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La perspectiva belga

junio 14, 2010

Bélgica es hoy una nación inexistente y un Estado en vía de extinción. La unidad política depende de la homogeneidad de sus agentes y de un sentir común. Nada de esto existe hoy en tierras belgas. Dos pueblos, dos lenguas y dos miradas opuestas que se concretan en la cada vez más definida y firme voluntad de los flamencos de tomar las riendas de su propio destino bajo la construcción de un Estado-nacional independiente. Deshilachados los lazos que unían a valones y flamencos, la unidad se ha disipado y con ella la estabilidad de un Estado que ha sido despojado de uno de sus elementos primordiales: el poder para disolver a sus súbditos en una amalgama común. La deconstrucción nacional es siempre un drama, porque divide y levanta barreras entre los individuos. Las unidades políticas deben tender a cierta integración entre sí como requisito previo a la paz social y la amistad civil. Sin ambas, no existe ni libertad ni seguridad internacional, como tampoco la expectativa de un mundo cosmopolita. Lo que está sucediendo en Bélgica, lejos de ser una legítima afirmación del genio nacional o la identidad lingüística de un pueblo, es una tragedia social en toda regla. Ni siquiera apelando a la pertenencia a la UE de ambos, valones y flamencos,  o al Benelux, si se prefiere, se salvarían estos dos pueblos de la quiebra de confianza y enemistad que genera una ruptura instigada con artificiosas políticas de construcción nacional. Otros pueblos se han desunido, en lo que a la pertenencia a un mismo Estado se refiere, y sus relaciones han mejorado, logrando una integración más sincera y provechosa. Lo que realmente importa en estos casos es que la “ruptura” no sea sino la formalización de un hecho social incontestable, que únicamente los intereses de la élite dirigente conseguía negar con la fuerza del statu quo, cuando no de la coacción misma. Cuanto no es así, y en realidad se trata del resultado de políticas de segregación e inmersión nacionalista, el drama está servido. No tiene porque acabar en conflictos violentos, y no creo que el final de Bélgica derrame ni una gota de sangre (no lo espero, al menos), pero sí en algo mucho peor que, tristemente, ya sucede en el seno de ese país: dos comunidades que no se miran, no se conocen , no se quieren, a pesar de vivir juntas, tener un pasado común y ser muchos los intereses que deberían seguir uniéndolas. Semejante artificio es lo que debe preocuparnos. Lamentablemente Bélgica lleva rota demasiado tiempo y el fin de su Estado no será sino la constatación de una realidad que nadie puede negar: ¿Qué pasará con Bruselas, ficción urbana de la unidad nacional belga? Es probable que alcance un status singular, definiéndose plenamente como capital autónoma de la UE (una suerte de distrito federal a la europea).

En 2008 escribí estos dos artículos sobre el tema:

Bélgica, espejo para España

La Solución Belga

Saludos y Libertad!

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19 comentarios leave one →
  1. alberto.djusto permalink
    junio 14, 2010 8:05 pm

    Creo que no es ninguna desgracia que se separen. Lo desgraciado sería mantener semejante artificio que nadie se cree. Además, ya somos mayorcitos y ahí no va a pasar nada de nada, simplemente se van a separar, se crearan dos casi microestados y listo. Aquí paz y después gloria.

    Si no estuviéramos en la UE uno podría preocuparse por estos movimientos pero los liberales sabemos que mientras estén abiertas las fronteras las divisiones políticas no afectarán al bienestar de sus habitantes.

    Un apunte: en Bruselas se habla francés y eso les jode a los del norte porque estando en su zona se habla la lengua del vecino por obra y gracia de la UE.

  2. alberto.djusto permalink
    junio 14, 2010 8:12 pm

    Otra posibilidad que se comenta por allí y que me gusta menos es que los futuros estados se integrasen en Francia y Países Bajos, dada la afinidad respectiva. Yo prefiero un mundo huertiano de pequeños estados por lo que si finalmente se separan prefiero que el proceso parase ahí y no avanzaran hacia una nueva integración porque entonces no habría servido de nada.

    • junio 14, 2010 10:24 pm

      O sea, que te gustan los Estados, pero pequeños, no? Creo que no eres del todo coherente con los principios que pareces defender.
      La unidad política es un bien, siempre que sea espontánea. Hoy en día hay pocos Estados que no sean meros artificios, aunque muchos hayan logrado una integración política satisfactoria. Esto no los convierte en bondadosos, ni mucho menos. El Estado belga tiene su historia, quien quiera que se la lea, como también tiene su historia el proceso de desintegración de la unidad política belga, fuera ésta más o menos intensa, lo cierto es que existió.
      Que se separen no me parece dramático en sí, porque es probable que sea la mejor solución, incluso para restablecer la comunión política de los dos pueblos resultantes. Lo que es dramático es que de forma artificial, como por ejemplo está sucediendo en España, se erosione una unidad que, guste o no, tiene un origen bastante espontáneo. Aunque en política nunca puede hablarse de falta de diseño inteligente, porque incluso en ausencia de Estados, existen mecanismos que propician unas uniones frente a otras. El mundo Huertiano, como tú dices, sólo tiene sentido en un mundo apolítico, y me temo que eso no existe. Si la disgregación de la unidad política, so pretexto de derrocar un gran Estado, lo que busca en realidad es crear pequeños Estados residuales, el proceso no se conduciría hacia una mayor libertad de los ciudadanos de todos y cada uno de esos Estados, ni siquiera de la mayoría, es más, su nivel espacio de libertad individual disminuiría, ya que el proceso normal es el de integración, y no el de disgregación. Lo triste es que se confunda la extensión del orden político con la creación de Estados mastodónticos. En realidad es el orden social el que impulsa la formación de un orden político más y más amplio. Porque a pesar de la distorsión que genera la proliferación estatista, hoy mismo se puede apreciar la dinámica de la que hablo.
      Lo de Bélgica parece irreconciliable, obra y gracia de una voluntad política que se ha servido del propio Estado belga para descomponerlo en otros dos. Eso mismo sucede en España: secesionismo estatista. Eso no es un bien, ni es mejor que estatismo unionista, por así decirlo. Ambos son malos, sí, pero uno de ellos perturba mucho más las simples relaciones sociales y políticas de los individuos. Es una cuestión de perspectiva.
      Saludos!

      • alberto.djusto permalink
        junio 15, 2010 3:08 am

        No, yo no he dicho que prefiera un estado pequeño a un no-estado. Sólo digo que está más avanzado en el proceso hacia la libertad un estado pequeño que uno grande (con excepciones, claro).

        Está bien que apuntes la importancia de la política. Creo que el proceso belga es bastante natural (sencillamente los unos y los otros no se importan lo más mínimo) pero hay otros procesos de separación como el español que es muy poco natural y sí impulsado políticamente. Este modelo sí que puede crear problemas. Yo apoyo que cada uno se separe de quién no se sienta a gusto y se junte con quién tenga buen rollito. Pero en España los pasos hacia la independencia son poco naturales, si no hubiera impulso político dudo que tuviéramos las mitad de estado de las autonomás que tenemos ahora.

        Una idea que me viene rondando la cabeza es la federación de estados. Por votación aquel que quiera independizarse podría hacerlo y se podría coordinar una suerte de federación entre Cataluña y lo que quedase de España. La independencia significaría independencia financiera plena y ahí está el truco, que a día de hoy Cataluña es una región en declive y que a pesar del pasado, hoy vive entre deudas. Así mismo también se me ocurre el proceso contrario, una hipótetica federación de España y Portugal.

        Creo que queda claro que veo al federacionismo sano una respuesta a los actuales problemas independentistas: ser uno mismo pero sin rechazar a tu vecino de toda la vida.

      • yosoyhayek permalink*
        junio 15, 2010 7:31 am

        Das por seguras demasiadas premisas en tu argumento: no necesariamente se tiene más libertad en un Estado pequeño que en uno grande. Primero, el nacionalismo no puede ser liberal mientras sea estatista. Segundo, la imagen de libertad y competitividad en los microestados, la tomas de un mundo donde éstos son excepcionales y siempre dependen en su existencia del interés de alguno o algunos grandes. Un Estado habita en un entorno especifico de relaciones. De poder, internas y externas. La teoría del nacionalismo liberal es vulgar, dogmática, parcial y apolítica… No creo que sirva para mucho.
        Por ejemplo, el autogobierno financiero dentro de ámbitos de integración política amplios, sin estos tengan que ser de tipo estatal, como seria un imperio internacional, por ejemplo, sí despliega las virtudes de la competencia, aunque todo depende del marco general y no tanto de la intensidad del autogobierno, que también podría convertirse en un obstáculo para el libre mercado.
        Todo es más complejo de lo que parece y no creo que con apriorismos no fundamentados vayamos a resolver algo.
        Saludos!

  3. juan permalink
    junio 14, 2010 8:26 pm

    Y las zonas alemanas ¿Se uniran a Alemania?

  4. junio 14, 2010 8:39 pm

    Sabias palabras las de Alberto. A ver si se rompe España de una vez, que mucho prometer, pero luego nada de nada 😉

    • junio 14, 2010 10:25 pm

      Romperse en qué sentido? Cualquier ruptura la consideras un éxito para la libertad? Creo que estás muy equivocado y que no comprendes las consecuencias. No se trata del Estado, sino del orden social y político que hoy existe entre los españoles. No sé a qué resultado aspiras, explícate…

      • junio 15, 2010 9:56 am

        Todo lo que sea dividir los poderes existentes me parece un paso positivo, generar competencia fiscal y acercar fronteras para poder “votar con los pies” con menores trastornos, me parecen cosas positivas. No por nazionalismo, ya lo sabes, sino por prágmatismo. Hoy ya tenemos un montón de “miniestados autónomicos”, lo mejor sería que se independizaran y que descentralizaran el cobro de impuestos, que dejasen de ser maquinas de despilfarrar.

        ¿Por qué asumes que la división de un estado lleva implicita la destrucción del orden social entre los súbditos? ¿Qué hay de ejemplos como Italia y Alemania antes de la unificación?De hecho, esto puede ser así si se trata de una “seccesión natural”, en la que quizás unos y otros no se quieran ni ver, ¿pero en una que tiene base meramente política y no social?

      • junio 15, 2010 3:42 pm

        Sin orden social, o consenso social, no hay orden político que valga. Lo social es previo a lo político, aun cuando mediante la política se puedan sentar las bases de un orden social mayor, pero esto es secundario.
        Entiendes el poder como un todo, y ni siquiera el Estado logra serlo en el sentido que pareces utilizar. La competencia existe dentro de un orden, no entre piezas completas y aisladas. Si existe competencia fiscal entre Estados, por ejemplo, y los individuos pueden incluso “votar con los pies”, optando por el que más se ajuste a sus deseos o expectativas, será porque dichos Estados coexisten bajo un mismo orden social (más o menos superficial), y también comparten cierto orden político. La cuestión entonces no es creer que son mejores muchos Estados frente a pocos, sino que el poder, incluido el que se configura de manera estatal, volviéndose absoluto, no integre en su seno todas y cada una de las fuerzas o voluntades, es decir, que existan contrapoderes. Para que exista contrapoder ha de existir cierto orden superior, que integra distintos poderes, actuando éstos como contrapoder, competitivamente, institucionalmente o dentro incluso de la mismísima estructura del poder unificado. Es complejo, pero creo que resuelve una de las paradojas de esa teoría que llaman “nacionalismo liberal”: no es una cuestión de competencia entre entes completos, sino la dinámica de poder y orden político en ámbitos con cierto grado de integración. Es decir, lo más provechoso para la libertad, es velar por la unidad de las comunidades políticas, potenciando en su seno la aparición de contrafuerzas, de competencia política y capacidad de resistencia. Se trata por tanto de frenar al poder y evitar que éste se constituya en forma de Estado, es decir, aquel poder absoluto, mecánico, impersonal, homogeneizador, igualitario, etc.
        La unidad de España que me preocupa no es la Unidad del Estado español, sino la unidad del orden político que hoy existe y que sin duda es mejor materia prima para liberar a los españoles, que la alternativa deconstructivista y estatista del nacionalismo. La libertad, repito, depende en lo exterior, de la amplitud en la integración política, y en lo interior, de la pluralidad de poderes en competencia.
        Saludos!

    • ATR permalink
      junio 15, 2010 11:31 am

      Por qué tienes tanto empeño en romper España? Es el estado más antiguo de Europa y pese a las diferencias (fundamentalmente lingüísticas) los españoles comparten muchas cosas, entre las cuáles se cuenta la mentalidad, la forma de entender (y vivir) la realidad. La ficción del nacionalismo dura ya demasiado, es cansina y saca la vena más fea de los españoles: la envidia. España no se rompe, pese a los paletos que pretenden inventar estados nuevos a estas alturas de la historia.

      • junio 15, 2010 3:45 pm

        Y si España fuera también la primera nación capaz de desentenderse de su Estado sin caer en la balcanización, refundando un gobierno limitado, sustentado en la libertad individual y el autogobierno, no sólo sería bueno para los españoles, sino que se convertiría en un referente para el resto de sociedades civilizadas. La era del Estado tal y como lo conocemos está llegando a su fin.
        Saludos!

      • alberto.djusto permalink
        junio 15, 2010 6:00 pm

        El primer país que se conserva en la actualidad es Portugal, con bastante diferencia respecto de España.

  5. Bastiat permalink
    junio 15, 2010 4:13 pm

    yosoyhayek me gustaría que me ampliaras tu ultima frase: “La era del Estado tal y como lo conocemos está llegando a su fin.”

    Sí creo que el Estado del Bienestar a la europea está llegando a su fin, mnas que nada por la fuerza de los hechos. Si creo que las teorías de los pueblos acabaran por quedar absolutamente minadas por la inmigración y el mestizaje. Igualmente creo que sería mucho mas conveniente para todos, para los que se consideran pueblos como para los individuos, que se produzca una integración en espacios y territorios mas amplios para lo cual es mucho más interesante el avanzar hacia una teoría política del liberalismo que dejar que todo fluya. Pero una cosa es creer y otra afirmar.

    ¿Que ves tu en todo este proceso que te permita aseverar que “La era del Estado tal y como lo conocemos está llegando a su fin”?

    • junio 15, 2010 7:48 pm

      Bueno, no lo digo yo, lo vienen diciendo autores como De Jasay, Jouvenel, Dalmacio Negro… El Estado, como artificio que unifica el poder y trata de homogeneizar la sociedad que domina, ha entrado en crisis total, después de las dos guerras mundiales, el auge del totalitarismo, y pro fín, la crisis del Estado de Bienestar o la socialdemocracia. Esta crisis, por ejemplo, es una muestra del pavoroso fracaso del estatismo, incapaz de articular relaciones estables con el mercado, y lo que es aun más llamativo, incapaz, hoy en día, de sacar toda su artillería sin autodestruirse: esta crisis puede acabar reduciendo al Estado mucho más de lo que creemos, pero no es tanto el volumen del Estado, sino su propia naturaleza y condición, aquello que lo sostiene en términos intelectuales, prácticos, emocionales o ideológicos. El Estado sigue siéndole útil a muchos, como artífice de la transformación de la naturaleza humana (Estado Minotauro de Jouvenel) o como mero reasignador patrimonial. El caso es que el Estado está siempre en crisis, porque el mero hecho de que resista, quiere decir que el orden social, el mercado, sigue vivo y resiste sus zarpazos. No sé hacia dónde nos dirigimos, pero el Estado tal y como lo conocemos está a punto de desaparecer. Y cuando digo a punto, no quiero decir que vaya a ser pronto, o que nos vayamos a percatar en el justo momento que suceda. Se trata de un lento proceso que algún día podrá estudiarse con perspectiva.
      Saludos!

      • junio 15, 2010 8:38 pm

        Esperemos que tengas razón.

      • Bastiat permalink
        junio 15, 2010 9:19 pm

        Pero tú argumentas muy bien en un comentario anterior que lo que te importa es el mantenimiento del orden político. Entiendo que con esto quieres decir, que la unidad de un grupo de gentes, en un territorio determinado tiene un orden que los unifica, los identifica y que les provee de instituciones y normas para hacer real ese orden político.

        Por tanto, lo que está en crisis en sí no es el Estado, sino Este tipo de Estado. No ya el Estado del Bienestar y la socialdemocracia, sino un estado intervencionista en grado agobiante.

        Por eso sería muy práctico tratar de encauzar el Orden Político, su unidad, hacia un determinado modelo. Un determinado modelo de Estado puesto que, al menos así lo entiendo yo, el Estado es la plasmación de esa unidad y su orden político.

        ¿Qué Orden Político? Esa es la pregunta y lo que me gustaría saber es si el liberalismo político podría darle respuesta…. ¿Pero para eso no sería preciso primero cambiar la concepción misma de la idea del Estado que actualmente bulle por muchos manuales de liberalismo?

    • yosoyhayek permalink*
      junio 16, 2010 12:44 pm

      El Estado sustituye el consenso social y niega la libertad politica… No confundas Estado, que es organización, con orden, social o político, y sus instituciones gubernativas o jurisdiccionales. Para comprender estos conceptos tienes que leer a D. Negro, Oakeshot, Jouvenel, tocqueville y tantos otros…

      • Bastiat permalink
        junio 16, 2010 2:48 pm

        Ya bueno, sé que tengo mucha tarea por delante… pero… asi… al pronto, se me hace dificil entender la diferencia entre la organización del Estado… y las organizacones sociales y políticas, gubernativas y jurisdiccionales y todo…

        A ver si consigo quedar con don Dalmacio y me lo cuenta.

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