Skip to content

¿Huelga indefinida?

junio 29, 2010

Huelga salvaje de los empleados del Metro de Madrid, como consecuencia de la bajada de salario anunciada por el Gobierno de la Comunidad Autónoma. Una prueba más de que contra el PP todo vale, incluso adoptando medios que comprometen la seguridad y los derechos básicos de millones de ciudadanos. El colapso que hoy ha vivido Madrid, y que parece se extenderá hasta mañana, no viene auspiciado por la ira sindical proyectada en todos los frentes. La izquierda y los sindicatos lo tienen claro: el objetivo es Esperanza y su hegemonía sobre la región más dinámica de España.

La Presidenta ha entrado en juego, justo cuando tocaba: tras la última reunión entre representantes de los sindicales y la dirección de Metro de Madrid. Visto que no hay acuerdo, y que el abuso y la salvajada durarán hasta las 24:00h de mañana, el gobierno regional ha decidido dos actuaciones: abrir, con escolta policial, la línea 8, conexión entre el aeropuerto de Barajas y Nuevos Ministerios, y sacar también en horario diurno, los conocidos como buhometros, cuyo recorrido en superficie se aproxima al que realizan las distintas líneas de suburbano. No es suficiente para calmar las necesidades de los ciudadanos. Más de 3 millones de personas que, cada día, utilizamos el metro de Madrid para llegar a nuestros trabajos. Lo de hoy ha sido sangrante. El eje Castellana-Recoletos-Prado, colapsado, un ir y venir de autobuses atiborrados, tráfico, gente caminando con prisa, ruido, humo y mucha resignación. Las huelgas de este estilo demuestran lo vulnerables que somos los ciudadanos frente a la violencia organizada de ciertos grupos y colectivos. Y además tenemos que aguantar que se hable de derecho fundamental…

Esperanza ha caído en su propia trampa. La liberal que hacía crecer el presupuesto. Externalizar servicios no compensa cuando, de otra parte, no se para de ampliar la red de metro (pública), construir colegios, institutos, centros de salud, hospitales… Como si de la familia Claudia se tratara, o una miembro más de los Flavios se tratara, Aguirre ha querido patrocinar un gobierno de obra pública, servicio directo y graciosa dispensa proveniente del poder. Todo muy moderno, muy limpio e informatizado, todo a lo grande y sin parar de recordar que lo pagamos todos. Así hace campaña tributaria, y con esa excusa acude la Presidenta a cada inauguración, haciendo de la Comunidad de Madrid, una gran administradora de servicios (públicos, con o sin colaboración privada). Por otro lado, y eso es cierto, hay más libertad aquí que en la arruinada, torpe y cutre Cataluña, donde para hacer un kilometro de metro se tiran 10 años, y donde lo público se cae a pedazos. Madrid es la prueba de que el Estado vive y resiste merced del mercado, que, cuanto más ágil y dinámico sea (libre, en definitiva), más actividad, y por tanto mayor recaudación, proporcionará a las autoridades. Ese es el equilibrio aguirrista, muy en la línea de lo que lleva sucediendo en Suecia desde que en los 90 se dieron cuenta de que su estilo de socialdemocracia decaía y se hundía para siempre.

Aguirre ha caído en su propia trampa porque es ahora cuando le toca enfrentarse con ese monstruo al que lleva 7 años alimentando. Los sindicatos en Madrid son tan sectarios y rastreros, que siempre han tenido una “buena” excusa para atacar al gobierno regional, incluso por las decisiones adoptadas desde el central. Ya he discutido en otras ocasiones la antijuridicidad y poca conveniencia de la bajada de salarios de los trabajadores en general, pero también de aquellos que lo hacen bajo el régimen de contratados públicos o funcionarios. El coste del trabajo debe caer y ajustarse con la productividad que haya en cada momento, pero puesto que los trabajadores solo reciben una parte de lo que realmente generan, dicho recorte no debería afectar a su renta disponible. Es decir, quien debería sufrir el recorte salarial son las administraciones públicas, bajando impuestos y recaudando (en un primer momento) algo menos, y la seguridad social, a través de la reducción en las cotizaciones, se llamen empresariales o del trabajo. El objetivo es que la gente no pierda poder adquisitivo. En el caso particular de los funcionarios, todo ajuste, además de en lo anterior, debe concentrarse en reducir plantilla y recomponer la estructura misma de la administración, recortando costes y poniendo a la gente a trabajar. Eso es todo. Y esto vale también para el metro. Lo curioso es que la Dirección del suburbano ya ha propuesto que la bajada no se sienta tanto en el salario neto de los trabajadores, y aun así, la huelga sigue y se ha endurecido.

Esperanza se enfrenta con sus propios males, y aunque ahora pretenda echar mano de la artillería, la labor que tiene por delante es otra muy distinta: deshacerse de los sindicatos mediante una justa e inteligente privatización de servicios. Si no quiere que esto se le vuelva en contra, justo e inteligente deberá entenderlo de la siguiente forma: que la creación de mercados en aquellos servicios hasta ahora dominados por la administración, no dependa del amiguismo, la sobreregulación y la carga de tener que soportar los errores de inversión cometidos durante la etapa de titularidad pública; y además, que la ganancia generada en dichas transacciones, no sirva en ningún modo para engordar el presupuesto, sino para amortizar deuda y bajar los impuestos. Sólo así podrá Esperanza demostrar que promoción de la Libertad es obligación primordial de todo gobernante, así como su mejor consejera y aliada.

Mañana nos tocará sufrir de nuevo, mientras que algunos se salen con la suya sembrando la ira y el desconcierto. El socialismo es violencia, y en consecuencia, el ejercicio de privilegios como la huelga sin consecuencias (el despido de quien incumple su contrato), representa una injusticia intolerable y criminal.

Saludos y Libertad!

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. Espectador permalink
    junio 30, 2010 6:59 am

    En los EEUU, cuando los controladores aéreos civiles le echaron un pulso al presidente Reagan, éste los despidió a todos y puso controladores militares. En el Reino Unido, la Tatcher también se enfrentó a cara de perro con las Trade Unions, y les quebró el espinazo. De hecho, y tras una huelga general a principios del siglo XX que paralizó por completo al Reino Unido, surgieron asociaciones voluntarias de cuadros que en su tiempo libre se entrenaban para conducir trenes, controlar centrales eléctricas, etc. de manera que los servicios esenciales no quedaran desatendidos nunca más; hasta donde yo se, esta situación no se produjo nunca.

    Me gustaría que aquí la ciudadanía tuviésemos la reciedumbre moral para resistir a estos chantajistas sin escrúpulos. Yo por mi parte estoy dispuesto a prescindir del metro por unos meses, reajustando mis costumbres, aunque ello me cause evidentes perjuicios, si a cambio se da una lección inolvidable a estos gangsters que se jactan de “reventar Madrid” si no se les paga su “impuesto de protección”. Con casi cinco millones de parados, y creciendo, no sería imposible despedir sin indemnización a toda la plantilla que ha incumplido los servicios mínimos y entrenar a sustitutos, aunque ello implicara unos meses de servicios menos eficientes. Y por supuesto, cualquier tipo de sabotaje se trataría como lo que realmente es; puro y simple terrorismo.

    Estoy harto de chantajes y coacciones. Pero mucho me temo que la mayoría de la población no ha llegado al nivel de concienciación (o cabreo) necesario, y que muchos incluso sienten una cierta simpatía hacia los pobres trabajadores del metro que van a ver reducido su salario un dos y medio por ciento, y que presumen de que la rebaja del sueldo a los funcionarios no les afecta porque no lo son, aunque su puesto de trabajo es tan intocable como el de los funcionarios. Simpatía que por cierto brilló por su ausencia cuando se redujeron en porcentajes mayores los sueldos de médicos, maestros, bomberos, policías, etc. que si son funcionarios. Y la huelga de los funcionarios públicos fracasó totalmente, en gran parte porque la mayoría aceptó que éste es el momento en que todos deben hacer sacrificios.

    Los sindicatos y en especial sus miles de liberados, son hoy el peor enemigo de los trabajadores a los que parasitizan, y todavía más de los parados, cuya contratación dificultan con su inflexibilidad. Si la crisis sirviera al menos para meterlos en cintura y librar al país de esta casta de chupasangres, casi habría valido la pena. Pero no confío en ello; los políticos son en su mayoría demasiado cobardes, e incluso los pocos decentes como Esperanza Aguirre se encuentran solos y sin apoyos suficientes. Por cierto, ¡qué casualidad que los mismos que dan largas a la huelga contra ZP hayan saltado como un resorte contra Esperanza Aguirre!

  2. Ludovico permalink
    junio 30, 2010 12:35 pm

    He leido que van a echar a los que no han cumplido los servicios mínimos.
    No les veo con huevos para hacerlo.
    En las próximas elecciones autonómicas pensaba quedarme en casa.
    Voy a hacer una apuesta fuerte… si lo hacen les voto en las próximas autonómicas, así, a calzón quitado sin mirar programa.

    Claro que juego a caballo ganador.

  3. aría elena nasco de paz permalink
    marzo 17, 2012 2:28 pm

    “Una prueba más de que contra el PP todo vale, incluso adoptando medios que comprometen la seguridad y los derechos básicos de millones de ciudadanos.”

    ¿Y que ha ocurrido con la nueva reforma laboral? ¡Pues nada más y nada menos que “nuestra seguridad y nuestros derechos básicos, laborales y sociales han sido vulnerados”! Mi derecho a un empleo estable, con remuneración acorde, que me permita realizar un proyecto de vida y ejercer mi derecho fundamental y constitucional de TENER VIVIENDA… Mi derecho a poder ser MUJER TRABAJADORA Y MADRE, conciliando mi vida laboral, familiar y personal… Mi derecho a tener UNA SANIDAD DECENTE Y QUE NO SE ME TRATE COMO A UN DELINCUENTE SI COBRO LA PRESTACIÓN POR DESEMPLEO porque yo he pagado mi cuota laboral, MES A MES, en el descuento de mis nóminas para tener un respaldo ante el drama humano de quedar sin empleo y ejercer mi derecho fundamental de ALIMENTARME… Mi derecho a que EL ESTADO vele por mis intereses como ciudadano que paga impuestos, que gobierne por y para la sociedad y que garantice la paz social.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: