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Gürtel

abril 7, 2010

El caso Gürtel es el mejor termómetro de la crisis económica: cuanta más presencia tenga en los medios y más extensas sean sus ramificaciones, peor irán las cosas, o peor lo tendrá el gobierno para afrontar los acontecimientos. El PP (como partido) está siendo víctima de un linchamiento que, sin carecer de sentido y fundamento, resulta cuanto menos desproporcionado, teniendo en cuenta las circunstancias o el tipo de corrupción que se investiga.

Que Correa y los suyos supieron montar una lucrativa trama al cobijo del PP, no puede negarse. Que lo hicieron allí donde había negocio y donde más fácil resulta hacer dinero sin que se note demasiado, cierto también. Pero, al margen de las responsabilidades penales y morales de toda esta gente, incluida su retaguardia política, ¿acaso no estamos exagerando el espanto?

Pongamos un ejemplo que no tiene porque corresponderse con la realidad: el ministerio X contrata un servicio reprográfico a cierta empresa o grupo empresarial. Dicha empresa es también quien le hace las fotocopias al partido en el gobierno. El susodicho partido necesita hacer fotocopias…  (hay políticos que incluso figuraban en nómina de una fotocopistería… y de eso ya nadie se acuerda, claro).

Tres son las motivaciones principales que empujan a alguien a entrar en política: el idealismo, el poder y el negocio. Maquinarias de Partido, tan gigantescas y complejas como las que instaura nuestro sistema “representativo” y electoral, generan oportunidades de negocio, evidentes y no tan evidentes, que siempre habrá quien las aproveche y exprima hasta sus últimas consecuencias. Dado el peso de la administración, la impunidad con la que se somete a los ciudadanos a una excesiva carga fiscal, el gran margen presupuestario o el deficiente sistema de intervención del gasto público, parece razonable que sean muchos los que consideren poco mezquino y no tan ilegal, hacerse con contactos, vincular Partido con Administración, y empezar a hacer caja a costa de cuatro comisiones, descuentos y donaciones.

La corrupción que ha destapado el caso Gürtel no encierra en sí misma ninguna novedad. Es lo de siempre, pero esta vez con apellido popular. El PSOE tuvo lo suyo, y ahora toca que la opinión pública conozca las tramas del PP. Veremos al final en qué queda, si todos esos contratos fueron o no tan irregulares como se dice, o si las comisiones y demás estuvieron dentro de la legalidad. Y es que mirar al dedo cuando se señala la luna, resulta tan estúpido como creer que cada titular de prensa sobre corrupción encierra hechos inauditos, alarmantes y demoledores para todo el que se vea salpicado.

Solo hay que rascar un poquito para encontrar Gürtel y más Gúrtel. O es que quieren hacernos creer que solo en el PP hay corruptos. Los hay, como en el resto de partidos y administraciones, donde la corrupción no es puntual, sino sistémica. Eso no exonera a nadie, y no implica que esta trama sea investigada y liquidada hasta sus últimas consecuencias. Lo que llama la atención es que se haya roto el pacto de “Caballeros” mantenido entre todos los partidos que tienen responsabilidades de gobierno.

Lo de Matas es otro tema, aunque tan viejo como el anterior. Obras públicas que salen a concurso por una cantidad que tras su adjudicación llega incluso a triplicarse. Pero, ¿dónde está el tribunal de cuentas, la comisión presupuestaria del parlamento de turno, la intervención del Estado, el ayuntamiento o la Comunidad autónoma? Si Matas acaba en la cárcel, debería hacerlo acompañado de al menos las 100 personas que podrían haber parado la malversación, y por lo que fuera, no lo hicieron. No hablo de complicidad, pero sí de corrupción inherente al tipo de sistema público que nadie hoy parece cuestionar. No puede ser que este tipo de cosas sucedan a diario, y solo de vez en cuando salte cierto caso en forma de intolerable escándalo.

El PP se pudre, no tanto por la corrupción, que es la tónica general de todos los partidos y todas las administraciones, como por la incapacidad que están demostrando sus dirigentes para afrontar mediáticamente esta crisis. Se trata de eso, de escurrir el bulto, dar un golpe de autoridad, liquidar a los cuatro que más manchados estén, y seguir como si nada hubiera pasado. Ministros corruptos los hay y los ha habido siempre. Nadie, o casi nadie, entra en política para dejarse los cuartos. Eso aquí no sucede. Y los partidos, así como las administraciones donde gobiernan, ofrecen oportunidades de ganancia que bordean la legalidad vigente. Hasta que no se entiendan estas cosas, circunstancias como las que ahora vivimos, no dejaran de ser simplemente entretenidas. Entretiene comprobar el ingenio de algunos, la estupidez de otros, la falta de escrúpulos o el gusto por el lujo y la ostentación.

Camps y muchos de los suyos deberían haberse marchado hace tiempo. Los contratos irregulares que firmaron con la trama Gürtel son lo de menos, porque lo que realmente machaca son los trajes, los coches y los regalos. Ser tan estúpido y tan nuevorico merece su castigo. Como merece también ser defenestrado el expresidente y exministro Matas, o el señor Bárcenas. Aunque solo sea por destapar a semejantes imbéciles y sinvergüenzas, merece la pena que de vez en cuando se agite la mierda del estatismo rampante.

Saludos y Libertad!

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12 comentarios leave one →
  1. abril 7, 2010 10:21 pm

    Hola. Te lo comentaba en la entrada anterior pero ¿crees que modificando la ley de financiación de partidos se solucionaría?

    • abril 7, 2010 11:26 pm

      No lo creo, el problema es mucho más aterrador… es integral, de todo el sistema político y de intervención estatal. Resulta inevitable que surjan estas cosas. Lo que comentaba aquí es la capacidad de aislar la corrupción en casos mediáticamente tan convenientes, para unos y para otros. Pero que no traten de hacernos creer que esto mismo no está sucediendo en otras partes, en todos los partidos que tienen responsabilidades de gobierno. Dónde quedó el 3% de Maragall? Eso sí que lo enterraron, verdad? Todo es podredumbre, la cuestión es identificar la fuente.
      Saludos!

  2. ATR permalink
    abril 8, 2010 9:33 am

    Es el Estado la fuente de todos los males y de todas las corrupciones? No serán quizá los que se encuentran manejando los hilos del poder, en cuyo caso habría que poner cortapisas a la corrupción y no al Estado? Mi pregunta es: por qué determinados países se entregan con más fruición a la corrupción que otros? La respuesta tal vez se encuentre en la madurez o falta de la misma de los gobernantes. En cualquier caso, la corrupción, sea del signo que sea, merece su castigo y merece también salir a la palestra para que la población conozca qué clase de individuos les dirige.
    Un saludo

    • Yosoyhayek permalink
      abril 8, 2010 1:41 pm

      El Estado es sólo la maquinaria, el poder despersonalizado, tienes razón. De hecho, la clave de su dimensión y grado de putrefacción depende de varios factores, no solo de las tragaderas de todos. Nos entretienen y distraen, nos hacen más estúpidos y hedonistas, esos mismos que solo saben vivir de los demás y hacerse un Estado a su medida. Otros pueblos son más conscientes de que lo que maneja la administración es su riqueza, que el Estado no tiene vida propia y pocos políticos actúan movidos por el altruismo… Esas sociedades expulsan antes al corrupto, pero ni siquiera ellas impiden que su número se corresponda con el nivel de extensión de su Estado.
      Saludos! Gracias por comentar

  3. Paula permalink
    abril 8, 2010 11:54 am

    El uso mediático y partidista de los asuntos de corrupción no es nada nuevo. Está claro que quien está en el poder es quien tiene más ascendente sobre la prensa y es (a pesar de lo que crea o quiera creer Rosa Díez, autoproclamada diosa del Parlamento) quien marca la agenda a todos los niveles. La grandeza de la democracia es que el PP podrá cobrarse la venganza en el momento en que vuelva al poder. Es algo cíclico. Irresponsable y vergonzoso por parte de los partidos políticos, pero cíclico.

    Por otro lado, yo no haría de menos la cuestión de fondo de Gürtel. Por supuesto los partidos politicos tienen plena libertad para manejar sus fondos como crean más conveniente, siempre dentro de la legalidad. Pero teniendo en cuenta que el grueso de su financiación no viene de sus afiliados sino de las arcas del Estado y que, por tanto, es un dinero de todos, es exigible el uso responsable del dinero y una mayor transparencia.

    En A la política no hace rico a nadie. Los hace vivir bien pero no ricos. Cuando aparecen marajás hay que mirarlos con lupa.

    • Yosoyhayek permalink
      abril 8, 2010 1:48 pm

      Comparto tu opinión salvo en lo de “grandeza”… Mejor sería decir: reglas para la guerra, cuando deberían ser reglas para la política, que es bien distinto.
      Saludos!

      • Paula permalink
        abril 8, 2010 5:36 pm

        Bueno, efectivamente la palabra “grandeza” no es la más adecuada. Estaba pensando en que, mal que bien, el designio de los políticos está, en gran medida, en mano de los ciudadanos.
        El problema está en que en este país cada vez se les “perdona” más a los políticos. No sé si es un problema de saturación mediática y que la gente tiene bastante con su vida como para estar las 24 horas del día pendiente de sus políticos, pero sí hay cierta dejadez por parte nuestra. Lo que hemos de entender es que, si ello se sienten impunes, las consecuencias recaerán sobre nosotros.
        De todos modos tampoco creo que sea una “guerra” en realidad es todo un gran teatro. Una pantomima, parte de su juego y de ese negocio que ellos mismos retroalimentan. Debería haber un blog que inventariase los problemas que crean, alimentan y luego no son capaces de solucionar los políticos. Sería una joya!!

      • abril 8, 2010 8:15 pm

        Toda la razón, la culpa siempre es de los ciudadanos, que no exigen como deben. La cuestión es que los que más roban son siempre los de la segunda fila, tercera o cuarta. Ni los conocemos, ni les votamos.
        Los Matas, Camps y demás, son pobres imbéciles, gente que no merece el puesto que ocupan o han ocupado.
        Saludos!

  4. abril 8, 2010 12:53 pm

    Hombre Hayek es lógico que el estado tenga algo que ver en la soberanía y en la representación política.

    • Yosoyhayek permalink
      abril 8, 2010 1:45 pm

      Te puede parecer lógico, pero nada tiene que ver. El gobierno debe ser representativo de la soberanía que sea, el Estado no deja de ser exclusuvamentebel imstrumento más o menos amplio al servicio de sus funciones. El estatismo nace de la inversión de roles.
      Saludos!

  5. KELOLO permalink
    abril 8, 2010 4:36 pm

    Coche ecológico sostenible… Los 50 mil folios de Gürtel, más ruido que nueces…
    Bibiana Jones en busca del… Los mercenarios… Faisanes y mazmorras…
    Cleopatra y sus galanes… Chupando rueda… Espe Godiva contra el IVA ..
    Encontrado en la red: “Futuro inmediato”, “Blas=Sopena” … “ElZapataky” y “Romance del abuelo”
    Bar Faisán y muchas cosas más…

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