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La izquierda irreconocible

enero 26, 2010

O a Carrillo le falla la memoria, o puede que su argumento se le ponga de cara. Dice: “Los obispos y la derecha han cambiado muy poco desde el 36″, es la izquierda la que está “desconocida”. ¿Qué quería expresar con estas palabras el ex dirigente comunista, antaño genocida, amigo de Stalin después, eurocomunista más tarde y reliquia en nuestros días? Muy sencillo: dado el radicalismo de la derecha, si no fuera por la moderación de la izquierda, estaríamos otra vez a palos. Que lo diga alguien que vivió la República (aunque en 1936 fuera un precoz joven de 22 años, encargado de la “seguridad” capitalina, ya se sabe), el exilio, la transición y los últimos treinta y tantos años de democracia, podría dotar de gran autoridad a la intención del argumento. Nada más lejos de la realidad, dado que de sus propias palabras se infiere lo contrario a lo que quiso decir el locuaz anciano:

Si es la izquierda quien se ha moderado desde la última contienda civil, y la derecha sigue igual, no es suficiente con hacer alusión al ejército (domeñado hoy, altanero por aquel entonces) como clave de la situación. No fue la derecha, de acuerdo con las palabras de Carrillo, la única responsable de la guerra fratricida, sino la ecuación que sigue: derecha (idéntica a la actual)+ejército levantisco+izquierda radical. Lo cierto es que la derecha “y los obispos” de hoy no me parecen, ni por asomo, idénticos a los de 1936 (Dios nos salve!). Ni el PP de hoy es como la CEDA de aquel entonces, ni el PSOE de hoy es el de 1934. Porque hoy no tenemos partidos sediciosos, armados y revolucionarios, sino a comunistas rojo color pastel y socialistas acomodados con el bolsillo bien lleno. Si fuera la izquierda quien no hubiera cambiado, otro gallo nos cantaría, no es así, Santiago?

Resulta que mis abuelos paternos también vivieron el 36, aquí, en Madrid. Uno como sargento de la república, la otra como enfermera en la calle Velázquez. Fue en el improvisado hospital donde se conocieron, y no en las meriendas en la Casa de Campo, o los mítines de del PSOE. Ambos simpatizaron y militaron en sus filas durante la II República. Y no es por desconfiar del bueno de Carrillo, pero me fío mucho más de las impresiones y comentarios de mis abuelos. Seguro que en algo comulgaron con Don Santiago: la guerra se perdió por culpa del PC y la CNT. O eso creyeron. El caso es que del franquismo no les gustaba nada salvo la paz, a pesar de todo. Una paz que solo llegó, tras una guerra fratricida, cuando la izquierda política fue descabezada y amilanada. Curioso, verdad? Pero claro, puesto que fue la derecha quien ganó la contienda, es la derecha la que no ha cambiado en absoluto. Carrillo se atreve a decir que Esperanza Aguirre es igual a la Collares, clavadita a Gil Robles, o váyase usted a saber. Sin embargo, quien se aferra al pasado, quien añora la lucha, quien siente la derrota, es Zapatero y sus guiños a un guerracivilismo olvidado.

Es curioso escuchar hablar a un Furby con memoria como Santiago Carrillo. Memoria para lo que quiere, y según le apetece, porque juega a ser entrañable diciendo barbaridades, escupiendo a la cara de españoles de hoy, acusándoles de ser los mismos que organizaron, supuestamente, una guerra entre hermanos donde un millón de compatriotas se dejaron la vida y la ilusión en uno y otro bando. Esa ligereza que practica la izquierda, toma forma en las palabras altaneras, subidas por una falsa autoridad, cuando son pronunciadas por Carrillo, al que todo el mundo respeta por el peso de los años y su saber estar cuando tocaba. Ahora es una reliquia del pasado que pretende morirse dando guerra. Una guerra que no ganó en su momento pero quiere ahora llevarse a la tumba aparentando dignidad.

Mi abuela era tanto o más lúcida e inteligente que Carrillo. Vio como caían las bombas, como morían a su alrededor, como se le escapaban las víctimas mal heridas. De Carrillo no decía nada bueno, y de Zapatero, que era un imbécil, “un baboso”. Memoria viva de la historia de España, testigo de eso mismo de lo que habla Carrillo, dejó de votar a la izquierda cuando se percató de eran unos mangantes. La empezó a detestar cuando se dio cuenta de que mentían.

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. Realidad permalink
    enero 26, 2010 9:58 pm

    Si se hubiera descomunistizado Europa, de la misma forma que se desnazificó Alemania, todos los criminales comunistas y sus amigos serían conscientes de lo criminal de su ideología. Esto pasa siempre que no se hace Justicia. Y en el caso de Carrillo es algo clarísimo: se le debió juzgar
    por crímenes contra la Humanidad. Como no se hizo, por obra y gracia de la siniestra Transición, ergo tenemos un criminal nonagenario que no se avergüenza de sus crímenes, sino se que se vanagloria. ¿Se imaginan uds. a Guering o a Himmler paseándose libremente por los medios de comunicación?
    Algún día habrá que descomunistizar este mundo. ¿Cuántos personajes públicos conocidos son colaboracionistas del terror rojo?. ¿Cuántos Wyomings, Bardemnes, Victormanueles y otros serían juzgados por colaborar con una ideología tan criminal como la nazi?.
    Menos mal que libros como “Mi siglo”, de Aleksander Wat (Editorial Acantilado) nos presentan claramente la fealdad innata del comunismo.

  2. atroma permalink
    enero 27, 2010 7:19 am

    Y fumando el tío, para que luego digan que el tabaco mata.

    Eso de 1 millón de muertos es mucho decir. Las cifras oscilan por la mitad.

    Otra cosa es la ideología comunista, no he visto nunca una conversación intelectual de comunismo con Santiago carrillo de protagonista. No tiene, en toda su vida, ninguna frase destacable que pretenda definir su condición de comunista. Por lo que me da que pensar que carrillo es comunista como podía ser bombero. Un trabajo que le ha permitido vivir. Un tonto útil que andaba de paso. Un don nadie sanguinario y criminal.

  3. enero 27, 2010 3:35 pm

    “Una paz que solo llegó, tras una guerra fratricida, cuando la izquierda política fue descabezada y amilanada.”

    …y es que nadie fue ejecutado o torturado tras acabar la guerra por los franquistas. Pero nadie nadie nadie. Ya te digo.

    Tu post es, curiosamente, la demostración de que en parte Carrillo tiene razón: cuanto tiempo ha pasado y algunos de derechas estais obsesionados con los años 30.

    P.D: ¿Cómo es que si se mete con la derecha alguien teóricamente “liberal” se ofende? Ayh, excusa no pedida…

    • enero 27, 2010 6:33 pm

      Ike, describo hechos, y no ignoro la represión de la posguerra, ni los crímenes de la dictadura. El franquismo es un fracaso de todos. La transición fue posible gracias a que tanto la derecha como la izquierda habían cambiado.
      Fue posible gracias a que muchos, desde dentro del régimen, lograron una España próspera, más abierta y capaz de incorporar cambios, ¿o es que piensas que la llegada de la democracia fue arte y gracia de la Pasionaria?
      La guerra dejó el poder en manos de radicales. La dictadura, con su dureza, indirectamente contribuyó a moderar a unos y otros, triunfando las posturas más liberales y proclives al entendimiento.
      Que Carrillo diga lo que dice no es sino un claro ejemplo de la broma de mal gusto en que se ha convertido la propaganda de algunos, nada más. Gracias a Dios, en este país, dominamos los no crispados, los moderados, los que preferimos la paz a la guerra, el entendimiento a la confrontación.
      Saludos!

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