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Carácter es destino

junio 22, 2010

La llamada Generación del 98 realizó una valiosa, profunda y continua reflexión sobre el ser nacional. Y lo hizo desde variadas posiciones ideológicas, dejando en evidencia los muchos males de España y dando la mano a la crítica iniciada en el siglo XVII por Cervantes, Quevedo o la tradición picaresca. El pesimismo de los noventayochistas era, sin embargo, constructivo, y escritores más jóvenes, como Ortega o Pérez de Ayala hicieron propuestas concretas, no siempre acertadas, es cierto.

He de confesar que admiro el espíritu crítico de los noventayochistas y que, pese a que las circunstancias son muy distintas, me quito el sombrero ante los brotes de crítica que de vez en cuando aparecen por España. Ignoro si tendrán efecto, aunque sospecho que, como siempre, pasarán desapercibidos, para variar.

Los gobernantes nacionales han hecho de su pueblo y con su pueblo lo que han querido. Siempre. Sin convicción, sin pasión, a veces con prisas, urgidos por la presión externa. Como la reforma laboral, insuficiente, apresurada, incompleta.  En ese sentido no hacen sino mirarse en el espejo de la pasividad patria. En nuestro, caso siempre llegamos tarde, y no nos sirve éso de más vale tarde que nunca, porque tarde ha sido nunca en tantas ocasiones…y no por falta de voces agoreras, pero tan ignoradas!

Con muy buen criterio, el presidente Zapatero ha colado la Reforma Laboral, medida impopular (y no por eso menos necesaria) donde las haya, en medio del Mundial. El españolito de a pie, aunque harto de no encontrar trabajo (acaso), o de que su prole no lo haga, o del raquitismo salarial, o de un larguísimo sinfín de males, se cobija en su cañita y en su charleta de bar, con los amigos, más estoico que Séneca. Nuestra distraída atención prefiere concentrarse en las cantadas de Torres, o en los pésimos pases de Navas. Ante el calamitoso páramo laboral tampoco reaccionamos. 20%? Quién da más? Un 25%? No pasa nada. Cogemos las maletas y volvemos a casa de los progenitores. Nos quejamos un poco, pero no demasiado, que la vida es breve y ya vendrán mejores tiempos. Las reformas? Ya llegarán, ya se harán, mañana, pasado o al otro. Las quejas, mejor para el bar. Las quejas se convierten en silencios, tantas veces. En silencios resignados. Estoy harta de verlo.

La pasividad general ante esta crisis y la nefasta administración gubernamental de la misma no es una sorpresa. Nadie espera nada de nadie, ni de los gobernantes, ni de los conciudadanos. Mejor dicho se espera de los políticos corrupción. Eso sí que no nos sorprende, pero tampoco nos indigna demasiado. Tampoco sorprende que nadie dimita. Eso no entra dentro de lo que debiera esperarse de un político presuntamente culpable. O presuntamente inocente, según los compañeros de partido.

El españolito de a pie es conformista a más no poder y peca de un hedonismo espartano: con tiempo libre y amigos se es feliz. Al mal tiempo, buena cara, resignación. Sustine et abstine. Mejor dejar de lado la realidad, que no es tan mala ( podría ser peor, no?) y pensar que las vacas gordas han de llegar, que la acción humana no tiene, en el fondo, mucha fuerza y que el mundo es ese sitio en el que las cosas funcionan por inercia. Inercia, esa gran diosa nacional. Deberíamos plagar la piel de toro de altares en su honor.

La inercia (palabras textuales de un amigo) siempre mejora lo presente. De la inercia ha vivido España y por esa fe en la inercia, que no es sino pura desidia y pesimismo (que no realismo) cobarde, dejamos que el país sea un chiste: un chiste territorialmente, un chise económicamente, un chiste laboralmente, un chiste internacionalmente.

        Mi optimismo debe de ser poco español pero lo cierto es que me alegra saber que hay gente crítica que indaga (en los males nacionales, en el modelo de estado, en cuestiones más o menos concretas o abstractas), pone en tela de juicio y propone. Se necesita modificar el carácter nacional e inyectar una fuerte dosis de espíritu crítico. Y España será entonces un país mejor.

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3 comentarios leave one →
  1. junio 22, 2010 5:24 pm

    Estamos insertos en un cambio de régimen que quizá la crisis económica haya ralentizado. Veremos el impacto de la sentencia del TC sobre el dichoso Estatut, ese monstruito de CiU y ZP, tanto si es en un sentido como si lo es en otro.
    España no va a cambiar en su ser, pero sí en su forma, y en ocasiones de cambios así surgen buenas ideas y líderes decentes. Comparto tu optimismo, porque es lo único que nos queda.
    Saludos!

    • ATR permalink
      junio 22, 2010 5:29 pm

      Lo del Estatut no es obra de ZP sino penitencia por pecados de ZP, mejor dicho, por sus pactos múltiples y malabares, debido a su codiciosa ambición por gobernar un país que no sabe dirigir.

  2. junio 30, 2010 3:07 pm

    ESTATUT Y CRISIS.

    Rafael del Barco Carreras

    30-06-10. El gran problema; el BCE amenaza con cortar lo que en España llaman LIQUIDEZ, y en Europa, el insondable pozo sin fondo español. Los alemanes amenazan con salirse del euro. Las quebradas instituciones españolas un peligro para la Unión, y en concreto para Alemania y Francia por acreedores y socios. Y si añadimos la noticia de que la Generalitat no puede captar mil millones de euros para pagar intereses, renovar créditos y arrastrar déficit, ni con el aval del Estado (crédito que sindica LA CAIXA) tendremos la razón del discurso político actual. Es de suponer que “sindicar” significa que ya se le debe a La Caixa, y otros muchos, con más miles de millones.

    En cuanto a otro de tantos problemas fabricados por nuestros políticos, EL ESTATUT, ignoro que es más preocupante; si que un llamado Tribunal, el Constitucional, deba consensuar la sentencia con las partes litigantes, o que esas partes se resuman en Cataluña en dos personajes, Artur Mas y Josep Montilla, amenazando con catástrofes unos días, y otros con pacíficas manifestaciones masivas. ¿Pueden movilizar a la mayoría? ¿La mayoría, que no se ha movilizado por las corrupciones y corruptos que representan, les sigue?

    Ni Montilla, con Zapatero de dirimente (que en teoría le puede echar de la Política, a él y a su mujer, suma de sueldos multimillonarios), y cabeza de unos profesionales de esa Política (PSE) enfangados en la GRAN CORRUPCIÓN o fraude inmobiliario-financiero, ni Más, o sea, Jordi Pujol (ambición de Poder y negocios) son los mejores o adecuados litigantes para ese pleito.

    Desde que hace cuatro años obtuvieron ese Estatut, en unas urnas condicionadas por la abstención, las prioridades de los votantes, y en especial las de los no votantes, han variado. La Crisis, muy palpable en Cataluña, y la toma de conciencia del femoral corrupto de la Política y sus consecuencias, altera conceptos y posibles votos. Braman desde la inseguridad. Y jugar con el respetable sentimiento catalanista, como contra cualquier credo, lanzando masas a la calle, es en este caso, más una obligación de corruptos que una razón patriótica. Convertirse en líderes del catalanismo, repartido en un 20% de independentistas y el 80% de la población basculando entre el romanticismo contra el Poder Central, con el Barça, la senyera y el catalán de banderas, con el primero de sus problemas la subsistencia diaria, pero con mayoría antiindependentista por el simple hecho de ni haber nacido en Cataluña, no parece que les otorgue demasiado liderato.

    Simplemente son unos farsantes que enfangados en el gran fraude financiero-inmobiliario se lanzarían a cualquier barbaridad antes de que la Historia, que no les debió crear, los barra demostrando la putrefacción en la que se asientan y viven como marajás.

    Ese ESTATUT ya no interesa a nadie, o por lo menos no interesa al 80% de la población. Y lo que realmente interesa, el paro, la inseguridad, los recortes salariales y sociales, impuestos, la corrupción, la quiebra generalizada, la improvisación, no lo solucionarán quienes las crearon por avaricia, o pura delincuencia, hasta el total vaciado de caixas y bancos, y endeudando a las instituciones más allá de cualquier posibilidad de pago.

    El catalanismo, tal como lo han practicado Pujol y los suyos, o ese Socialismo, subido al mismo carro, pero que parece la Falange franquista entre el discurso populista y la depredación de sus dirigentes, enturbia el panorama pero no generará la catástrofe que predican los vividores de la Política. La catástrofe son ellos mismos, y la porquería que nos rodea.

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