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Salario Justo, Salario Injusto

enero 14, 2010

Conviene recordarlo y explicarlo de vez en cuando a fin de contribuir a disipar tanto sofisma arraigado entre la población. El salario de Cristiano Ronaldo, por ejemplo, es mucho más justo que el salario de la mayoría de los funcionarios o empleados públicos. ¿Por qué? Muy sencillo, el primero ha pactado sus condiciones de forma bilateral, voluntaria, entre particulares. En principio, los ingresos del Real Madrid proceden también de pactos libres y voluntarios. El precio de mercado establecido en su momento entre el club y el jugador responde al acuerdo en las valoraciones de ambos. Un acuerdo donde ambos salen ganando, ya que el Real Madrid paga menos de lo que estaría dispuesto a pagar por Cristiano Ronaldo, y Cristiano Ronaldo recibe más de lo que hubiera estado dispuesto a aceptar. Quien lo quiera entender, que vuelva a ver Pretty woman (un buen ejemplo de intercambio aislado, aunque el caso de Cristiano Ronaldo y el Real Madrid sea de intercambio con competencia unilateral de compradores).

Los precios de mercado son, y no podría ser de otro modo, JUSTOS por definición: son libres, voluntarios, dan a cada uno lo que estiman, benefician a todas las partes y nacen del acuerdo pacífico.

Por el contrario, en el caso de los funcionarios y empleados públicos todo acontece de distinta manera. Primero, quien paga, lo hace con dinero que no es suyo, obtenido de forma coactiva, y redistribuido arbitrariamente. La asignación del gasto se decide, en el mejor de los casos, en clave política: se priman ciertos juicios de valor sobre otros, y todo ello gracias a la dominación de quienes, quieran o no, contribuyen a mantener cierta estructura de intervención y prestación de servicios. Por anular el mercado libre en aquellos ámbitos donde actúa, la administración se convierte, a priori, en pura violencia.

Quien logra una plaza de funcionario o un empleo público lo hace gracias a un juicio de mérito que en absoluto convierte en justa la asignación del cargo. Sea como fuere, la prestación del servicio encomendado tiende, en el mejor de los casos, a ser ineficiente, cayendo, a medida que transcurren los años, la productividad del trabajador. Lo normal es que el puesto, por responder a caprichos voluntaristas, el margen presupuestario o la ansiada eficiencia estática de lo público, no tenga una demanda suficiente, una asignación de funciones realmente valoradas por sus destinatarios, ajustando el precio recibido por el funcionario, que siempre saldrá ganando a costa del contribuyente.

Poca productividad, ineficiencia, desproporción en las valoraciones, un precio artificialmente alto… Los funcionarios ganan más de lo que ganarían en un mercado libre prestando de la misma forma el servicio que tienen encomendado. Es más, puede que ni siquiera existiera demanda para dicho servicio. Su retribución es injusta, nace del expolio, la reasignación arbitraria, el corporativismo y tantas y tantas cosas feas, que no terminaría nunca.

Conclusión: Cristiano Ronaldo, ganando 10 millones de euros de una parte, y otros tantos de todos los contratos que le puedan salir, recibe lo que merece, porque merece lo que es justo, y es justo lo que procede de toda interacción entre hombres libres, a partir de sus valoraciones subjetivas, en un entorno institucional que prima la autonomía de la voluntad y la libertad individual. Sin embargo, cualquier funcionario o empleado público, recibirá siempre más retribución de la que hallaría en un mercado libre, por lo que, sea Director general, jefe de sección, o el último mono de un ministerio, ente público o ayuntamiento, deberá su posición a la más evidente injusticia.

10 millones de euros frente a 5.000 euros, 2.000 u 850… Justicia e injusticia. Claro, siempre hay aparentes excepciones, porque siempre habrá funcionarios o empleados públicos decentes y esforzados: este dato contribuye a hacerlos más dignos, pero no corrige lo injusto del precio que reciben por sus servicios, aun cuando se rompan los cuernos cada día. Es así de triste.

Saludos y Libertad!

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14 comentarios leave one →
  1. Liberand permalink
    enero 14, 2010 10:55 pm

    Está bien la comparación entre CR9 y el funcionario Alfonsito. Otra que recibe dinero procedente del expolio del Estado al ciudadano es la Duquesa de Alba y además en cantidades ingentes más que superiores a las de su compañero de playa, recordemos que la Duquesa es de las personas más beneficiadas de las subvenciones europeas de la Política Agrícola Común.

  2. enero 15, 2010 9:38 am

    No, no y no. Yo sé que has abierto esta entrada para generar polémica (no lo digo como si fuera algo malo) y te aseguro que la vas a conseguir. Es muy curioso como usa la gente los razonamientos. Parece que razonar es algo idealizado, un mecanismo que cuando se pone en funcionamiento y se hace bien, debe llevarnos a todos a las mismas conclusiones. Y nada más lejos de la realidad. Con tu razonamiento, haces lo que casi todo el mundo: razonas para llegar a donde quieres, ignorando la parte de la realidad que te lleva la contraria. En tu razonamiento, hay innumerables falacias, que no obstante, yo voy a intentar enumerar:

    ¿Qué es eso de que los ingresos del Real Madrid proceden de acuerdos voluntarios? ¿Si tú ahora llegas al Hay-untamiento de Madrid proponiéndoles crear una ciudad deportiva con terrenos casi regalados o recalificados…dónde te mandan? ¿Es eso justicia e igualdad de condiciones para ti?

    Estás seguro de eso de que “El precio de mercado establecido en su momento entre el club y el jugador responde al acuerdo en las valoraciones de ambos. Un acuerdo donde ambos salen ganando, ya que el Real Madrid paga menos de lo que estaría dispuesto a pagar por Cristiano Ronaldo, y Cristiano Ronaldo recibe más de lo que hubiera estado dispuesto a aceptar”?
    Porque eso está por ver…en todo caso, habría que ver lo que en términos monetarios, aporta la persona de Ronaldo al Madrid, y los costes en los que les hace incurrir, cosa harto difícil y que parte de valoraciones necesariamente subjetivas. En todo caso también, el trato sería justo si el Madrid operara con dinero propio y generado por él, no con créditos que le conceden los bancos “por ser vos quien sois” y que de otra manera difícilmente podría conseguir otra entidad de características similares. La situación se agrava si se diera el caso (que no sé si en este se da, pero me huelo que ha podido llegar a pasar) de que la entidad está técnicamente en zona de pérdidas, y realiza sus operaciones a crédito, generando “burbujas” que llegado el momento pueden llegar a estallar.

    La afirmación “Los precios de mercado son, y no podría ser de otro modo, JUSTOS por definición: son libres, voluntarios, dan a cada uno lo que estiman, benefician a todas las partes y nacen del acuerdo pacífico.” es tremendamente genérica, indefinida y en definitiva, no dice NADA. “Los precios de mercado”…a qué te refieres ¿a los precios de las manzanas? ¿a los de las bicicletas? ¿a los de los cazas de combate? ¿a los del petróleo? ¿a los sueldos de los trabajadores? En este último caso a los de qué trabajadores ¿a los de la industria del acero? ¿a los políticos? ¿a las bailarinas rusas? ¿a los niños que trabajan en la planta de Nike en China? En todo caso la afirmación va a depender del concepto de “libertad” y “justicia” de cada uno, pero fíjate por donde, que un 90% de la población mentalmente sana y sin intereses de por medio, me da a mi que va a opinar que el salario de los niños de la planta de Nike en China no es justo precisamente. Metes a todo en el mismo saco, y el error es intencionado, no puede ser de otra manera en una persona que considero inteligente como tú. Pareces ignorar que muchos altos ejecutivos y políticos se ponen a sí mismos los salarios, y que quien más quien menos, ejerce presión y hace uso de su poder para arrimar el ascua a su sardina. Y en fin, ese párrafo que cito en concreto, es que no hay por dónde cogerlo, porque repito, así dicho, no precisas como para que tenga sentido. Si no me defines el “mercado” al que te refieres (concepto abstracto donde los haya) ni qué es “justo” y “libre”, “beneficio” o “pacífico” para ti, pues nadamos en la vacuidad.

    El problema es sin duda complejo, pero me niego a pasar por las falacias que manejas en la entrada. Tu definición de justicia y libertad creo que está a años luz de la que yo y muchas personas manejamos.

    • yosoyhayek permalink*
      enero 15, 2010 10:03 am

      No voy a discutir sobre los orígenes del dinero que maneja el Real Madrid, no es el tema, aunque seguro que es más limpio que el que recibimos cualquiera de nosotros en muchos de los intercambios que celebramos. Esa no es la cuestión.
      Lo demás, sinceramente, si empiezo no termino… eres tú quien maneja prejuicios recurrentes, no por ello menos falaces.
      Para comprender la realidad, la historia de acontecimientos, necesitas una buena teoría, y no tanto juicio de valor: libertad como ausencia de coacción, justicia como dar a cada cual lo que es suyo, valor subjetivo, intercambio voluntario… Luego si quieres analizamos cada caso, pero sin tener claros estos principios dudo que podamos llegar a entendernos.
      Saludos!

      • enero 15, 2010 10:18 am

        Pero tú, o no los tienes claros o no los dices, que viene a ser lo mismo.
        Empieza y termina, porque si no, como siempre, no dices nada, o solo dices cosas sin basarlas ni en hechos ni en razonamientos. ¿Cuáles son mis falacias, según tú? Porque yo las tuyas, por lo menos me he molestado en enumerarlas.

        Mientras no me muestres que tienes razón con hechos y razonamientos basados en algo, voy a seguir pensando lo que pienso, porque es lo que veo en la calle y en las empresas, ni más ni menos. No sé dónde ver tú ahí el prejuicio. Hay quien a describir la realidad, le llama prejuicio, por lo que veo.

  3. enero 15, 2010 9:56 am

    Por otro lado, te veo con una tendencia maniqueista tipo (para resumir y que se me entienda): “mercado gloria, Estado caca” que mucho me temo no aguanta ni el análisis empírico ni el mínimo de los sentidos comunes. Porque no se trata de mercado vs Estado, se trata de poder vs no poder. No sé por qué asumes que la empresa privada no incurre en lo mismo que le achacas al Estado a la hora de contratar: ¿crees que el que consigue un puesto en, digamos Coca-Cola, lo hace siempre por méritos propios y porque es la persona ideal para cubrir el puesto? ¿No hay enchufismo en las grandes empresas, y selecciones de personal de risa y vergüenza ajena? ¿Cobra el enchufado un salario exactamente igual a la productividad marginal que le aporta a la empresa? Pues no, si tú te lo crees, yo no, más que nada porque lo veo todos los días: incompetentes que se mantienen en su puesto porque tienen “padrino” y no los saca de allí ni 20.000 EREs por los que pase la empresa. De nuevo, si a eso le llamas justicia y libertad, pues hijo, voy a empezar a pensar que a algunos se les puede aplicar eso de “ser puta, y encima pagar la cama”.

  4. Ludovico permalink
    enero 15, 2010 10:57 am

    Pues si CocaCola o Telefónica o cualquier empresa hace eso, lo hace con su dinero, nadie es obligado a contratar o comprar CocaCola o Telefónica. En cambio los funcionarios cobran de los impuestos que si te niegas a pagar terminan con tus huesos en la cárcel. Retomando el enchufismo en la empresa si esa práctica se generaliza y resulta que la plantilla de una de estas empresas es mucho menos productiva, sus productos terminarán encareciéndose y/o su margen de beneficios disminuyendo, por lo que la empresa podrá quebrar o sanearse con todos los perjuicios que eso conlleve. Ante una quiebra el ESTADO intervendrá (como ya hemos visto) con el dinero de todos, el tuyo también(te imaginas al gobierno de España dejando caer Telefónica o el Santander?), un sistema de libre mercado lo dejará caer haciendo que sus recursos se redistribuyan en otras empresas o sectores más beneficiosos.

  5. enero 15, 2010 11:12 am

    Sí, pero lo ves todo sin la contrapartida. La razón de ser de los impuestos es que hay bienes y servicios que ninguna empresa privada estaría dispuesta a producir, porque no le serían rentables (ciertas carreteras, ciertos transportes, ciertos servicios sanitarios) que sin embargo la población necesita. En cualquier estado moderno se hace, y se hace por ese motivo. ¿Qué hay que pedirle eficiencia a los recursos públicos? Por supuesto, pero eso no quiere decir que tengan que desaparecer por completo. Si hay injusticias en las empresas privadas…¿también lo decís y exigís que se acaben? A ver si va a ser que la ideología os impide ver la realidad. No se trata de que las empresas hagan lo que les salga de la polla con su dinero, simplemente porque es suyo, razón por la cual parece que le dais vuestro beneplácito, si no de que la sociedad sea en su conjunto más justa, venga la mejora por donde venga, me da igual, si por la parte del Estado o por parte de las empresas privadas. Vuestro planteamiento es erróneo, porque presuponéis que con la falta de regulación, la gente se va a convertir automáticamente en más productiva, o que todo va a ser más justo y eficientemente asignado, cuando simplemente, creo que no sería el caso, ni mucho menos. La raíz del problema es la naturaleza humana, que es como es. Y lo va a ser con intervencionismo, o sin él, con Estado, y sin él. Así que no es ahí donde debéis dirigir vuestras críticas, o al menos, no solo.

    • enero 15, 2010 4:06 pm

      Te empeñas en confundir lo que es un proceso con los posibles resultados del mismo. Y además demuestras que no son la libertad y la dignidad individuales los valores máximos que guían tu pensamiento, por que tus juicios son siempre profundamente colectivistas e igualitarios, y por ello, injustos con el individuo, que es de quien nos preocupamos aquí.
      “La razón de ser de los impuestos es que hay bienes y servicios que ninguna empresa privada estaría dispuesta a producir, porque no le serían rentables (ciertas carreteras, ciertos transportes, ciertos servicios sanitarios) que sin embargo la población necesita”
      Por seguir con tu ejemplo: no dudo que algunos individuos, habitantes de un pueblo recóndito o una región inhóspita, “necesiten” carreteras. Lo que no sé es el precio de dicho bien. Teniendo una vaga idea sobre el mismo quizá alguien se dispondría a calcular si merece o no incurrir en ciertos costes para proveerlo. El precio no es una entidad fija, es previa a los costes, y resulta ser la única señal que puede guiarnos a la hora de asignar recursos allí donde son más valorados. Si los habitantes de ese pueblo perdido no valoran estar comunicados por encima de los costes necesarios para realizar dicha comunicación, no habrá precio de mercado ya que nadie estará dispuesto a destinar recursos a tal empresa.
      Claro que no es rentable emprender acciones que en libertad no atraerían los recursos que, gracias a los impuestos y la redistribución coactiva que facultan, sí se orientan en una concreta finalidad.
      Conclusión: vivir en ese pueblo es caro, supone bien estar incomunicado, bien renunciar a otros muchos fines (costes) para poder estar comunicado. Si alguien, en libertad, resiste en dicho pueblo, lo estará haciendo porque quiere, porque ese es su deseo, porque subjetivamente prefiere una cosa a la otra. Quien no pueda soportar dicha carga, emigrará, tratando de reducir costes, buscando otros fines que valore más…
      Y ahora yo te pregunto, ¿por qué deben dichos emigrantes, o quienes vivan en lugares menos remotos, sufrir los costes que supone la comunicación de quienes se empeñen en seguir viviendo allí? Con tus impuestos no se hace justicia, sencillamente se expolia y redistribuye riqueza. ¿Para qué? Muy sencillo: para que otros reciban lo que no les pertenece, distorsionando su escala de valoraciones, su personal estructura de costes, garantizándoles bienes y servicios que no pagan, dado que son sufragados por otros, los expoliados netos.
      ¿Dónde nace el derecho a imponer al resto las propias preferencias? O mejor, ¿quién hace posible semejante acto de violencia e imposición? Es evidente, pero lo repito: quien recauda impuestos para luego asignarlos allí donde estime conveniente. Claro, la toma de decisiones es compleja, pero lo cierto es que favorece la creación de grupos enfrentados: quienes dan y quienes reciben. Quienes viven en ciudades y quienes viven en pueblos recónditos, por ejemplo.
      Por cierto, confundes ámbitos distintos: que el mercado sea una institución donde hombres libres y propietarios confluyan, persiguiendo fines particulares, intercambiando con otros , obteniendo mutuo beneficio, y generando un orden espontáneo que no formaba parte de los planes de ninguno de ellos, sino que es resultado inintencional de todas sus acciones… no tiene nada que ver con la inexistencia de reglas, porque son esas mismas reglas de mera conducta las que aseguran el orden, las que gobiernan a los hombres, de donde nacen instituciones morales, jurídicas y políticas.
      Saludos!

      • enero 15, 2010 4:56 pm

        Por lo que veo, eres de los que confían en el caos, para llegar a un orden. Tal vez te vendría bien leer a Gleick, si no lo has hecho ya, porque yo no lo tengo tan claro. O tal vez eres de los que opinan que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no sirven para nada, más que para “coartar” a los individuos que libremente hacen lo que les viene en gana, y que sus funciones deberían ser atribuidas a empresas privadas, con la esperanza de que éstas hicieran un mejor papel que los funcionarios. Tu marco mental me recuerda a las ideas más artificiales esgrimidas por la izquierda, porque me da la sensación de que partes de un punto de vista que te impide ver los fallos de tu razonamiento. Es como decir que que los niños jueguen con camiones y las niñas con muñecas es fruto de una opresión machista, que ha llevado a un uso sexista de los juguetes, cuando la realidad es la contraria: los niños juegan con camiones y las niñas con muñecas porque tienen intereses distintos, que les llevan a juegos distintos, en plena libertad. La sorpresa llega cuando el que tiene el prejuicio se topa con la realidad, como la profesora Louann Brizendine, que al ofrecer una Barbie a su hijo, se encontró con que este le arrancaba las piernas para usarlas como flechas en sus juegos de indios y vaqueros. Lo que quiero decir, es que en vez de pensar que el Estado es un ente que molesta a la libre asignación de recursos en régimen de competencia perfecta (si alguna vez ha llegado a darse tal abstracción económica) tal vez habría que pensar que está ahí porque con él se consigue más eficiencia que sin él. Si no, no se explica como tantas sociedades han elegido ese sistema como el menos malo de los posibles. O tal vez sea más eficiente la tribu africana, que sin estado alguno consigue que sus miembros vivan felices, haciendo lo único que pueden hacer, pero eso sí, de una manera totalmente “libre”. Pero fíjate por dónde, tal vez resulta que los habitantes de tu pueblo aislado sin carretera, con el paso del tiempo, y estando hasta los cojones de que los moroso de turno se escaqueasen de pagar su parte para construir la puta carretera que hiciese que dejasen de ser el culo del mundo, deciden que la única manera de hacerlo es coaccionar un poquito (en todo hay grados) a los que les trae al pairo la construcción de susodicha infraestructura (siempre hay algún cateto que piensa que como en su pueblo, en ningún sitio) y acaban ideando algo como los impuestos de exacción obligatoria.

        Tu idea (vuestra idea) de que el mercado asignará eficientemente y sin que aparezcan injusticias, es tremendamente cándida e inocente, y presupone que “to er mundo e güeno”, y que nadie abusará de su poder, de una manera u otra.

        Ahórrate todos esos razonamientos de equilibrista, que ya te digo yo a dónde llevaría vuestro modelo (de hecho puede que tardemos muy poco en verlo implantado): a un conjunto de empresas en monopolio que sustituirían solo nominalmente al Estado. ¿O es que te crees que las empresas dan servicios de gratis para que los disfrute el conjunto de la sociedad, sin recibir nada a cambio y por pura filantropía?.

      • enero 15, 2010 5:30 pm

        Ok, me planto

  6. Hiel permalink
    enero 15, 2010 4:25 pm

    Me epata la clarividencia e ilustración de los ‘justos’. Sí, esos que pierden el culo a la hora de escribir sobre lo bonito que es la igualdad, la solidaridad, la búsqueda de una sociedad justa… como si justicia fuese ser robado continuamente por parte del Estado para que éste tome acciones única y exclusivamente con el objetivo de perpetuar su trasero en el escaño o trono correspondiente.
    Y me epata porque la habilidad de ciertos seres humanos para manejar el lenguaje, a pesar de que su cociente de inteligencia está en los percentiles más bajos, consigue arrastrar a millones y millones de, supongo, similares ‘capaces mentales’. No veo otra explicación a que el presidente del Gobierno sea el tipo ese que se autodenomina ZP.
    El trasfondo de asuntos como el de Cristiano Ronaldo y similares es el de siempre: yo, porque lo valgo, te digo lo que tienes que hacer. Sin más. Pues… que te den, bonito. En mi empresa pagaré lo que me dé la real gana a la gente que decida trabajar conmigo. Y, mientras pueda, evitaré ser robado vía impuestos para que se tire el producto de mi esfuerzo en forma de pistas de pádel en Villamanrique de Tajo, por ejemplo.
    Ya cansa tanta estulticia, así que si toca dar paso a otra ‘revolución’, es la que tenga como objetivo la libertad. Mejor dicho: Libertad; vocablo que asusta a los ‘justos’, pero es la más pura fuente de placer.
    Saludos.
    YO NO LE VOTÉ: ^^

    • enero 15, 2010 4:58 pm

      ¿Y qué revolución sería esa?… porque detalles das bien poquitos ¿la del 68? ¿la francesa? ¿la sexual?. Porque algunos llaman “revolución” a cada invento…

  7. Arnaldo permalink
    enero 31, 2010 7:17 pm

    Yosoyhayek: Muy buen artículo y muy buena la idea de elegir estos extremos como el de Ronaldo para que a través del contraste examinemos esta realidad que tantos se empeñan en negar: en las transacciones libres ambas partes salen beneficiadas.

    Con respecto a la reacción de algunos foristas da la impresión que siguen girando en círculos y no escapan de los errores, o más bien de los prejuicios consolidados por el colectivismo.

    Sólo por citar algún ejemplo que otro, veamos en la respuesta de Cambiosocialya una referencia a los créditos bancarios: “””En todo caso también, el trato sería justo si el Madrid operara con dinero propio y generado por él, no con créditos que le conceden los bancos “por ser vos quien sois” y que de otra manera difícilmente podría conseguir otra entidad de características similares.”””
    No hace falta recordar que cualquier individuo o banco o lo que sea que presta dinero está adelantando un capital por el que merece retribución, y que no hay igualdad que valga en considerar la condición y prestigio de quien recibirá el dinero. El prestamista elige a quién otorgar su dinero y lo hace según los criterios que estime convenientes: la solvencia, la antigüedad en el mercado, la confiabilidad, o incluso los contactos políticos de la empresa que recibirá el dinero. Y esperemos que de esto último no quieran hacernos responsables a los liberales.

    También tenemos la típica intromisión del emocionalismo en el caso de los “niños de Nike”. Es improcedente hablar de niños, si estos fueron forzados a trabajar vayan y hagan una marcha contra la embajada de Indonesia o de Vietnam. Si hablamos de adultos, y parece que nunca lo entenderán los progres, estamos ante individuos que en lugar de agonizar en una aldea selvática prefieren trabajar para Nike y ganar mucho más que antes en la selva. Pero desde su pináculo de sabiduría los progres quieren dictaminar que esos sueldos son injustos; si esto no es atrevimiento y presunción, ¿cómo lo podemos llamar?
    Saludos

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