Skip to content

Laporta

marzo 1, 2010

El presidente del Barça ha conseguido su pequeño -gran- titular en la prensa de hoy. No hay medio que desprecie la noticia: Joan Laporta entra en política. No es ninguna novedad. Lleva años tanteando a las distintas formaciones nacionalistas en busca de puesto y candidatura. Ninguna ha sucumbido al fervor personalista y cuasi fascista que ha demostrado este señor en sus declaraciones. ¿Tendrá su hueco en el panorama político catalán? ¿Hallará la acogida que espera, o quedará como tantos otros egocéntricos, tirado en una cuneta?

El populismo vende, pero a nivel local. Cataluña le viene muy grande a este señor. Votos rascará, de eso estoy seguro. Pese a la campaña de desprestigio que muchos le han plantado, la imagen y el carisma de Laporta continúan indemnes para mucho fanático. Personaliza el desprecio por una clase política incapaz de haber acelerado el proceso independentista. Lo curioso es que en apenas 30 años las conquistas son incuestionables, si bien es cierto, los tiempos y objetivos han sido demasiado variables, y el resultado aun depende de la unidad entre partidos que son, hoy por hoy, rivales irreconciliables en casi todo. El Estatuto se puede ir al garete si tras una sentencia desfavorable del TC (que parece no llegar nunca, pero llegará –no sabemos si antes o después de las próximas elecciones-), cada uno tira para su propio gallinero y trata de administrar la derrota nacionalista como particular ventaja electoral.

Al secesionismo catalán, como a Zapatero (su aliado, desconozco hasta qué grado de ingenuidad), la Crisis económica le ha jugado una mala pasada. No es prioritario reformular las relaciones de la casta catalana con Madrid. Aunque suele ser en periodos de recesión cuando más fácil se agitan sentimientos atávicos como el nacionalista, apegado a una edulcorada imagen de lo propio y cargado de colectivismo y xenofobia. Laporta sabe que luchará contra viento y marea, pero también que es ahora o nunca cuando podrá embelesar al mayor número de catalanes. La situación merece un análisis mucho más elaborado, pero en definitiva nos ayudará a identificar la calidad política del pueblo catalán:

1. Si Laporta fracasa y cae el tripartito, bajo la responsabilidad, suya y de Zapatero, de haber provocado el fiasco del Estatuto (pocos recordará que fue CIU quien lo salvó en Cortes y en Moncloa), CiU se hará con el poder y volveremos al 93, o al 96, si bien con un discurso mucho más soberbio, por eso de apretar a las bases hasta que todos y cada uno reciban su porcioncita del pastel.

2. Si Laporta consigue un buen resultado, se cuela en el Parlamento e incluso llega a representar un peso a tener en cuenta en la formación de gobierno, podría comenzar una nueva etapa dentro de la degeneración democrática, política y cultural de Cataluña. De haber sido vanguardia, terminará definiéndose como el peor ejemplo de cómo jugársela, aun teniéndolo casi todo.

No confío en que Laporta movilice al entumecido y adormecido pueblo catalán. No llegará el 2014 con las masas echadas a la calle reclamando independencia. Laporta huele a plebiscito paleto, como esos que se emperran en convocar para demostrarse a sí mismos la parroquia tan estupenda en la que viven. No tiene mérito, tampoco resulta del todo peligroso.

El personalismo no es bien acogido extramuros; los partidos se entregan al culto del líder floreciente, pero siempre tras ser filtrado a través de su estructura organizativa. Los grandes fichajes no funcionan en política, para bien o para mal. Laporta es ingenuo si cree posible servirse de su experiencia en el Barça para provocar en la ciudadanía idéntico efecto que un fichaje sonado y cuantioso. La Política tiende a todo lo contrario, y será su habilidad la que nos saque de dudas acerca del futuro que le espera. Dudo que llegue a beneficiarse del estado de putrefacción del patio catalán.

Saludos y Libertad!

Anuncios
7 comentarios leave one →
  1. marzo 1, 2010 9:10 pm

    No creo que Laporta rasque mucho. Eso sí, da un ejemplo ante el mundo de como se rompe una nación.

    Saludos.

  2. marzo 1, 2010 9:59 pm

    De acuerdo contigo, en el punto 1, y con D45: será un fracaso y CiU gobernará Cataluña con tranquilidad.

    Lo que no creo es que los convergentes lleguen con el discurso soberbio que dices: quieren meter ministros en Madrid, por lo que dudo que una vez en el poder les den espacios a sus sectores secesionistas.

    • marzo 1, 2010 10:03 pm

      ¿Estás seguro de que van a dar el paso de tener ministros en el Gobierno Central? Eso trató Aznar por todos los medios, y nada. Si acaso un independiente, pero CiU, la Liga, o lo que sea en cada momento de la historia de España, nunca se han mojado más de la cuenta. Sería un hito que sucediera ahora.
      Saludos!

  3. marzo 2, 2010 1:23 am

    Yo tampoco creo que Laporta rasque mucho. Además su primer gran titular fue en las páginas interiores, y si su primer gran titular es en la página 22 no creo que vaya mucho más allá. No ha tenido tiempo de forjarse unas bases y será el objeto de un triste voto de castigo, ¿a quién? no lo sé, pero dudo mucho que alcance para entrar en el parlamento regional. Por lo demás estoy de acuerdo con Hayek en que será muy complicado ver a CiU en el gobierno de la nación, y menos en un momento como este, ligaría su destino al del gobierno y eso no le beneficia en su aspiración de ser “el partido llave responsable”.

  4. marzo 2, 2010 11:46 am

    Hay gente que espera un Mesías del catalanismo. Puede sacar cuatro escaños tranquilamente. Hay muchísimo descontento entre las bases de ERC por su apoyo a Montilla, a quien desprecian profundamente. Con cuatro o cinco escaños puede ser decisivo para formar gobierno. .

    • marzo 2, 2010 4:04 pm

      Hombre, tiene toda la pinta de poder llegar a eso, e incluso algo más. Estamos en un momento delicado. El nazionalismo se expande en periodos de crisis, económica e institucional.
      Saludos!

  5. Viva la Pepsi permalink
    marzo 4, 2010 3:07 am

    Haceros a la idea de que esto (el nacionalismo) no tiene marcha atrás. Es lo que me temo… 😦 A España no la levanta nadie. Quizás soy muy catastrofista, ojalá, pero noto que el enorme estropicio político que arrastramos desde las cesiones a los nacionalismos, es decir, desde la transición misma, han llegado a un punto ya inaguantable que el actual marco legal ya no puede soportar. El estado de derecho encima no está a la altura, ni las instituciones comunes ni los representantes tampoco. Como no caiga un milagro esto no tiene remedio. En la derecha no veo a corto plazo un liderazgo como el de Aznar, que medianamente era presentable. En la izquierda quizás. Yo me siento extraña en mi propia tierra, tampoco soy de donde no me quieren así que habrá que solucionar esto de alguna manera. Ya veremos a ver qué pasa, si el TC se decide algún año a dictar sentencia de una vez.

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: