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Huelga de Funcionarios, ¿el principio del fin?

junio 9, 2010

Un síndico es el encargado de velar por una puesta en común de intereses o derechos, quejándose de sus quebrantos y actuando en su defensa. Los sindicatos, con éste u otro nombre, son la manera natural de aunar esfuerzos y combatir el agravio. La cosa se empezó a torcer cuando el Estado se hizo Social, o socialdemócrata, y algo llamado “sindicato” se constituyo como intermediario colectivo entre el poder absoluto y la reivindicación proletaria.

No hay manera más efectiva de luchar por los derechos coincidentes de varias personas que concurren en idénticas circunstancias de hecho, que la organización sindical. Mientras rija el Derecho común en las relaciones entre empleado y empleador, los sindicatos serán legítimos, quedando sometidos, en todo caso, a la voluntad y el derecho de propiedad tanto del trabajador como del empresario. Organizaciones que, con mayor o menor efectividad, tratan de negociar condiciones laborales o proteger a sus afiliados ante vulneraciones del contrato o el convenio. Sometidos, como decía, al Derecho Civil, la libre interacción entre sujetos, particulares o colectivos, fijaría los límites y la manera de ser y comportarse de cada tipo de organización de intereses o sindicato.

Una vez que ha quedado clara la espontánea necesidad, y la legitimidad de la acción sindical dentro del Derecho, veamos las razones que convierten a los actuales Sindicatos en un obstáculo para la libertad de todos:

–          Los sindicatos de hoy son organizaciones criminales financiadas, fundamentalmente, gracias a la subvención del Estado (precio expolio), o la coerción que ejercen en determinados sectores productivos.

–          Los sindicatos de hoy basan su poder en la “representatividad” que se les atribuye, colectivizando los intereses de los trabajadores, incluso cuando la mayoría de aquellos opten por no sindicar los suyos propios.

–          Al hilo de lo anterior, los sindicatos de hoy obtienen su impronta de una legislación que desequilibra las relaciones intersubjetivas y sustituye al Derecho común tradicional, todo ello amparado por un supuesto principio tuitivo que, en realidad, no es sino la traslación a la normativa vigente de un esquema mafioso de las relaciones sociales. La legislación especial concede a los sindicatos todo tipo de privilegios, más allá de los meramente financieros, que fuerzan al resto de individuos o agentes económicos a aceptar su primacía en el debate público.

–          Los sindicatos de hoy forman parte del Estado, dentro de un esquema presuntamente plural de las relaciones de poder, cuando en verdad su propia estructura organizacional, así como quienes gobiernan sus destinos, se infiltran en el resto de instancias de poder, convirtiéndose así en actores políticos de primer nivel, en el Estado, pero en combate por el control de sus decisiones.

Aznar, en su huelga general, cometió un error estratégico de primer orden: se rindió ante los sindicatos prefiriendo apaciguar antes que asestar un golpe definitivo al terror sindical. Oxigenados, y con un gobierno sometido a sus intereses, los sindicatos mayoritarios lograron sobrevivir. Sin embargo, su inacción frente al gobierno les ha conducido a un callejón sin salida, del que no escaparán salvo que de nuevo un presidente del gobierno se apiade de ellos. Por lo pronto, y ante los resultados de la Huelga de funcionarios, Zapatero no está haciendo leña del árbol caído, manteniendo un discurso laxo y afectivo.  Si, finalmente, llegara a convocarse una Huelga General estrictamente promovida por los sindicatos mayoritarios UGT y CC.OO, es muy probable que se repitiera el resultado de ayer. Si no fuera así, sería el final de Zapatero, pero no por ello la salvación de los sindicatos. Sencillamente se produciría una crisis aguda en el seno de la izquierda política e ideológica, que necesariamente no dejaría las cosas demasiado fáciles al PP. Si, por el contrario, fracasara la Huelga General, Zapatero no lograría por ello mucho más oxígeno para continuar, mientras que el sindicalismo español quedaría gravemente herido. El panorama sería igualmente imprevisible.

En España lo que se necesita es más libertad, sindicatos legítimos y un gobierno austero y reformista. Europa no soporta la excepción española y pide, ahora con más fuerza que nunca, la verdadera integración de nuestro país dentro de esquemas menos rígidos, donde los sindicatos, tal y como hoy los conocemos, pierdan privilegios y voz política.

Saludos y Libertad!

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8 comentarios leave one →
  1. junio 9, 2010 5:11 pm

    Me has dejado muerta… “los sindicatos son organizaciones criminales” 😮

    ¿Y cuál son los crímenes qué comenten?

    En cuanto a lo de la huelga. Yo creo que una huelga general tendría mucho más éxito que de ayer. No creo que el problema se solucione por gravar a los funcionarios.

    De hecho yo no he estado de acuerdo con esa huelga. Hace mucho que vengo diciendo que lo que se necesita es unidad de acción entre los trabajadores (nombres de sindicatos aparte).

    • junio 9, 2010 5:29 pm

      ¿Unidad de Acción de los trabajadores? ¿Contra quién?, contra los empresarios supongo… ¿o contra los jubilados y pensionistas que se benefician de los impuestos y aportaciones que realizan los trabajadores? Unidad de acción, en términos tan generales, con ese sentido colectivista, de clase, de confrontación, no creo que sea solución de nada, cuando en realidad, todos, trabajadores por cuenta ajena, autónomos, inversores o pensionistas, tenemos el mismo enemigo: un Estado que dilapida la riqueza que nosotros generamos, y que además, obstaculiza las fuerzas de mercado que impulsan la recuperación económica. Querer, por tanto, manejar al propio Estado, desde nuestro propio interés “de clase”, contra el respectivo interés de una clase rival, no solo es un error táctico, sino una gran estupidez.
      En cuanto a lo de sindicato=organización criminal, te recomiendo que revises nuestro código criminal (o penal), porque seguro que encuentras muchas conductas que los sindicatos perpetran con total impunidad, y no hablo de los piquetes sindicales, sino de toda la coacción y el expolio que comporta su mera actividad.
      Saludos!

      • junio 9, 2010 9:33 pm

        En defensa del derecho de los trabajadores. Y eso no es ir contra nadie que no intente justo lo contrario. Por supuesto nada que ver eso de contra los pensionistas.

        Lo de que los sindicatos son una organización criminal, si es por eso por lo que lo dices, ya se lo puedes poner de coletilla a todo bicho viviente. Partidos políticos, empresarios, trabajadores, sujetos pasivos… vamos…

  2. junio 9, 2010 9:58 pm

    Los sindicatos están mas pasados que las maracas de Machin, pero decir que son organizaciones criminales…entiendo que los liberados sindicales son unos parasitos y que los trabajadores de verdad no nos vemo representados por gente que no curra porque (según ellos) están defiendonos; pero alguna presión como colectivo tenemos que hacer.

    • yosoyhayek permalink*
      junio 9, 2010 11:04 pm

      Creo que el post, del principio al final, explica qué son los sindicatos y cuál es su única versión legítima o no criminal.
      Saludos!

  3. Óscar permalink
    junio 11, 2010 9:11 am

    Recuerdo cierta huelga consecuencia de una descontrolada subida del combustible en la que se nos acusó al transporte de secuestrar la democracia. En mi caso los daños ascendieron a mas de 2000 € que sigo pagando. Asomado a la ventana de mi casa vi con asombro como un sindicalista sacaba la cartera para dar algo a un adolescente con pinta de maton y bate en mano ¿Se podría considerar esto como crimen? o al estar en jornada de huelga todo vale, todo vale por parte del sindicato, de haberlo hecho yo habria que ver si era considerado criminal o no. Ya no digo nada del horario ilegal al que esta sometida mi mujer limpiando unas instalaciones del CCOO llegando incluso a ser amenazada con el despido en caso de protesta. En todo caso nada de esto importa porque así son las cosas y así van a seguir, el poder siempre se impone llegando incluso a contagiar como un virus a los pocos que en su día si que hicieron algo por los oprimidos. Aquello eran sindicatos, lo que hoy se hace llamar así es la prueba de que al final hemos perdido amigos, la victoria es al final suya.

  4. septiembre 27, 2010 5:13 pm

    Completamente de acuerdo en todo.
    Los sindicatos son organizaciones criminales porque se lucran a costa del trabajador sin hacer nada por él. Cobran sustanciosas subvenciones concedidas por el Gobierno, con lo que mal pueden tener queja suya.
    Y no la tienen, prueba de ello es lo que han tardado en convocar esta huelga destinada, no a defender a quienes se supone defienden, sino a hacer la pantomima de simular que ellos “hacen algo” y de paso que Zapatero quede de maravilla porque, como no va contra él…

    Los cutrevídeos de UGT escupen contra todo lo que se mueva, excepto a Zapatero. No es necesario ser muy inteligente para ver que esta huelga va contra los empresarios y contra el PP, como si este partido estuviese gobernando desde hace seis años y por tanto fuese el responsable de la hecatombe que Zapatero ha producido con su pésimo hacer.
    No pueden ocultar que toda su saña la dirigen contra Madrid y Esperanza Aguirre en particular, un hecho más que signifícativo para quedar en gayumbos.

    Esta huelga es una farsa, como farsa es el gobierno del PSOE.

Trackbacks

  1. Terrorismo

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