuelta la problemática que suscita la intervención de las instituciones del Estado en la celebración de estas consultas, no podemos sino reconocer su legitimidad. Siempre que su promoción corra a cargo de particulares y, en ningún caso, se hallen amparados por las autoridades, se tratará de una consulta legítima, con independencia del contenido de las cuestiones planteadas.

El nacionalismo catalán necesita agitar los ánimos. Dentro y fuera de las fronteras de la región. Es casi más importante la reacción del resto de España que la movilización interna. El Estatuto y su tramitación así lo atestiguan. Fue mayor la polémica surgida fuera de Cataluña, que la preocupación real de los individuos que allí habitan. A nadie le interesaba el Estatuto en sí. Su utilidad práctica tenía un carácter muy distinto: enfrentar con el resto del Estado las reivindicaciones históricas del nacionalismo, haciendo del victimismo catalán un acicate de conciencias capaz de conmover aun más a los ciudadanos de Cataluña.

El nacionalismo tiene un problema de calado. Podría sonar descabellado, dado el panorama que se presenta en esa región de España, pero en realidad, con los datos y la opinión que se respira entre sus gentes, el nacionalismo ha llegado a su cima. No es capaz de convencer, en 30 años no ha conseguido aglutinar una masa crítica, activa y favorable a la secesión. Quizá sea el autonomismo un rasgo diferenciador acentuado en Cataluña, pero, poco a poco, el resto de regiones se esmeran por consolidar un espíritu similar entre sus habitantes. No existe el consenso social bastante para la independencia. Lo que no quiere decir que no exista una mayoría favorable, incluso que el movimiento político más activo en Cataluña sea el secesionista. De ahí que el clima de convivencia corra el riesgo que quebrarse o enturbiarse hasta niveles muy poco coherentes con el nivel de desarrollo social del pueblo catalán.

El nacionalismo catalán forzó para toda España lo que era una reivindicación particularista. Una vez descongelado el proceso de trasferencias al resto de comunidades de régimen común (régimen catalán, estaría mejor dicho, diferenciado del régimen foral de vascos y navarros), el nacionalismo catalán sintió que su modelo se resentía, que la simetría acabaría por erosionar el ímpetu de sus posiciones políticas. De ahí viene la solicitud de un trato diferencial, la obsesión por las balanzas fiscales, por el incremento de las inversiones del Estado en Cataluña…

Para comprender la esquizofrenia del nacionalismo catalán no puede obviarse este aspecto. Su modelo termino por redefinir el modelo propio de todo el Estado, generando Comunidades Autónomas instituidas a imagen y semejanza de la catalana, incorporándose todas, incluida Cataluña, a un régimen general. Lo que Zapatero ha pretendido, saltándose la Constitución que en su día fue diseñada como satisfacción de los nacionalistas vascos y catalanes, es corregir el proceso de descentralización creando a golpe de Estatuto la singularidad perdida del engarce catalán en el Estado. Ni más, ni menos.

¿Cuál ha sido la consecuencia inmediata? Que el nacionalismo, aun perplejo por la inaudita docilidad y entrega del gobierno y el parlamento español, dominados ambos por Zapatero, no tiene otra salida que la mera huida hacia delante. El Estatuto, sometido a revisión constitucional, se convierte no en un instrumento a favor del autogobierno, sino un acicate continuo de las conciencias de los ciudadanos, dentro y fuera de Cataluña.

Las consultas buscan revolucionar a la población, dar la sensación de que esto no se detiene, que existe un movimiento creciente cuyo único destino es la independencia. El totalitarismo se sirve del cambio sostenido, la sorpresa y los hitos reivindicativos como mejores armas de movilización social. La única forma de mantener despiertos a los catalanes, al tiempo que se caldea el ambiente en el resto de España, es no parar de hacer cosas, dar declaraciones, insultar, pedir, retar, amenazar… Ahora que parece aproximarse el fallo del TC sobre Estatuto, apremia aprovechar hasta el último segundo para justificar los retos venideros. Si, finalmente, se inconstitucionalizan los aspectos fundamentales del Estatuto, el nacionalismo deberá afrontar su fracaso ante una población que, silenciosa pero mayoritariamente, ya pareció intuirlo cuando se quedó en su casa o voto negativo el día del refrendo legal de su texto.

Zapatero tendrá su propio sambenito. Pero, internamente, en Cataluña, el bloque soberanista formado por CIU, ERC, IpC y PSC, cada uno en su particular estrategia de ascenso, no tendrá otra alternativa que reformular sus posiciones. En la medida que estas consultas supongan un hito, impacten o conmuevan a la mayoría de los catalanes, sabrán los nacionalistas si merece o no la pena echarse al monte y dar el salto definitivo en lo que a la construcción de un Estado Catalán independiente se refiere.

Saludos y Libertad!

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5 comentarios leave one →
  1. Hiel permalink
    diciembre 13, 2009 4:58 pm

    Cobardía.
    Por mucho que “consulten”, están atemorizados ante la posibilidad de utilizar los mecanismos legales vigentes para independizarse porque saben que se van a estrellar. Lástima.
    Saludos.
    YO NO LE VOTÉ: ^^

  2. diciembre 13, 2009 9:06 pm

    Bueno, parece que ha sido un rotundo fracaso. Han ido los del “Sí” y algunos del “no”. La participación apenas supera el 21%. Recordemos que se trata de municipios donde el ímpetu secesionista es muy intenso.http://www.publico.es/espana/277642/comienzan/consultas/independentistas/pueblos/catalunya
    Si unimos lo que hoy ha pasado con la participación que hubo en el referéndum del Estatuto, y aun así, el alto porcentaje de voto negativo que recibió, me temo que el nacionalismo se encuentra en una encrucijada estratégica.
    Saludos!

  3. diciembre 14, 2009 12:01 pm

    ELECCIONES, CONSULTAS O REFERÉNDUM POR LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA.
    EL 30 POR CIENTO.

    Rafael del Barco Carreras

    Hasta el nombre se manipula, y es que cuando se trata de sentimientos encontrados, a las palabras, y hasta los hechos, cada uno les da el significado al que de antemano pretende llegar. Todos contentos, y los más… con mosqueo. Cuesta poco hacer feliz a la gente, lo malo es cuando en la euforia de la felicidad se acaba a garrotazos. Julio II decía que las masas ni de obispos.
    Yo convocaría esas… lo que sea, en Barcelona. Ganarían todos… menos la INDEPENDENCIA, y contando con que el personal está muy cabreado por la crisis. Pero sobre esa CRISIS cabría otro referéndum para centrar sus causas, y los culpables no son otros que LOS DIRIGENTES, incluidos CATALANISTAS de Izquierda y Derecha, que llenándose los bolsillos construyendo para un mercado inexistente han acabado con el ahorro nacional y endeudado el País, Cataluña y España, hasta límites irracionales. ¿Y cómo se partiría esa factura?… porque que pague Madrid, ya sucede, pero que pueda pagar hasta que se amortice el inmenso desaguisado, es harina de otro costal. Europa se está cansando de inyectar inútiles euros que acaban en circuitos, blancos y negros, no productivos, aguantando una situación insostenible, de quiebra, o “corralito”, si no existiera el euro.
    De convocarse, se deberían convocar ELECCIONES o REFERÉNDUM para abrir la DEMOCRACIA, primarias y listas abiertas, limpiando el campo, y acabando con el “atado y bien atado”, convertido en el coto para unos conciliábulos de política y negocios inexpugnables, LOS CULPABLES. Cuanto menos se conseguiría una realidad política DEMOCRÁTICA donde sentimientos e ideas compitieran sin tapujos.
    Los independentistas están contentos, como en todas las elecciones siempre ganan todos. “Después de la Independencia entramos en EUROPA Y EL EURO, y Cataluña el Paraíso o Jardín de las Delicias”. “Pero oiga que si en la Cataluña Profunda solo han votado el 30 %… eso significa que a los demás ese paraíso no nos interesa”. Silencio… y vuelta a empezar lo que se inició en mi ciudad (nacimiento circunstancias de una guerra), Manresa, adelantado el siglo XIX, y cuyo techo, es el que es… máximo un 30%, la “SEBA”.

  4. Kokoliso permalink
    diciembre 14, 2009 5:56 pm

    Pero hace unos años no se habrían atrevido si quiera a intentarlo… esto parece un proyecto a largo plazo erosionando poco a poco…

  5. diciembre 14, 2009 6:52 pm

    Parece claro, pero todo tiene un límite. Cuando se intuye, lo normal es radicalizarse. Y eso es lo que está pasando. Los españoles, y en concreto los catalanes, se han acostumbrado a que desde Cataluña se viva en la reivindicación perpetua, la queja sostenida, el victimismo. La costumbre instituye las situaciones y me temo que el nacionalismo se lo huele. Lo que ellos creían un paso hacia la independencia puede que se les haya vuelto en contra, no sin enturbiar la convivencia. El resultado es negativo, pero nada favorable a las aspiraciones secesionistas. Han tocado techo, con ni siquiera un 20% de activistas convencidos por la independencia (recordemos que los referendos han sido celebrados en comarcas muy nacionalistas, y aun así ha participado menos del 30%, a pesar de extender el censo sobre menores y residentes no nacionales), como sucede con el uso del Catalán: se ha conseguido generalizar su conocimiento, pero más del 55% de la población mantiene el español como lengua vehicular y/o materna.
    ¿Qué está por venir? Sin duda, movimiento: no nos van a dejar tranquilos, no quieren que los catalanes y el resto de los españoles permanezcamos relajados, acomodados a la situación actual. Necesitan revolución perenne, de eso vive el totalitarismo.
    Saludos!

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