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Bienvenidos a Yonkiland (un regalito de la socialdemocracia)

marzo 22, 2010

La Glorieta de Embajadores, límite entre los distritos madrileños de Centro y Arganzuela, lleva 10 convertida en parada oficial del taxi de la droga. Un puñado de drogadictos deambula por la plaza aguardando la llegada del convoy de carga y descarga de zombis andantes (muchos a duras penas). No delinquen por la zona, solo la afean y deterioran con sus restos y conatos de pelea. En torno a una de las bocas de metro y en un par de calles, pasan el rato como si supieran el siniestro horario de quienes tienen a bien en llevarles hasta el poblado de la droga más cercano.

Hace años, Yonkiland, copaba varias plazas y zonas del centro de Madrid. Desde Lavapies a Chueca, pasando por Tirso, Jacinto Benavente y las traseras de la Gran Vía. En los nuevos tiempos, lejos del boom de los 70-80´s, el drogadicto ha dejado de ser delincuente ocasional y sinónimo de inseguridad, para convertirse en un autista que vaga esperando una plaza en su coche de la droga. Estos vehículos, normalmente, carecen de todas las medidas exigidas para cualquiera, incluida la idoneidad de sus conductores. Sin embargo, y por eso siguen habitando la Glorieta de Embajadores, las autoridades no hacen nada, o casi nada, para disuadir a quienes practican dicha actividad. De vez en cuando detienen algún coche, piden los papeles o se fijan en su estado o en que haya pasado la ITV. El hecho, como decía, de que los zombis sigan por la zona, confirma que la policía no está haciendo todo lo que está en su mano. No se trata de coartar la libertad de nadie, sino de hacer que la ley se cumpla en cuanto al estado de los coches utilizados. Por lo demás, poco se puede hacer, aunque entre los vecinos surjan conatos fascistoides rememorando aquello de “vagos y maleantes”.

La cuestión, y vuelvo a la idea, es que el Estado de Bienestar, y el culto hedonista que caracteriza a la socialdemocracia de corte escandinavo que hoy nos invade, ha convertido a los drogadictos en enfermos. Pero no cualquier clase de enfermo, sino aquel cuya dolencia no procede de sus actos libres y responsables, sino de algún tipo de presión “social” de la que no debe hacerse cargo en absoluto. Al parecer, existe cierta determinación a que nos hagamos drogadictos. Si no lo hacemos, es gracias a las campañas del ministerio de Sanidad, la acción policial o cosas por el estilo… quienes finalmente caen, merecen una cualidad personal que solo el Rey de España tiene reconocida en la Constitución: la irresponsabilidad de sus actos, y la inimputabilidad. Esto último, solo en ciertos casos, porque lo cierto es que las cárceles están llenas de drogadictos.

Primero se anula la espontánea tendencia a que los individuos disciplinen su conducta e interioricen los costes de sus acciones, para sí y para los demás. Después se aplaude la vida disipada, el nihilismo y el culto hedonista. Después se lamentan de que la droga demacre a la sociedad y llene las ciudades de zombis, más o menos belicosos. Más adelante, se culpa a lo que sea de la horrible lacra de la adicción a ciertos estupefacientes, para enseguida comenzar una campaña invasiva y represiva, aunque solo en apariencia, puesto que la droga sigue en las calles y a un precio más que asequible.

Los Zombis son hoy más pacíficos y menos chorizos que antes porque, también ellos, reciben su particular PER. Se les amamanta con sustitutivos, se les ampara si quieren rehabilitarse, pero en defecto de las dos opciones precedentes, se les concede algún tipo de paguita para que lleguen a su particular fin de mes de colgados. No digo que todos los esperpentos de persona que deambulan por Embajadores sean consecuencia de una mezquina y desmoralizante política socialdemócrata, pero sí que su número sería mucho menor si cualquier tipo de droga formara parte de la libre elección individual. Pensar que sin Estado no cabe el orden, es un gravísimo error intelectual. El Estado no es fuente de moral, ni de educación, ni de disciplina u orden, sino todo lo contrario. Su efecto, incluso cuando se dispone, con todos los medios a su alcance, a tratar de reconducir la rectitud o la bondad de sus ciudadanos, es el contrario del que se propusiera al intervenir. Y una intervención lleva a otra, en una espiral perversa donde la gente solo es capaz de apreciar lo aparente, dejándose llevar por las falacias que reclaman más control, más concienciación, y, en definitiva, ablandamiento y desmoralización del individuo.

Hablo de los yonkis clásicos, por así decirlo, pero también podría hacer lo propio de la marea de cocainómanos, alcohólicos y pastilleros que hoy suponen un altísimo porcentaje en ciertas franjas de edad. En este blog se viene defendiendo la libertad de consumo de todo tipo de drogas, la ausencia de intervención y, como aquí, el efecto contraproducente de dichas intromisiones estatales. Pero no debe entenderse como una loa a quien termina adicto a una sustancia que lo hunde en la miseria personal, sino como la exigencia de que los individuos asuman los efectos de sus acciones, disciplinen su conducta y no obtengan indultos o privilegios merced de ciertos sofismas deterministas.

Saludos y Libertad!

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29 comentarios leave one →
  1. Fritz permalink
    marzo 22, 2010 5:33 pm

    “Bienvenidos a Yonkiland” “Cómo la socialdemocracia escandinava es responsable de los estragos de la droja”. Mañana “El relajamiento de la tensión espartano anarquista en el Neolítico”. Y ahora en serio, toda esta verborrea, hecha distorsionando dos ideas nada originales, es traducida por el lector “teapartista” (que supone el grueso de lectores de redliberal.com) de la siguiente manera:

    1) La izquierda es la culpable de que las calles estén llenas de drogadictos.
    2) La izquierda considera que los delincuentes son enfermos en lugar de delincuentes y por eso deja tantos criminales en las calles.
    3) La inseguridad ciudadana es culpa de la izquierda. Porque http://www.youtube.com/watch?v=ZNOxR5UA8to

    Así se da la confluencia entre el anarquismo y la derecha más maniquea: “Saludos y libertad!”

    Un saludo

    • marzo 22, 2010 6:29 pm

      Oye, qué bien lo has resumido… pero no seas tan vulgar, eso de “izquierda” y “derecha” no tiene demasiado sentido en esta discusión. Ah, y si te lees otra vez el post comprobarás que yo no relaciono “inseguridad” e “izquierda”, o derecha con seguridad. El progresismo, eso sí, desmoraliza a los individuos, condenando a muchos de ellos a no disciplinar su conducta ni aprender a percibir peligros y costes en sus acciones libres. La drogadicción tiene muchísimos más factores, pero ese que te digo multiplica exponencialmente los casos. Los drogadictos de Embajadores, pacíficos, como zombis merodeadores, son la estampa de lo que digo.
      Saludos!

  2. marzo 22, 2010 9:57 pm

    La adicción y los intereses de la droga no tienen ideología, solo responden a una lacra social, atribuirla a la socialdemocracia me parece tan falaz (y obsceno) como atribuírselo a los liberales (¿eh si es libre mercado qué más dá que sea de droga?). Por cierto tus post sobre la socialdemocracia difieren de los míos. Te invito a leer mi último post sobre el SPD alemán.

    • marzo 22, 2010 11:28 pm

      Es un post tendencioso, lo admito, pero creo que la idea que subyace va mucho más allá de una dialéctica Liberalismo-socialdemocracia. 🙂

  3. marzo 23, 2010 12:58 am

    La socialdemocracia sueca es más mito que otra cosa. Todas las ideologías necesitan un símbolo para reivindicarse y resultar creíbles. Todos sabemos que el clásico “En los países nórdicos hacen esto así…” viene que ni pintado para vender cualquier cosa…

  4. Fritz permalink
    marzo 23, 2010 3:41 am

    Tiene todo el sentido, sobre todo si tenemos en cuenta al “teapartista”, pero si de afinar términos se trata, le diré que lo que no cabe es asimilar “socialdemocracia” o “socialismo” -o “Estado del Bienestar”- con “progresismo”, como usted bien sabrá. Por otra parte, la idea que expone tiene largo recorrido, ya en el contexto del Imperio romano se habla de un “afeminamiento” de las costumbres negativo para el mantenimiento de la virtud, valga decir tensión moral. La asociación entre Estado del Binestar/socialismo y “falta de disciplinamiento moral” es excesiva, casi pareciera que el Estado se hace carga de todo, vamos, es hacer de la “basura blanca” que vive de los subsidios y demás la norma del habitante europeo, y no, ni muchísimo menos.

    En el fondo de todo, la cuestión de siempre,

    “Pensar que sin Estado no cabe el orden, es un gravísimo error intelectual.”

    Cuando el tema no es “intelectual” sino práctico: si la falta de unas leyes y de un cuerpo que las haga cumplir permite alguna clase de orden, es decir, de “disciplina moral generalizada”, cualquiera.

    Un saludo

    • Yosoyhayek permalink
      marzo 23, 2010 8:24 am

      Confundes conceptos e ideas: Estado, gobierno y poder no son la misma cosa, aunque el constructivismo nos haga creer que sí.

  5. Fritz permalink
    marzo 23, 2010 2:13 pm

    EIN?

    • marzo 23, 2010 4:18 pm

      Hombre, para eso hay que estudiar, no vale con un “ein” y quedarse tan ancho 🙂

  6. Fritz permalink
    marzo 23, 2010 4:53 pm

    Además de ser un desvergonzado intelectual, tiene la poca dignidad de regodearse en su propio fango como para darle la vuelta a la tortilla, para partirse. No se preocupe, seguro que su lector medio no entiende nada de esto. “Verborree”, “verborree”, que de tontos está el mundo lleno.

    • marzo 23, 2010 5:05 pm

      Hombre, es que ninguno hemos nacido sabiendo… lo que no puede ser es que yo me detenga a explicarte cosas que exigen cierto estudio y reflexión.

  7. Fritz permalink
    marzo 23, 2010 6:33 pm

    Lo que no puede ser es soltar una frasecita culminada con su tan amado vocablo “constructivismo” y pretender que confundo “poder”, “Estado” y “gobierno”, nada menos. Lo más triste es que hiciera esta chorradita para esquivar lo de la “disciplina moral”, no vaya a ser que alguien pensara que no era una idea original suya; en efecto: falta de estudio.

    Besos y abrazos majete

    • marzo 23, 2010 8:48 pm

      Lo confundes porque demuestras no saber diferenciar conceptos, rechazando cuanto digo sin mejor argumento. Existen los órdenes morales, políticos y jurídicos, como también existe el Poder o el Gobierno (como forma política del poder público), pero lo que no puedo aceptar es que confundas al Estado con todos o con algunos de estos órdenes espontáneos.
      Saludos!

  8. marzo 23, 2010 7:32 pm

    Creo que el modelo sueco de socialdemocracia se ha mostrado bastante exitoso. No niego que Suecia tuvo y tiene una posición privilegiada para construir tal modelo (como ya he mostrado en un par de post sobre la socialdemocracia sueca) como no haber esatado inmerso en la II GUerra Mundial por el mineral de hierro sueco que iba para la alemania nazi y que financió el posterior modelo de la Estado del Bienestar. Pero lo que es innegable es que el partido Socialdemócrata sueco fue el arquitecto de este modelo, desde los 20 años de gobierno de Erlander y luego de Olof Palme. El modelo que el PS sueco construyó tuvo tanto éxito que durante los gobiernos de derechas de los setenta y ochenta no se pudo desarticular el sistema por el consenso que había logrado entre la población.

    • marzo 23, 2010 9:07 pm

      El modelo sueco es una ficción tan localizada y efímera que ya llevan más de dos décadas revisándolo. Dicho de otro modo: con una productividad tan elevada, no es difícil que cierto orden moral y jurídico logre, temporalmente, cierta apariencia de éxito. En realidad, son tantas las oportunidades desaprovechadas, y tan efímeras las ventajas, que la mera apariencia acaba por volverse en contra de quienes confían en su particular entramado de redistribución. Los suecos son ricos, pero no lo son más por el tipo de relación que mantiene su Estado con el mercado del que viven. La socialdemocracia no genera riqueza, solo la aplaca, y cuando es efectiva, la acapara y redistribuye. Por una cuestión de conocimiento, al Estado le resulta imposible coordinar de forma más eficiente que a los individuos en libre interacción y persecución de sus fines particulares. Se puede ser muy rico y que “no se note”, pero los efectos acaban por verse y el sistema por quebrar. No digo yo que pueda durar más o menos, pero su imposibilidad es apodíctica, no un capricho de quienes nos oponemos a él.
      Pero es que al margen de su inevitable ineficiencia, la socialdemocracia se funda en la agresión de la libertad individual, el expolio, la injusticia y el atavismo: todo ello manifiestamente incompatible con los valores que alimentan a la sociedad extensa que, por otro lado, le sirve de “gallina de los huevos de oro” para seguir perpetrando sus crímenes.
      Saludos!

      • marzo 23, 2010 9:54 pm

        La socialdemocracia redistribuye la riqueza y se basa en impuestos progresivos que, quitando más dinero a los que más ganan, lo invierten en infraestructuras y organismos que son los que más ganan los que más los usan.
        Mi coche desgasta menos las carreteras del Estado que la flota de camiones de inditex-Zara, por eso Amancio Ortega ha de pagar más impuestos que yo. Botin hace más uso del servicio exterior español que yo, que a lo sumo voy a renovar el dni en el extranjero. Y podría seguir poniendo muchos ejemplos. Ese dinero ha de volver a la sociedad.

      • marzo 23, 2010 10:35 pm

        Hombre David, menudos ejemplos. Te aseguro que los que más pagan no tienen por qué ser quienes más reciben, aunque puede ser que sí, de hecho la ficción de que todo se hace por los que menos tienen es eso, una fantasía, porque el Estado sirve al poderoso y resiste gracias a él. El pan y el circo son un señuelo, te aseguro que Botín es tan rico por lo que obtiene del Estado.
        Y cometes otro error: bienes como las carreteras no deberían ser públicas, menos aún cuando empresas como Inditex los demandan de ese modo. Que paguen lo que consumen, ni más ni menos, pero por qué yo, madrileño, tengo que pagar una carretera en La Coruña? O al revés. Lo justo es que cada uno de nosotros, sin adscripciones territoriales, paguemos lo que consumamos, estemos en Madrid, o en La Coruña, como si restaurantes, hoteles o aparcamientos privados se tratara. Ahí no hay redistribución, ni a favor ni en contra de nadie.
        Cuando dices “ha de volver a la sociedad”, a qué te refieres? La riqueza siempre está en la sociedad, porque como te he dicho, en manos del Estado no es riqueza ni es nada, la clave está en la redistribución patrimonial que orqueste. Y aunque te pueda parecer oportuna, incluso productiva, nunca lo será tanto como podría serlo si cada uno de nosotros decidiéramos sobre lo que es nuestro, porque el Estado nos roba a todos, y solo algunos obtienen beneficio neto a partir de su gasto e inversión.
        Saludos!

      • marzo 23, 2010 11:08 pm

        Pues como Botin recibe mas del estado, que pague mas impuestos. Pero lo q es bueno para La Coruña, lo es para Madrid. Y desde luego lo que es bueno para Madrid lo es para La Coruña, es por lo que como contribuyente espero que mis tributos vayan para donde sea necesario (y mas si es nuestro querido Madrid)

      • marzo 23, 2010 11:33 pm

        Creo que en Haití lo necesitan más… dónde empieza y dónde acaba la socialdemocracia y su redistribución?

      • marzo 23, 2010 11:53 pm

        No pensé que fuésemos a empezar con la demagogia tan pronto.

      • Yosoyhayek permalink
        marzo 24, 2010 8:28 am

        Demagogia?!

      • marzo 24, 2010 2:20 pm

        Hombre, lo de Haití ya me dirás.

      • marzo 24, 2010 3:43 pm

        No veo nada que exija ahora mismo una redistribución mayor. Un Estado global, que parece ser el objetivo de muchos, lo haría automáticamente. Lo cierto es que nuestros Estados, con más o menos coordinación, ya lo hacen, disponiendo sobre nuestros impuestos también para la ayuda externa: dónde está el límite? Repito. Si mantienes que la redistribución no solo es necesaria, sino justa, qué impide la total expropiación de bienes y el comunismo?

      • marzo 24, 2010 6:35 pm

        Considero que la socialdemocracia (ojo bien entendida) mantiene el equilibrio entre la injusta expropiación de los bienes que un individuo se ha trabajado con su esfuerzo y el amasar de manera codiciosa todas las ganancias en pro de uno mismo olvidándose de la comunidad a la que pretenece (y seguramente gracias a la cual se beneficia)

      • marzo 24, 2010 6:56 pm

        Quien logra riqueza sin robar o engañar a nadie, lo hace en beneficio de todos, porque estará proporcionando al resto bienes o servicios tan valorados como para dispensarle semejante acumulación de riqueza. En libertad, nadie gana a costa del resto, sino con el resto, porque todos los intercambios son voluntarios y mutuamente beneficiosos, qué más da quién gane más, por ser más perspicaz o tener más suerte, qué más da que le mueve la laboriosidad o la codicia… La socialdemocracia se basa en el expolio y la arbitraria reasignación de lo expoliado.
        Saludos!

      • marzo 24, 2010 9:11 pm

        Arbitario no, nada de eso, para eso se hace por ley, se llama legislación tributaria y la realiza el parlamento elegido por todos cada cuatro años en elecciones generales. Yo no veo nada de arbitrario. Nadie elegido por un “ente” lanza dardos o mueve una ruleta para elegir el sistema tributario, por lo que no veo arbitrariedad.

      • marzo 24, 2010 9:22 pm

        David, sabes como yo que eso que dices es extremadamente superficial, porque en política, en ciencia política, el proceso de toma de decisiones, la opinión pública y los mecanismos de refrendo y representación de una supuesta voluntad general, en absoluto simplifican la realidad como tú pretendes. No es ley, y dices bien, es legislación, como legislación fueron las normas que promulgó Stalin o la sentencia del TC alemán que dice, sin mayor argumento, que sólo es expolio una presión fiscal que succione más del 50% de la renta de un ciudadano.
        Lo que te quiero decir es que el límite no depende siquiera de la voluntad de los políticos, sino del consenso social vigente. En el momento en que comience una tendencia que promueva la bajada de impuestos, estos caerán, aunque muy probablemente, en apariencia. Porque si algo han aprendido los estatistas es a matar sin dolor, a robar sin que nos enteremos y someternos haciéndonos creer que somos libres: eso es el totalitarismo socialdemócrata; te felicito, sin duda el totalitarismo perfecto, pero no por ello menos ineficiente o más justo.
        Saludos!

  9. marzo 24, 2010 10:41 pm

    Sabes una cosa?me encanta debatir contigo.

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