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Neira y las pistolas

marzo 29, 2010

No existe el derecho a llevar armas, a no ser que éste sea reconocido en un espacio o ámbito determinado. Neira se abraza a esta proclama pseudoliberal para reivindicar su derecho a defenderse, pero, ¿de quién? Pretende hacernos creer que su vida peligra, no ya por sus achaques, o por esas presuntas consecuencias derivadas del golpe que sufrió a manos del tipo este de cuyo nombre ni me acuerdo, ni quiero acordarme. Neira corre el riesgo de convertirse en un juguete roto, porque ya ni sus amigos le defienden. Las declaraciones que hace, entrando o saliendo de los juzgados, en televisión o aprovechando su asistencia a cualquier acto, van de lo histriónico a lo ridículo. Triste sería que algún liberal errase el tiro aplaudiendo las declaraciones de un señor cuya conducta se aleja mucho de ser ilustrativa.

No existe el derecho a llevar armas en cualquier contexto o situación. En un mundo libre, yo, como dueño de un hotel, un local, una estación de tren o una calle, podría prohibir la tenencia de cierto tipo de armas dentro de mis dominios. En un orden libre donde ciertos ámbitos y espacios quedan para el común, cabe la posibilidad de que imperen normas que prohíban igualmente la tenencia o uso legítimo de armas en dichos reductos (no ya dentro de nuestras propiedades). Para que en una sociedad libre, al margen de los espacios estrictamente privados (donde cada dueño impondrá sus normas), exista el derecho a portar armas, no basta con que éste se reivindique como si de una libertad natural se tratara.

Cuando salgo a la calle llevo varios objetos capaces de matar: el cable de mis auriculares, la hebilla de mi cinturón, mis propias manos, brazos, piernas o cabeza (los hay muy brutos o muy duchos en las artes de la lucha cuerpo a cuerpo), las llaves de mi casa… Quien lleva una pistola no tiene porque usarla para pegar un tiro, como quien lleva cubiertos para comer en el trabajo no tiene porque clavárselos a nadie. Pero lo cierto es que la pistola, aunque pueda servir como elemento decorativo, o ayudar a clavar un clavo, su utilidad más evidente es la de disparar (a matar, o no). La cuestión es que en la sociedad en la que vivimos actualmente, donde las armas están sometidas a una absurda regulación (cualquiera de nosotros podría llevar en su bolsa del gimnasio una recortada, con licencia y todos los papeles en regla), existe una percepción general y una conducta más que extendida, que hace de quienes portamos llaves, auriculares o lo que sea, meros transeúntes sin ánimo de utilizarlos con intención lesiva. Sin embargo, en nuestro orden social, donde las armas dentro de una ciudad son para lo que son, quien carga con pistolas, escopetas, machetes o navajas, en general, las lleva con eventual intención de utilizarlas, y no precisamente en su legítima defensa.

Para que Neira, o cualquier español, mereciera el derecho a portar armas, no bastaría con que semejante facultad fuera reivindicada en su forma natural, como derecho inalienable a defender la vida, la integridad o la propiedad privada, frente a ciertas agresiones ilegítimas, a través de cualesquiera medios útiles al efecto, sino que exige cierta consideración sobre los presupuestos de conducta que rigen en nuestra sociedad. Neira no es un ejemplo, repito, porque sólo ha querido un arma cuando su desquiciada actitud le ha conducido al estado de excitación y desenfreno que demuestra cada día. Que no nos venda que su solicitud es razonable, dada la peligrosidad en que se halla, o que su actitud es la más apropiada a fin de disponer públicamente del derecho a portar un arma. Si quisiera una, no haría falta que se dedicara a crear polémica cada vez que entra o sale de un juzgado. Que pida su licencia de caza y punto, o que acuda al mercado negro, como hacen todos los delincuentes (o casi todos).

El tema de la libertad de armas es complejo y merece un análisis mucho más serio que el que pueda plantearse en torno a este personaje, este juguete roto, caricatura de lo que muchos quisieron hacer de él, pero que en realidad, y a los hechos me remito, nunca fue y nunca será.

Saludos y Libertad!

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37 comentarios leave one →
  1. JFM permalink
    marzo 29, 2010 4:30 pm

    Declarcaion francesa de derechos humanos (1789):

    Articulo segundo: Estos derechos (fundamentales) son la libertad, la propriedad, la seguridad y la resistencia a la opresion

    El derecho a la seguridad implica que cuando por razones de poblacion muy dispersa, de inmediatez de la intervencion (dos minutos son muy largos cauando te estan encañonando) o de desidia del estado que para complacer las chattering classes o porque le conviene tener a los ciudadanos atemorizados y dependientes, no lucha contra la delincuencia y/o libera a “reincidentes natos” pues ese derecho implica el no denegar al ciudadano el poder defenderse por su cuenta ya que el Estado por imposibilidad o desidia no hace su trabajo.

    El derecho a la resistencia a la opresion implica directamente el de la tenencia de armas. En EEUU, la Segunda Enmienda deriva directamente de la voluntad de establecer un contrapeso a una posible deriva autoritaria del Estado (recordemos que en la Declaracion Independencia el Estado no otorga derechos sino que sirve de instrumento para que puedan ser ejercidos y si hace mal su trabajo es legitimo derrocarlo).

    Mas alla de esos derechos, dos reflexiones: Una inspirada por la foto de una larga columna de futuros gaseados guardada por unos pocos soldados con fusiles ordinarios (ni siquiera automaticos). Estoy convencido que el provenir de una cultura sin tenencia de armas, donde se esta acostumbrado a ser docil ante el hombre armado inhibe a los prisioneros, que miembros de una cultura con tenencia de armas acostumbrados a ver en el hombre armado alguien al que si es necesario se puede uno enfrentar de tu a tú hubiesen sido infinitamente mas activos en buscar soluciones de rebelion y por tanto mucho mas dificiles de manejar.

    La segunda reflexion se deriva de las instrucciones que el gobierno laborista britanico dio a sus ciudadanos tras haberlos desarmado: no resistirse a los delincuentes (por cierto que la resistencia al criminal esta mucho mas castigada que el crimen “primario”), darles lo que piden y cooperar con ellos. Las autoridades aconsejan explicitamente el ense&natilde;arles y abrir la caja fuerte no vaya a ser que se enfaden. Y supongo, ya que estamos, que si quieren divertirse con esposa e hijas hay que ayudarles a sujetarlas. Pues aunque sea solo por no caer en el grado de abyeccion que el gobierno britanico sueña para sus ciudanos es una buena razon para la tenencia de armas.

    • marzo 29, 2010 5:41 pm

      Fue Hitler, si no me equivoco, el primero en apuntarse el tanto del desarme de la población civil. Pero ha pasado mucho desde entonces, e incluso en los EEUU, en sus zonas más cosmopolitas y plurales, la gente ha perdido la necesidad de tener un arma de fuego para defenderse. Si viviéramos en un mundo donde nos atracaran continuamente, no dudes que las normas serían otras y la gente de bien iría armada hasta los dientes. Por suerte eso no sucede, y en España no hace falta. No es una cuestión de opresión y decretar un estado policial, se trata de pacificación y buena conducta, para entendernos, gente respetuosa y con valores sólidos, eso es lo que nos diferencia de otras zonas donde sí es necesario portar armas para garantizar la propia integridad.
      Yo no estoy en contra de la libertad de armas, pero no sublimo semejante derecho, ni lo convierto en condición misma de la libertad. Pudo serlo en otras épocas, y lo es ahora en otros lugares, pero las sociedades libres tienden a desterrar la actitud violenta, el uso como arma de los objetos, y por tanto, el descarte de aquellos objetos cuyo uso principal es el de arma. Ese es mi argumento al respecto.
      En cuanto a Neira, puestos a decidir quién tiene licencia y quien no, espero que a este señor no le concedan ni la de escopeta de perdigones. Si se cree el Harry el sucio de este país, que se compre un rancho y haga de las suyas con lo que considere de su propiedad. Es cosa suya, pero prefiero no compartir calle con gente armada, no me gusta ni siquiera que los policías porten armas de fuego.
      Y en cuanto a la resistencia contra la tiranía, decirte que en España no depende tanto de que los civiles tengamos más o menos armas, sino de que nuestros cerebros y nuestra determinación política no anden tan adormilados y agilipollados como lo están hoy en día.
      Saludos!

  2. jashondo permalink
    marzo 29, 2010 4:37 pm

    “Cuando salgo a la calle llevo varios objetos capaces de matar: el cable de mis auriculares, la evilla de mi cinturón, mis propias manos, brazos, piernas o cabeza (los hay muy brutos o muy duchos en las artes de la lucha cuerpo a cuerpo), las llaves de mi casa…”

    Chuck Norris mio! Esto es blasfemia!
    PD SE dice “hebilla” del cinturon.Viene de “febilla” y del latin “fibula”

  3. Pablo el herrero permalink
    marzo 29, 2010 10:10 pm

    Amigo yosoyhayek, conozco a más de una persona que en algún momento de sus vidas fueron víctimas del machismo, para años más tarde acabar siendo víctimas del hembrismo feminista. Ya se irá percatando el señor Neira que hay tortas que duelen más que las físicas (eso dicen las mujeres que han sido víctimas de ambos fascismos sexistas).

    El problema es que llegado ese momento (al contrario de lo que se le oye ahora) nadie escuchara sus voces, el fasciofeminismo mediático se encargará de ello (como se está encargando de silenciar las voces de las mujeres que victimiza).

    Un saludo,

    Pablo el herrero

  4. Hiel permalink
    marzo 30, 2010 12:14 am

    Si el “problema” es el tal Neira, con obviarlo se arregla; si es el derecho a portar armas (principalmente de fuego), hágase efectivo. Cuando antes, por cierto.
    Entiendo el rechazo que provoca el “noséquécargopúblicoregaladoporlapresidentatieneenlacomunidaddemadrid” Neira, pero no creo que tenga nada que ver con el mencionado derecho que, aunque también provoca rechazo, pisotea libertades.
    ¿O es que por el hecho de portar un arma de fuego yo provoco más violencia que el cretino presidente Rodríguez diciendo que el atentando de la T-4 fue un accidente?
    Saludos.
    YO NO LE VOTÉ: ^^

    • Hiel permalink
      marzo 30, 2010 12:16 am

      Fe de erratas: donde dice “Cuando antes”, debe decir “Cuanto antes”. Disculpas.

  5. marzo 30, 2010 2:12 am

    Respecto a tu animadversión por las armas recuerda al amigo Benjamin: “Those who beat their swords into plowshares usually end up plowing for those who kept their swords”.

    • Yosoyhayek permalink
      marzo 30, 2010 7:39 am

      Stewie, me alegro de no necesitar un arma de fuego para salir a la calle, y que las revoluciones no dependan de lo armado que estén los súbditos… Son otros tiempos, de dominación dulce y totalitarismo maternal y “pacífico”, necesitamos armas bien distintas para defender nuestra libertad, al menos en la mayoría de las situaciones.
      Saludos!

  6. JFM permalink
    marzo 30, 2010 7:18 am

    Amigo yosoyhayek

    Perdoname si encuentro tu postura ilogica. Mucho hablar de Papapa Estado pero a al hora de la verdad te pones ciegamente bajo su manto.L Estas en pleno camino de servidumbre.

    • Yosoyhayek permalink
      marzo 30, 2010 7:35 am

      A ver si leemos sin tanto prejuicio. Dónde he negado yo la legítima defensa? El derecho a portar armas es algo diferente, en términos estrictamente juridicos. Prefiero cines, trenes o aviones son armas de fuego o armas blancas. En casa que cada uno tenga lo que quiera… Bueno, tengo dudas sobre las cabezas nucleares… El caso es cada uno decide lo que se puede o no portar en sus ámbitos de dominio y eso afecta también a las armas. Dicho esto, no me parece una barbaridad q en aquellos espacios considerados públicos impere cierta restricción. Otro debate diferente es discutir sobre la puesta en común, porque va más allá del derecho a portar armas.
      Saludos!

      • marzo 30, 2010 1:18 pm

        Si, en este artículo te pones en manos de papá estado. Le permites la facultad de decidir los usos de las vías públicas, quien puede ir o no armado por ellas, y al mismo tiempo pareces obviar que una población armada es una garantía frente los abusos del poder. Si la gente tiene armas, puede organizarse una resistencia armada (o buscar la forma de escapar), si no, van directos al matadero.

        Es cierto que tu no cuestionas el derecho a defenderse, tampoco es cierto que uno tenga derecho a llevar armas allí donde los propietarios legitimos (por ejemplo de la vía pública) no lo permitan, pero mantienes una visión demasiado negativa, a mi entender, acerca de que la gente de a pie pueda ir armada.

        Supongo que tendras tus razones, que no acabamos de entender (más alla de lo mal que te caiga este señor), pero creo sinceramente que mandas el irresponsable mensaje de que uno esta bien desarmado y dejando que otros se ocupen de uno. Y más cuando no sabemos que va a pasar mañana, si esas armas van a ser vitalmente necesarias o no (a lo mejor eres tú mismo al que un día quieren “dar el paseo”). Yo creo que vale más prevenir que curar.

        Un saludo

      • marzo 30, 2010 3:04 pm

        Primero, que yo he hablado de Estado en ningún momento, porque mi comentario sobre la libertad de armas es tan abstracto que en absoluto he tenido que recurrir a ese valetudo que es el Estado para algunos.
        Segundo, que el hecho de que yo prefiera zonas públicas libres de armas, no implica que todas las zonas de interacción lo sean, ni siquiera que el gobierno de lo común así lo disponga. El aeropuerto privado que permita armas, perfecto. El centro comercial que las admita, tan bien perfecto. Y si cierta comunidad reconoce el derecho a portarlas en zonas públicas, me parece estupendo. Pero la tendencia de toda sociedad tranquila y pacífica es a no tener semejante necesidad. Es más, las armas terminan siendo nefastos instrumentos para apoyar una subversión. Hablas en clave preindustrial, o de conquista del oeste, donde el poco orden que hay depende de la rectitud de cada uno y no de la existencia de ciertas instituciones comunes, y no hablo de Estado, porque el Estado es algo bien distinto. Hablo de jueces, comisarios, pretores o mediadores, agencias de seguridad, o lo que prefieras.
        Tercero, ni siquiera donde se reconoce el derecho a la tenencia de armas, se reconoce indiscriminadamente. Puedes tenerlas y usarlas en casa, pero no en toda situación, al menos no se te protegerá o legitimará en cualquier situación. Puedes usarlas en el jardín, pero no en la calle, o en la calle, pero con ciertas restricciones. Como tampoco vale cualquier arma, porque, para qué necesitas un caza bombardero, un misil tierra aire o una ametralladora, en una apacible urbanización donde la seguridad depende de una empresa contratada al efecto. Es más que probable que en las condiciones contractuales para adquirir propiedades en ese barrio se restringiera el uso de armas de fuego en las zonas de interacción común, no crees?
        No es tan sencillo como lo pintas, ni tan madmax, ni tan medieval.
        Saludos!

      • Miguel Alarcos permalink
        marzo 30, 2010 6:56 pm

        Yosoyhayek,

        entiendo que tu posición es la de un cálculo que haces sobre las necesidades o no de portar armas en tales sitios con el fin de conseguir estancias pacíficas, aludiendo a que quizás mejor agencias de seguridad que cada uno. Entiendo que tu argumento es a la vez un intento de comprensión de una tendencia y de persuasión en ese sentido, no de justificación de la situación de fuerzas existente o incluso la de agencias vs. individuos portando armas.

        Pero esa tendencia pacífica igual no es lo que parece si atendemos al pisoteo diario del individuo. Esa tendencia de verdad es lógicamente factible con la defensa propia (y/o contratada) y la contención resultante.

        Yo pienso que también habría una tendencia hacia las agencias de seguridad como a cualquier empresa especializada en algo, pero sin abandonar *nunca* una defensa propia eficaz.

        Un cordial saludo.

      • marzo 30, 2010 7:44 pm

        Miguel, has entendido bien 🙂

  7. Gedeón McHale permalink
    marzo 30, 2010 11:47 am

    “cualquiera de nosotros podría llevar en su bolsa del gimnasio una recortada, con licencia y todos los papeles en regla”

    Error, craso error. Debes estudiarte la reglamentación sobre armas de nuestro país antes de lanzarte osadamente a opinar sobre ella. Una recortada es un arma ilegal. Y la licencia de armas cortas no se le concede prácticamente a nadie, desde luego no a “cualquiera de nosotros”.

    Por otra parte, no entiendo muy bien el artículo, la verdad. Entiendo sólo que Neyra te cae mal, pero no tu postura sobre el nudo de la cuestión, es decir, el derecho a tener y portar armas. Todas esas monsergas de que “los tiempos han cambiado”, etc. están muy bien, pero no sé a cuento de qué vienen, lo mismo que esas confusiones permanentes entre el derecho positivo y el derecho natural, que te colocan en una posición argumental transaccional, no de base. Aclárame, por favor: ¿crees que las personas, dentro del marco definido por nuestra libertad, gozamos del derecho a tener y portar armas, con independencia de lo que, de forma coyuntural, diga el derecho positivo?

    • marzo 30, 2010 3:20 pm

      TE gusta mucho sacarle punta a todo. Bueno, sirva el ejemplo, porque no creo que una recortada sea menos peligrosa que otras armas que sí son admitidas. No me he leído la regulación porque si para cada frase con fondo de verdad, tengo que leerme un código, cierro el blog y me dedico a otra cosa. Está bien que puntualices, porque para eso, entre otras cosas, está la división del conocimiento. Lo que sobra es el tono condescendiente, como si el eco de “recortada” fuera lo más importante a destacar en este post.
      En cuanto a la segunda idea, felicitarte, porque has dado en el clavo, y celebro que alguien se haya dado cuenta de que estoy manejando no dos, sino tres conceptos de Derecho distinto. Lo que no sé es lo que entiendes por Derecho Natural y Derecho Positivo, o que prejuicio teórico te lleva a cuestionar la coherencia de mi argumento. Así que añado un poco de luz a mis palabras para no dejarte con la sensación de que estoy evadiendo una respuesta clara:
      El Derecho, como orden de normas, no puede considerarse anterior a la acción o la conducta humana, como tampoco se puede estimar inalterable, ni siquiera en un aspecto mínimo. Si de lo que hablas es de aquellos principios advertidos, como fundamento jurídico de las normas que sostienen una sociedad de hombres libres, y por tanto, autónomos y dignos, coincido contigo en que la defensa legítima forma parte innegable de la base misma de dicho tipo de sociedad. El caso es que existen o han existido sociedades bien distintas, de hecho el ser humano, más o menos igual al que hoy somos, ha convivido bajo órdenes de reglas que no definían como hoy su propia integridad y dignidad, mucho menos la consideración jurídica como fuente de reglas acordes. Hablar de Derecho, como cuerpo objetivo de reglas claras y ciertas, Natural, como consustancial, eterno y universal… es un error teórico que no deberíamos permitirnos hoy por hoy, con todo lo que ha llovido en filosofía y teoría del Derecho.
      En cuanto a la cuestión de si en una sociedad de hombres libres deben estos tener reconocida la facultad de portar armas, decir que depende de tantísimos factores, sin que ninguno niegue ni la dignidad, ni la integridad, y mucho menos el derecho a defenderlos legítimamente, que me resulta harto complicado darte una respuesta categórica al respecto. Derecho subjetivo, o capacidad de emprender acciones en un determinado sentido o hacia un fin concreto, o a comportarse de cierta manera, sin que otros estén legitimados a impedirlo. No creo que por prohibir en la puerta de un Starbucks la tenencia de armas dentro del local, se esté conculcando, a priori, tu derecho a la legítima defensa de tu integridad, tu propiedad o tu dignidad. Sí se haría si en la puerta pusiera: quien entre solo saldrá al arbitrio de los empleados de la cafetería. Aunque eso sería otro debate.
      Saludos!

      • marzo 30, 2010 3:28 pm

        … Si lo prefieres: “derecho subjetivo” natural sería, no ser esclavizado, ni mutilado, ni matado, ni expoliado, sin causa legítima (por ejemplo, la legítima defensa de otro individuo), y el derecho accesorio, y contingente, sería la tenencia de cierto tipo de armas en cada contexto, espacio o situación. De lo que tú hablas es de cierto orden natural que penetra incluso en los ámbitos de dominio privado. Muchos libertarios no admiten que exista un orden “público” que haga eso mismo, pero si se atreven a afirmar la extensión general de cierto orden natural. Es contradictorio, en tanto que entender “orden público” como decisión arbitraria y contingente de un Estado, es un error.
        Saludos!

  8. yomisma permalink
    marzo 30, 2010 1:02 pm

    Pues creo que poder defenderse en caso necesario con un arma debería ser un derecho de cualquier ciudadano que no sea un delincuente o un criminal. Sobre todo teniendo en cuenta que la policía obviamente no es capaz defendernos; si alguien te ataca en la calle o en tu casa, estás perdido, para cuando viene la policía ya es demasiado tarde.

  9. Miguel Alarcos permalink
    marzo 30, 2010 1:12 pm

    No se puede entender el derecho a portar armas sin el derecho a las agrupaciones voluntarias. No es difícil imaginar una población que quiere vivir con el derecho reconocido a portar armas y otra población que no quiere.

    Es por tanto una cuestión de orientación a la hora de conseguir unos objetivos (un totalitario no admitiría la consecución de tales poblaciones porque sólo admite una). Independientemente de la contradicción inherente a desarmar a uno y armar a otros por su bien y al hecho de que la defensa propia es un principio anterior al deseo de querer vivir en un espacio sin tal derecho reconocido, creo que lo más inteligente es reclamar a la vez el derecho a portar armas y el derecho a las agrupaciones voluntarias en espacios físicos determinados.

    Saludos.

  10. Gabriel permalink
    marzo 30, 2010 8:25 pm

    El espacio común, por ser común, no puede imperar sobre el espacio individual. Es decir, si uno “porta” armas no está empleando espacio común. Las lleva sobre su ropa, su cuerpo, su mochila, es decir: sus propiedades. Tampoco pueden (o deben) existir normas sobre espacios comunes que limiten la libertad individual. Es decir: no basta con decir que si uno entra a una calle concreta, propiedad común, asume voluntariamente regirse por las normas que imperan en ella, y si está prohibido llevar armas, debe acatar. Esto no es así. Si es un espacio común, no pueden existir normas lesivas para derechos individuales. No puede haber espacios comunes donde la gente se vea obligada a cortarse un dedo por cruzar, o pagar un peaje desorbitado. Da igual lo que diga la mayoría de los propietarios.

    Obviamente, el debate sobre la posesión y transporte individual de armas es complejo. Pero sobre todo es complejo desde el punto de vista de los reguladores y controladores de sociedades, incluídos los ingenieros sociales. Incluso desde ese punto de vista está ya casi todo dicho, para este derecho, reconocido como constitucional, en los EEUU. Desde el punto de vista de la libertad, el asunto es bastante simple. Da igual lo que cualquiera piense al respecto de si es conveniente portar armas o no, o sus particulares juicios o prejuicios sobre los que llevan armas en determinados contextos. Desde el punto de vista de la libertad, el portar armas es un derecho como cualquier otro, y debe ser aplicable a todos los humanos por igual, si nace de derechos naturales. Si en EEUU es un derecho llevar armas no lo es por una situación de contexto. Lo es por una situación de derechos naturales, o debería serlo. Uno puede llevar encima lo que le dé la santa gana, mientras no inicie la violencia contra otros. Es bien simple. Da igual que sea un arma o un chupachus. ¿Y si la persona no sabe usar un arma? ¿Cómo va a resultar un peligro que la porte? Entonces, a esa persona deberíamos permitirle portar el arma. Si a esa persona se lo permitimos, se lo debemos permitir a todos por igual. Si un policía puede llevar un arma, cualquier ciudadano también debe poder llevarla. La única diferencia es cómo contemplan las leyes el uso de esas armas de modo diferente en un policía que en un ciudadano normal y corriente. Y aun así no debería haber muchas diferencias: un policía tampoco puede iniciar la violencia contra nadie. El hecho de que lleve un uniforme que lo hace claramente identificable, y su arma sea reglamentaria y esté en un registro, etc, no son más que aditamentos que nada tienen que ver con el problema de fondo. Cualquier cosa que aluda al contexto no es más que un aditamento que evita el problema de fondo. Cualquier cosa que aluda a una legislación cocreta, ya sea tiránica o democrática, evita el problema de fondo. Cualquier cosa que aluda a un “orden social” determinado evita el problema de fondo. Y preguntarse qué derechos debería reconocer un colectivo sobre los individuos, es preguntarse qué tipo de totalitarismo debería imperar, aunque edulcoradamente a ese colectivo se le llame “sociedad de hombres libres”.

    El problema de fondo es que ni tú ni nadie tiene derecho a decirme a mí qué puedo hacer con mis propiedades que transporto o empleo en mi propiedades, incluído mi cuerpo. Y que si no inicio violencia o amenaza de violencia, todo, absolutamente todo, debe estar permitido. Y que en los espacios comunes no pueden imperar normas que se opongan a estas otras normas superiores que acabo de enunciar.

    Yo no llamaría “espacios comunes” a propiedades privadas compartidas como en el derecho de asociación al que alude Miguel Alarcos, cometario 8. Efectivamente: la gente se asocia y llega a normas que se han de cumplir si uno entra en la propiedad de esa asociación libre de personas. Pero sobre los espacios comunes no existe derecho de no asociación. Los españoles no podemos no-asociarnos a España: los espacios comunes de España “nos pertenecen” de un modo no-libre. Eso no quiere decir que sean nuestra propiedad. Por tanto en ellos no pueden establecerse normas que vayan en contra de los derechos individuales, como sí podrían establecerse en otro tipo de espacios.

    • marzo 30, 2010 10:13 pm

      Mira, ya lo dijo Mises, el anarquismo es tan absurdo que casi no merece la pena entrar a discutir sus argumentos (y si no te lo crees, léete la Acción Humana, por ejemplo, porque lo dice en varias ocasiones). Puedes llevar esas ralladuras mentales al punto que te apetezca, pero no por ello adquirirán fundamento alguno. Que te resulten lógicas no quiere decir nada, sólo se deberá a que a lo largo del desarrollo te habrás mantenido fiel a la premisa principal: no existe el orden social (fíjate aquí que no hablo ni de orden público, ni de gobierno, ni de Estado ni de nada… un poquito de teoría del conocimiento y algo de Hayek no os vendría del todo mal a tanto peliculero ancap).
      Estás deslumbrado por una suerte de nihilismo libertario del que dudo que sepas salir. El dogmatismo intelectual os ciega, como os ciegan esos pseudo teóricos metidos a demiurgos del constructivismo individualista.
      Podemos discutir largo y tendido sobre Derecho Natural, Libertad individual y armas de fuego, pero lo que no voy a hacer es a caer en una de esas espirales que tanto gustan en el Mises.org. Si el pobre profesor levantara la cabeza…
      Saludos!

    • Miguel Alarcos permalink
      marzo 30, 2010 10:58 pm

      Gabriel, muy interesante que pongas el foco en los espacios comunes. Pienso que siempre se da un sistema de propiedad de facto, y basado en la fuerza. Lo que significa que bajo coacción estás obligado a participar de ese espacio en una forma concreta, cuando a ti te interesa otra forma distinta, quizás portando armas.

      Con la prudencia en la mano, lo mejor respecto de esos espacios con propiedad confusa es persuadir por esclarecerla, aunque no vamos a conseguir nada. Creo más inteligente la persuasión sobre fundar espacios de asociación voluntaria.

      Ocurre con la sanidad: nunca vas a convencer a la sociedad actual a la que perteneces que hay alternativa a la sanidad pública para esa misma sociedad. Sin embargo, salvo totalitarios, no justifican la coacción sobre una sociedad distinta para costear una sanidad pública del conjunto formado por las dos sociedades.

      Un cordial saludo.

    • Gabriel permalink
      marzo 31, 2010 12:24 am

      Esto no tiene nada que ver con anarquismo. Si uno porta un arma sin iniciar violencia contra nadie forma parte del derecho natural a portar cualquier cosa propiedad de uno sobre el cuerpo o propiedades propias. El derecho a portar armas no es algo coyuntural, sino fundamental y basado en derechos de propiedad. Da igual que sea un arma o las llaves de casa. El orden social existe, pero debe ser espontáneo. Para ser espontáneo, debe evitarse la violencia sobre todos aquellos que no inician violencia sobre nadie. Portar un arma no es iniciar violencia. Hay miles de armas en circulación en sociedades pacíficas: solo una pequeña parte de ellas, y en una minúscula parte del tiempo durante el que son portadas, se emplea para iniciar violencia. Por tanto prohibir portar armas está tan injustificado como prohibir el llevar las llaves de casa o un osito de peluche. ¿Eso te parece una discusión sobre anarquismo o no anarquismo?

      Al ser una cuestión fundamental y radicada en los derechos de propiedad, la cuestión de los espacios comunes es de vital importancia. Lo más inteligente, como indica Miguel Alarcos, es que los espacios se vayan estableciendo cada vez más como espacios de asociación y no-asociación voluntaria, donde la propiedad esté claramente definida y por tanto las normas pueden ser cualesquiera, pues sobre la propia propiedad uno puede aplicar cualquier arbitrariedad. Solo el que acepta voluntariamente esas normas, entra a dicho espacio con el compromiso de cumplirlas. Pero esto es un mundo en el que todo es propiedad privada, anarcocapitalista. Esto es un mundo perfectamente sostenible, y diametralmente opuesto al anarquismo, pues existirían normas perfectamente establecidas. Nada tiene de peliculero, tampoco.

      El mundo en el que vivimos no es así: existen espacios comunes por los que la gente se mueve de una propiedad a otra, o en los que simplemente están. ¿Qué tipo de normas deberían aplicarse aquí? En mi opinión, el liberalismo busca precisamente dar respuestas a esto. No busca dar respuestas a qué debe hacerse dentro de la propiedad privada, pues ahí el propietario puede decidir cualquier cosa, siempre que exista voluntariedad por todas las partes y no agresión a propiedades ajenas. Es sobre los espacios comunes donde deben imperar unas reglas aplicables a todo el mundo por igual. Estas reglas deben ser, en mi opinión, liberales. Es decir: no imposición del colectivo sobre el individuo. No pueden ser arbitrarias o decididas por la mayoría, pues el resto estamos obligados a vivir en espacios comunes sin posibilidad de no-asociación o de adquirir esos espacios comunes en propiedad. Y, en un espacio común, la prohibición de portar armas es un imposición injustificada del colectivo sobre un individuo que, en principio, no ha ejercido violencia sobre nadie. Es, repito, injustificada.

      Esto es un argumento razonado. Como es razonado, solo con razones se debe rebatir, aun cuando fuera nihilismo libertario, dogmatismo intelectual, anarquismo, ralladuras (sic) mentales o demiurgia. Pero sobre todo, no somos los defensores de la no prohibición a portar armas en espacios comunes los que tenemos que demostrar nada. Muy al contrario. Sois vosotros, los que defendéis el limitarnos la libertad a los demás, los que debéis justificaros. Y, desde luego, debéis justificaros de un modo mucho más convincente, con todos mis respetos hacia el autor del artículo.

      • Miguel Alarcos permalink
        marzo 31, 2010 12:10 pm

        Gabriel, creo que ante un espacio confuso, la opción de portar armas sin ánimo de ser violento es una forma de definir la propiedad sobre ese espacio de forma inicialmente pacífica. Pero hay que tener en cuenta las reacciones de la gente: espanto (y además entre gente como yo, y ya vas viendo como pienso. El arma defiende pero a la vez es un peligro muy fácilmente: merece un serio respeto). Creo que es contraproducente, mientras que existe otra posibilidad encaminada hacia el esclarecimiento, que es la persuasión sobre fundar nuevos espacios. Evidentemente, si en el espacio en el que estás obligado a vivir, tu vida está seriamente en peligro, pues claro, portar arma y agencias de seguridad lo antes posible.

        Las formas de contención se pueden dar de manera distinta a proyectar una especie de distribución uniforme de fuerza (o al menos portar continuamente un arma), y ser mucho más efectivo. En cualquier caso, está por ver.

        Saludos.

      • marzo 31, 2010 1:11 pm

        Dices cosas bastante razonables, pero creo que exageras algunos aspectos. El eterno debate entre la “ley” del individuo y la “ley” de la asociación, que no creo que esté resuelto con el mero recursos a la autoposesión y demás cantinela ancap. El principio de no agresión no deja de ser una versión del imperativo categórico, pero en cuento al orden social, no dice nada, o no aporta nada que no sepamos: la mayoría de los individuos confía en el resto, los considera y únicamente reacciona cuando cree lesionados sus derechos. Lo que eliminas de tu esquema es el orden político que, te guste o no, siempre existe, y el orden jurídico, que resulta igualmente inevitable. Ambos representan dos formas de ver limitado el derecho del individuo a emprender cualquier curso de acción. Pero, ¿en qué basan su efectividad? Muy sencillo, en que la estructura mental del individuo es estrictamente moral, y por tanto, sostenida en base a reglas de conducta cuyos contenidos disciplinan con más o menos automatismo el comportamiento personal. Esto hace sencillamente imposible esa situación que pretendes tomar de partida en tu desarrollo lógico deductivo de cuál es la solución de la paradoja individuo-sociedad. Tampoco queda resuelta recurriendo a la asociación voluntaria, porque incluso en ese contexto, cada individuo que confluya en su propio interés, no lo hará nunca sin que su comportamiento responda a unas normas y unas reglas que es incapaz de explicitar, porque operan dentro de su mente en una zona súperconsciente (Hayek).
        Mira, para que un individuo crea que está autodeterminándose por completo únicamente dispone de dos opciones: mudarse a otra unidad política, o hacer lo propio pero a un espacio donde no exista ninguna unidad política. En ese contexto, evidentemente cada individuo representa para sí mismo todas las certidumbres y cautelas naturales a fin de proteger su vida, su integridad y sus propiedades. Cada individuo, en su caso, cada familia, es una unidad política que, eventualmente, podrá interaccionar como tal con otras unidades políticas diferentes. No hay comunidad, no hay orden político común, y tampoco orden jurídico efectivo entre ellos. Pero llegados aquí nos topamos con una falacia del mismo estilo: incluso allí donde los órdenes son difusos o inconsistentes, de cada interacción surgirá cierto orden, cuyo desarrollo dependerá de la interactividad entre unidades políticas. Cuando el orden quede tramado, surgiendo instituciones personales y abstractas de ordenación, dichas unidades políticas se fundirán convirtiendo a cada uno de esos sujetos, en sujetos de Derecho o sujetos Políticos. No entender esto, negarlo u obviarlo, es un error.
        Piensa en tu conducta, en tu comportamiento, y verás que no siempre haces lo que podrías, que hay cosas que no haces porque de algún modo sabes que haciéndolas romperías el orden de acciones del que obtienes la certidumbre sobre el comportamiento ajeno. Concebir la libertad individual obviando el factor moral o jurídico, es sencillamente un alarde fantástico e inverosímil.
        Ahora dime, ¿admitirías una norma particular, por la que todo el que entrase en un local, quedara esclavizado de por vida por el mero hecho de aceptar dicha norma una sola vez? ¿Entiendes que el derecho a portar armas se extiende a cinturones de explosivos, cabezas nucleares o armas químicas y bacteriológicas? ¿Si yo fuera dueño de un ferrocarril, de un centro comercial o de una calle privada, podría estipular qué tipo de armas llevar? La desproporción resulta inevitable, pero la escalada armamentística no es una opción, ni siquiera entre Estados, a no ser que el fin último sea la guerra total. Yo llevo mis puños y mis conocimientos sobre artes marciales, por ejemplo. También podría llevar una pequeña navaja, o un machete, o un revolver, o una metralleta, o una granada, o un bazuca, o un misil… ¿Crees en serio que una sociedad libre y extensa no puede permitirse establecer normas, públicas o privadas, sobre la tenencia de armas en según qué contextos? Yo apoyo que podamos tener una pistola o un rifle en nuestra propia casa, pero ¿también una cabeza nuclear? No sé si me entiendes, creo que mezclas el derecho a la legítima defensa, con una fascinación inconsistente por las armas de fuego, quizá idealizando a John Wayne, o algo así.
        Saludos!

      • Gabriel permalink
        marzo 31, 2010 3:30 pm

        Todo es una cuestión de riesgo, y ahí se basaba tu argumentación (porque es lo único importante). Tú argumentabas que no se pueden portar armas porque un individuo con un arma implica un riesgo tan grande sobre la libertad de los demás que equivalía a una amenaza o inicio de violencia. Ok. Yo no estoy de acuerdo: no considero una amenaza para mí el que alguien lleve una pistola encima. Y lo que yo considere es irrelevante, y lo que considere el resto de una sociedad llena de prejuicios también. Para demostrar esa amenaza, sois vosotros, los prohibicionistas, los que debéis apelar a hechos bien documentados y su significativa diferencia respecto a lo esperado por azar u otros escenarios alternativos. Tampoco considero una amenaza a una persona de 120 kilos de músculo, ni considero razonable encarcelar a todos aquellos que conozcan determinadas llaves de artes marciales capaces de dejarme paralítico o matarme. Como es cuestión de niveles de riesgo, sí consideraría una amenaza el que esa arma, en vez de ser una navaja, o una pistola, fuera una granada a punto de estallar, o un bote con virus transportado en muy precarias condiciones o, si me apuras, un chaleco con explosivos. Eso supone una amenaza para los demás, y sí tiene sentido prohibirlo. Pero eso no se parece en nada a poseer y transportar un arma, que solo en contextos muy determinados se puede considerar una amenaza o inicio de violencia hacia los otros. Repito: sois los prohibicionistas los que debéis demostrar bien cuándo y cómo y qué implica una amenaza real para el resto. No somos los que preferimos libertad los que os tenemos que demostrar a vosotros qué no, cuándo no y por qué no es un riesgo portar un arma.

        Y sí, considero razonable prohibir el tener un enorme almacén de explosivos en el centro del casco urbano: el nivel de riesgo es grande. Por lo mismo una persona con pistola (cargada) en evidente estado de ebriedad y diciendo que va a matar al primero que le dirija la palabra es una amenaza evidente: le prohibiría llevar armas hasta que dejase de ser una amenaza (si es que deja de serlo). El derecho a la legítima defensa, o el derecho a tener cualquier propiedad encima de uno, no debe implicar una amenaza hacia el resto, eso es obvio. El ordenamiento jurídico puede perfectamente establecer cuáles son los límites. En mi opinión, ahora mismo está totalmente errado respecto a esos límites.

        Pero creo que eres demasiado estricto en establecer cuál es el umbral de riesgo. Si yo tengo un rifle en casa, podría disparar desde mi ventana: supone el mismo peligro que si yo llevo el rifle por la calle. ¿Por qué admitir entonces tener un rifle en casa y no el llevarlo por la calle? Obviamente a alguien que ha demostrado que es capaz de disparar desde su ventana, se le puede prohibir el tener armas incluso en su casa. En mi defensa de la norma arbitraria en espacios privados ya lo dije: mientras no supongan una amenaza hacia propiedades ajenas (ídem pasa con el almacén de explosivos).

        Por otra parte, la aceptación de ciertas normas al entrar un espacio me parece que no debería tener límites. Si uno queda esclavizado de por vida al entrar a un espacio, me parece razonable. Solo el que quiera esclavizarse de por vida entrará ahí. El resto no entraremos. Este tipo de compromisos no son tan extraños: durante siglos el matrimonio implicaba un contrato de por vida, y la gente se casaba. ¿Hubieras prohibido entonces este tipo de matrimonios? Y era una norma aceptada. Es más, todavía a mucha gente le parece aceptable. Y el decidir tener un hijo implicará una responsabilidad durante 18 años, que es bastante tiempo. Y si el hijo tiene una grave tara física o mental, implicará un contrato de tutela para el resto de su o nuestras vidas. Y firmamos hipotecas que en la práctica son contratos de décadas, a veces muchas. Si uno entra a un local y queda esclavizado de por vida por entrar una sola vez, debería pensárselo muy bien antes de entrar ahí. Se llama responsabilidad. Yo encuentro aceptable la existencia de esa norma. Solo los tiranos creen que la coacción es una alternativa preferible al evidente peligro que representa la libertad individual.

        Y, respondiendo a tu pregunta, si tú fueras el dueño de un ferrocarril, un centro comercial o una calle pública sí podrías estipular qué armas podrían llevarse. Es más, ya se hace. En un avión no se puede llevar un cortauñas, y en un tren sí: distintos dueños estipulan qué cosas se pueden llevar y qué cosas no. Establecen distintos umbrales de riesgo con distintos criterios. Es un espacio privado, por lo que pueden ser todo lo arbitrarios que quieran. Si prohiben llevar calcetines, probablemente nos parecerá tan absurdo que dejaremos de volar en esa compañía. El que quiera volar con ella, deberá no llevar calcetines, por muy absurdo que a ti te parezca. En lugares donde portar armas por la calle es legal, hay centros comerciales donde están prohibidas, o bares, u otros tipos de centro. Esto es bastante razonable. De hecho, es tan razonable, que la privatización de espacios (es decir: espacios de asociación voluntaria) liberaría a todo ese entramado jurídico y político de un montón de trabajo y preocupaciones. Y, sobre todo, a los ciudadanos, pues podríamos elegir el desenvolvernos en espacios cuyas normas comprendemos y aceptamos, en vez de estar sometidos en todo lugar a leyes absurdas o tiránicas.

        Respecto a obviar el factor moral, creo que eres tú el que obvia que en sociedades libres y extensas (en pocos años será una sociedad global de descomunal variedad interna) es inevitable que el factor moral se diluya, pues existirán muchos códigos diferentes en el seno de la sociedad. Para permitir la coexistencia de muy diferentes códigos existe la libertad. Obvio la moral (excepto la mínima que implica paz, la de la libertad individual), porque la moral no me parece útil para estructurar sociedades cada vez más complejas. No lo suficiente como para que considere aceptable que sea elevada a rango de norma coactiva.

        Y puede que a ti te parezca que los que defendemos el derecho a portar armas estamos fascinados con las películas de vaqueros. Pero lo que a ti te parezca es absolutamente irrelevante. Tu convicción, o la convicción de millones de personas, no es suficiente para limitar libertades individuales. La libertad de uno no termina en donde comienzan creencias personales enunciadas de un modo más o menos chistoso, sino donde comienza la libertad de otros. Esto implica que el ordenamiento jurídico no puede hacerse en función de los prejuicios o dogmatismos o moral dominante, sino en función de niveles de riesgo contra libertades individuales, basados en hechos y no en creencias.

      • marzo 31, 2010 5:03 pm

        No sé si te das cuenta, y si no, relee lo que acabas de escribir, que tú también considerar legítimo prohibir determinadas armas en determinados contextos generales. También admites el derecho de todo dueño a restringir la libertad de quienes voluntariamente se sometan a su dominio. No estoy de acuerdo en que uno pueda renunciar a su libertad, a toda ella, con un solo acto y para siempre (lee a Rothbard). Y lo que veo es que manejas un concepto de moral equivocado: no se trata sólo de lo que tú consideras bueno, sino también del sentir general sobre el bien y el mal, eso existe y existirá siempre, lo que variará será el contenido normativo de dicho orden moral (moral social, no moral privada). La moral pública se traduce, por así decirlo, en aquel contenido propio de la moral social (por ser de cumplimiento voluntario) que acaba incorporado en el Derecho (normas irresistibles). Dicha circunstancia sucede forma espontánea, cambia y evoluciona, pero también puede darse en sistemas legislativos, donde un poder absoluto trata de imponer, mediante mandatos, un contenido jurídico específico, decretando así cuál es la moral pública.
        Lo dicho, creo que no puedes llamarme prohibicionista, cuando tú mismo avalas la prohibición, en base a tú particular juicio.
        Saludos!

      • Gabriel permalink
        marzo 31, 2010 5:43 pm

        No soy partidario ni considero legítimo prohibir armas en contextos generales. Eso es a lo que yo llamo prohibicionista. Considero legítimo el derecho del dueño a restringir la libertad a aquellos que voluntariamente se someten a su dominio, y también considero legítimo en restringir la posesión de determinadas armas (o el llevar a cabo cualquier acción) en contextos muy determinados, específicos, demostrados, y con alto riesgo sobre la libertad y propiedades de otros. Es decir: en situaciones muy determinadas, y que se alejan muy mucho de la posesión y tenencia de armas en espacios públicos, como algo general y que considero totalmente aceptable. Yo no avalo la prohibición, como tampoco avalo la prohibición de los coches. Los coches son peligrosos, ¿y qué? Solo considero legítimo prihibir conducir si alguien es peligroso al volante: va borracho, o sin frenos, etc. Esto no quiere decir que yo avale “la prohibición a conducir coches”.

        Uno puede renunciar a su libertad, de una vez y en un solo acto. ¿Por qué no? Es un acto voluntario, consciente, y no implica violencia sobre nadie. Es una forma totalmente típica de acción voluntaria. Como todas, trae sus consecuencias. Hacerlo equivale a un suicidio. Yo veo aceptable que alguien que quiera suicidarse lo haga mientras eso no suponga un peligro para los demás. En un momento se renuncia a la libertad para siempre, de una vez y en un solo acto. Es una decisión peligrosa. Yo aconsejaría pensárselo bien antes de suicidarse, igual que aconsejaría pensarlo muy bien antes de establecer un contrato de por vida. De todos modos, esto es una cuestión poco relevante en el mundo real, donde las penas por incumplir contratos no son pena de muerte o cadena perpetua, o donde las propiedades cambian de dueños, o donde la libertad es valorada y por tanto poca gente la vende de una vez, o donde la esclavitud y sumisión total están mal vistas. Pero yo vendo mi libertad 8 horas al día, lo hago voluntariamente. No soy partidario de unos límites a la jornada laboral, podría vender mis 24 horas al día, todos los días del año, todos los años que yo quisiera. Arrepentirse de los actos de uno no implica dejar de tener responsabilidades sobre dichos actos.

        Por último, considero inadmisible que la moral social se transforme en leyes irresistibles. No reconozco el derecho de ningún poder a imponer eso sobre mí o mis prójimos.

      • Miguel Alarcos permalink
        marzo 31, 2010 7:34 pm

        Hola Gabriel,

        voy a intentar enfocar el tema de otra forma: portas un arma (sin ánimo de buscar violencia) en un espacio de propiedad no claramente definida, y eso provoca que la gente tenga una información sobre ti de un temerario. Es por el hecho de que un arma tiene una componente de provocar mucho daño muy fácilmente (y a distancia), junto con que hay otra posibilidad que es una experiencia acumulada sobre que la vigilancia recaiga en grupos profesionales de los que se tiene la información de que aseguran estancias pacíficas (también hay información acumulada en sentido contrario; creo que la posesión de armas en ámbito privado encamina la situación).

        Eso lleva a otro tema: ¿acaso no ocasiona ese mismo efecto el mero hecho de tener un arma en casa? Sí, pero pienso que a mucha menos gente además que se puede alegar el uso estrictamente en espacio privado. Al fin y al cabo se trata de que las personas obtengan información fiable y actúen conforme a ella para asociarse en unas u otras formas según afinidades.

        Creo que la información que comunicamos es muy importante: con el tema de la sanidad, por ejemplo, los liberales debemos cuidarnos mucho de no hacernos entender bien y comunicar desprecio por la salud de los demás: existen los seguros, la responsabilidad personal es muy importante, y la caridad es órdenes de magnitud superior en efectividad que el Estado (Cáritas en esta crisis).

        Un saludo.

      • Gabriel permalink
        marzo 31, 2010 11:21 pm

        La información que comunicamos es importante, pero solo en el sentido de que esa información sea una amenaza. Por ejemplo, yo puedo dar la siguiente información: “tengo una pistola y voy a matarte si no me das tu dinero”, y además saco la pistola, para que la vea. Obviamente, esta información es una amenaza. En nuestra sociedad, donde no es común ver armas, el llevarla a la vista sí es una transmisión de información que implica una idea de riesgo (excepto si eres un policía, por ejemplo). Pero esto yo no estoy seguro de que sea una amenaza, o de que forme parte de una cadena de causas-efectos en los que se ponga en riesgo la seguridad o propiedades de nadie. El hecho de que a la gente le asuste tampoco debe implicar el limitar la libertad de esa persona a llevar el arma. Del mismo modo, el hecho de que a la gente le ofenda su particular sensibilidad, no implica que sea legítimo el limitar la libertad de una persona a ir desnuda por la calle (o cualquier espacio de propiedad ambigua). La libertad de alguien no termina donde comienza el temor o disgusto de otros, sino donde comienza su libertad.

      • Miguel Alarcos permalink
        marzo 31, 2010 11:51 pm

        Gabriel, si eso lo entiendo y ya he dicho que “la opción de portar armas sin ánimo de ser violento es una forma de definir la propiedad sobre ese espacio de forma inicialmente pacífica”. Yo sólo intento persuadirte en otro camino más prudente dadas las circunstancias e incluso dado el hecho que tú mismo admites contextos en los que no portar armas. Nada más. Un saludo.

  11. JFM permalink
    marzo 31, 2010 9:35 am

    Creo por mi parte que cuando un Estado suelta a uno de los asesinos de Sandra Palo o al individuo que despues violaria y mataria a las dos mujeres policia de Hospitalet ese Estado ha abdicado de su deber de asegurar la seguridad de los ciudadanos y por tanto ya en base al derecho ala seguridad no tiene derecho a a prohibir las armas.

    Creo también que cuando un Estado se arroga el derecho de decidir en qué lengua tengo que rotular en MI tienda se han rebasado los limites que rigen el derecho a la resistencia a la opresion. Considero que puesto que no ha habido derramamiento de sangre la rebelion armada no está justificada pero si creo justificada la rebelion fiscal y otras formas de protesta.

  12. laurita permalink
    marzo 31, 2010 11:36 am

    Pero esto como va…no tiene Cualquier ciudadano derecho a obtener una licencia de armas? y que es neira una rana’?? pero dejarle en paz señores! que mas da!!!

  13. marzo 31, 2010 8:09 pm

    Yosoyhayek:

    Cuando empleas el termino “unidad política”, ¿A qué te refieres exactamente?

    Parece que hablas de necesidad de “ordenes políticos” para lograr “ordenes jurídicos”, y eso esta claro que no es así, pueden darse las interacciones que permitan el surgimiento de instituciones jurídicas sin que medie un orden de dominación común, o una “comunidad” ni nada parecido. Ultimamente no sigo mucho la blogoesfera, ¿tienes algún link a mano donde expandas el tema que me haya perdido?

    “Estás deslumbrado por una suerte de nihilismo libertario del que dudo que sepas salir.”

    ¿Nihilismo libertario? ¿Como se come eso? No hay nada menos nihilista que un libertario, o ahora la “no agresión”, ¿no es un principio?. Ese cajón de sastre que usas “orden social”, en el que cabe cualquier cosa, desde un orden voluntariamente aceptado a un orden impuesto, si que es nihilista.

    Dicho esto, salvo creo que uno, todo el mundo tiene claro que el derecho de propiedad sobre un arma no te exime de cumplir las restricciones a su uso que quieran imponer otros propietarios legitimos en sus ambitos. Si nos ceñimos a Rothbard (simplemente por buscar el punto de vista más aceptado sobre el asunto entre ancap) nadie hablaría de armas nucleares, ni nada por el estilo, es un absurdo que sacas a colación no entiendo muy bien con que fin, más alla de causar impacto. Hablamos de armas que puedan ser usadas legitimamente, contra agresores concretos. (Lo cierto es que Mascaró me demostro que podían darse estos requisitos con armas nucleares tácticas de pequeño tamaño, pero bueno eso sería irse por las ramas)

    “No estoy de acuerdo en que uno pueda renunciar a su libertad, a toda ella, con un solo acto y para siempre (lee a Rothbard)”.

    Totalmente de acuerdo. Ahora si cobrar por el derecho de transito pueden cobrar lo que quieran, incluso prohibir el acceso a sus propiedades.

    En cuanto al “sentir moral de la tribu” que defiendes, ¿Que es eso de la moral común que se impone a todos? Precisamente una de las funciones de la propiedad es defender y preservar a aquellos individuos que no estan de acuerdo respecto a lo que es el bien y el mal con la turba. La moral socialmente aceptada, no es obligatoria, ni debiera ser coactiva, para eso esta la ética, los principios morales son de voluntaria adopción personal, que supuestamente beneficiaria a aquellos que lo hagan de alguna forma, pero NO legitiman la invasión de derechos de propiedad. Entiendo que para algunos iluminados que se dedican a meternos por los ojos sus contradictorios e irracionales conceptos morales de origen religioso esto es difícil de aceptar, el tolerar a la gente que disiente y respetar su libertad, pero para todo un liberal como tú eso no debería ser un problema. ¿Qué me he perdido?

    Un saludo

    • abril 1, 2010 10:15 am

      Unidad política, es eso, una comunidad estable y definida de sujetos políticos, que en consecuencia, no pertenecen a una unidad política distinta y homogénea, aunque sí pueden pertenecer a una unidad más amplia pero de distinta naturaleza.
      Primero va el instinto, luego la moral y el decoro, y sólo al final se advierte el fundamento jurídico de las normas. Lo político camina de forma paralela, y depende de la especie animal, aunque solo en el hombre se establece como interacción entre iguales (no todos son incluidos en este selecto grupo), y la formación de compromisos políticos entre ellos. El consenso social es previo, esto es, un conjunto de instituciones suficientemente tramadas y un ethos común relativamente claro y estable.
      No existe el orden impuesto puro, porque a cualquier organización arbitraria y coactiva subyace un orden social espontáneo y competitivo, en el sentido de aquellos contenidos normativos que disciplinan la conducta de los sujetos. Nadie surge de la nada en este aspecto, nadie está desprovisto de cierto automatismo moral, de cierta asimilación de valores, de reglas de rectitud…
      El proceso social, en la medida que redunda en una mayor y más intensa división del trabajo y el conocimiento, hará inevitable, para su sostenibilidad, que los individuos gocen de gran consideración en cuanto a su autonomía, personalidad y libre persecución de fines particulares…
      Oye, me tengo que ir, si puedo meterme con el iphone seguimos, si no, ya hablaremos en la cena, ok! Un abrazo!

      • abril 1, 2010 12:47 pm

        Gracias por tu respuesta Yosoyhayek. Pues si, me gustaría escuchar tu punto de vista de verdad, creo que puedo aprender de tu enfoque más hayekiano, y en el fondo no creo que tengamos puntos tan irreconciliables. Quiero entenderte porque criticas al estatismo, pero tengo la impresión de que no llevas las criticas a sus ultimas consecuencias lógicas, de forma consciente, y quiero conocer la razón, jeje.

        Otro abrazo para ti.

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