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Que caigan los salarios

febrero 3, 2010

No es que deban caer, es que ya están haciéndolo. Los salarios, pese a la rigidez del mercado laboral, están cayendo. Pero menos de lo necesario para asegurar niveles de empleo razonables. El ajuste llega, eso resulta inevitable, la cuestión la manera que tiene de hacerlo. En el mercado de trabajo la ecuación es sencillísima, en el precio (el salario real, o coste por trabajador), o en la cantidad. El paro galopante que padece nuestra economía no se debe a que falte actividad, o ganas de iniciarla. Nuestro problema es de rigidez, de poca capacidad de ajuste.

Y ahora surge la siguiente cuestión: ¿deben sufrir los trabajadores todo el coste de la crisis en forma de reducciones salariales? Lo cierto es que, por culpa de la política del gobierno y su negativa a reformar el mercado laboral, son los trabajadores quienes más intensamente sienten las consecuencias de la crisis: tenemos un paro del 20%. Por muchos diques que se mantengan o alcen ex novo, el paro llegará a los niveles que sea inevitable alcanzar. El drama y el horror es que una economía, como la española, que por obcecación sindical y gubernamental, se niega a ajustar en los precios, aun cuando lo haga en cantidades (cifras de desempleo), pagará las consecuencias que esto tiene para el dinamismo indispensable a fin de reiniciar una nueva senda de crecimiento. Más paro es igual a menos actividad. Menos salario, a la postre, significa ajuste y recuperación.

Pero, ¿por qué tendría que sacrificarse el trabajador respecto de la parte del salario (coste por trabajador) que queda a su disposición? Primero aclaremos la siguiente verdad: el salario neto (renta disponible), que es lo que nos queda si restamos impuestos directos y cotizaciones al salario bruto, supone una cuantía mucho más reducida de lo que representa el salario real, o coste por trabajador soportado por el empleador concreto.

Cada trabajador por cuenta ajena puede hacer el cálculo sobre su propia nómina. Si suma un 30% al salario bruto, se aproximará a la cifra real que asume la empresa por contar con sus servicios productivos. Cotizaciones empresariales e intervención, reconociendo eventuales indemnizaciones por despido o derechos concretos. El empresario incorpora en el coste por trabajador, todos estos conceptos. El resultado es el salario bruto, al que aún queda por restar cotizaciones a cargo del trabajador, irpf, para concluir el salario neto. Y además, siendo precisos, a ese neto debemos descontar el resto de impuestos, directos o indirectos, precios públicos y tasas, que debe pagar el trabajador. La diferencia es nuestra renta disponible.

De este modo, ¿no sería una grave injusticia que el indispensable ajuste de los salarios (coste total por trabajador) fuera asumido, íntegramente, con cargo a la renta disponible final? Pues es eso lo que está haciendo el gobierno con medidas como el retraso de la edad de jubilación o el incremento de 15 a 25 años en el intervalo sobre la base de cotización media para calcular la pensión.

Pero incluyamos más conceptos: el IVA pasa del 16 al 18%, suben el IRPF, no bajan cotizaciones ni demás impuestos, no reducen la indemnización por despido. Al mismo tiempo, el gasto público no cae en idéntica proporción a los ingresos del Estado, sino que se mantiene e incluso crece, generándose déficit y endeudamiento. El resultado es, más paro, más impuestos y menos actividad general en la economía.

En escenarios como el español, donde la rigidez en el mercado laboral impide ajustes severos, solo existen dos alternativas: una justa y otra que por injusta resulta criminal. La primera, que la reducción de salarios (coste por trabajador) no la pague el propio trabajador, sino el Estado: esto se consigue reduciendo los impuestos a empresarios y trabajadores a fin de amortiguar la necesaria bajada de salarios. De este modo el Estado se ve forzado a estrechar su intervención y su gasto, favoreciendo el ajuste y no lastrando la actividad: el paro no sube tanto y los emprendedores comienzan proyectos que absorberán recursos y generarán riqueza.

La segunda forma de tratar de favorecer el ajuste, frenando el desempleo, es el recurso inflacionista o las devaluaciones monetarias. Depende de la realidad de cada economía. El inflacionismo es tan común que ha generado su propia teoría al respecto: la curva de Phillips. Relacionando desempleo e inflación concluye, que en todos los casos, a más inflación, menos desempleo (curva negativa). No voy a entrar en el debate sobre su rigurosidad o acierto científico, pero sí en lo perverso de sus conclusiones más obvias: la inflación devora las rentas establecidas a largo plazo mediante contrato, a pesar de los mecanismos de actualización. La inflación permite que los salarios reales decrezcan más que los beneficios. Los trabajadores se empobrecen, todo ello bajo la justificación, o el bien superior, de mejorar la actividad y aumentar la ocupación.

España no está donde está por manías del destino o singularidades no imputables al gobierno y la estructura de intervención que defiende. Todo lo contrario. Tanto el estancamiento unido a un 20% de paro son consecuencia de la política que se viene practicando: impedir el ajuste en precios, también en el mercado de trabajo, y hacer que los ciudadanos sufran en sus bolsillos toda pérdida de poder adquisitivo indispensable para que dicho ajuste tenga lugar. No estamos en un escenario inflacionista, pero sí de déficit y deuda, que viene a ser la otra solución socialista para afrontar estas situaciones. Los resultados hablan por sí mismos. ¿Qué más nos hace falta para despertar?

Saludos y Libertad!

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11 comentarios leave one →
  1. Arnaldo permalink
    febrero 3, 2010 7:08 pm

    El desempleo es puramente un fenómeno ocasionado por la intervención estatal en el mercado de trabajo. Si esta no existiera la tasa de desempleo sería mínima, tan solo un uno o dos por ciento coyuntural resultado de la movilidad de la mano de obra al dejar un empleo y buscar otro. La falta de trabajo es un fenómeno del siglo XX, del intervencionismo. No sé si era Rothbard quien dijo que el trabajo es el recurso más escaso de todos, porque para todo es necesario. Por lo tanto, que haya desempleados significa que hay una distorsión muy fuerte en la economía.

    Saludos

    • febrero 3, 2010 7:25 pm

      Dices bien. Y como en todo, el Estado es incapaz de revisar su propia intervención, sus estribos se lo impiden. Ante el desempleo de recursos, más intervención, más gasto, más estímulo… y otra vez a empezar.
      El argumento estatista se resume en que, con un salario libre, como un precio de mercado más (el trabajo es una mercancía, de hecho), el trabajador estaría condenado a la indigencia. Marxismo puro y pura irrealidad. Si monumentum requiris circumspice.
      Saludos!

      • Arnaldo permalink
        febrero 4, 2010 3:23 am

        Sí, los argumentos voluntaristas del estatismo parecen emerger de un manual escolar. Me has desorientado un poco con esa frase latina, je! Saludos

  2. amartinoro permalink
    febrero 4, 2010 1:05 am

    Muy buen post. Imagino que los keynesianos responderían que reducir el gasto público aún sería peor, dado que lo que necesita la economía en estos momentos es demanda, demanda y demanda. Porque como sabes, el multiplicador del gasto es mayor aumentando gasto que bajando impuestos (porque los ciudadanos tienen la manía de no consumir toda su renta…). Claro que todo esto no podría ser más falaz… Luego también dicen implícitamente que la única manera de recortar el gasto es recortar servicios asistenciales y públicos que son esenciales. Yo me conformaría con que dejaran eso quieto, y recortaran todo el despilfarro abrumador y totalmente ineficiente que debe de haber en todo el sector público español. Pero claro, eso no es nada fácil, los interes creados, burocracias adictas, etc, son enormes.

    Por cierto, qué oportuno mi post: http://amartinoro.wordpress.com/2010/02/03/en-busca-del-pleno-empleo-y-la-curva-de-phillips/ 😛

    • Arnaldo permalink
      febrero 4, 2010 3:29 am

      Los zurdos han creado otro anticuerpo, es curioso, parecen asumir que el estado no gasta más de lo necesario. Me ha ocurrido en algunas oportunidades con profesores/as universitarios. Ante la evidencia de que el estado malgasta los recursos y de que sobran empleados públicos lo que dicen es: “es cierto, puede ser necesario reasignar empleados públicos en otras áreas”. Pero entonces lo que asumen es que la totalidad del empleo público no representa un excedente por lo que haya que prescindir directamente de ellos sino que están mal distribuidos. Linda forma de salir del paso!!
      Saludos

    • Yosoyhayek permalink
      febrero 4, 2010 10:06 am

      El gasto público nunca es tan productivo como el privado, por la sencilla razón de que no maneja la información necesaria para percibir el mejor destino, el más valorado por los agentes, y además impide que dicho conocimiento se cree o descubra. El gasto público siempre despilfarrará más recursos que el privado. Los miedos keynesianos son mera superchería.
      Muy bueno tu post, yo estuve en la lectura de Ravier, a ver si me hago con su libro.
      Por cierto, nos veremos en la cena de la libertad?
      Saludos!

  3. Qert permalink
    febrero 4, 2010 9:32 am

    Parece que objetivo del bloguero sea que caiga el poder adquisitivo.
    Lo necesario es aumentar la productividad y la competitividad. Eso llevará a la larga a un aumento de los salarios y la corta a que caigan menos.

    Es verdad que los salarios en España van a caer, han estado sostenidos a golpe de déficit del estado y es invitable que caigan porque el estado no puede seguir financiándolos salvo que deseemos entrar en quiebra.

    • Yosoyhayek permalink
      febrero 4, 2010 9:59 am

      Revisa el post porque has fallado el tiro. Mi objetivo es que se eliminen los obstáculos para el ajuste y al mismo tiempo todo lo contrario de lo que me imputas: que no se haga a costa del poder adquisitivo. Los salarios tienen q ajustarse a la productividad del trabajo, que actualmente no sostiene el nivel salarial que tenemos. Pero que caigan los salarios no implica que lo haga el poder adquisitivo, dado que más de la mitad de la riqueza que genera cada trabajador, acaba en manos del Estado. Mi propuesta es que el ajuste se haga sobre la parte que no percibe el trabajor. Es posible bajando impuestos, liberando mercados, en concreto el de trabajo. Un Estado si déficit, poca deuda ye inversión lo menos improductiva posible, es un Estado menos mortífero para una eximia en crisis.

  4. agustin permalink
    febrero 4, 2010 10:06 am

    Muchos autónomos ya estamos sufriendo descensos de hasta el 30% en las tarifas que aplicamos, porque o nos vendemos más baratos o nada. Trabajar más para ganar lo mismo. Y encima en junio nos suben el IVA, lo que significa que tendremos que cobrar menos, porque como subamos el precio otro se llevará el trabajo.

  5. etrusk permalink
    febrero 4, 2010 11:12 am

    Cual es nuestro salario-impuestos de verdad se puede ver en:

    http://cuantosimpuestospago.com/

    que rondan los 50%.

    Quien sufre ahora? los parados, los que cambian de trabajo (ahora mismo casi imposible cambiar de trabajo con el mismo salario y no digo con el aumento). Con la rigidez y ineficacia del mercado español no podemos ganar lo que ganan los alemanes o americanos… creo yo 😉

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