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Oscuridad y maquillaje en las víctimas de tráfico

enero 3, 2010

Rubalcaba presenta, con orgullo y satisfacción, una caída significativa, y desde años sostenida, en el número de fallecidos en accidente de circulación. Más coches, más conductores y menos accidentes, ergo, parece razonable que el número de víctimas descienda. Mejores servicios de emergencia, personal cualificado, mejoras en la vía… Pero también, y todo hay que decirlo, un influjo de temor derivado del carné por puntos, sanciones administrativas mayores, un endurecimiento de las penas, mayores controles de alcoholemia, etc. Esta es la música que suena, el fondo del argumento del Gobierno para apuntarse el tanto de la ansiada disminución en la siniestralidad vial.

Pero muchos son los interrogantes que, quizá, contribuyan a desdibujar, reducir e incluso desmentir la euforia incontenida de las autoridades. Desde 2006, oficialmente, en cada accidente de tráfico, exclusivamente se cuenta como víctima mortal en el mismo a quien fallezca dentro de las 24 horas siguientes al siniestro. Antes se sumaban a las estadísticas oficiales también quienes fallecieran en los 30 días posteriores. Tampoco se computan los fallecidos en zonas urbanas, por atropello o dentro de vehículos, lo que reduce la cifra final en más de un 10% de media.

Aun con todo, los datos son contundentes: menos siniestros, menos víctimas. Pero, ¿por qué no decir la verdad? Las medidas adoptadas no han sido ni las más difíciles de articular ni las más costosas de poner en marcha. En España la mayoría de los accidentes suceden en la red secundaria, con trazados horribles y, en demasiadas ocasiones, vergonzosos estados de conservación. Pero es que además tenemos una de las redes principales peor planteadas de Europa (occidental, se supone), con carreteras públicas que en los 80 se quisieron convertir en autovías con una mera duplicación de la calzada. Los puntos negros son continuos y han sido necesarios cientos de muertos en cada uno para que se realizasen las inversiones necesarias para corregir el trazado y el estado de sólo alguno de ellos.

El carné por puntos no ha supuesto el revulsivo esperado, aunque sí es cierto que otras medidas sobre el límite de velocidad, han contribuido a que los conductores adoptasen cierta moderación al volante. Pero el problema es el de siempre: no se puede pretender que el conductor se responsabilice de su conducción cuando las condiciones de la vía mantienen un desequilibrio tan brutal respecto de las mejoras introducidas en los vehículos. Siempre se pone el ejemplo alemán, por ilustrativo: coches potentes, mejores carreteras, conductores más responsables y menos accidentes. Sin límite de velocidad también puede lograrse una circulación ordenada y con poca siniestralidad. Sin embargo el Gobierno español no quiere ni oír hablar de esto: cuesta mucho, aligera la recaudación a través de multas, y permite al ciudadano ser más libre, o menos temeroso del Estado paternalista.

Decía que fue en 2006 cuando se decidió, con la entrada en vigor del carné por puntos, proceder a un maquillaje que en otros países, como Francia o Italia (si no me equivoco), tan buenos resultados meramente estadísticos habían reportado. Lo extraño de todo es que fuera justo en 2004 cuando las cifras comenzaran a desplomarse con una intensidad evidente. De sobra es conocida la habilidad que tiene el PSOE para cocinar casi cualquier cosa.

Me preocupa, y mucho, que se oculten los datos sobre las victimas no fallecidas en accidente de tráfico, aquellas que sufren lesiones graves. Una atención urgente puede evitar que alguien fallezca en 24 horas, y así sacarlo de la estadística oficial, lo que no impide que fallezca posteriormente o quede lesionado de por vida con una severidad muy aguda. Tristemente, a los lisiados en accidentes de tráfico, el gobierno solo les utiliza para alimentar un nuevo chivo expiatorio que blandir como justificación en la merma de derechos ciudadanos: el terrorismo vial. La conducción temeraria debe ser castigada, más aun cuando produzca resultados graves, lo que no tiene nada que ver con ese esperpento manejado con habilidad para someternos a todos, como presuntos terroristas, a una ley vial rígida y abusiva.

Saludos y Libertad!

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11 comentarios leave one →
  1. Liberand permalink
    enero 3, 2010 2:25 pm

    Me repugna la manía de los Gobiernos en apropiarse de estos supuestos “éxitos”. Parece que les debemos la vida. Y como muy bien has dicho, aunque los fallecidos es cierto que hayan podido bajar, no podemos compararlo realmente con años anteriores porque hay “muertos” que ya no se computan, y variables como la de los avances médicos, imposibles de medir.

    • enero 3, 2010 2:44 pm

      Lo que a mí me gustaría es que un agente “independiente” juzgara las estadísticas, sin falsearlas o maquillarlas, analizando el asunto desde una perspectiva amplia, atendiendo no solo a las medidas adoptadas por el gobierno, sino también a los cambios en seguridad de los vehículos, mejoras médicas y de infraestructuras… Quizá así tendríamos un criterio más formado sobre las decisiones que deberían tomarse en el futuro. Sin embargo, seguimos en manos de un gobierno que disfruta prohibiendo y hace todo lo posible para domesticar a la ciudadanía en la certeza de la prohibición es buena y genera resultados positivos.
      Saludos!

  2. enero 3, 2010 3:59 pm

    También deberían poner las cifras de siniestralidad en función de variables como los avances tecnológicos de los vehículos y el número total de desplazamientos anuales (en kilómetros/año). En una época de crisis como ésta, es fácil imaginar un número menor de desplazamientos, con los que la cifra absoluta de accidentes tendería a descender. Es la relación entre siniestros y desplazamientos lo que resultaría revelador.

  3. JJ.Mercado permalink
    enero 3, 2010 6:05 pm

    Me parecen muy curiosas las declaraciones del ministro y el cambio eventual de tendencia en lo que al tema de víctimas se refiere, lo cual es bastante significativo.
    En lo referente al tráfico, esa especie de brazo armado de la ley que es la DGT ha vivido siempre de dos mentiras: 1) que los muertos no hacen más que crecer y 2) que los accidentes no son precisamente “accidentales”, sino que tras ellos se esconde una dosis importante de “intencionalidad”. Con estos dos trucos consiguen lo que ahora tienen: asustar, intervenir a sus anchas y castigar con apariencia de razón.
    La realidad es que cada vez hay menos víctimas en España desde 1989, según datos de la propia DGT y que, aún así, la mayoría de los mismos podrían evitarse con un buen estado -con que fuera decente quizá bastaría- de la totalidad de las carreteras nacionales (especialmente sangrante, el tema para los motoristas…) y que toda esta mejora se ha producido sola, sin necesidad de carnet por puntos ni cárceles.
    El cambio de tendencia, sin embargo, celebrando los éxitos obtenidos, supongo que se debe a justificar el batallón de medidas que escandalosamente han llevado a cabo todos estos hitlerianos del asfalto con total impunidad. Una especie de: véis, si es por vuestro bien…

    • Liberand permalink
      enero 3, 2010 10:25 pm

      El peligro es que esos supuestos éxitos, se los atribuyen a sus medidas de sanción, y mientras, la causa mayor de los accidentes, que es el estado de las carreteras, que seguirá siendo lamentable.

  4. enero 4, 2010 6:13 pm

    Os olvidáis de un detalle importantísimo: el “gobierno” puede utilizar -y utilizará- estas estadísticas para justificar nuevas intervenciones, normas y sanciones. Y si encima le añadimos el “clima climático”, el ecologismo, el CO2 y demás mandangas, acabarán dictándonos la marca y modelo del coche que deberemos conducir; y dónde y cómo lo podremos usar.

    Todo con tal de controlar y coartar la libertad en nombre de “nuestra seguridad”.

    No olvidemos nunca el “No podemos conducir por tí“. Aunque lo intentaremos.

  5. Juano permalink
    enero 6, 2010 2:08 pm

    Es sólo cuestión de tiempo, de seguir esto en la misma línea, para que salga alguna ministra proclamando sin reírse que “las víctimas de accidentes de tráfico no son seres humanos”. Para acto seguido hacer una fiesta nacional celebrando el haber acabado con las muertes en las carreteras…

    Ya si esa cuela, el siguiente paso será aplicar la misma solución a los parados, luego a la oposición. Y de ahí al paraíso socialista-zapateril nada, un suspiro. Evo y Hugo están ansiosos para venir a bailar en público júbilo con su colega.

  6. Kokoliso permalink
    enero 11, 2010 12:56 am

    Sobre este tema
    http://www.movimiento140.com/
    Ya que no podemos con ellos por lo menos a ver si aflojamos un poco el yugo

  7. chechu permalink
    enero 21, 2012 6:06 pm

    Y como consiguen hacernos tragar esas ruedas de molino; pues dando esos datos manipulados a los profesores encargados de la reeducacion en cursos de recuperación de puntos. Yo en estos momentos, estoy haciendo el famoso atraco de CAP, si bien es cierto que de modo subvencionado por un sindicato, aparte de estas mentiras nos obligan a cometer sendos examenes de igualdad y medio ambiente. Cuando les llevo datos que contradicen el numero de muertos en accidentes y las causas de estos, entonces recurren a la frase de “nosotros trabajamos con datos oficiales de la dgt´´ en fin

  8. chechu permalink
    enero 21, 2012 6:09 pm

    Me gustaría que alguien me aclarase, de paso, si las victimas de accidente en transito (al ir o volver del trabajo) computan como victimas de trafico o de accidente laboral

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