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Lost. The Final Season

mayo 23, 2010
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Esto se acaba, esta madrugada hora española y tras 120 capítulos daremos el cierre a la Serie con mayúsculas de la última década. Mañana será hora de debatir si se han dado o no respuesta a todas las incógnitas acumuladas durante esto 6 años, pero hoy toca hacer un homenaje al que guste o no ha sido un acontecimiento televisivo único que despierta  amores y odios por partes iguales y cuya tremenda capacidad adictiva nos ha hecho que veamos con ansia un capítulo tras otro, siempre lo diré, esta serie no está hecha para verla de manera convencional en la televisión.

Lost, una serie grande y compleja  desde sus inicios, y algo en lo que tienen que coincidir defensores, detractores y defraudados es que una serie que cuenta con su propia wikipedia, que ha generado y aún genera todo tipo de debates y teorías (algunas muy rocambolescas) entre fans por medio mundo, merece un puesto de honor en la historia de la televisión.

Un accidente de avión en una isla aparentemente desierta que nos presentó a unos personajes difíciles de olvidar. Osos polares, brújulas que no funcionan, una transmisión de radio que se repite desde hace 16 años, muertos que se aparecen, susurros en medio de la selva y un monstruo de humo negro, ¿dónde estamos? La gran pregunta. La serie avanzaba, y nos íbamos enamorando de los protagonistas y de sus historias que se nos iban desvelando en los flashbacks de cada capítulo, John Locke (el hombre de fe, el paralítico que recupera la capacidad de moverse tras el accidente), el estafador buscando venganza (y lector de Ayn Rand) James Sawyer Ford, el hombre de ciencia Jack Shephard, la fugitiva Kate Austen, el torturador Sayid Jarrah, Hugo Hurley Reyes (los números son chungos, tío), Sun y Jin Kwon (el matrimonio coreano más famoso de la historia), la australiana embarazada y la estrella de rock venida a menos. Nos atemorizamos cuando conocimos al primer Otro, Ethan, y nos emocionamos cuando murió el primer protagonista, Boone, mientras nacía Aaron. Impactante el final de la primera temporada, esa sensación de miedo y desconcierto cuando abrimos la escotilla, e inigualables los comienzos de la segunda y tercera, como los finales de la cuarta y quinta.

Nos sorprendimos al conocer que había más supervivientes al otro lado de la isla mientras los guionistas nos regalaban ese icono televisivo que es Dharma (¿alguien más piensa que la Iniciativa se merece su propio spin off?), pulsamos la teclita y conocimos más personajes ilustres, Desmond y Benjamin Linus, con el primero disfrutamos su largo viaje en busca de su Penélope (preciosa historia de amor) y el segundo nos desquició y llenó de desasosiego cuando no sabíamos quién demonios era, y cuando lo supimos seguíamos queriendo pegarle sin parar (se ha llevado más golpes que un saco de boxeo y hasta un balazo cuando le vimos de adolescente dando la misma cosica que de adulto), otros no tuvimos tiempo de saborearlos a gusto, qué pena, Ana Lucía y Mr. Eko prometían.

Y llegó la tercera, la mejor junto con la segunda. Conocimos a la Dra. Juliet Burke, otro bomboncito de personaje (ese rollo Otra buena-Otra mala), y a un tío con los ojos pintados que no envejecía, Richard Alpert, quien nos iba a decir entonces que ahora le conoceríamos por Ricardo “mi amol” el tinerfeño. La comenzamos viendo el accidente desde la setentera Dharmaville reconvertida en Otherville y la terminamos con Charlie avisándonos que no era el barco de Penny.

Y no lo era, aunque todo quedaba en familia, Charles Widmore irrumpía en la trama de la serie. Los 6 del Oceanic dejaban la Isla y otros entraban, un físico experto en viajes en el tiempo (Faraday), un médium que habla con los muertos (Miles) y una antropóloga pelirroja que no duró demasiado. En esta cuarta temporada, la más floja para mi gusto, cambiamos los flashbacks por flashforwards, conocimos una nueva estación Dharma, la Orquídea y vimos como la isla se movía al girar su rueda.

Y se movía y no paraba, viajes en el tiempo, de 2004 a 2001, los años 50, 1988 para acabar en los 70 en plena explosión hippie Dharma. Y los que se fueron volvieron, Ajira Airways y Eloise Hawking mediante (gran personaje esta última) para descubrir que el Humo Negro también era una persona de carne y hueso que encontró un resquicio en las reglas para matar a Jacob, que sí, existía.

Y terminamos descubriendo que nuestros protagonistas eran candidatos, que estaban ahí porque alguien les llevó, que la Isla encierra una luz y que el Humo Negro está muy cabreado y se quiere largar. Esta noche sabremos si lo logra o no, si la bomba que explosionó Juliet realmente funcionó y si al final Desmond tenía razón cuando nos decía: I’ll see you in another life, brotha.

PD: No desesperes Albert y piensa que “cada respuesta te llevará a otra pregunta” 😉

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8 comentarios leave one →
  1. mayo 23, 2010 9:42 pm

    Muy bueno Liberand, hasta me has animado a ver en directo los dos últimos capítulos… pero no, si he podido esperar, no pasa nada si lo hago unas horas más. Juliet es la clave!
    Saludos!

  2. mayo 23, 2010 10:19 pm

    haha, buen resumen, mejor que la serie 😛

    Veremos qué se inventan ahora, pero yo creo que se les han acabado los cartuchos…

  3. Percero permalink
    mayo 24, 2010 6:09 am

    Estuve a puntito de descargarme la serie desde el principio, pero leyendo lo que dice la gente, mejor no. He optado por Stargate.

  4. mayo 24, 2010 7:26 am

    En fin, en USA habrá suicidios. Se han burlado de nosotros, habrá que tomárselo con buen humor ; )

  5. CMRR permalink
    mayo 24, 2010 9:30 am

    ¿Qué, ya habéis escarmentao? Mira que lo avisé hace meses.

  6. JJ.Mercado permalink
    mayo 24, 2010 7:07 pm

    Nunca pensé que Lost tuviera un final a la altura que Los Serrano… Perdí la esperanza a poquito de acabar -lo sé, no hay peor ciego…- y he acudido al capítulo final con gran curiosidad pero con la casi certeza de no sacar nada -nada- en claro. Ahora, no podía esperar algo así… bien podría haber sido una salida por la tangente, una excusa increíble, una explicación tomada con alfileres… pero no dejar al toro vivo y salir corriendo gritando socorro, coño…
    Un bochorno, en fin del que sólo los amantes del cine español podrán sacar provecho: “Véis, ellos no son mejores”.

  7. mayo 24, 2010 11:32 pm

    La serie con mayúsculas de esta década es el Ala Oeste de la Casa Blanca, aunque no lo parezca por lo maltratada que fue al ponerla a horas intempestivas. De hecho es la serie más premiada. Y hasta el final es profético al elegir a un presidente demócrata de una minoría racial para sustituir al increíble Josiah Bartlet.

  8. Sr. Smith permalink
    junio 13, 2010 8:28 am

    Liberand ¿no has escrito nada de LOST después de haber visto el final?¿Esto es lo último?¿Tan afectado te quedaste?

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