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Apocalipsis del Bienestar

enero 28, 2010

El Estado de bienestar es atávico y encarna, en su falsa y coactiva calma, la violencia más extrema de la que es capaz el Hombre. El socialismo nos llevó a las dos guerras más destructivas de la Historia. El Estado de Bienestar corre el riesgo de convertirse en la principal causa de muerte y desolación del futuro.

En primer lugar acabó con la natalidad. Que los hombres y mujeres occidentales hayan reducido el número de nuevos nacimientos hasta los niveles actuales, es responsabilidad única y exclusiva del Estado creciente, el Estado tributario, el Estado que interviene y paraliza el mercado de Trabajo. Solo el capitalismo y el libre mercado han conseguido hacer más productivo el trabajo de todos los individuos. Más impuestos y prestaciones más caras exigen a las familias menor gasto y más horas de trabajo. El socialismo impide la conciliación de la vida familiar con la laboral. La renta disponible cae, y las contrapartidas o no son demandadas o son extremadamente costosas y poco eficientes. El Estado empobrece, convirtiendo en más dependientes a sus ciudadanos.

En segundo lugar acabó con el ahorro. Impuestos al capital, inflación, auténtico promotor del consumismo desaforado: el Estado de bienestar crea la falsa sensación de ser garantía para la vejez, la enfermedad y el infortunio. Además de devorar la riqueza de los ciudadanos, les inocula una errónea creencia de que no tienen porqué prevenir, asegurar su porvenir, ahorrar e invertir sus ganancias. Al Estado Social no le interesan súbditos con propiedades que no sean bienes de consumo duradero, a los que se encuentren atados y de los que sean incapaces de obtener un rendimiento acumulativo (más allá del propio uso).

En tercer lugar, se alzó como única solución a todos los problemas que él mismo había causado: para evitar la exclusión de las personas paradas, producto de la ralentización y el desajuste económico provocado, creó la legislación laboral. Para tranquilizar a una indisciplinada y poco previsora población, creo la seguridad social. Para fomentar la natalidad, subió los impuestos y concedió ayudas, convirtió a las mujeres en seres non gratos para el empresario, al tiempo que forzaba su contratación. Para estimular la inversión, recurrió las expansiones del crédito, a la inflación, al desajuste masivo de preferencias, al sobredimensionamiento, las malas inversiones, la exuberancia irracional, el consumo descontrolado… y todo, para acabar en crisis como la que hoy padecemos.

En realidad tanto lo primero, como lo segundo o lo tercero sucedió sucesiva y simultáneamente. El Estado vive en una revolución constante, actúa movido por la necesidad esquizoide de corregir los propios males que genera. Cada paso que da conlleva desastres en todas direcciones.

Hayek demostró que sólo cabían dos opciones: ser muchos y más ricos, o pocos y más pobres. La doctrina de la escasez, la visión estática de la realidad, la incomprensión de los procesos sociales, de la capacidad creativa del ser humano, equivocadas teorías económicas sobre el equilibrio, el conocimiento y la información, absurdas conclusiones sobre la competencia, la producción, los precios… Todo esto y más son causa del apalancamiento demográfico, el temor a la expansión social, que hoy lamentamos. No es la viabilidad del Estado de Bienestar lo que peligra, su insostenibilidad es radical, de origen. Los valores que han hecho posible este nivel de libertad y riqueza están en jaque desde hace décadas, habiendo resistido guerras y experimentos socialistas de todo tipo, puede que sea ahora, en un escenario de aparente libertad, cuando más amenazados se hallen.

Las conclusiones del estudio demográfico que alerta sobre el inminente derrumbe del sistema de protección pública que hoy tanto nos cuesta mantener, no apelan a la solución liberal (más mercado, menos Estado) sino a lo de siempre, a poner parches, a que el socialismo trate de contrarrestarse a sí mismo. Y en esa sangrante esquizofrenia seguiremos hasta que una mayoría de individuos no despierte.

Saludos y Libertad!

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17 comentarios leave one →
  1. Liberand permalink
    enero 28, 2010 4:28 pm

    EL tuyo es mejor, jeje, 😉

    • enero 28, 2010 4:37 pm

      No seas pelota, son diferentes pero sobre lo mismo. En la variedad está el gusto, digo yo!

  2. LuisVaezdeTorres permalink
    enero 28, 2010 7:32 pm

    Me gustaria que alguien del PP dijera algo asi y lo pusiera en pracica aunque fuera en algun ayuntamiento y asi tener algo que votar.
    Tambien me gustaria salir con Giselle Budchen.
    Con lo segundo tengo mas posibilidades.

    • enero 28, 2010 10:30 pm

      El PP tuvo su oportunidad de empezar a dar los pasos para corregir lo que en 1989, y por supuesto en 2001, pese al superávit de la ss, ya era un hecho: el sistema de reparto está en quiebra, las cotizaciones no dan para sufragar todas las prestaciones, por eso se excluyó la sanidad y las pensiones no contributivas. El presunto superávit es solo una falacia contable, un engaña bobos. El PP tendría que haber dado los pasos oportunos cuando vivíamos en la exuberancia. Zapatero no lo hizo, pese a tener 4 años de bonanza. Todos son responsables, si bien quien manda justo ahora, lo es más, por razones evidentes.
      Saludos y esperanza, que, en estos casos, siempre es lo último que se pierde!

  3. Qert permalink
    enero 29, 2010 12:51 am

    El coste suicida de la baja tasa de natalidad y del aborto:




    Esta serie de 10 vídeos no tienen ni un segundo de desperdicio:









    • Yosoyhayek permalink
      enero 29, 2010 8:28 am

      No creo que el aborto sea causa de la baja natalidad. Es una cuestión de responsabilidad individual.
      Saludos!

      • Qert permalink
        enero 29, 2010 12:55 pm

        Da igual si lo crees o no. Es lo que tiene la realidad, que no depende de si la crees o no:

        1,7 millones de nacimientos anuales
        1,4 millones de abortos anuales

        Esos son los datos. Tu puedes seguir creyendo irrealidades.

      • Yosoyhayek permalink
        enero 29, 2010 2:41 pm

        Tu argumento no se sostiene, los abortos SON abortos, no nacidos, por mucho que creas que “deberían haber sido” nacidos. Cosa muy distinta es que el individuo sea responsable de las consecuencias que sus actos tienen para otros individuos, que es lo que yo defiendo. Si así fuese, no creo q creciese el numero de nacidos, sucedería que caería el numero de abortos. ¿Entiendes el razonamiento?

  4. Laura permalink
    enero 29, 2010 2:09 am

    ¿El Estado tiene la culpa de que no me contraten al terminar la carrera por ser mujer? ¿Tiene la culpa de que la tasa de natalidad descienda? puede que la retención de tributos incida de manera negativa por lo que dices: disminuye la renta disponible. Pero llegar a afirmar que es culpa del estado…. La pirámide de población del 2018 es muy representativa, aunque yo para un trabajo hice la del 2050 y casi me caigo de espaldas. A este paso no nos jubilamos…

    • Yosoyhayek permalink
      enero 29, 2010 8:27 am

      el estado es un obstáculo para que lo que tu ofreces al mercado alcance un precio acorde con el valor de lo que eres capaz de producir. El intervencionismo reduce la actividad y por tanto la ocupación. Resultado, los menos competitivos pagan las consecuencias. Entonces, con la excusa de ayudar a los “excluidos”, vuelve el estado a intervenir y empezamos otra vez.
      Por cierto, esas curvas son proyecciones de datos dados. Si algo debemos tener claro es que en cuanto al orden social hay pocas cosas perennes, es un proceso dinámico… Tiendo a darles una interpretación poco tremendista.
      Saludos!

  5. Laura permalink
    enero 29, 2010 5:11 pm

    Uf!! Me has mezclado dos cosas. Por un lado están las ayudas a los menos productivos (entiendo por menos productivos los menos cualificados o actividades que no cuentan con la suficiente demanda) y por otro, los colectivos que cuentan con desventajas no justificables desde un punto de vista de productividad. Yo no me considero menos productiva por ser mujer, pero sí en desventaja. No veo una relación tan directa como tú en cuanto a la incidencia del estado en las contrataciones de mujeres, es más, la educación y sanidad públicas ayudan a sufragar ciertos gastos que acarrean los babys. Existen estudios que afirman que si las guarderías se nacionalizasen al rededor de tres millones de mujeres se reincorporarían al mundo laboral. No creo que el mercado, como alternativa al socialismo, solvente estas situaciones. Por ejemplo, si yo quiero hacerme un seguro privado tengo que pagar mayor prima porque corro el riesgo de quedarme embarazada. Al hilo de esto, dudo bastante que las empresas libremente contratasen discapacitados si no contasen con ventajas fiscales en el impuesto de sociedades.
    Respecto a las pirámides de población, sí y no. De acuerdo en no considerar como datos fehacientes las estimaciones de nacidos, por lo que muy bien apuntas, pero el análisis de las pirámides no se centra en ese ámbito, sino en lo que pasará cuando la generación del baby-boom llegue a edad de jubilación, y esos datos sí que son analizables y creíbles.
    Por cierto, te comento también la entrada de hoy, Zapatero no tiene la culpa de todo lo que nos está pasando, mucha culpa de esto la tienen las medidas tomadas en materia monetaria por el Banco Central, el gobierno podía haber realizado algún tipo de política fiscal para desincentivar la especulación inmobiliaria, pero no haberla frenado.
    Xao!!

  6. Arnaldo permalink
    enero 29, 2010 5:32 pm

    Si no entiendo mal, el estado putrefactor de los países europeos, instalado hace ya unas cuantas décadas es el responsable por la escasa natalidad. La cadena de causa efecto que advierto es la siguiente (y agradecería correcciones si estoy equivocado): el Estado interviene en el mercado laboral creando rigidez y escasa rotación de mano de obra por lo que el acceso al mercado de trabajo se hace más difícil para los jóvenes (los empleadores no contratan alegremente sino que se cuidan mucho por los grandes costos de despido, etc.); por lo tanto, la incertidumbre hace que las parejas jóvenes pospongan sus proyectos de paternidad o los limiten. ¿Es correcto? Saludos

  7. Laura permalink
    enero 30, 2010 6:32 am

    La intervención estatal tiene sus pros y sus contras (y yosoyhayek estará pensando: ¿pros? esta chica no sabe de lo que habla, jeje). Por tanto, las valoraciones al respecto responden más a ideologías que a otra cosa, ya que, ambas posturas son, desde distintos extremos, correctas. Por ejemplo, la inestabilidad de la que hablas, esa que hace posponer los planes de maternidad/paternidad es precisamente la que se sufraga con rigidez laboral, puesto que el empresario se pensará dos veces despedirme una vez que consiga trabajo. Estoy de acuerdo en que estas medidas harán que me cueste más encontrarlo, pero una vez que lo encuentre, la decisión de tener hijos/as no creo que responda a cuestiones de inestabilidad laboral. Aunque quizá sea yo la que está equivoca….Saludos!!

  8. enero 30, 2010 12:40 pm

    Tú lo has dicho, Laura, la intervención estatal, por arbitraria y redistribuidora, siempre tendrá sus pros y sus contras. En el corto plazo siempre hay alguien que paga y otro que recibe, alguien que gana y otro que pierde. En el largo plazo el número de los que ganan, en términos relativos, se reduce hasta formar una casta de privilegiados netos, mientras que el número de los que pierde, crece y se intensifica en su pérdida.
    El problema de la mujer que quiere ser madre y el trabajo es el siguiente: una mujer que se queda embarazada reduce su rendimiento durante x meses, llegando a cero durante la convalecencia del parto y las semanas que decida dedicar en exclusiva a su hijo. El hombre también puede ver mermado su rendimiento, también podría dejar su trabajo durante un tiempo, pero dadas las circunstancias, para el empresario resultará más obvio que la mujer, ante el nacimiento de un hijo, por motivos físicos y emocionales, tenderá a ser la que más reduzca su rendimiento y dedicación laboral.
    Esto es un hecho, veamos ahora cómo se comporta el mercado laboral en una situación de alta actividad: Cuando el paro es muy bajo el trabajador marginal (el que aspira a hacer cosas que no exigen formación alguna), entra y sale del mercado con gran facilidad. El trabajador cualificado, en función del sector, representa un activo para el empresario, en competencia continua con otros empresarios por captar a este tipo de trabajadores formados. Cuando más formado y más demanda exista para dicha formación, más fácil le será al trabajador negociar sus condiciones laborales. Una mujer formada en algo donde exista una fuerte demanda, no tendrá problema alguno en cogerse una baja, reducir su horario o lo que sea, ya que para el empresario representará un activo que preferirá no perder. Cuanto más marginal sea la trabajadora, la menor intensidad en la demanda de sus servicios se verá suplida por su capacidad de aspirar, sin ver reducido su salario (el que está dispuesta a aceptar por x horas de trabajo), a muchos más puestos, teniendo a su alcance un mercado más amplio.
    Qué sucede cuando la intervención, la carga fiscal, la regulación de mercados, el salario mínimo, la imposición de trabas legales a la libertad de contratación entre trabajadores empresarios, merman la actividad productiva de una economía… muy sencillo, hay menos demanda de trabajadores. Si añadimos la grave perturbación que un sistema educativo y de expectativas, tendremos además formación sin demanda en el mercado, una falta de coordinación insuperable. La mujer trabajadora se topará con un hándicap elevadísimo, dado que habiendo más competencia por su puesto, el empresario pocas veces soportará el coste de una baja o una caída de rendimiento. La mujer no tendrá fuerza en su negociación contractual frente al empresario, por no ser un activo insustituible para él.
    Solución: más intervención. Sobra explicar que una intervención siempre genera distorsión, falta de ajuste y coordinación, hasta el punto de que exigirá una nueva intervención, y así hasta la completa sustitución del mercado por la planificación económica. Toda la política “social” favorable a la mujer que procrea y quiere trabajar, añade dificultades para todos, incluidas ellas, exigiendo, continuamente, una intensificación de la intervención a su favor. Pagan unos, reciben otras (subvencionando la contratación, por ejemplo, bien de forma directa o a través de obligaciones para el empresario, que este distribuye entre el resto de trabajadores), pero al final, tanto los unos como los otros, padecen las consecuencias.
    Saludos!

  9. febrero 1, 2010 8:40 pm

    Si vemos la progresión de la pirámide de población a largo plazo no es tan mala. Porque tras el 2018 la base de la pirámide se irá ampliando con los decesos de ese exceso de problación anciana.

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