Skip to content

Berzosa: Autoridad y Perdón

marzo 24, 2010

Ayer mismo, al conocer la agresión contra el Recto de la Complu, Carlos Berzosa, intuí que la solución tendría que ser drástica, o no sería. Parece que cuando le atizan a uno, se pone en situación y ve la cruda realidad del patio donde campaba hasta entonces sin mayor complicación. El caso es que las universidades de hoy son algo así como residencias de gandules. A sus aulas siguen acudiendo estudiantes, pero lo hacen cada vez en menor número. Lo que abunda en las facultades son esa subespecie de jóvenes creados al cobijo posmoderno, nihilista y sesentayochista. Los que celebraron esas hogueras, donde se arrojaron cosas que sí se lo merecían, peinan hoy las canas sobre las que ciertos puberescentes escupen. A Berzosa le han vejado, increpado y agredido en una de las situaciones más incómodas de su vida.

Cuando se lo hacen a un político (de esos que no se meten a Rector…), parece que todo vale, porque prima el pluralismo, el derecho a la discrepancia e incluso al pataleo. Lo que no vale es el crimen, y sin embargo personas como Berzosa han contribuido a que también el crimen sea una de esas licencias que un estudiante puede permitirse por el mero hecho de serlo.

El Rector de la UCM anuncia medidas disciplinarias, incluso expulsiones. Creo que se queda corto, porque lo que realmente debería exigir es que aquellas personas que utilicen su condición de estudiante para ejercer violencia sobre otros, creyendo impunes sus actos, por muy fieros que estos sean, pierdan, por decreto, la mera posibilidad de pisar de nuevo en sus vidas una facultad. Proscritos y marginados, sin titulación, expulsados por completo de la institución que han mancillado con su conducta silvestre. Todo ello con un justo proceso, garantías y nada de arbitrariedad, porque también hay que decirlo, en las universidades, rectores, decanos y profesores hacen de su capa un sayo, y cuando les place se cargan a cualquiera. Berzosa debe ser ecuánime y justo, pero también recto e implacable.

Será en ese momento cuando el perdón adquiera relevancia, y sus consecuencias no formen parte del maltraído juego de la impunidad y el infantilismo. Se perdona a quien asume los efectos lesivos e ilícitos de sus actos, a quien interioriza la culpa y se entrega a la reparación del mal producido. Sin perdón no hay autoridad, y tampoco convivencia que resista. Berzosa debe ser implacable con todos para que algunos, los buenos, tengan su segunda oportunidad. De ese ánimo sancionador, justo pero magnánimo, procede la inculcación educativa y el arraigo de valores fundamentales. No basta con decir hoy que se va a ser implacable, para que mañana quede la cosa en nada. Como tampoco sería bueno que la implacabilidad de Berzosa tornara en arbitraria selección de los condenados. Procesos justos, normas severas y grandeza.

La universidad no puede desterrar la libertad de expresión, que se critique a los políticos cuando acudan a sus aulas a vender humo, que se replique, respetando las formas y las distancias, al profesor por las ideas que quiera difundir. La universidad es libertad, pero no indisciplina. Incluso para ser crítico debe uno mantener ciertas reglas. La autoridad de Berzosa no depende de lo que diga la Ley de universidades, sino del saber hacer que pueda demostrar en un caso como este. No supo reaccionar ante otro tipo de agresiones, que excedieron lo tolerable. Ahora le toca, también a él, enmendar sus penas y tratar de introducir un en la Complutense un orden universitario acorde con la naturaleza de este tipo de institución académica.

Saludos y Libertad!

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. Luis permalink
    marzo 24, 2010 8:51 pm

    Felicidades por el artículo por que estoy totalmente de acuerdo con muchas de tus apreciaciones sobre este triste hecho que le ha ocurrido al Rector Berzosa.

    En mi opinión, y creo que tu piensas igual por lo que he leído, es tristísimo que un hecho delictivo, por que esto es lo que es, haya pasado en una institución tan noble como la universitaria, en donde el ambiente joven debe ser otra cosa a lo que vimos ayer.

    Sin duda es un acto de violencia deliberada y como esta mañana comentaban en una entrevista a Berzosa en Punto RAdio ( http://www.puntoradio.com/popup/audio.php?id=38989 ) habría que erradicar los casos de violencia como ocurre cada vez que va un político a una universidad española.

    • marzo 24, 2010 10:04 pm

      Lo más curioso de todo es que la revuelta, legítima hasta que se convirtió en violencia, ha saltado por la voluntad del rectorado de convertir tres colegios mayores en MIXTOS… Al principio, cuando escuche esto quise entender que se referían a una “gestión mixta”, pública y privada, pero no… Chicos y Chicas juntos, Dios mío, qué perversión! Desde luego, menudos estudiantes, uno se imagina la vida de un colegio mayor como entretenida, pero visto lo visto, solo caben dos posibilidades: o son un nido de ursulinos y ursulinas, o un foco de atracción de gays y lesbianas. ¿A qué viene ese ánimo segregador? Una chica ha declarado que sería un caos… cómo si no metieran a chicos en sus cuartos cuando les venga en gana…
      Luego está el asunto del mal estado de los colegios, pero, qué quieren, son públicos, su gestión se basa en el racionamiento y el despilfarro. Sí, aunque parezca contradictorio, lo público primero despilfarra para después racionar, y no digo que suceda en el mismo organismo, porque puede que el despilfarro de Complu se dirija a mantener el séquito del doctor, o mandar a Bolonia a cuatro catetos de doctorado. El caso es que los colegios se caen a pedazos, pero aquí nadie quiere que se privaticen y que se fije un precio de mercado, el que sea, en cada caso y transacción. Todos quieren seguir viviendo de la sopa boba, que no se note que repiten y a sus padres no les duela pagar un año más de residencia. Es vergonzoso. Luego se harán tunos, o tunas, y el círculo se cerrará confirmando que en los colegios mayores se tienden a forjar los mayores caraduras…
      Saludos!

  2. Espectador permalink
    marzo 25, 2010 2:05 pm

    Estas agresiones en las Universidades no han empezado ayer. Pero mientras han afectado a personas que no son de la cuerda de las autoridades académicas de izquierdas, estas han mirado hacia otro lado, e incluso han “comprendido” la justa ira de los violentos, “provocados” en sus propias Facultades por personajes tan impresentables como el Presidente Aznar o la Diputado Díez. Como pasaba al principio de los atentados de ETA, en los que muchos progresistas, en vez de ponerse de lado de las víctimas decían …”Algo habrán hecho para merecerlo”, demostrando de que lado estaban sus simpatías.

    En el mejor de los casos las autoridades han aducido que tomar cualquier tipo de medida “represiva” ante pasados actos de este tipo no haría sino convertir en graves problemas lo que eran a lo sumo anécdotas sin demasiada importancia.

    ¡Vaya! Parece que cuando les ocurre a ellos ya no es una anécdota, sino un comportamiento gravísimo, que no se puede dejar pasar sin las medidas correctoras más enérgicas. En efecto, es muy grave y demuestra el encanallamiento a que ha llegado la Universidad “políticamente correcta”, pero los caso anteriores fueron igual de graves, y con su silencio o incluso comprensión culpables, el Rector, algunos Decanos, y las autoridades académicas en general, se hicieron cómplices de ellos e inductores de sucesivas y cada vez más fuertes muestras de intransigencia. Ahora recogen la cosecha de violencia fruto de la siembra de intolerancia y sectarismo que sembraron.

    Quien siembra vientos recoge tempestades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: