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Razones para una legalización

enero 14, 2010

California estudiará la legalización del consumo y distribución de marihuana. Si el debate llegará o no a buen puerto es algo que desconocemos pero sería interesante para conocer el posicionamiento, las razones y los fines perseguidos tanto por los que defienden la legalización de esta droga como los que se oponen.

marihuana.jpg marihuana light image by Xx-proso-xXLa razón principal desde un punto de vista liberal para legalizar la marihuana o cualquier otra droga debería ser la defensa de la Libertad individual. El consumo de drogas se encuadra dentro de los “delitos” sin víctima como ya hemos comentado en anteriores entradas y todo individuo debe ser libre para consumir cualquier sustancia y a la vez responsable de las acciones y consecuencias derivadas de ese consumo.

Otra razón de peso para la legalización es que sería la manera más efectiva de acabar con los delitos relacionados con el narcotráfico. Todos estos años de ilegalización no solo no han conseguido disminuir el consumo de drogas sino que han dejado su distribución en manos de un  mercado negro manejado por delincuentes que aprovechan los elevados beneficios que genera el tráfico de drogas (por culpa de esa ilegalidad) para financiar actividades delictivas como por ejemplo el terrorismo. La persecución policial es la única solución que proponen los estados y se ha demostrado totalmente ineficaz (la droga se sigue consumiendo a los mismos o incluso mayores niveles) a pesar de la cantidad de dinero y recursos que consume.

Sólo estas dos razones deberían ser suficientes para que los Gobiernos dejaran de obcecarse en el prohibicionismo. Por desgracia, a ellos no les mueve ni el afán de Libertad y ni siquiera el acabar con el narcotráfico (quizá porque sería una muestra más de su ineficacia). Lo que puede que les interese un poco más y por ello sería su razón de peso definitiva es que con la legalización podrían recaudar millones en impuestos. De hecho, esa es la finalidad que está detrás del proyecto de Ley aprobado en California y que gravaría la marihuana con 50 dólares por onza vendida además de imponer un requisito para su cultivo: una licencia que costaría 5000 dólares el primer año y la mitad en los siguientes. En total esperarían ingresar entre 1000 y 1400 millones de dólares al año.

Queda claro con esto que el único propósito que persiguen los Gobiernos no es ni la salud de los ciudadanos ni el acabar con el narcotráfico ni por supuesto la Libertad de los individuos. Su única finalidad es la creación de un estado de miedo respecto al tema de las drogas ilegales al dejar su distribución en manos de delincuentes (ese estado de miedo no se ve con las drogas legales como el tabaco y el alcohol) para a su vez alzarse como los únicos salvadores de los ciudadanos de ese mundo oscuro de delincuencia e ilegalidad que ellos mismos han creado. La única razón por la que estudiarían la legalización sería por la gran cantidad de dinero que ganarían en impuestos. Por ello, no sería de extrañar que la tendencia en los próximos años fuese legalizar y, por supuesto gravar, las llamadas drogas “blandas” como la marihuana o el hachís y seguir manteniendo en la ilegalidad las sustancias “duras” como la cocaína. Sus dos razones: el expolio a los ciudadanos con impuestos y el mantenimiento del control y el miedo sobre ellos.

 

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5 comentarios leave one →
  1. enero 14, 2010 3:58 pm

    Muy afinado, pero en el tema de las drogas, tengamos también en cuenta otro aspecto: el determinismo de la conducta, aquello de “la sociedad me empuja a hacer esto”, o estar fuera de sí al cometer determinado acto ilícito. El Derecho debe atender a las circunstancias que inhiben la responsabilidad, siempre y cuando sobrevengan sin planeamiento del actor, es decir, que no sean utilizadas para lograr apariencia de enajenación. Cuando uno se emborracha para cometer un crimen, está claro que la voluntad era previa y la decisión de buscar atenuantes o eximentes formaba parte del plan inicial.
    Aun así, el paternalismo jurídico, por determinista, avanza en la consideración del individuo como un ser fuertemente condicionado por sus circunstancias, de ahí que las penas no traten de reparar el daño provocado, sino la mera reinserción, que se olvide a la víctima o a los perjudicados, y se centre toda la atención en proteger al criminal, y con suerte, el sosiego general (nunca personal). Por eso se considera a las drogas una fuente de problemas: si quien se droga, por el mero hecho de hacerlo, se convierte, aun más, en un ser incapaz e irresponsable a los ojos del Estado maternal, cómo podría apelarse al buen juicio y la responsabilidad de quien decida consumir drogas, si incluso la propia decisión no se considera libre y voluntaria. Si los individuos están determinados en sus actos, conducidos en los efectos de los mismos, tiene todo el sentido del mundo prohibir inhibidores que contribuyan a generar dicha sensación. De ahí que muchos consideren que el consumo de drogas sí sea un delito con víctimas, conectado al traficante con eventuales actos criminales perpetrados por el adicto. La droga es el medio, el arma… quien la provee el delincuente, el inductor.
    Saludos!

    • enero 14, 2010 4:35 pm

      En palabras de Sriedman en 1990

      Gracias: http://www.infoarda.org.ar/doc_art008.htm

      CARTA ABIERTA DE MILTON FRIEDMAN A WILLIAM BENNET DE LA OFICINA NACIONAL PARA EL CONTROL DE LA DROGA DE ESTADOS UNIDOS

      En las elocuentes palabras de Oliver Cromwell. “Desde las entrañas de Cristo, le suplico pensar que es posible que usted esté equivocado” acerca del curso que usted y el presidente Bush nos urgen que adoptemos en la lucha contra las drogas. El camino que usted propone de más policías, más cárceles, el empleo de las fuerzas armadas en países extranjeros, penas más duras para los usuarios de drogas, y una completa gama de medidas represivas, pueden convertir una situación mala en una peor. La guerra contra las drogas no puede ganarse con esas tácticas sin desconocer la libertad humana y las libertades individuales que usted y yo veneramos.

      Usted no está equivocado en creer que las drogas son una maldición que está devastando a nuestra sociedad. Usted no está equivocado en creer que las drogas están destruyendo el tejido social, arruinando la vida de muchos jóvenes e imponiendo un pesado costo a los más desfavorecidos de nuestra sociedad. Usted no se equivoca en creer que la mayoría del público comparte sus preocupaciones. En pocas palabras, usted no está equivocado en el fin que trata de lograr.
      Su error está en no reconocer que precisamente las medidas que favorece son la principal causa de los pecados que deplora. Por supuesto que la demanda es el problema, pero no sólo la demanda, sino la demanda que opera a través de la represión y de canales ilegales. La ilegalidad da lugar a obscenas utilidades que financian tácticas homicidas de los jefes de la droga; la ilegalidad conduce a la corrupción de funcionarios encargados de aplicar la ley; la ilegalidad monopoliza los esfuerzos de los funcionarios honestos de manera que no cuentan con recursos para combatir crímenes más simples como el robo, el hurto y los asaltos
      .
      Las drogas son una tragedia para los adictos. Pero criminalizar su uso o consumo convierte esa estrategia en un desastre para la sociedad, para los usuarios y los no usuarios. Nuestra experiencia con la prohibición de las drogas no es sino una réplica de nuestra experiencia con la prohibición del alcohol.

      Adjunto parte de un artículo que escribí en 1972 titulado “La Prohibición y las Drogas”. Para ese entonces el mayor problema era la heroína procedente de Marsella; hoy lo es la cocaína de Latino América. Hoy, también, el problema es mucho más serio que el de hace 17 años: más adictos, más víctimas inocentes, más vendedores de drogas, más funcionarios encargados de aplicar la ley; más dinero gastado en la aplicación de la prohibición, más dinero empleado en eludirla.

      Si las drogas hubieran sido descriminalizadas hace 17 años, el crack nunca hubiera sido inventado (lo fue porque el alto costo de las drogas ilícitas volvieron rentable una droga menos costosa) y hoy tendríamos menos adictos. Las vidas de miles, posiblemente cientos de miles de víctimas inocentes se hubieran salvado y no sólo en los EE.UU. Los barrios pobres (ghettos) de nuestras principales ciudades no serían tierra de nadie, infectada por el crimen y las drogas. Menos personas estarían en las cárceles y menos cárceles habría habido para construir.
      Colombia, Bolivia y Perú no estarían sufriendo el narcoterrorismo y nosotros no estaríamos distorsionando nuestra política exterior. El infierno, en las palabras con las que Billy Sunday aclamó la prohibición del alcohol, no “estaría para ser alquilado”, pero sí estaría mucho más vacío.
      La descriminalización de las drogas es hoy todavía más urgente que en 1972, pero debemos reconocer que el daño causado en el entretanto no puede ser borrado, por lo menos no inmediatamente. Posponer la descriminalización sólo empeorará el problema y lo hará menos tratable.

      El alcohol y el tabaco causan más muertes a quienes los usan que las drogas. La descriminalización no nos impedirá regular las drogas como ahora lo hacemos con el alcohol y el tabaco: prohibición de vender drogas a los menores, prohibición de hacerles propaganda y medidas similares. Estas medidas pueden hacerse cumplir, mientras que la prohibición total no. Más aún, si sólo una fracción de lo que se gasta en tratar de hacer cumplir la prohibición de las drogas se empleara en tratamiento y rehabilitación a los adictos, en una atmósfera de compasión y no de castigo, la reducción en el uso de las drogas y en el daño causado a los usuarios sería dramática.

      Este ruego sale de lo más profundo de mi corazón. Todo amigo de la libertad, y yo sé que usted es uno de ellos, debe estar asqueado como lo estoy yo ante la perspectiva de convertir a EE.UU en un campo armado, por la visión de cárceles llenas de usuarios ocasionales y de un ejército de funcionarios facultados para invadir la libertad de los individuos con sólo una evidencia débil. Un país en donde seriamente se considere como táctica en la guerra contra las drogas el disparar contra aviones sospechosos y bajarlos, no es la clase de EE.UU que usted o yo quisiéramos legar a las futuras generaciones.

  2. julio permalink
    febrero 18, 2010 8:06 pm

    que donde lo consigo

    o que

  3. abril 26, 2010 10:59 pm

    Buenos días, Liberand y Yosoyhayek.

    No sé si conoceréis el trabajo de un miembro del Juan de Mariana respecto a la legalización de las drogas. En una web sobre austroliberalismo hay una detallada monografía al respecto

    http://www.austroliberales.com/monograf%C3%ADas/prohibicion-o-legalizacion-un-an%C3%A1lisis-del-comercio-de-drogas/

    Recomiendo su lectura. El autor, Daniel Ballesteros, ataca la postura mayoritaria de muchos liberales de legalizar el comercio de drogas. Lo hace con contundencia y argumentos liberales, por creo enriquecedor leer la monografía independientemente de estar en desacuerdo con él. Al menos hay un trabajo documental y argumentativo sólido y bien construido y no la típica soflama moralista que se suele usar en un debate tan complejo como este. No estaría mal un cruce de opiniones entre el autor y los liberales de este blog, creo yo.

    Saludos.

  4. junio 4, 2010 11:36 pm

    se esta esforzando para que en argentina se legalice bue espero su apoyo bendiciones

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