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Yo Presidente

marzo 14, 2010

Rajoy es un inepto, y no por serlo menos que Zapatero, merece que le riamos las gracias y chascarrillos que tan bien le quedan en sus discursos o interpelaciones parlamentarias. Lo cierto es que la gente no capta el mensaje, aunque apelando al “sentido común”, casi todo resulta comprensible. Entre “los chuches” y la “gente normal”, Rajoy pretende camelarse al mayor número de incautos dentro de las filas más proclives al voto izquierdista. La estampida, sin embargo, la tiene en casa, bueno, siendo rigurosos, en el patio de su casa, porque somos los no sectarios quienes más reticencias acumulamos para no votar a este señor.

Hoy, aprovechando el buen tiempo, me he dado una vuelta por el centro. Madrid está precioso, aunque la Latina parezca una sentada de modernillos, que si bien resulta muy pintoresco y atractivo para el turista, ha matado la oportunidad de tomarse algo por aquella zona. Madrid funciona así: o llegas el primero o te desesperas. O también: siempre habrá un %·$&·$%!”! que se te adelante… y eso fastidia, te empuja a lanzar generalizaciones que son odiosas, y cosas por el estilo. Al final, he dado con el Fnac con la suerte, o la desgracia, de toparme con un videojuego a 2,95 euros, titulado “Yo Presidente”. Curioso simulador político del que no espero gran cosa, pero por menos de tres euros, merece la pena jugar. Lo que me ha hecho pensar en la situación política española, en cómo gobierno y oposición se tiran los trastos por una crisis que ninguno sabe afrontar con valentía.

La cosa es bien sencilla, España no es un país pobre, ni mucho menos. Hace poco más de un año se nos presentaba un horizonte con mucho margen de actuación. Estos meses se resumen en la manera en que Zapatero lo ha dilapidado sin que el PP, o Rajoy, hayan sabido estimular a la gente para que el cambio político se presentara, efectivamente, como una esperanza para todos. Ni lo uno ni lo otro. Salir de la crisis es mucho más sencillo que, durante años de excesos y malas políticas expansionistas, conducirnos a ella. Basta con dejar caer los sectores sobredimensionados, congelar el gasto público, reducir el tamaño de la administración y liberalizar ciertas actividades y prestaciones, bajar los impuestos al capital, al ahorro, a las ganancias patrimoniales, todo lo que pueda frenar la decisión o la expectativa de crear riqueza e invertirla en aquellos lugares donde surjan nuevas oportunidades de ganancia. Todo esto no tiene porque notarse demasiado en los bolsillos dependientes: no hace falta, en principio (no hace varios meses), recortar el desempleo o las pensiones. Lo principal era que el sector de la construcción se desinflara y la empresarialidad de todos y cada uno de nosotros se topara con menos barreras y obstáculos. Luego está lo difícil: contentar a las fuerzas vivas, los sindicatos, los sectores industriales, el aluvión de pedigüeños… Para salir de una crisis conviene cierto empujón, pero ante todo y sobre todo, liberar de obstáculos a los agentes privados. No hace falta que se liberalice el despido, pero sí que se cree un contrato de contingencia con menor indemnización. Con eso, una bajada del impuesto de sociedades y una reestructuración de las cotizaciones sociales, habría bastado. Obviamente, con medidas como estas no quiero decir que hoy por hoy estaríamos creando empleo y creciendo, pero seguramente nuestros números no serían tan alarmantes y el panorama se nos presentaría razonablemente más esperanzador.

Zapatero no ha seguido esta senda por la sencilla razón de que no cree en ella. Tampoco creía en la España amigable y normal cuando tras su primera victoria electoral, con el 11m en la mochila y un PP desmoralizado, quiso levantar lo que otros, en 2008, llamaron cordón sanitario, entregando la gobernabilidad de España a los apetitos de nacionalistas y extremistas de la izquierda. En tiempos de vacas gordas, todo fue muy sencillo de perpetrar y filtrar. Algunas cosas se le torcieron, pero la mayoría acabaron en mejor puerto de lo que muchos creyeron. Zapatero actúa guiado por su incompetencia, sus añoranzas y mezquindades intelectuales. Pero, y Rajoy. ¿Si Rajoy fuera presidente habría dado los pasos necesarios para que España no terminara en la desesperante situación actual? Sinceramente, lo dudo. Y no es una mera sensación, es que si algo ha demostrado el PP es que liberal, tiene más bien poco. Aznar hizo las cosas razonablemente bien, pero cuando el país podría habérselo permitido, renunció a las reformas clave que hoy nos colocarían en una situación mucho más ventajosa. Renunció a la reforma del mercado laboral, no impulso la liberalización del suelo, a pesar de su reforma inconstitucionalizada… Y alago parecido sucede con otro de los iconos liberales del PP: Esperanza Aguirre. Quien llegó prometiendo liberalizar el suelo, y acabo limitando las alturas a tres más ático, con excepciones que rezuman arbitrariedad y oportunidad; quien habló de dar un vuelco a la representatividad política, pero una vez que se viera ganadora con el sistema vigente, metió en el cajón la reforma. Son ejemplos que nos conducen a pensar que el PP tampoco es de fiar, dado que todos los políticos en España, una vez que tocan poder, no se quieren bajar de él. Zapatero es un sectario, de acuerdo, y un inútil, y un infame, y un incompetente que los suyos, antes que el resto, deberían haber echado de su puesto hace meses… pero no es el único responsable de que esto no marche, de que la gente no se revuelva, de que todo tenga que llegar a la peor de las situaciones antes de que este puñetero país despierte. Es ahí donde el PP, sus líderes y sus discursos, tienen tanta o más responsabilidad que el Rojo camicace que nos gobierna. O se presentan medidas realistas y ambiciosas, o se apuesta por la libertad y la iniciativa privada antes que por el Estado y la redistribución, o no merecerá la pena movilizarse para un cambio que no será tal. Para que esto sirva de algo no basta con que el PP prometa no subir impuestos y congelar el gasto público: o se arriesga, o perderemos todos.

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. marzo 14, 2010 10:36 pm

    Yo he jugado a la segunda parte: crisis global y esta bien. Su te sirve de consuelo he bajado el iva al 13% y estoy cobsrruyendo otras 6 nucleares y desmantelando las de carbón. Así es mi política

    • marzo 15, 2010 12:21 am

      Ese es el que he comprado yo. Mañana lo instalaré a ver qué tal. Mira, al final, aunque en la ficción de un juego de ordenador, te has dado a la política más razonable (y no por ello necesariamente liberal), jejeje 😉
      Saludos!

  2. miguel punk permalink
    junio 7, 2010 4:04 pm

    yo jugue al los dos y es el mejor simulador politico ke nuca he visto tengo conkistados portugal andorra y marruecos jajja

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