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El Decálogo

junio 29, 2010
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        Hace mucho mucho tiempo (me remito al Antiguo Testamento para aquéllos que quieran obtener una versión más precisa y fiel a la realidad, mejor contada, de los hechos) un señor llamado Moisés subió al monte Sinaí, donde permaneció 40 días y 40 noches, días y noches tras los cuáles bajó con un decálogo recién horneado para su pueblo, para el pueblo elegido. Entretanto, aprovechando la larga ausencia del lider espiritual y temporal, el pueblo judío se había entregado a toda clase de idolatrías, cosa que enfureció a un traicionado Moisés. Mas el díscolo pueblo volvió a ser manso rebaño y aceptó los preceptos de Yavé-Dios.

La historia siempre se repite. Tres mil, puede que cuatro mil (no está muy claro el número de siglos, pues la datación no era el fuerte de los pueblos antiguos) años más tarde se dio una situación similar en un lugar de la Península. En este caso el caudillo trino, la santísima trinidad tripartita y catalana subió a su Sinaí particular en Montserrat a recibir inspiración para su Estatut. Mas de aquellos días de recogimiento nacional no sólo nació el controvertido texto sino una suerte de nuevo decálogo hecho a medida del nuevo pueblo elegido. Sólo el  laicismo filogalo imperante en estas latitudes disuadió a los dirigentes catalanes (a buen seguro voz viva del sentir de todos y todas los catalanes y catalanas) de difundir el formato decalogal.

No me he podido resistir a recoger el texto decalogal en su forma de borrador (pues no tomó cuerpo legal nunca, y puede que aún tarde un poco) y aquí lo muestro, tal y como me lo transmitió un amigo que estuvo presente en las elucubraciones de su plasmación escrita. Carod Rovira fue al parecer el alma mater de tal texto y creo que las generaciones de  futuros y futuras catalanes  se lo reconocerán, especialmente cuando su obra vea la luz. La versión original es en catalán, así que pido disculpas por los errores de traducción que puedan apreciarse.

  1. Canto del himno nacional y alzado de bandera (senyera) a la entrada del colegio con el fin de fomentar el espíritu nacional-catalán.
  2. Promoción del arte patrio a través de la recaudación de impuestos del estado vecino (Espanya). Se financiarán el cine, el teatro y las artes plásticas en catalán.  El fin será encontrar la plasmación estética del genio catalán.
  3. Impulso (con financiación del estado inferior español) del Centro de Estudios Históricos Catalanes para revisar y reescribir como es debido la historia patria.
  4. Utización exclusiva del catalán como lengua de comunicación en el territorio catalán. Se multará el empleo del español.
  5. Declaracón del fútbol como deporte nacional y creación de una selección nacional compuesta exclusivamente por jugadores catalanes.
  6. Establecimiento del carnet de identidad catalana con delimitación de la misma a través del cumplimiento de los estatutos de pureza. A la identidad catalana no podrá accederse a menos que se demuestren cuatro generaciones de ancestros catalanes. Determinados puestos sólo pueden ser desempeñados por catalanes viejos. Los catalanes nuevos habrán de pagar más impuestos para demostrar su compromiso con la causa.
  7. Establecimiento de puestos fronterizos y de aranceles a los productos del estado vecino, opresor secular del pueblo elegido.
  8. Promoción de matrimonios catalanes para fomentar el nacimiento de retoños catalanes. Los matrimonios mixtos se penalizarán con el pago de impuestos. Asimismo, los catalanes nuevos residirán en barrios designados por las autoridades.
  9. Establecimiento de la RTVC (Radio Televisión Catalana) como medio nacional de difusión objetiva de noticias . Su vehículo expresivo: el catalán.

10. Endurecimiento de los controles de los flujos migratorios, especialmente los provenientes del país meridional vecino. Los inmigrantes meridionales habrán de someterse a un régimen de trabajo y de vida distinto al de los catalanes viejos (e incluso nuevos).

De momento el manso pueblo elegido del que hablan los políticos catalanes sigue fiel a su trío califal, según la versión oficial. Habrá que indagar quizá en el texto apócrifo del ciudadano de a pie catalán para ver cuál es su sentir.

Un saludo.

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5 comentarios leave one →
  1. junio 29, 2010 3:16 pm

    Heil!

  2. Liberand permalink
    junio 29, 2010 9:46 pm

    Te ha faltado una mención a la posible prohibición de las corridas de toros. 😉

  3. Marta permalink
    junio 30, 2010 10:53 pm

    Joder, pero este decálogo, ¿lo escribieron de verdad o es una leyenda urbana? ¡Qué miedo da esta gente! Menos mal que vivo en Madrid. Pichi!!

    • ATR permalink
      julio 1, 2010 9:16 am

      En Montserrat, escrito en piedra, está el Decálogo. Pero siendo de Madrid no sé yo si te lo enseñarán…

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