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La Guerra de algunos

abril 10, 2010

¿Por qué razón no estalla una nueva guerra civil en España? Fundamentalmente, porque la mayoría tiene mucho que perder en la contienda. El sucedáneo franquista de la socialdemocracia típica, con su Estado objetivado, su Seguridad social, su procura y su fomento, consolidó en España las bases de una contienda política sin armas, pero con las mismas ganas del 36. Algo es algo, y a Dios gracias, porque llevamos casi 8 décadas de paz y mejora de libertades. El punto álgido, 1982. Desde entonces, deambulamos estancados esperando el nuevo cambio de régimen.

Vista la actitud de la izquierda más recalcitrante, basta con imaginar una derecha donde todos fueran como Jesús Neira, algunos de intereconomía y demás fauna reaccionaria. Lo cierto es que son pocos, poquísimos, y aun así, nos los presentan, desde la izquierda mediática, como la esencia misma de la no-izquierda. Algo parecido sucedió durante la segunda República: cuatro falangistas echaron a perder a la Derecha, arte y gracia de la izquierda, llegando incluso a convertir semejante radicalismo en la insignia más que aparente del régimen dictatorial que casi todos asumieron como inevitable.

En el Parlamento Andaluz los socialistas han escupido en la cara de los populares, otra vez, con el tema del “pasado franquista”, o la “herencia franquista”. La pregunta es la que sigue: ¿Cuántos políticos no pertenecen al “franquismo sociológico”? Me explico. Por semejante tipo debemos entender a todos los que se definieron ideológicamente durante el franquismo, o que hoy pretenden hacerlo bajo cierta rémora del franquismo. Una suerte de idealización del régimen y la figura del dictador, que se traslada caprichosamente a toda cuestión política que hoy se plantee (también podría verse como la sobrestimación de los 5 años de república, o la legitimidad del frente popular de 1936 a 1939, pero en realidad fue el franquismo quien repartió nuevas cartas en España).

El caso de Neira, por poner un ejemplo muy en boga en los últimos tiempos, es claramente el de quien fue adicto, y sigue siéndolo. Eso no le convierte en fascista, ni en reaccionario, o sí, el caso es que como él abundan también dentro de las filas izquierdistas, por muy diferente que nos resulten entre sí sus particulares discursos.

Otro ejemplo de que aquí no nos matamos porque la mayoría de los españoles tenemos mucho que perder, es la impunidad con la que se acogen prácticas subversivas y comentarios extremos por parte de la izquierda: Tomás Gómez, secretario general del PSM, habla del PP y sus “prácticas que pervierten la política”, mientras su correligionario, el alcalde de Getafe, y presidente de la Federación de Municipios, Pedro Castro, se atreve a marchar contra Aguirre, junto con los pocos alcaldes socialistas que quedan en la CAM . Marchas, como las que ejecutaban camisas negras, pardas o azules, todos ellos socialistas, aunque en su día considerados en el bando reaccionario. Los progresistas casi han conseguido borrarnos de la memoria que también ellos, en esos años, marchaban intimidantes por las calles y contra los gobiernos. Hoy repite su hazaña el bueno de Castro, encantado con que en su partido, y desde su espectro mediática, sea consigna reproducir discursos y argumentos tan rancios, tan rancios, que suenan al 36.

Si todos en la derecha fueran como lo son muchos en la izquierda, la tensión sería irrespirable. Tomás Gómez deprecia a Neira, sin darse cuenta de comparten naturaleza dentro del peor vodevil guerracivilista que pueda uno imaginar. Ir de bueno y progresista, o parecer rancio y antiguo, no desvirtúa que ambos puedan reconocerse mutuamente como personajes de una historia que no toca. Y no toca porque algunos durante el franquismo se dedicaron a hacer bien las cosas olvidando las memeces de los hunos y de los hotros. Estos mismos, como tipo político abstracto, militando hoy en un bando o en el otro, incluso habiendo nacido cuando el régimen agonizaba o andaba ya mortecino, no merecen ser tachados como herederos del franquismo, cuando los que realmente podrían recibir semejante etiqueta, son los muchos que desde la izquierda, y los pocos (a Dios gracias) que desde la derecha, siguen con el run run  facilón de afilar los sables y sacar a pasear los tópicos más cansinos… Facilón, decía, porque mientras ZP, un Neira del PSOE, no se cargue todo lo conseguido por los prácticos y los liberales que durante estas largas y diversas 8 décadas han apostado por consolidar la moderación y la mesura entre la inmensa mayoría de los españoles.

Saludos y Libertad!

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14 comentarios leave one →
  1. abril 10, 2010 6:45 pm

    La verdad es que no se porque se empeñan en sacar las estatuas de Franco, cuando tu mismo dices que asentó la paz y el bienestar de España. No puedo estar mas de acuerdo contigo y con Serrano Súñer que en su día dijo ser un demócrata de toda la vida. A a ser que el bipartidismo español nace de Franco, el PP es claramente un partido post franquista por su gente.y el PSOE es un partido parafranqusta por su ideología estatalista. Ah que gran pensador enterrado en el valle de los caídos…¿nos hemos vuelto locos o qué?

    • abril 10, 2010 6:48 pm

      No me descontextualices, por favor

      • abril 10, 2010 6:50 pm

        Además, en ningún momento he dicho que Franco y los franquistas hiceran eso, así que no entiendo de dónde viene una respuesta así

      • abril 10, 2010 7:47 pm

        Tal vez me he pasado un poco, pero jamás quise ser faltón. Solo irónico y, la verdad, creo que el post lo merecía. Porque está fuera de lugar comparar los radicalismos de hoy en día con lo convulso de los años 30, porque recordemos que en 1939 la civilización europea reventó fruto de los mismos radicalismos que hicieron reventar a España también. Así que me parece muy fuerte frivolizar.

      • Yosoyhayek permalink
        abril 11, 2010 1:17 am

        Hombre, los mismos radicalismos pero con su toque patrio, que es al que me refería: abundante en un bando y, por suerte, excaso en otro, pero claro, bajo semejante dialéctica siempre conviene trasladar la sensación de que la posición de uno es de mera resistencia frente al exceso contrario. Lo cierto es que en la izquierda hay muchos más Neiras que en la derecha, y aun así nuna se cansará de señalar el pasado postfranquista del PP ( que tenerlo lo tiene, pero también otros, de corte liberal, por ejemplo). Mi post trataba de eso.
        Saludos!

  2. Paula permalink
    abril 10, 2010 7:14 pm

    Te castiga con el látigo de la ironía.
    La verdad es que te has marcado un post muy duro y difícilmente comprensible. Comparar los radicalismos de hoy con los de entonces está fuera de lugar, simplemente porque no son parangonables. Otra cosa es que se pueda tachar a ZP de radical, intolerante e irresponsable(que lo es). Se puede señalar que hay gente a la que se le va la olla, como a Neira. Y que hay gente (mucha) que vive de revivir fantasmas del pasado.
    Pero plantear que si no hay una guerra civil es porque algunos tienen mucho que perder eso es una lectura desquiciada de las causas que propiciaron la guerra. Afortunadamente, la sociedad de hoy es muy distinta a la de entonces, aún habiendo locos irresponsables a los que se les da un bombo sensacionalista desde los medios (especialistas en la deformación).

  3. Realidad permalink
    abril 11, 2010 9:58 am

    Erre que erre con Neira. Ves fachas por todas partes. Uhhhhh, que viene el lobo!!.
    Mira, aquí lo que realmente hay es una cantidad inimaginable de izquierdistas dispuestos a matar como hicieron sus abuelitos. Como siempre, la derecha acabará de mártir, el centro hará el juego a la izquierda y así. Ni Neira, ni Intereconomía, ni ningún falangista, ni ningún facha está provocando nada, más bien todo lo contrario.
    Comentarios como el tuyo, hacen el juego a la propaganda progre. Siempre ha sido así.

    • abril 11, 2010 10:40 am

      Sé que peco de abstracto, pero me sorprende que cada uno interprete el post según le conviene. Recurro a Neira, en varias ocasiones, porque creo que encarna un tipo ideal de español que no me gusta nada. Se ha visto encumbrado por una acción, que sin cuestionar la heroicidad de la misma, si creo que fue más un impulso cargado de chulería que una defensa expresa de la dignidad de la mujer. Algo de eso abría, pero de sus declaraciones posteriores, y su comportamiento ante los medios, se desprende que este señor no es ni mucho menos idóneo para el cargo que Esperanza ha tenido a mal en adjudicarle.
      Digo, y no sé si ha quedado suficientemente claro, que en la izquierda abundan los agitadores y los encabronados, mucho más que en la derecha. Es decir, que Neiras en la izquierda hay demasiados, mientras que en la derecha, por suerte, merodean contaditos con los dedos de una mano.
      Saludos!

  4. Cleverhand permalink
    abril 11, 2010 9:58 am

    Dodgson no comenta con su nick. Este es Antonio Córdoba. Lo sabes y te parece bien. Vale.

  5. JJ.Mercado permalink
    abril 11, 2010 10:24 am

    Estaría bien estudiar, al hilo de lo que comentas, el nivel de realidad de la “tensión social” entre derecha e izquierda en la calle -básico en el 36, como en cualquier otra guerra- y el grado de culpa que, caso de existir tal tensión, se debe a la influencia de los medios de comunicación como propagadores de mensajes polarizados y huecos.
    Se habla mucho de la telebasura como algo asociado a la prensa rosa, pero ¿a quién encabrona Belén Esteban?, ¿a quién lava el cerebro?, ¿hasta qué punto no es mejor el pan y el circo?, ¿no son hasta más afables los espectadores de Sálvame que los que viven de ver tertulias asquerosamente tendenciosas?, ¿hasta qué punto no ha perdido otra vez la España sensata su silla para siempre en cada uno de los debates que se organizan en TV´s y radios ante el asedio feroz de una derechuza en alza que nunca se vio en mejor situación?

    • abril 11, 2010 10:33 am

      Como casi siempre, estoy contigo en lo que dices. Pero fíjate en que programas como La Noria tratan de fusionar cotilleo y encabrontamiento político, a ver si entre tanta víscera consiguen que la gente se anime.
      Saludos!

      • JJ.Mercado permalink
        abril 11, 2010 11:46 am

        Las tertulias politicas en los medios son al conocimiento lo que los libros de Paulo Coelho o Dan Brown a la cultura… ambos generadores de una nueva clase de esnobs y vanidosos que, siendo igual de brutos y cazurros, disponen ahora de un arma con el que creerse lo que no son. Lo mismo se hacen pasar por lectores que por propietarios de ideas y razonamientos políticos.

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