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El culto a la perversión

julio 3, 2010

Sin que se le haya notificado aún, Intereconomía ha sido sancionada por una infracción grave como consecuencia de un video en que se criticaba la celebración del día del orgullo gay. La cuestión es intolerable, porque como bien apunta Elentir, los límites a la libertad de expresión deben imponerlos los jueces, y no el poder ejecutivo. Lo cierto es que los medios de telecomunicación pertenecen a un mercado profundamente intervenido, sujeto a la concesión de licencias y el control de los contenidos. En este sentido, no debería sorprendernos que el Gobierno ejerza las facultades que la ley le habilita, lo que no impide que nuestra crítica se dirija contra la perversión misma del sistema.

Intereconomía, como habitualmente nos tiene acostumbrados, no es que se evada de lo comúnmente llamado “políticamente correcto”, sino que tiende a desplegar un espíritu que, lejos de ser crítico, azuza las pasiones más recalcitrantes, casposas e intolerantes. Su video sobre el orgullo gay, aprovechándose de imágenes estrambóticas y comentarios igualmente despreciables de alguno de los asistentes a pasadas ediciones de la cabalgata del descaro, es manipulador e insulta a la inteligencia de los televidentes. Pero aun con todo, tiene derecho a emitirlo, como de igual forma no puede pretender que no se les critique, incluso que alguien considere lesiva la intencionalidad del mismo. La sanción, de ninguna de las maneras, y visto su contenido, debería ser de tipo jurídico, menos aún administrativo: es carca, pero no aprecio delito alguno en mofarse de esa estupidez palmaria que, con orgullo, suele mostrarse, entre otras muchas cosas, en las susodichas marchas, como tampoco me parece mal que se denuncie a quienes desde el poder (Gallardón) financian no ya una fiesta legítima, sino a las asociaciones sectarias y extremistas que pretenden hacer de ella caja y banderín político. De este modo, Intereconomía sí merece ser destinatario de críticas, como la mía, que aun considerando que existe cierto fondo de verdad en su argumento (el d intereconomía), rechaza por completo la peligrosa demagogia y espíritu retrogrado e intolerante de quienes hayan ideado y producido el video en cuestión.

Lo que molesta a esas asociaciones sectarias y radicales que financia Gallardón con la excusa del Orgullo, es que esta fiesta, originalmente marcha reivindicativa de la libertad sexual, desde la perspectiva de quienes hasta hace bien poco veían cercenadas las posibilidades personales de expresar sus particulares tendencias y apetitos, se haya convertido en el nuevo carnaval de nuestra era. La perversión de las costumbres tiene su máxima expresión en la marcha del orgullo, donde acuden gentes disfrazadas, semidesnudas, con atuendos llamativos, continuas referencias a la sexualidad, la altanería, la promiscua nocturnidad, y cosas por el estilo. Es el carnaval del culto a la libertad del cuerpo. Superada la fase de la lucha por la libertad sexual, toca exhibirse, mostrar el esperpento y pasarlo bien (culto hedonista). Lo cierto es que de toda la marabunta que acude a estas fiestas, sólo una llamativa minoría cae en la descarada depravación. La fiesta consiste en eso, ser testigo del espectáculo gratuito que otros disfrutan ofreciendo. A quien le guste semejantes situaciones, podrá hacer su agosto; a quien no, que evite el centro de Madrid durante estos días (en concreto la Gran Vía a lo largo de esta tarde).

Jorge Javier Vázquez, del que dicen que es el “gay” más influyente de España, criticó ferozmente a una de sus colaboradoras por referirse a los concursantes de Míster Gay 2010 como “niñitas sin pelo”, o algo por el estilo. La polémica ha saltado a otros medios, sobre todo porque muestra uno de los traumas de la nueva generación de homosexuales públicos y orgullosos: la perpetuidad de los estereotipos que hasta hace bien poco han dominado desde dentro y desde fuera, la consideración de lo “gay”, y por ende, de la homosexualidad. Le molesta al presentador eso de referirse en femenino a los hombres, por el mero hecho de ser homosexuales. Pero lo cierto es que entre muchos gays el chascarrillo de hablar de sí mismo, y sus amigos, en femenino, permanece vivo y exultante, como seña de identidad y rasgo de esa personalidad que por descarte, se presume simpática, jovial e histriónica (tópico, tópico y más tópico). Forma parte del mix que ha lanzado a los “mariquitas”, que decía esa colaboradora del programa de JJV, a la pública visibilidad, tratando de algún modo de mostrar la cara más extrema a fin de que la moral imperante terminase por aceptarlo todo (quien puede lo más…). Esta estrategia, no sé si del todo deliberada, ha tenidos sus efectos positivos, pero también sus negativos, porque en definitiva, tanto para bien como para mal, “lo gay” sigue arrastrando tópicos, prejuicios y lugares comunes de los que sus notorios patrocinadores no conseguirán desprenderse por mucho que sea su esfuerzo en ese sentido (aunque no se den cuenta de que, con su forma de ser y actuar, cumplen a la perfección varios otros de esos tópicos…).

El Orgullo es una fiesta plural, de excesos y espectáculo, que permanece ligada a “lo gay”, no ya en el primigenio sentido liberalizador y reivindicativo, como sí en lo estético. El Orgullo, para bien o para mal, seguirá patrocinando esa liberación sexual de antaño, pero consigo arrastrará los viejos prejuicios que sirven a Intereconomía para asustar a viejas y reaccionarios. La desconexión con la realidad de hoy hace que los políticos sigan relacionando su apoyo a este tipo de marchas con la subvención de los grupos que se dicen “representativos”, y que por tanto, merecen tener voz y voto en el diseño de la “línea editorial” de la fiesta. Son los políticos quienes garantizan a esas minorías organizadas, izquierdistas y sectarias, que todo el mensaje del orgullo se resuma en las proclamas anticatólicas, antipeperas y contraculturales. Gallardón subvenciona a unos, y esos unos prohíben la presencia del PP en las carrozas, que sí albergarán con toda seguridad a IU, PSOE, UGT y CCOO.

Aquí, como en otros muchos frentes abiertos, los liberales y conservadores se han visto ampliamente superados por el aparato de manipulación izquierdista, en el siguiente sentido: debiendo ser parte del credo liberal la promoción de la libertad sexual del individuo, y con ella, la evolución espontánea de las conductas y reglas morales que la circundan, no se apostó en su momento histórico pertinente (cuando ya acuciaba en virtud de otros muchos cambios sociales en una dirección liberalizadora de la conducta individual) con la suficiente fuerza y determinación, viéndose así superados por los acontecimientos que, en el seno de las socialdemocracias occidentales, dejaron en manos de la izquierda, y su culto a la “libertad del cuerpo”, toda la campaña y reivindicación de estas cuestiones. Se pervirtió desde ese momento la legitimidad del movimiento en sí, porque lejos de luchar por la mera libertad y la tolerancia (la evolución moral de las costumbres), se optó por generar un monstruo reivindicativo, caricatura de la homosexualidad a partir de aquellos individuos, profundamente estereotipados, que ya mostraban su “singularidad” ante la sociedad. Hablo de gente dedicada al espectáculo, transformistas, o aquellos que por su afeminamiento o carácter histriónico, eran conocidos como “los mariquitas”, o “los gays” de su pueblo. Ellos fueron el escaparate del que se sirvió la reivindicación izquierdista y contracultural de los movimientos en pro de la libertad del cuerpo, como totum revolutum convertido en potente artefacto que incluía libertad sexual y transformación (o mejor refundación) cultural en su sentido más radical y extremo. Fueron esos movimientos los que triunfaron, y bajo el espíritu hippie y sesentayochista, se impusieron como nueva bandera de la socialdemocracia, logrando la conversión del izquierdismo más recalcitrante, incluso hasta conseguir ocultar la tradición de intolerancia que caracterizaba, y aún hoy lo hace, al socialismo o comunismo ideológicamente estricto (que se vayan a Cuba, “las maricas” de IU…).

Y de todo ello viven hoy partidarios y detractores. Los unos, como JJV, en muchos casos, pretenden deshacerse de los estereotipos y refundar su propia personalidad y estruendo por nuevos cauces de “normalidad” (“lo normal” como aquello que es aceptado por previsible y común, en un sentido abstracto del concepto). Los otros, incapaces de reaccionar ante la cultura de la libertad del cuerpo, y la sociedad hedonista que hoy predomina, recurren a los mismos tópicos para defender sus bastiones y apelar a la vieja “normalidad” añorada. Un conflicto abierto entre personas conscientes de la necesidad de corregir los graves errores cometidos en el esfuerzo liberalizador, y aquellos otros que permanecen enquistados en ideas y prejuicios que ya no tienen lugar en la sociedad en que vivimos. Por medio, los políticos, ávidos de poder y relevancia: desde la izquierda, afanados en alimentar y mantener a su vera al monstruo que ahora torna en mero carnaval de la perversión y el jolgorio, y desde la derecha, acomplejados que creen poder hacer suyo alguno de los frutos conseguidos (en forma de votos, o una imagen más “moderna”), aliándose con quien sabe su enemigo y que, como sucede en el caso del Orgullo madrileño, lleva años sin dominar a la fiera (la fiesta en sí), y que no resistirían si no fuera por la subvención y la promoción del PP (en esto, tanto Esperanza como Gallardón, vuelven a ir de la mano sirviendo prebendas por doquier), entre otros.

Saludos y Libertad!

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12 comentarios leave one →
  1. Pablo el herrero permalink
    julio 3, 2010 12:33 pm

    Amigo yosoyhayek, te envio mi respuesta ya dada a Elentir (excepcionalmente, no me gusta repetir mis escritos), pero creo que lo pasado con Intereconomía es muy grave, no sólo como consecuencia del perverso psoe, sino como consecuencia del perverso colaboracionismo del pp.
    —–

    El problema Elentir es que la perversa izquierda todo lo corrompe. Cierto que la derecha no cree en los valores de la izquierda, pero gracias a la educación recibida por una estructura educativa del estado controlada por la izquierda, ve a sus valores como algo socialmente a superar. Pero cuando intenta dicha superación no la hace desde la mejora de sus políticas en defensa de sus genuinos principios, sino que cae en la trampa de copiar las politicas fascioizquierdistas del “nosotros más”.

    Que la izquierda da 2500 € por hijo, el pp 3000 €; que la izquierda defiende a Hamas, la cospedal de turno a lo grande se pone su pañuelito; que la izquierda impone la subvención a los colegios, el pp defiende la subvención a los privados vía concertados (en vez el cheque escolar a los alumnos), etc. Si a eso le unimos que la izquierda lleva cuarenta años dueña de la estructura educativa y mediática, la capacidad de adoctrinamiento es de tal envergadura, que podemos afirmar que la mayoría de los miembros del pp hoy conforman lo que podríamos definir como “un psoe civilizado”. Es decir, si el pp vuelve a ganar, gestionará mejor la economía pero en todo lo demás respetará las políticas de la izquierda. ¡Y eso lo sabe el psoe, que esté en el poder o en la posición, políticamente hablando el que realmente gobierna es él!

    Ya llevan más de un año todos los medios prisaicos y públicos sacando basura del psoe para orientar el voto a la derecha (“uff, si El País y los telediarios hablan tan mal del psoe como para votarlos”, dicen)… para que de nuevo se repita la historia de durante ocho años el psoe gobernar desde la oposición mientras la derecha les vuelve a llenar las arcas.
    La historia de la izquierda es la historia de una sociopatía colectiva y ante la cual la derecha no sabe ser alternativa. Así por ejemplo, en los últimos 200 años, el problema no ha estado nunca en las comunidades humanas, sino en el comunismo; no ha estado nunca en las luchas obreras, sino en el sindicalismo; no ha estado nunca en las luchas sociales de las comunidades femeninas sino en el feminismo; no ha estado nunca en la homosexualidad, sino en el homosexualismo. La izquierda primero fragmenta las sociedades como estrategia “del divide y vencerás”, para cuando llega al poder silenciar a dichos colectivos (como hacen con los sindicatos) e incluso peor aún, con los homosexuales al perseguirles, como han hecho y siguen haciendo en los actuales países comunistas. No nos engañemos, jamás el pp se enfrentará a estos colectivos politizados criticando sus abusos, sean homosexuales, feministas, ecologistas, pacifistas, etc.

    Por tanto, y yendo al presente caso, si bien en principio la homosexualidad no es ningún problema, sin embargo el homosexualismo como movimiento político, no tengo ninguna duda en afirmar que en manos de la izquierda, es una forma de fascismo.

    Pablo el herrero.

    • yosoyhayek permalink*
      julio 3, 2010 1:11 pm

      Certero y un pelín fatalista, como siempre. Estoy bastante de acuerdo.

  2. julio 3, 2010 1:20 pm

    Es un claro ataque a la libertad de expresión, puro y duro y sobre todo sectario.

    También el programa de ese impresentable, el Gran “Warroming” (si, lo he puesto bien, yo me entiendo) hace ciertas mofas, befas y demás del peor gusto y tienen patente de corso para hacerlo.

    Para quien no se haya dado cuenta, este país (o lo que queda de el) cada dia se parece mas a la Venezuela de “Mugre” Chavez.

    • Esporádico permalink
      julio 3, 2010 10:02 pm

      Entre Venezuela y Argentina, lo mejorcito.

      Saludos. E.

  3. JFM permalink
    julio 3, 2010 3:50 pm

    Aparte del ataque a la libertad de expresion esta el hecho de que er Espańa el gobierrno pone multas enormes a poco que le salga de los c..s (recordemos una fuerte multa al Madrid junto antes del partido con el Barcelona no recuerdo si este ańo o el pasado) sin ningun control judicail o posibilidad de apelacion. Eso unicamente pasa en las dictaduras. Ergo Espańa es una de ellas.

  4. julio 3, 2010 6:12 pm

    Efectivamente, e insisto, es clonado, pero CLONADO a lo que está pasando en Venezuela con el “Infrasimio mugriento” Chavez.

    El dueño del único medio de comunicación que aun le criticaba se ha tenido que ir y encima, el infecto gorila lanza una orden de detención internacional.

    Aquí, desde luego, estamos gafados, tras los famosos 40 años de dictadura franquista nos han venido una panda de “lerdo-progres” que están haciendo exactamente lo mismo solo que disfrazandolo habilmente de democracia (como a partir de la muerte del dictador ya podemos ver tetas y coñ…en revistas, periódicos, cine y Tv y también decir tacos publicamente YA SOMOS LIBRES).

    Lo peor que hay mucho cerril analfabestia suelto, pero mucho, mucho que se lo traga y encima le dices algo y ¿que ocurre? que te llama “facha” y hasta “ignorante”.

    Muy curioso esto último (lo de ignorante) porque PARA IGNORANTES ELLOS.

    Son hijos de la LOGSE, invento “sociata” para que la gente siga siendo LERDA, GARRULA, ANALFABESTIA E IGNORANTE.

  5. julio 4, 2010 5:32 am

    Al igual que Infocatólica me pregunto por qué no aplican la misma tasa con todos los medios que cotidianamente hacen befa del cristianismo. Seguramente si se aplicaran los mismos criterios de “respeto” las arcas del Estado rebosarían. Esto es una clara prueba de que ningún Estado puede ser cosmovisionalmente neutro, y que en realidad el poder del lobby gay para censurar las voces que de alguna manera pueden cuestionar su preeminencia no es despreciable. Esto sucede no solamente en España, sino en todo el mundo. Recordemos a aquel predicador que fue arrestado en Inglaterra por decir que la homosexualidad es un pecado, o de aquella legisladora (también inglesa) que pretendía obligar a la Iglesia Católica la admisión de ministros homosexuales. Independientemente de que se piense que la homosexualidad es un comportamiento legal no se pueden modificar las conciencias por decreto.

  6. julio 4, 2010 7:30 pm

    Sólo espero que alguien se haya leído el post desde el principio hasta el final y que lo haya entendido en sus justos términos, porque me temo que aquí cada uno se ha quedado con lo que mejor le encajaba en su particular discurso. Decía que la sanción a intereconomía es intolerable, como intolerantes y facilones son los argumentos que se esgrimen en ese video, y merecedores de crítica, siendo ese mi esfuerzo al escribir todo esto.
    El orgullo gay, guste o no, es lo que hay, y aunque sea un auténtico error que la lucha por la libertad individual (sexual) haya sido pervertida por el culto a la libertad del cuerpo y el mero hedonismo, no creo se esté a tiempo de reconducir la situación. Pudo haberlo intentado el PP, aprobando la ley de uniones civiles, liberalizando los pactos de convivencia, patrimoniales y demás, a fin de equiparar en derechos a quienes se unen en parejas heterosexuales con los que lo hacen en parejas homosexuales. Pero no lo hizo, y eso que el texto estuvo listo, y por una estúpida reacción ante la oposición de parte de la izquierda, los populares perdieron la oportunidad de ser ellos quienes reconocieran la libertad civil a tantos millones de homosexuales españoles. Y tuvo que ser Zapatero, con su gobierno constructivista donde los haya, manejando la típica propaganda colectivista, ruin, miserable y liberticida, volcada en el vacío culto a la libertad del cuerpo, desatendiendo la verdadera trascendencia que tiene la libertad sexual: dónde están las críticas a los regímenes, religiones e ideologías que siguen atacando a los homosexuales? Eso es secundario, porque la izquierda socialdemócrata y los comunistas reconvertidos solo ven en este tipo de banderas un arma con la que seguir machacando tópicos, alimentando odios y dibujando una falsa imagen de progresismo y modernidad.
    Creo que las fiestas son necesarias, porque a pesar del esperpento, se han convertido en una muestra de tolerancia, incluso con lo más estrambótico, y como decía, quien puede lo más, puede todo lo demás, así que si la opinión pública se acostumbra a que un mariconazo aficionado al travestismo y que habla de sí mismo en femenino, recurriendo para definir su pose personal, a la versión más histriónica a histérica de lo que se entiende vulgarmente por “femenino”, es de suponer que, superando generalizaciones y lugares comunes, acepté con total normalidad a quien vive su vida sexual sin que ello afecte a su conducta. Es decir, aunque sea una pena que la necedad colectivista y sociópata de los movimientos izquierdistas que reivindican derechos para estos individuos (que colectivizan y dotan de una conciencia común, muy en clave marxista), las circunstancias deben aprovecharse siempre en sus efectos positivos, tratando, eso sí, de reconducirlos en pos de una mejor definición de la rigurosa lucha por la libertad individual.
    Lo criticable no es que Gallardón deje el centro de la ciudad para que se celebre con comodidad esta fiesta que ya atrae a más heterosexuales que homosexuales (de ahí su éxito), sino que siga subvencionado a esos grupúsculos organizados y recalcitrantes de quienes pretenden seguir viviendo del cuento y manipulando a todo el que se crea liberado por pasar a través de su tamiz colectivista y uniformador de conciencias. Gallardón, para defender la fiesta, el espacio de tolerancia o lo que sea, no tiene por qué darle dinero a los Zerolos o los Botis, para que luego estos, con el bolsillo bien lleno, hagan propaganda radical y sectaria tratándose de apropiar de las voluntades de aquellos que acudieron a la marcha o las fiestas en general. Ese es el error que bien critica Intereconomía, pero para hacerlo, no debería recurrir a ese talante tan carca, casposo y viciado. Además, porque las fiestas, dada la gran repercusión que tienen y el carácter plural y popular que han adoptado, seguirían celebrándose aun cuando el Ayuntamiento no pusiese ni un duro, directamente o a través de los Cogam y demás. Son unas fiestas de Madrid que podrán gustar más o menos, pero hoy en día son lo único que tenemos los madrileños para competir con otras ciudades españolas o de Europa.
    Saludos!

    • julio 4, 2010 8:06 pm

      Precisamente el fondo de todo es que es un ataque a la libertad de expresión, el que el video que Intereconomia saca sea mas o menos criticable es un tema independiente de dicho ataque a la libertad individual.

      El video, como tu mismo dices, puede ser criticado, con mayor o menor vehemencia o se puede estar a favor, o dejar indiferente pero desde el momento en que lo que se hace es SANCIONAR la cosa pasa a ser un ataque a la libertad de expresión.

      Y para colmo, es que encima no se mide a todo mundo por el mismo rasero, ya que, si se sanciona esto también se podria sancionar a esos grupusculos de los que hablas por muchas declaraciones,artículos, panfletos, discursos, proclamas y publicaciones que realizan y no solo no lo hacen sinó que encima reciben subvenciones y no pequeñas precisamente, subvenciones que, además, usan sobre todo PARA NO DAR UN PALO AL AGUA Y VIVIR DEL CUENTO.

      • yosoyhayek permalink*
        julio 4, 2010 9:17 pm

        Tienes razón.

  7. LiberalDeBoquilla permalink
    julio 5, 2010 12:52 am

    Varias cosas muy simples y sinceras, y espero que el autor responda (si le de la gana claro está)

    *El post es largo y me lo he leido dos veces

    *El mensaje central es este: “El orgullo gay es un culto extremo al hedonismo, al cuerpo, la vulgaridad y la perversión, y se ha salido de madre”

    *Si dices ser liberal, entonces ¿Por qué condenas el hedonismo y la vulgaridad? ¿Dónde quedaron la libertades individuales?

    *En todos tus post sobre estos temas, en todos, absolutamente todos, se nota una gran incomodidad a la hora de abordarlos, pues ni eres un homófobo empedernido como los de intereconomia (uno esperaría que lo fueras), pero tampoco un amante de las libertades individuales hedonísticas, y aún así defiendes otros vicios infinitamente más peligrosos, como el fumar, que causa que millones de personas mueran al año por cáncer de pulmón (1ª causa de muerte entre los hombres, y mata tanto o más que el SIDA), canceres orales, de vejiga, de colon, etc.

    *No te voy a tachar de homofobo o intolerante, pues no tengo ninguna prueba de ello en todos tus posts, pero si que eres algo sexofóbico y enemiguillo de las libertades individuales marginales e impopulares y estilos de vida, que por muy frikis, horteras, vulgares y anti-[bues gusto, civilización, natural, normal, apto,] forman y deben formar parte de sociedades autenticamente libres. En una sociedad no-liberal (como dirían ustedes, totalitaria), esto no tendría cabida (vease Irán).

    *Y como apunte final, te diría que en España todo está subvencionado, todo, casi todo, porque la Iglesia lo está (eso no lo puedes negar), sindicatos, ONGs, partidos políticos, empresas, gente y todo tipo de gente (inmigrantes, madres, gitanos; Españoles normales de derechas, blancos, heterosexuales y católicos (hay ayudas para familias numerosas, eso tampoco lo podrás negar) Islam, evangélicos, ateos, laicistas, y dentro de muy poco, según aprueben la ley de libertad religiosa, también mormones y 1001 tipo de sectas de toda clase.

    ¿Para cuándo un manifiesto para suprimir TODAS las subvenciones a TODO DIOS, y a toda ave del cielo que vuela, reptil que repta, y mamíferos que maman mucha leche y chupan biberon del bote?

    Yel orgullo gay se hace para conmemorar las revueltas en el bar gay Stonewall de Nueva York que fue brutalmente asaltado y sitiado por la policía, pues era el único lugar de ocio y vida social para gays, travestis, transexuales, bisexuales, y chaperos. Pues esa gente “anormal, marginal, inmoral, perversa” se le violaron sus derechos fundamentales de REUNIÓN que usted tanto defiende y el más sagrado de todos (según ustedes), que es el de propiedad, pues era un sitio privado y pertenecía a un particular (a un pobre tipo chantajeado por la mafia, no estoy de broma, es verdad). Esas “cosas”, como los llama intereconomía, salieron a manifestarse a exigir no más violencia policial y coacción estatal, esa que usted critica ferozmente los 365 días del año.

    • yosoyhayek permalink*
      julio 5, 2010 8:29 am

      Creo que llevas razón en bastantes cosas. Voy a contestarte punto por punto para que quede más claro:

      .El post es largo, sí, y te agradezco que le hayas dedicado tanto tiempo.

      .No creo que se haya salido de madre, y considero que es también otras cosas, como apunto en el último comentario. De hecho, va muy acorde con la sociedad en que vivimos (lo que no implica su deseabilidad).

      .Se puede condenar moralmente lo que sea sin dejar de ser liberal. Yo defiendo que cada uno elija hacer lo que estime conveniente con su cuerpo y con su vida, pero eso no impide que haya conductas que me parezcan mejores que otras y lo diga. No soy puritano, ni prohibicionista, si es a eso a lo que te refieres.

      .No soy homófono, pero no entiendo eso de “libertades individuales hedonísticas”. Libertad y punto, y que cada cual responda por sus actos, y demuestre lo que quiera, o se presente ante los otros de la manera que estime oportuna, asumiendo, eso sí, que alguno de esos otros prefiera no tratar con él, o no aplaudir sus poses, por ejemplo. Esto ni sería violento ni liberticida siempre y cuando no se recurra a la coacción, sea canalizada o no a través del poder del Estado.

      .Creo que las sociedades libres y dinámicas son las que tienen un margen amplio de tolerancia moral con conductas minoritarias y chocantes, así que en eso estamos muy de acuerdo. Pero repito, no confundas la crítica particular con la condena general, o que se comente y se argumente sobre conductas, con que se abogue por su prohibición.

      .Tienes razón en cuanto a la infiltración del Estado en todo tipo de movimientos, parroquias ideológicas, religiosas o del tipo que sea. Siempre nos hemos encargado de criticarlo y denunciarlo. La Iglesia, de hecho, es un brazo más del Estado, ya que a través de ella se prestan servicios que el propio Estado no está dispuesto a soportar en el coste que a él le supondría prestarlos, es decir, se sirve de ella como la Iglesia se sirve del Estado, y siempre han sido los gobiernos más socialistas los que mejor garantía de financiación le han dado a la Iglesia, porque si te das cuenta Zapatero ha sido quien más ha hecho en este sentido. Luego se pelean, contradicen y atacan, pero es puro espectáculo ideológico. En cierto sentido, comparten fines, aunque las causas varíen y los medios diverjan.

      .Lo triste es que esa conmemoración de la que hablas, que realmente merece semejante apoyo, se haya convertido en una excusa del colectivismo y el izquierdismo más intolerante.

      Un saludo!

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